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Análisis DAFO definitivo sobre la influencia del impulso de una moneda social en la Red Andaluza de Dinamizadoras de Alimentación Ecológica

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Análisis DAFO definitivo sobre la influencia del impulso de una moneda social en la Red Andaluza de Dinamizadoras de Alimentación Ecológica

La Red Andaluza de Dinamizadoras de Alimentación Ecológica constituye una iniciativa vinculada a la promoción de la agroecología, los circuitos cortos de comercialización, la sostenibilidad y el fortalecimiento del tejido comunitario, con una dimensión relevante de género y desarrollo territorial. Desde este marco, analizar el posible impulso de una moneda social local no implica únicamente valorar una herramienta alternativa de intercambio, sino explorar su potencial como instrumento de innovación social y fortalecimiento económico comunitario. Las monedas sociales, los bancos de…
La Red Andaluza de Dinamizadoras de Alimentación Ecológica constituye una iniciativa vinculada a la promoción de la agroecología, los…

La Red Andaluza de Dinamizadoras de Alimentación Ecológica constituye una iniciativa vinculada a la promoción de la agroecología, los circuitos cortos de comercialización, la sostenibilidad y el fortalecimiento del tejido comunitario, con una dimensión relevante de género y desarrollo territorial. Desde este marco, analizar el posible impulso de una moneda social local no implica únicamente valorar una herramienta alternativa de intercambio, sino explorar su potencial como instrumento de innovación social y fortalecimiento económico comunitario.

Las monedas sociales, los bancos de tiempo y otras fórmulas vinculadas a las finanzas éticas han sido planteadas como mecanismos capaces de relocalizar valor, fortalecer la resiliencia territorial y reconocer intercambios que los mercados convencionales tienden a invisibilizar (Seyfang & Longhurst, 2013). En una red como esta, su posible implantación adquiere especial interés por la afinidad entre sus principios organizativos y los fundamentos de la economía social y solidaria.

A partir del análisis inicial y de las aportaciones surgidas en el debate, especialmente la sugerencia de aterrizar aplicaciones prácticas de la moneda social y reconsiderar el potencial inclusivo en contextos rurales, se presenta a continuación un análisis DAFO revisado y ampliado.

Análisis DAFO definitivo

Fortalezas

Una de las principales fortalezas reside en la coherencia entre una moneda social local y los valores fundacionales de la Red Andaluza de Dinamizadoras. El impulso de circuitos económicos alternativos basados en proximidad, reciprocidad y sostenibilidad encaja con prácticas ya promovidas por la organización, lo que favorecería su legitimidad social y su posible adopción (North, 2010).

Asimismo, la red cuenta con capital social previo, un factor ampliamente identificado como condición crítica para la viabilidad de monedas complementarias (Blanc, 2011). Las relaciones de confianza construidas entre productoras, consumidoras y agentes locales representan una base favorable para experimentar con mecanismos de intercambio alternativo.

La moneda social no solo podría operar como medio de intercambio, sino como herramienta aplicada a usos concretos dentro de la red. Por ejemplo, podría emplearse para incentivar compras en mercados agroecológicos, facilitar intercambios entre productoras o reconocer contribuciones comunitarias mediante esquemas próximos a bancos de tiempo.

Por otra parte, la perspectiva de género sigue siendo una fortaleza diferencial. La posibilidad de reforzar autonomía económica, visibilizar trabajos de cuidados y generar redes económicas solidarias lideradas por mujeres conecta con el potencial transformador atribuido a estas herramientas en contextos de economía feminista (Dittmer, 2013).

Debilidades

Entre las debilidades persisten los retos organizativos y operativos. Diseñar y sostener una moneda social exige recursos técnicos, gobernanza participativa y capacidad de seguimiento, aspectos que pueden tensionar a una red cuyos recursos son limitados.

A ello se suma la necesidad de alcanzar una masa crítica suficiente de usuarios y usos reales. Sin circulación efectiva, la moneda puede quedar en un plano simbólico sin impacto significativo (Seyfang & Longhurst, 2013).

Algunas de estas debilidades podrían mitigarse si la iniciativa no se concibe inicialmente como una moneda plena, sino como experiencia piloto híbrida, combinando elementos de moneda social, bancos de tiempo o sistemas de crédito mutuo.

Otra debilidad identificada es la posible brecha digital y generacional en contextos rurales. Sin embargo, como apuntaba la aportación del compañero, esto no necesariamente invalida la propuesta, sino que obliga a pensar diseños accesibles y adaptados a las características del territorio.

Oportunidades

Las oportunidades son especialmente significativas. El actual contexto de transición ecológica, relocalización productiva y búsqueda de modelos económicos alternativos genera una ventana favorable para este tipo de iniciativas (Comisión Europea, 2020).

La moneda social podría reforzar la resiliencia de economías agroecológicas locales, favoreciendo que el valor generado permanezca en el territorio y fortaleciendo redes económicas menos dependientes de dinámicas externas (Gómez, 2009).

Su potencial como herramienta inclusiva e intergeneracional. En entornos rurales, una moneda social podría facilitar no solo intercambios comerciales, sino reconocimiento de saberes, servicios y apoyos mutuos, incorporando población mayor y ampliando formas de participación comunitaria. Este aspecto conecta estrechamente con la lógica de los bancos de tiempo y los sistemas de reciprocidad.

Asimismo, las finanzas éticas abren una oportunidad complementaria. La articulación entre moneda social, financiación ética y redes de economía solidaria podría generar sinergias institucionales para fortalecer autonomía económica de la red más allá del instrumento monetario en sí.

Amenazas

Entre las amenazas, sigue siendo central la dificultad de competir con hábitos profundamente arraigados en torno a la moneda oficial. La dependencia del euro como referencia dominante puede limitar usos reales de monedas alternativas.

También persisten riesgos regulatorios y de inseguridad jurídica que pueden frenar procesos de consolidación (Blanc, 2011).

Otra amenaza importante es que estas iniciativas queden reducidas a experiencias marginales o altamente dependientes del entusiasmo inicial. Muchas monedas sociales fracasan no por diseño técnico, sino por erosión del compromiso colectivo (Seyfang & Longhurst, 2013).

A ello se suma un riesgo estratégico que la innovación se convierta en dispersión y consuma recursos sin integrarse en la misión principal de la red. Esta amenaza obliga a pensar la moneda social no como proyecto aislado, sino como herramienta subordinada a objetivos organizativos más amplios.

Bibliografía:

Blanc, J. (2011). Classifying “CCs”: Community, complementary and local currencies’ types and generations. International Journal of Community Currency Research, 15, 4–10. https://ijccr.net/ijccr/article/view/362

Comisión Europea. (2020). Farm to Fork Strategy: For a fair, healthy and environmentally-friendly food system. Publications Office of the European Union. https://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=CELEX:52020DC0381

Dittmer, K. (2013). Local currencies for purposive degrowth? A quality check of some proposals for changing money-as-usual. Journal of Cleaner Production, 54, 3–13. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2013.03.044

Gómez, G. M. (2009). Local currency systems as an alternative to globalisation? A new research agenda. Development and Change, 40(3), 559–583. https://doi.org/10.1111/j.1467-7660.2009.01543.x

North, P. (2010). Local money: How to make it happen in your community. Green Books.

Seyfang, G., & Longhurst, N. (2013). Growing green money? Mapping community currencies for sustainable development. Ecological Economics, 86, 65–77. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2012.11.003

Para la elaboración de este análisis se ha utilizado inteligencia artificial generativa como herramienta de apoyo para la revisión de estructura, mejora de redacción y organización argumentativa.
Antonio

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Análisis DAFO: El impulso de una moneda social local en Coop57

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Análisis DAFO: El impulso de una moneda social local en Coop57

Introducción Este análisis estudia cómo el impulso de una moneda social local podría transformar la economía de Coop57, que es, una cooperativa…
Introducción Este análisis estudia cómo el impulso de una moneda social local podría transformar la economía de Coop57, que…

Introducción

Este análisis estudia cómo el impulso de una moneda social local podría transformar la economía de Coop57, que es, una cooperativa de servicios financieros éticos fundada en 1995 en Cataluña. Este análisis DAFO evalúa específicamente la viabilidad y el impacto de incorporar un sistema de intercambio no monetario o una moneda territorial en  Coop57 y de las entidades que financia.

Corrons habla sobre la importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local de los territorios (Corrons, 2026), y describe estos sistemas como herramientas al margen de las monedas oficiales para fomentar proyectos económicos, sociales y medioambientales. Coop57, con su red de entidades socias de la ESS en varias comunidades autónomas, reúne condiciones  para ser de las primeras en hacer este tipo de iniciativas.

Contexto: Coop57 y su ecosistema de entidades

Coop57 opera como una cooperativa de servicios financieros que capta ahorro de personas socias para conceder préstamos a proyectos cooperativos, asociaciones y otras iniciativas de la ESS (Coop57, 2023). En 2023 tenía presencia en diferentes comunidades como: Cataluña, Aragón, Andalucía, Galicia y Madrid, ayudando a diferentes entidades como: cooperativas de trabajo, de consumo, de vivienda, asociaciones… Este conjunto de entidades, son  suficientes como para sostener un  sistema de intercambio alternativo.

El tipo de moneda social más coherente para Coop57 sería una moneda de crédito mutuo entre entidades socias, un B2B, es decir, un sistema donde las cooperativas y organizaciones financiadas puedan intercambiar bienes y servicios entre sí usando una unidad de cuenta propia, así reducen su dependencia al euro y fortalecen la intercooperación, Esta tipología (Corrons 2026) ha sid implementada con éxito en luegares similares: el Sardex en Cerdeña (Italia), con más de 4.000 empresas usuarias,  el REC en el Raval de Barcelona, con participación de pymes y particulares. Además, para las personas  individuales, podría complementarse  un banco de tiempo que monetice horas de colaboración en la comunidad Coop57, aumentando el capital social de la red (Asociación Salud y Familia, 2006).

Análisis DAFO: moneda social local en Coop57

Reflexión crítica: oportunidades, retos y estrategia

Potencial transformador

El DAFO muestra que las fortalezas de Coop57 son precisamente las que más se necesitan para lanzar una moneda social que funcione:  confianza mutua, gobernanza compartida y una red amplia de entidades con actividad económica complementaria. El Sardex sardo un ejemplo de moneda de credito B2B, funcionó  porque empezó con una red empresarial con relaciones de confianza y un organismo gestor en el que las empresas confiaban. (Corrons, 2015). Coop57 cumple las dos condiciones. Si las entidades socias empezaran a intercambiar entre si servicios contables, formación, comunicación o

mantenimiento usando una unidad interna, reducirían su gasto y dependecia en euros y sin necesidad de financiación adicional externa.

Riesgos concretos y cómo gestionarlos

El mayor riesgo es la brecha tecnológica. La moneda necesita un soporte digital y Coop57 tiene capacidades digitales limitadas. La estrategia ideal sería  comenzar con una prueba  territorial  (por ejemplo, la sección catalana, donde hay mas entidades socias), usando herramientas de software libre como CES (Community Exchange System) o Cyclos, que ya son usadas por monedas como el Eusko o el REC. Esto minimiza la dependencia de grandes empresas tecnológicas  y es coherente con los valores ESS.

El segundo riesgo es la fragmentación territorial. Una solución posible es diseñar la moneda como un sistema federado y que cada sección territorial gestione su propia circulación pero con reglas comunes. Así se mantiene la lógica local y la coherencia de red, como por ejemplo,  el modelo de REAS funciona con territorios autónomos pero principios compartidos (REAS Red de Redes, 2022).

La dimensión social: banco de tiempo como complemento

A parte del crédito mutuo entre organizaciones, Coop57 podría tener un banco de tiempo para sus personas socias individuales. Según la Asociación Salud y Familia (2006), los bancos de tiempo generan unión comunitaria porque valoran  todas las horas de trabajo, independientemente del tipo de actividad, lo que encaja con el principio de equidad de la ESS. En el contexto de Coop57, las personas socias, tienen diferentes perfiles, podrían intercambiar asesorías, formaciones o apoyo a proyectos, creando un fondo común de conocimiento. El banco de tiempo no compite con la actividad financiera de Coop57, solo  la complementa, añadiendo un valor de capital social no monetario.

Propuesta de hoja de ruta

Fase 1 (0-6 meses): Diagnóstico entre entidades socias sobre necesidades de intercambio no monetario. Identificación de 5-10 organizaciones piloto en Cataluña.

Fase 2 (6-18 meses): Diseño colectivo de las reglas de la moneda (unidad de cuenta, límites de crédito, sectores incluidos…) y selección de plataforma digital de software libre. Formación técnica del equipo gestor.

Fase 3 (18-36 meses): Lanzamiento de la prueba piloto en Cataluña. Evaluación con KPI’s concretos: volumen de intercambios, número de entidades activas, reducción de gasto en euros entre socias, percepción de cohesión de red.

Fase 4 (a partir de 36 meses): Extensión al resto de comunidades y, si el piloto funciona, apertura a personas socias individuales a través de un banco de tiempo.

 

Conclusiones

El análisis DAFO demuestra que Coop57 tiene condiciones óptimas para ser pionera en la implementación de una moneda social dentro del ecosistema de la ESS española. Sus fortalezas como: red consolidada, gobernanza democrática, valores éticos sólidos,  son precisamente los factores importantes de éxito, y son los mismos que tienen otras experiencias internacionales exitosas (Sardex, Eusko, REC). Las debilidades, principalmente tecnológicas y de escala, son gestionables si se adopta un enfoque gradual y territorial.

Lo más relevante es que una moneda social en Coop57 no sería un añadido, sino una extensión coherente de su misión: si la entidad ya facilita recursos financieros para fortalecer la ESS, facilitar recursos no monetarios de intercambio es el paso siguiente en la construcción de un ecosistema económico alternativo. Las finanzas éticas y las monedas complementarias son herramientas que tienen la misma apuesta, una economía que priorice el impacto social sobre la acumulación de capital (Corrons, 2015; REAS Red de Redes, 2022).

Bibliografía

Asociación Salud y Familia. (2006). Dinero que no tiene precio: Los bancos del tiempo en épocas de cambio [documento PDF]. Recuperado de https://www.elblogalternativo.com/2014/03/31/dinero-que-no-tiene-precio-pdf-sobre-los-banco-d e-tiempo-como-cambio-de-paradigma/

Coop57. (s.f.). Quiénes somos. Recuperado de https://www.coop57.coop/es/quienes-somos

Coop57. (2023). Memoria 2023. Recuperado de https://www.coop57.coop/es/memorias

Corrons, A. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico. Recuperado de https://es.slideshare.net/slideshow/corrons-af-2015-monedas-complementarias-en-pro-de-la-sostenibi lidad-y-el-desarrollo-enfoque-panrquico/44629476

Corrons, A. (2026, 7 de abril). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local de los territorios [webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Diputació de Barcelona. (2022). Guía metodológica: Implementación de monedas locales desde la administración pública. Recuperado de https://vanacco.com/guia/

Observatorio de las Finanzas Éticas. (2023). Informe anual sobre finanzas éticas. Recuperado de https://www.finanzaseticas.net

Observatorio de la Moneda Complementaria (OMC). (2023). Monedas complementarias en España. Recuperado de https://www.monedacomplementaria.es

Publicaciones Cajamar. (2023). Finanzas y medio ambiente. Recuperado de https://publicacionescajamar.es/series-temat icas/banca-social/finanzas-y-medio-ambiente/attachment/finanzas-y-medio-ambiente-2/

Uso de IA

Para la elaboración de este trabajo se ha utilizado Chat Gpt como herramienta de apoyo. Prompts utilizados:

«Ayúdame a estructurar un análisis DAFO»

«¿Cómo se cita en APA 7 un web?»

«Revisa la coherencia de este párrafo sin cambiar el contenido.»

«Dame ejemplos concretos de monedas de crédito mutuo B2B en Europa para apoyar el análisis.

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DAFO DEFINITIVO

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DAFO DEFINITIVO

Buenas tardes a todos, En esta nueva aportación presento el análisis DAFO definitivo sobre la posible influencia de una moneda social local en Som Energia, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con compañeros y compañeras. En mi caso, el comentario recibido me ha ayudado sobre todo a concretar mejor cómo podría aplicarse una moneda social dentro de una cooperativa energética y a distinguir qué factores son realmente centrales y cuáles tienen un peso más secundario. Som Energia…
Buenas tardes a todos, En esta nueva aportación presento el análisis DAFO definitivo sobre la posible influencia de una…

Buenas tardes a todos,

En esta nueva aportación presento el análisis DAFO definitivo sobre la posible influencia de una moneda social local en Som Energia, incorporando también algunas ideas surgidas a partir del intercambio con compañeros y compañeras. En mi caso, el comentario recibido me ha ayudado sobre todo a concretar mejor cómo podría aplicarse una moneda social dentro de una cooperativa energética y a distinguir qué factores son realmente centrales y cuáles tienen un peso más secundario.

Som Energia es una cooperativa de consumo de energía verde vinculada a la Economía Social y Solidaria, y su proyecto no se limita a comercializar electricidad renovable, sino que también busca impulsar un modelo energético más democrático, participativo y territorializado (Som Energia, s. f.). Precisamente por eso, me parece que una moneda social local puede tener interés en su caso, aunque no tanto como sustituto del euro, sino como herramienta complementaria para reforzar comunidad, participación y arraigo territorial, algo que encaja con la lógica de las monedas complementarias descrita por Atxukarro (2014).

Después de revisar el análisis inicial, creo que la primera idea que hay que dejar clara es que, en Som Energia, una moneda social no tendría sentido principalmente para pagar la factura de la luz, porque ahí entran límites muy claros del sector energético: regulación, fiscalidad, costes estructurales y dependencia de un mercado muy intervenido. En cambio, sí podría tener sentido en usos más concretos y realistas, por ejemplo como sistema de incentivos para la participación en grupos locales, asistencia a formaciones sobre ahorro y eficiencia energética, implicación en proyectos de autoconsumo colectivo, apoyo a campañas de sensibilización o colaboración con otras entidades de la ESS del territorio. En ese sentido, la aportación de mi compañera me ha parecido útil porque ayuda a aterrizar mejor la idea y a no dejarla en un plano demasiado teórico.

Fortalezas

La fortaleza principal de Som Energia es, a mi juicio, su propia cultura cooperativa y participativa. La entidad se organiza desde el principio de “una persona, un voto” y cuenta con grupos locales que permiten una participación más descentralizada y arraigada al territorio, algo que encaja bien con la lógica de una moneda social, ya que estas herramientas necesitan confianza, implicación y una comunidad activa para funcionar (Som Energia, s. f.; Cahn, 2000; Collom, 2008). No partiría de cero, porque ya existe una base social con una identidad compartida y una cierta experiencia en participación colectiva.

Otra fortaleza importante es la coherencia entre los valores de Som Energia y los objetivos de una moneda social. La cooperativa trabaja desde la sostenibilidad ambiental, la reinversión de excedentes, la intercooperación y la voluntad de avanzar hacia una mayor soberanía energética, de modo que una moneda social no sería algo ajeno a su identidad, sino una posible extensión de su misión transformadora (Som Energia, s. f.; Atxukarro, 2014). Además, algunos autores han señalado que las monedas complementarias pueden reforzar comportamientos sostenibles e incluso apoyar procesos de transición ecológica y tecnologías ambientales, como las energías renovables (Holdsworth & Boyle, 2004; Turnbull, 2009).

También considero una fortaleza que Som Energia ya tenga experiencia en proyectos colectivos y de escala comunitaria, como las comunidades energéticas, el autoconsumo compartido o las dinámicas de formación y sensibilización. Esto permite imaginar usos concretos y creíbles para una moneda social, no tanto en la parte central del suministro eléctrico, sino en actividades vinculadas a la vida cooperativa y territorial. Ahí es donde, en mi opinión, el encaje resulta más sólido.

Debilidades

La debilidad más importante es que Som Energia, precisamente por ser una cooperativa grande, puede tener dificultades para lograr una participación homogénea y sostenida. No todas las personas socias viven la cooperativa del mismo modo: algunas participan activamente en grupos locales o iniciativas comunitarias, pero otras mantienen una relación mucho más funcional, casi como usuarias de una comercializadora ética. Eso puede hacer que una moneda social interese mucho a un núcleo muy implicado, pero no necesariamente al conjunto de la base social. En ese sentido, la propia escala de la entidad, que es una fortaleza en otros aspectos, aquí también puede convertirse en una limitación.

Otra debilidad clara es que una moneda social exige utilidad práctica, sencillez y buena organización. Si las personas no entienden bien para qué sirve, cómo se usa o qué ventajas aporta, la herramienta puede acabar percibiéndose como una carga añadida. Corrons (2015) insiste precisamente en que el recorrido de estos sistemas depende en buena medida de la capacidad adaptativa de sus participantes y de su predisposición al cambio. Por tanto, no basta con que la idea sea coherente con la ESS; tiene que funcionar en la práctica cotidiana.

Además, en el caso de Som Energia hay una debilidad muy específica que me parece central y que, gracias al comentario recibido, ahora veo con más claridad: el marco regulatorio del sector energético. Este no es un elemento secundario, sino una de las grandes limitaciones del caso. Aunque una moneda social pueda reforzar la comunidad, la parte nuclear del negocio energético sigue dependiendo del sistema monetario convencional, de la normativa estatal y de una infraestructura técnica y económica que no puede sustituirse fácilmente.

Oportunidades

La oportunidad que me parece más interesante es que una moneda social podría servir para reforzar la participación comunitaria dentro de Som Energia. Aquí es donde creo que el análisis gana más fuerza respecto a la versión inicial. Más que pensar en la moneda como medio de pago, la veo como un posible sistema de reconocimiento o incentivo para tareas y actividades que sostienen la cooperativa, pero que muchas veces no tienen una traducción económica directa: asistir a reuniones de grupos locales, colaborar en campañas, participar en talleres de eficiencia energética, acompañar a nuevas personas socias o implicarse en proyectos de autoconsumo. En ese sentido, podría ayudar a visibilizar y valorar aportaciones comunitarias que, de otro modo, quedan bastante invisibles, algo que conecta con las ideas de Cahn (2000) y Ryan-Collins et al. (2008).

Otra oportunidad clara sería reforzar el arraigo territorial de Som Energia. Las monedas complementarias pueden favorecer que parte del valor generado permanezca dentro de una comunidad o un territorio, reforzando circuitos económicos de proximidad y relaciones de reciprocidad más estables (Seyfang, 2001; Seyfang & Longhurst, 2012). En el caso de Som Energia, esto podría traducirse en una conexión más fuerte entre los grupos locales, otras cooperativas energéticas, entidades de finanzas éticas, asociaciones de barrio o proyectos de economía solidaria. Es decir, podría ayudar a que la transición energética no se viva solo como un servicio, sino también como una práctica comunitaria.

También me parece una oportunidad importante que la moneda social pueda servir para evitar la pasividad de parte de la base social. Una de las tensiones que ya había señalado en trabajos anteriores es el riesgo de que una cooperativa grande acabe teniendo socias y socios que actúan solo como “clientes verdes”, sin una implicación real en el proyecto transformador. Si se diseña bien, una moneda social podría ser una vía para reforzar la dimensión participativa y comunitaria de la cooperativa, algo especialmente relevante en un proyecto que no quiere limitarse a vender energía renovable, sino transformar la relación de la ciudadanía con la energía.

Amenazas

La amenaza principal sigue siendo la baja adopción. Creo que este es uno de los factores más decisivos de todo el análisis. Por muy coherente que resulte la propuesta con los valores de la entidad, si las personas socias no la perciben como algo útil, sencillo y cercano, la moneda social puede quedarse en una experiencia muy minoritaria. En ese caso, su impacto real sería pequeño y correría el riesgo de convertirse en una iniciativa más simbólica que práctica, algo que se relaciona con lo que señalan Corrons (2015) y también con la importancia que autores como Cahn (2000) y Collom (2008) dan a la implicación real de la comunidad.

La segunda gran amenaza, y quizá la más estructural, es el propio contexto del sector energético. Som Energia opera dentro de un mercado marcado por regulación intensa, costes fijos, dependencia de infraestructuras externas y presencia de grandes corporaciones. Eso significa que una moneda social tendría un margen de actuación necesariamente limitado. Puede reforzar la parte comunitaria del proyecto, sí, pero no resolver por sí sola problemas estructurales como el oligopolio energético, la pobreza energética o la rigidez del sistema eléctrico. Por eso, me parece importante no idealizarla.

También existe una amenaza ligada a la complejidad tecnológica y organizativa. Si la moneda social se articula a través de herramientas digitales poco intuitivas o demasiado exigentes, puede generar rechazo o exclusión, especialmente en una base social amplia y diversa. Además, si no se cuidan bien cuestiones como la transparencia, la gestión de datos o la soberanía tecnológica, podría generarse una contradicción con los propios valores de la cooperativa. En ese sentido, la observación de mi compañera sobre la necesidad de aterrizar mejor los usos reales me parece muy pertinente: cuanto más concreta y sencilla sea la propuesta, más posibilidades habría de evitar este riesgo.

Conclusión final después del DAFO INICIAL (AHORA DEFINITIVO) Y LA APORTACIÓN DE LOS COMPAÑEROS 

Después de revisar el análisis inicial y de incorporar el comentario recibido, mi conclusión es que una moneda social sí podría tener sentido en Som Energia, pero solo si se plantea de manera realista, acotada y muy vinculada a la vida comunitaria de la cooperativa. Su mayor potencial no estaría en sustituir el pago convencional de la energía, sino en reforzar la participación, reconocer tareas colectivas, dinamizar los grupos locales, fortalecer alianzas territoriales y dar más densidad social a la transición energética.

Sus fortalezas más importantes están en la cultura cooperativa de la entidad, en su coherencia con los valores de la ESS y en su experiencia en proyectos participativos. Sus oportunidades más interesantes aparecen cuando se piensa la moneda social como una herramienta de reconocimiento, incentivo e intercooperación. En cambio, las debilidades y amenazas más decisivas tienen que ver con la baja adopción, la complejidad organizativa y, sobre todo, con los límites que impone el propio sector energético.

Por eso, el análisis definitivo me lleva a pensar que, en Som Energia, una moneda social podría ser valiosa no como sustituto del euro, sino como una herramienta complementaria de apoyo comunitario, participación y arraigo territorial, siempre que se diseñe de forma sencilla, útil y coherente con las necesidades reales de la cooperativa.

Bibliografía

Atxukarro, A. (2014). ¿Qué son las monedas complementarias? Observatorio de la Sostenibilidad, Fundación Cristina Enea.

Cahn, E. (2000). No more throwaway people: The co-production imperative. Essential Books.

Collom, E. (2008). Engagement of the elderly in time banking: The potential for social capital generation in an aging society. Journal of Aging and Social Policy, 20(4).

Coraggio, J. L. (2003). Las redes de trueque como institución de la economía popular. En A. Hintze (Ed.), Trueque y economía solidaria. Universidad Nacional de General Sarmiento.

Corrons Giménez, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de investigación, Universitat Jaume I – Universitat de València].

Holdsworth, S., & Boyle, C. (2004). The trade in ethical consumerism: The case of green electricity. Sustainable Development, 12(4), 167-176.

Lietaer, B. (2005). El futuro del dinero. Errepar.

Ryan-Collins, J., Stephens, L., & Coote, A. (2008). The new wealth of time: How timebanking helps people build better public services. New Economics Foundation.

Seyfang, G. (2001). Working for the Fenland dollar: An evaluation of local exchange trading schemes as an informal employment strategy to tackle social exclusion. Work, Employment and Society, 15(3), 581-593.

Seyfang, G., y Longhurst, N. (2012). Money, money, money? A scoping study of grassroots complementary currencies for sustainability. Ecological Economics, 86, 65-77.

Som Energia. (s. f.). Esto no va de luz. Recuperado el 5 de marzo de 2026, de https://www.somenergia.coop/es/

Turnbull, S. (2009). Options for reforming the financial system. International Journal of Community Currency Research, 13, 115-118.

Uso de IA

Para la elaboración de esta versión final he utilizado inteligencia artificial como apoyo para mejorar la redacción. La revisión crítica, la adaptación al caso de Som Energia y la versión final del análisis han sido realizadas personalmente.

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ANÁLISIS DAFO DEFINITIVO: MENSAKAS Y LA SOBERANÍA FINANCIERA

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ANÁLISIS DAFO DEFINITIVO: MENSAKAS Y LA SOBERANÍA FINANCIERA

1. Presentación del caso Mensakas SCCL es una cooperativa de mensajería ética que lucha contra la «uberización» del sector. Tras el debate en el foro, este análisis final evalúa cómo una moneda social —entendida según August Corrons como un acuerdo comunitario— puede blindar a la entidad frente al mercado convencional, transformando la logística en un motor de economía circular. 2. Análisis DAFO Actualizado e Integrado FORTALEZAS (Internas) DEBILIDADES (Internas) Identidad Política: Alta predisposición de los socios a usar herramientas de…
1. Presentación del caso Mensakas SCCL es una cooperativa de mensajería ética que lucha contra la «uberización» del sector.…

1. Presentación del caso

Mensakas SCCL es una cooperativa de mensajería ética que lucha contra la «uberización» del sector. Tras el debate en el foro, este análisis final evalúa cómo una moneda social —entendida según August Corrons como un acuerdo comunitario— puede blindar a la entidad frente al mercado convencional, transformando la logística en un motor de economía circular.

2. Análisis DAFO Actualizado e Integrado

FORTALEZAS (Internas) DEBILIDADES (Internas)
Identidad Política: Alta predisposición de los socios a usar herramientas de soberanía económica. Liquidez Crítica: Margen de beneficio muy ajustado; necesidad de euros para seguros y suministros.
Soporte Tecnológico: Estructura de código abierto preparada para integrar pasarelas de pago sociales. Agotamiento de Gestión: Riesgo de sobrecargar a los repartidores con la gestión de un sistema bimonetario.
OPORTUNIDADES (Externas) AMENAZAS (Externas)
Efecto Multiplicador Local: Los comercios aliados pueden reinvertir la moneda en el barrio, creando un ecosistema de apoyo mutuo. Riesgo de Estancamiento (Pinchazo): Si la red de comercios es pequeña, la moneda no circula y pierde valor (feedback de Alexandra).
Refuerzo de Comunicación: Usar la moneda para explicar el valor social del pedido, fidelizando al cliente ético. Estigmatización por Diseño: Riesgo de que se perciba como «dinero de segunda» si no se abre a toda la comunidad.

3. Síntesis del debate e ideas incorporadas

El debate en el foro ha sido fundamental para aterrizar la propuesta:

  • Sobre la circulación y liquidez (Feedback de Alexandra): Se ha incorporado el riesgo de «pinchazo» que sufrieron proyectos como el REC en Barcelona. No basta con emitir moneda; Mensakas debe asegurar una red de aceptación robusta. Como solución, propongo que Mensakas actúe como «conector»: que los comercios paguen el reparto en moneda social y que los repartidores puedan gastarla en esos mismos comercios (almuerzos, mantenimiento de bicis, etc.), evitando que la moneda se quede estancada.

  • Estrategia de Gradualidad (Feedback del compañero/a): Para no comprometer la salud laboral de los socios, la estrategia debe ser incremental. Empezar con «campañas piloto» o bonos específicos antes de una integración total. Esto permite testear la herramienta sin añadir una complejidad operativa inasumible desde el inicio.

  • Valor Social como Marketing Ético: La moneda no es solo dinero; es una herramienta de comunicación. Permite visibilizar que cada pedido ayuda a mantener la riqueza en el territorio, combatiendo la «fuga de capitales» de las grandes plataformas.

4. Reflexión crítica final

Siguiendo la experiencia de La Turuta y las tesis de Corrons, las monedas sociales en la ESS no son una utopía, sino una estrategia de resiliencia. Para Mensakas, el reto no es solo técnico, es de confianza comunitaria.

Las finanzas éticas permiten a una cooperativa pequeña dejar de ser un «esclavo del euro» y empezar a ser un gestor de valor local. Sin embargo, la lección del debate es clara: la soberanía financiera requiere gestión política de la red. Si Mensakas consigue que el cliente, el comercio y el repartidor se pongan de acuerdo en el valor de esa moneda, habrá creado un escudo contra la precariedad que ningún algoritmo de multinacional puede romper.


Bibliografía

  • Asociación ECOL3VNG. (2026). Entrevista sobre la moneda social La Turuta. Material docente, Universitat Oberta de Catalunya.
  • Corrons, A. [August]. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local de los territorios. Webinar, Universitat Oberta de Catalunya.
  • Fuster Morell, M., Espelt, R., y Renau Cano, M. (2021). Cooperativismo de plataforma: Análisis de las cualidades democráticas del cooperativismo como alternativa económica en entornos digitales. CIRIEC-España.
  • Universitat Oberta de Catalunya, UOC. (2026). La economía colaborativa procomún. Material didáctico de la asignatura.

Información sobre el uso de IA

Para la elaboración de este análisis definitivo se ha utilizado la inteligencia artificial Gemini (Google) como asistente para la síntesis de los materiales del Reto 3 (Corrons y La Turuta) y la integración del feedback recibido en el Ágora. La herramienta ha permitido contrastar los riesgos de liquidez señalados por los compañeros con los modelos teóricos de resiliencia local, asegurando una redacción estructurada y coherente con el marco académico de la UOC. El texto final ha sido supervisado y editado por el autor.

Jesús Giménez Amado.

Debate0en ANÁLISIS DAFO DEFINITIVO: MENSAKAS Y LA SOBERANÍA FINANCIERA

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DAFO definitivo: influencia de una moneda social local en Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona

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DAFO definitivo: influencia de una moneda social local en Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona

Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una iniciativa de economía circular e inserción sociolaboral impulsada por Fundació Formació i Treball y Fundació Llegat Roca i Pi, con tres puestos de trabajo, dos de ellos de inserción laboral (Fundació Formació i Treball, 2023). Además, la entidad ya trabaja con fórmulas de acceso social que se alejan parcialmente de la compra mercantil clásica, como los cheques sociales, que permiten a…
Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una…

Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una iniciativa de economía circular e inserción sociolaboral impulsada por Fundació Formació i Treball y Fundació Llegat Roca i Pi, con tres puestos de trabajo, dos de ellos de inserción laboral (Fundació Formació i Treball, 2023). Además, la entidad ya trabaja con fórmulas de acceso social que se alejan parcialmente de la compra mercantil clásica, como los cheques sociales, que permiten a familias derivadas escoger prendas en tienda en un entorno normalizado (Fundació Formació i Treball, s. f.).

Este punto me parece clave para analizar la posible influencia de una moneda social local. En Botiga Amiga, una moneda de este tipo no sería simplemente una forma alternativa de pago. Afectaría a cuestiones mucho más sensibles: la dignidad en el acceso, la sostenibilidad económica de la tienda, la relación con el barrio y la capacidad de reforzar redes locales de cooperación. Por eso, no creo que tenga sentido defenderla de forma automática solo porque encaje “en teoría” con la economía social y solidaria. La pregunta importante es otra: ¿ayudaría realmente a Botiga Amiga a reforzar su misión o añadiría más complejidad a una entidad que ya realiza una función social muy concreta?

A partir del debate con los compañeros, he reforzado dos ideas. Samuel me hizo ver la importancia de prever una doble vía —digital y física o asistida— para evitar que una moneda social excluya a personas con menor acceso tecnológico. Esta aportación me parece especialmente relevante en una entidad que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad. Sofía, por su parte, planteó una cuestión muy interesante: antes de implantar una moneda abierta al conjunto del comercio local, quizá sería más prudente ensayar un banco de tiempo interno o un circuito cerrado con personas trabajadoras, usuarias y entidades vinculadas. Estas aportaciones me han llevado a matizar mi posición inicial: una moneda social puede aportar valor a Botiga Amiga, pero solo si se introduce de forma gradual, accesible y claramente subordinada a su misión social.

Fortalezas

La primera fortaleza es su identidad social clara y reconocible. Botiga Amiga no vende únicamente ropa reutilizada: convierte la circularidad textil en empleo de inserción, formación y acceso digno. Esto facilita su posible encaje en una moneda social, porque la conexión con valores como proximidad, reinversión social, cooperación y sostenibilidad no tendría que construirse artificialmente. La tienda ya tiene un relato social comprensible para la ciudadanía: comprar allí no significa solo adquirir una prenda, sino apoyar un circuito que combina reutilización, empleo y acción comunitaria.

Una segunda fortaleza es su experiencia previa con mecanismos híbridos de acceso, especialmente los cheques sociales. Este antecedente me parece muy importante porque demuestra que la organización ya sabe gestionar formas de acceso que no dependen únicamente del pago ordinario en euros. En ese sentido, la distancia entre el modelo actual y una posible moneda social es menor que en un comercio convencional. No se trataría de introducir desde cero una lógica completamente desconocida, sino de ampliar una práctica que ya existe: permitir que determinadas personas accedan a bienes necesarios en un entorno de compra normalizado y no estigmatizante.

La tercera fortaleza es su anclaje territorial y relacional en Badalona. Botiga Amiga Badalona nace de una alianza local y forma parte de una red más amplia de inserción, reutilización y entrega social. Esto es decisivo porque una moneda social solo funciona si existe confianza entre actores: comercios, entidades, administración, personas usuarias y consumidores. La confianza, en este tipo de iniciativas, no se improvisa. Botiga Amiga ya cuenta con una base territorial y relacional que podría facilitar su participación en un circuito de moneda local, aunque eso no significa que pueda sostenerlo sola.

Finalmente, hay una fortaleza más sutil pero muy importante: la tienda ocupa una posición de puente entre consumo ordinario y acción social. Esto permitiría que una moneda social no se percibiera como un recurso asistencial, sino como una herramienta de consumo responsable, circulación local del valor y dignificación del acceso. Para mí, esta es una de las claves del caso. Si una moneda social se diseña mal, puede reforzar una separación entre “quienes compran normalmente” y “quienes reciben ayuda”. En cambio, si se integra bien en Botiga Amiga, podría reforzar justamente lo contrario: una experiencia de consumo más inclusiva, donde la dimensión social no sea visible como marca de vulnerabilidad, sino como parte normalizada del proyecto.

Debilidades

La primera debilidad es la escala operativa limitada. Una moneda social implica gestión, explicación al público, registro de operaciones, resolución de incidencias y conciliación interna. Para una tienda social con estructura ajustada, este esfuerzo puede ser considerable. Aquí conviene no idealizar la innovación: si el sistema añade demasiada carga administrativa, podría consumir recursos que deberían destinarse a la inserción, el acompañamiento o la actividad comercial ordinaria. Una herramienta pensada para reforzar la misión podría acabar tensionando el funcionamiento diario si no se diseña con mucha sencillez.

La segunda debilidad es que buena parte de los costes reales siguen denominados en euros: salarios, suministros, alquileres, servicios externos o costes logísticos. Aceptar moneda social solo tendría sentido si Botiga Amiga pudiera reutilizarla después dentro de una red suficientemente amplia de proveedores y servicios locales. Si no existe esa red, la moneda puede convertirse en un saldo difícil de gastar y generar tensiones de liquidez. La Diputació de Barcelona insiste precisamente en que la utilidad de una moneda local depende de su capacidad para circular dentro del territorio (Diputació de Barcelona, s. f.). En este punto, el problema no es ideológico, sino muy práctico: Botiga Amiga necesita sostener costes reales y no puede permitirse acumular una moneda que después no tenga suficiente salida.

La tercera debilidad es la brecha digital. Si la moneda funcionara únicamente mediante aplicación móvil, QR o plataforma digital, podría excluir a personas con menos competencias tecnológicas o menor acceso a dispositivos. Por eso, incorporando el comentario de Samuel, cualquier sistema debería prever una vía física, asistida o acompañada. En una entidad orientada a personas vulnerables, la accesibilidad no puede ser un añadido posterior: debe formar parte del diseño desde el inicio. Una moneda social que solo sea cómoda para personas digitalmente competentes podría contradecir el propio sentido inclusivo del proyecto.

La cuarta debilidad es la complejidad jurídico-contable. Si la moneda se aproxima a un bono, vale o saldo canjeable, puede entrar en un terreno fiscal delicado. La Directiva (UE) 2016/1065 regula el tratamiento de los bonos a efectos de IVA y distingue entre bonos univalentes y polivalentes, lo que obliga a diseñar cualquier sistema con prudencia jurídica y contable (Unión Europea, 2016). Para una organización grande, esta complejidad ya requiere recursos técnicos. Para una tienda social pequeña, puede convertirse en una barrera relevante si no cuenta con apoyo especializado.

Oportunidades

La principal oportunidad es reforzar el arraigo territorial. Una moneda social puede incentivar que parte del gasto se mantenga en Badalona, circule entre comercios y entidades locales y refuerce el comercio de proximidad. Este potencial aparece en las experiencias de monedas locales analizadas por la Diputació de Barcelona y también en casos cercanos como la Grama de Santa Coloma de Gramenet (Diputació de Barcelona, 2024; Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet, s. f.). En el caso de Botiga Amiga, esta oportunidad sería especialmente interesante porque su impacto no depende solo de vender más, sino de vender dentro de una red que refuerce empleo, reutilización y cooperación comunitaria.

La segunda oportunidad es la cooperación interorganizativa. Si la moneda se integrara en una red de comercios de proximidad, entidades sociales, proyectos de ESS y administración local, Botiga Amiga podría convertirse en un nodo más fuerte del ecosistema comunitario de Badalona. No se trataría solo de aceptar una forma de pago distinta, sino de participar en una infraestructura local de cooperación económica. Esta idea me parece importante porque Botiga Amiga no debería asumir sola la responsabilidad de hacer funcionar una moneda local. Su papel tendría sentido si forma parte de una red más amplia, con suficiente masa crítica y gobernanza compartida.

La tercera oportunidad es la resiliencia comunitaria. En Santa Coloma, la Grama ha servido para canalizar parte del gasto y de las ayudas dentro del municipio, reforzando el comercio local y la circulación interna del valor. No se trata de trasladar mecánicamente ese modelo a Badalona, porque cada territorio tiene su propia estructura social, comercial e institucional. Pero sí demuestra que una moneda local puede tener impacto si hay apoyo público, red comercial y continuidad en la gobernanza (La Vanguardia, 2024). Para Botiga Amiga, esta oportunidad podría traducirse en una mayor estabilidad de demanda y en una relación más fuerte con otros actores del territorio.

La cuarta oportunidad, incorporando el comentario de Sofía, sería empezar con una fase piloto de bajo riesgo, por ejemplo un banco de tiempo interno o un circuito cerrado. Esta opción permitiría probar la lógica del intercambio sin tensionar la liquidez en euros ni exigir desde el primer día una red comercial amplia. Ahora bien, pondría un límite claro: no debería servir para sustituir salarios ni empleo remunerado. Podría orientarse a talleres de reparación textil, formación, acompañamiento puntual, actividades comunitarias o intercambio de saberes. Así, el banco de tiempo no reemplazaría el núcleo laboral de la entidad, sino que reforzaría su dimensión comunitaria. En este punto, la pregunta no sería solo “qué puede intercambiarse”, sino “qué intercambios refuerzan realmente la misión sin precarizar el trabajo”.

Amenazas

La primera amenaza es la debilidad del ecosistema de aceptación. Si no hay suficientes comercios adheridos, proveedores locales o usos cotidianos, la moneda puede perder atractivo rápidamente. Una moneda social no funciona solo porque una entidad la acepte; necesita una red viva en la que pueda gastarse, recircular y volver a ser útil. Para Botiga Amiga, el riesgo sería aceptar un instrumento que después no pueda utilizar de forma significativa, generando más carga que valor.

La segunda amenaza es la fricción tecnológica y reputacional. Si la aplicación falla, si el sistema es poco intuitivo o si las personas usuarias necesitan demasiada ayuda para operar, la iniciativa puede generar desconfianza. En una entidad como Botiga Amiga, ese riesgo es sensible porque la tienda debe ser percibida como accesible, cercana y fiable. Un fallo técnico no sería solo un problema operativo; podría afectar a la imagen de la entidad como espacio de confianza.

La tercera amenaza es la dependencia institucional o política. Muchas monedas locales necesitan apoyo público para escalar. Eso puede ser una oportunidad, pero también un riesgo si el proyecto depende demasiado de prioridades municipales cambiantes o de una comunicación institucional insuficiente. La continuidad y la gobernanza son tan importantes como la herramienta técnica. Para Botiga Amiga, el peligro sería integrarse en una iniciativa que después no se consolide, quedándose con procesos añadidos y sin una red real que los sostenga.

La cuarta amenaza es la desviación de la misión. Este punto apareció también en los comentarios recibidos y me parece central. Si Botiga Amiga dedica demasiada energía a gestionar incidencias de una moneda, formar usuarios, resolver problemas tecnológicos o justificar el sistema, puede acabar desplazando recursos que deberían ir a su misión principal: inserción, reutilización textil, venta social y acompañamiento. No toda innovación fortalece automáticamente la ESS; algunas innovaciones pueden colonizar la organización si no se diseñan con límites claros. Para mí, esta es la amenaza más importante porque obliga a no confundir coherencia ideológica con conveniencia práctica.

Valoración final

Mi conclusión es que una moneda social local podría aportar valor a Botiga Amiga amb Moda re-, pero no de cualquier manera. La entidad tiene fortalezas reales: misión social clara, legitimidad pública, experiencia con cheques sociales y arraigo territorial. Sin embargo, también presenta límites importantes: escala reducida, costes en euros, brecha digital potencial y complejidad contable.

Por eso, la mejor opción no sería implantar directamente una moneda social abierta, sino avanzar de forma gradual. A partir del feedback recibido, considero más prudente un enfoque en tres fases: primero, explorar un banco de tiempo interno o circuito cerrado; segundo, mantener siempre una doble vía digital y física/asistida; y tercero, solo plantear una moneda social local más amplia si existe una red suficiente de comercios, entidades y apoyo institucional en Badalona.

En definitiva, la moneda social tendría sentido si ayuda a reforzar la recirculación local del valor, la dignidad en el acceso y la cooperación comunitaria. Si, en cambio, añade complejidad, dependencia tecnológica o carga administrativa sin mejorar la misión, el riesgo sería claro: convertir una herramienta potencialmente transformadora en un problema operativo más. Botiga Amiga ya genera valor social sin una moneda local; por tanto, la moneda solo tendría sentido si amplifica ese valor, no si lo complica.

Bibliografía en APA 7.ª edición

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (s. f.). La moneda local. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.gramenet.cat/es/sites/moneda-local/la-moneda-local/

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (s. f.). ¿Qué es la Grama? Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.gramenet.cat/es/sites/moneda-local/la-moneda-local/que-es-la-grama/

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (2024, 7 de noviembre). La moneda local Grama supera els 2,5 milions en transaccions el 2023. https://ajuntamentinforma.gramenet.cat/en/info-local/la-moneda-local-grama-supera-els-25-milions-en-transaccions-el-2023/

Diputació de Barcelona. (s. f.). Moneda local. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.diba.cat/es/web/comerc/moneda-local

Diputació de Barcelona. (2024, 21 de febrero). Las monedas locales y su rol en la dinamización del comercio de proximidad. https://www.diba.cat/web/comerc/-/monedes-complementaries

Fundació Formació i Treball. (s. f.). Formació i Treball pone a disposición de las entidades cheques sociales para canjear por ropa en Botiga Amiga. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.formacioitreball.org/es/formacio-treball-pone-disposicion-las-entidades-cheques-sociales-para-canjear-por-ropa-botiga-amiga/

Fundació Formació i Treball. (2023, 8 de febrero). La Fundació Formació i Treball en alianza con la Fundació Llegat Roca i Pi inaugura su primera tienda Botiga Amiga en Badalona. https://www.formacioitreball.org/es/la-fundacio-formacio-i-treball-en-alianza-con-la-fundacio-llegat-roca-i-pi-inaugura-su-primera-tienda-botiga-amiga-en-badalona/

La Vanguardia. (2024, 12 de julio). La moneda local de Santa Coloma de Gramenet supera los 2,5 millones en transacciones. https://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20240712/9800842/moneda-local-santa-coloma-gramenet-supera-2-5-millones-transacciones.html

Unión Europea. (2016). Directiva (UE) 2016/1065 del Consejo, de 27 de junio de 2016, por la que se modifica la Directiva 2006/112/CE en lo que respecta al tratamiento de los bonos. Diario Oficial de la Unión Europea. https://eur-lex.europa.eu/eli/dir/2016/1065/oj?locale=es

Uso de inteligencia artificial

Se ha utilizado inteligencia artificial de forma puntual y complementaria, concretamente la herramienta Gemini, con dos finalidades principales:

mejorar la redacción de algunos fragmentos, buscando una expresión más clara, cohesionada y académica;
dar formato a la bibliografía en APA 7.ª edición, a partir de las fuentes previamente seleccionadas y revisadas por el autor.

El uso de la IA no ha sustituido el trabajo de análisis propio. La selección de fuentes, la lectura de los materiales, la interpretación crítica, la estructura final del DAFO y las conclusiones presentadas corresponden al criterio del autor. La herramienta se empleó únicamente como apoyo en la revisión formal del texto y en la organización de las referencias bibliográficas.

El proceso seguido fue el siguiente:

redacción inicial propia del contenido;
revisión de estilo y claridad con apoyo puntual de Gemini;
uso de Gemini para adaptar las referencias bibliográficas al formato APA 7.ª edición;
revisión manual final de la redacción, la coherencia argumentativa y la corrección de las referencias.

Prompt para la redacción:
“Estoy realizando un análisis DAFO sobre el posible impacto de una moneda social local en una entidad de Economía Social y Solidaria. Ayúdame a mejorar la redacción de este texto para que suene más claro, académico y natural, sin cambiar el sentido de las ideas.”

Prompt para la bibliografía:
“Convierte estas referencias bibliográficas al formato APA 7.ª edición, manteniendo únicamente las fuentes que te proporciono y sin añadir información no verificada.”

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Análisis completo «La OSA».

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Análisis completo «La OSA».

Buenas tardes soy Miriam Villahermosa y os voy a presentar el análisis final sobre la implantación de una moneda social local en el Supermercado Cooperativo La Osa de Madrid. La OSA es un proyecto muy arraigado en los valores de la economía social y solidaria con una gobernanza democrática basado en la participación de socios y una relación estable con los proveedores locales, por lo que tiene una base para plantear la introducción de una moneda social ya que cuenta…
Buenas tardes soy Miriam Villahermosa y os voy a presentar el análisis final sobre la implantación de una moneda…

Buenas tardes soy Miriam Villahermosa y os voy a presentar el análisis final sobre la implantación de una moneda social local en el Supermercado Cooperativo La Osa de Madrid.

La OSA es un proyecto muy arraigado en los valores de la economía social y solidaria con una gobernanza democrática basado en la participación de socios y una relación estable con los proveedores locales, por lo que tiene una base para plantear la introducción de una moneda social ya que cuenta con una confianza interna, compromiso colectivo que facilita esta experimentación. Además, el que se trate de un supermercado de consumo cotidiano permitiría que la moneda circulase de manera continua evitando que se convierta en un instrumento residual.

Las aportaciones de mis compañeros en el análisis inicial, me ha permitido ampliar este análisis ya que una de las ideas más relevantes es la diferenciación entre la coherencia ideológica y la viabilidad práctica, es decir, aunque este supermercado encaje con los valores de una moneda social su éxito tendrá gran dependencia de que los proveedores la acepten, ya que si la moneda no puede circular más allá del propio supermercado su utilidad seria limitada y podría generar un sentimiento de frustración llegando a acabar con esta implantación de moneda social.

Por otro lado, también es muy importante señalar los retos operativos internos, es decir, para la implantación de una moneda social hace falta herramientas de registro, de seguimiento y formación. La gestión de un doble sistema de precios podría generar confusión si no se diseña de forma sencilla, sobre todo en un entorno donde las decisiones de compra son rápidas. Además, el análisis del entorno muestra riesgos que no dependen directamente  de la organización, por ejemplo, la aceptación de los proveedores, ya que es un factor muy importante y que si no pueden utilizar la moneda fuera del circuito podría percibirla como innecesaria y, por otro lado, también influye como factor externo que la competencia tenga métodos de pago ya que puede ser que la moneda no alcance sufriente circulación y podría limitar su impacto, esto refuerza la importancia de implantar un diseño y estrategia territorial cuidadosa y bien definida.

Sin embargo, la implantación de la moneda social también tiene algunas oportunidades para el supermercado, por ejemplo, podría reforzar el arraigo territorial, fortalecer la red de relaciones económicas o aumentar la resiliencia del proyecto, además, podría atraer a personas que estén interesada en modelos de consumo alternativo.

En conclusión, la implantación de una moneda social en el supermercado de La Osa cuenta con un contexto favorable, pero hay que tener en cuenta que su éxito dependerá de la capacidad de integrarla sin generar una gran complejidad y tener en cuenta que es muy importante una planificación bien definida, fuertes alianzas y una gestión cuidadosa para garantizar su utilidad y sostenibilidad.

Bibliografía

Commonomia. (2025, septiembre 9). Monedas sociales y complementarias: innovar para sostener el comercio local. Revista. https://revista.elparteaguas.com/2025/09/09/monedas-sociales-y-complementarias-innovar-para-sostener-el-comercio-local/

Invitado, P. A. (2024, septiembre 23). Ouishare. Ouishare. https://legacy.ouishare.net/es/magazine/El-dinero-es-un-problema-Como-crear-una-moneda-social

Hirota, M. Y. (2017, marzo 2). Cómo crear una moneda social. Ediciones EL PAÍS S.L. https://elpais.com/elpais/2017/02/27/alterconsumismo/1488210403_873041.html

Hirota, Y. (2019). Ventajas e inconvenientes del uso de las monedas sociales y complementarias (MSCS): ¿qué tipo de valores se ofrecen? International Journal of Community Currency Research23(1), 48–62. https://doi.org/10.15133/J.IJCCR.2019.005

Martín, J. (s/f). Monedas sociales, una apuesta colectiva. Tiempo de actuar. Recuperado el 20 de abril de 2026, de https://tiempodeactuar.es/blog/monedas-sociales-una-apuesta-colectiva/

 

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Análisis DAFO: Integración de monedas sociales y finanzas éticas en Solidança (Roba Amiga)

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Análisis DAFO: Integración de monedas sociales y finanzas éticas en Solidança (Roba Amiga)

Presentación del caso analizado Solidança, a través de su proyecto Roba Amiga en Cornellà de Llobregat, es una entidad de la Economía…
Presentación del caso analizado Solidança, a través de su proyecto Roba Amiga en Cornellà de Llobregat, es una entidad…
  1. Presentación del caso analizado

Solidança, a través de su proyecto Roba Amiga en Cornellà de Llobregat, es una entidad de la Economía Social y Solidaria (ESS) referente en economía circular y en la inserción sociolaboral de personas vulnerables, que, durante 2024, atendió a más de 800 personas. (Solidança, 2024) 

Aunque su impacto social y medioambiental es innegable, su operativa financiera sigue anclada mayoritariamente al sistema monetario convencional (el euro). Este análisis evalúa el impacto potencial de integrar herramientas de economía alternativa, como las monedas sociales, los bancos de tiempo y las finanzas éticas, para reforzar su resiliencia comunitaria y su misión social. 

  1. Análisis DAFO sobre la implantación de una moneda social local

Fortalezas (Factores Internos): 

  • Alineamiento estructural y capacidad de sensibilización: Solidança ya educa en reutilización y consumo responsable. Esta vocación pedagógica facilitaría enormemente la tarea de explicar y naturalizar el uso de una moneda social. (Corrons, 2026) 
  • Base social cautiva con necesidades reales: Cuenta con nodos de intercambio (tiendas físicas) y una comunidad activa. Como apuntan Seyfang y Longhurst (2013), las monedas funcionan mejor sobre redes comunitarias previas, permitiendo activar intercambios de servicios (cuidados, formación) que no se producirían por falta de dinero oficial. 

Debilidades (Factores Internos): 

  • Brecha digital y mantenimiento de la participación: La digitalización parcial de la entidad supone una barrera técnica inicial. Además, mantener la participación activa a largo plazo puede ser un reto complejo dadas las situaciones vitales de vulnerabilidad de muchos usuarios. 
  • Rigidez contable y dependencia institucional: Al depender de subvenciones, justificar ingresos en una moneda no oficial genera fricciones. Las entidades de la ESS a menudo carecen de autonomía total, estando condicionadas por marcos normativos rígidos. (Comité Económico y Social Europeo, 2012) 

Oportunidades (Factores Externos): 

  • Alianzas estratégicas institucionales: Colaborar con el Ayuntamiento de Cornellà y la red ESS local otorgaría respaldo y visibilidad al proyecto, generando confianza desde el primer momento. 
  • Renuncia a la acumulación y economía local: La moneda complementaria actuaría puramente como medio de cambio, garantizando que la riqueza generada circule rápidamente por Cornellà con un gran efecto multiplicador. (Corrons, 2026) 
  • Empoderamiento a través de Bancos de Tiempo: Intercambiar servicios en un sistema de crédito mutuo genera no solo valor económico, sino reconocimiento, autoestima y sentimiento de pertenencia en colectivos vulnerables. 
  • Finanzas Éticas como palanca: Entidades como Coop57 o Fiare podrían financiar los costes de esta transición sin recurrir a la deuda bancaria tradicional. 

Amenazas (Factores Externos): 

  • Falta de escalabilidad y circulación: El riesgo no es solo la falta de confianza inicial comercial (como advierte el caso de La Turuta), sino que la moneda quede restringida a un grupo muy reducido de la entidad y fracase por falta de circulación real. (El parteaguas, 2025) 
  • Estigmatización de la moneda: Existe el peligro de que la moneda se perciba en el municipio como una herramienta «solo para personas en inserción», limitando su adopción por otros actores del territorio. 
  • Marco legal: Las limitaciones legislativas actuales para el pago de salarios o liquidación de impuestos frenan la expansión generalizada de la iniciativa. 

  1. Integración del debate y retroalimentación

El debate generado en el Ágora con los compañeros/as (Liliana, Silvia y Pablo) ha permitido enriquecer significativamente este análisis. Se ha incorporado la perspectiva de que la base social de Solidança no solo es una «masa crítica», sino un colectivo con necesidades reales no cubiertas por el mercado, lo que legitima el uso de la moneda comunitaria. (Seyfang y Longhurst, 2013) 

Asimismo, se han añadido matices cruciales en los riesgos: la amenaza de la «estigmatización» de la moneda si se asocia únicamente a la exclusión social, la dificultad de mantener el compromiso de uso a largo plazo, y el riesgo de falta de escalabilidad. (El parteaguas, 2025) 

Por último, se ha integrado la oportunidad de mitigar estas amenazas mediante la creación de alianzas estratégicas previas con el Ayuntamiento y la red ESS de Cornellà. 

  1. Reflexión crítica y conclusiones estratégicas

A pesar de los retos legales y la complejidad de mantener la participación activa (debilidades y amenazas), las finanzas éticas y las monedas sociales representan una oportunidad transformadora para Solidança. Estas herramientas permitirían a la entidad reducir su dependencia del dinero oficial, mejorar la eficiencia de sus recursos y fomentar una economía más inclusiva en su entorno. (Corrons, 2026) 

Como estrategia de implantación mitigadora de riesgos, y coincidiendo con el feedback recibido, la opción más viable a corto plazo es la creación de un banco de tiempo interno. Este modelo funcionaría como un laboratorio de pruebas seguro que generaría autoestima y empoderamiento en los usuarios. Una vez consolidado y evaluado este sistema, Solidança podría apoyarse en la red institucional (Ayuntamiento) y en las finanzas éticas para escalar el modelo, evitando su estigmatización y abriéndolo de forma segura al tejido comercial de la ciudad. 

Bibliografía 

Comité Económico y Social Europeo. (2012). La Economía Social en la Unión EuropeaEESC_CIRIECInforme2012_ES.pdf 

Corrons, A. (2019). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (la Turuta). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (la Turuta) 

Corrons, A. (2026). Webinar: La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios. Webinar: La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios: 21.446 – Alternativas económicas – Aula 2 

El parteaguas. (2025). Monedas sociales y complementarias: innovar para sostener el comercio localMonedas sociales y complementarias: innovar para sostener el comercio local – Revista  

Seyfang, G. y Longhurst, N. (2013). ¿Generar dinero verde? Mapeando monedas comunitarias para el desarrollo sostenible. Economía ecológica, 86, 65-77. Growing green money? Mapping community currencies for sustainable development – ScienceDirect 

Solidança. (2024). Memoria 2024. Memoria – SOLIDANÇA | Economia Social i Solidària 

Nota metodológica sobre el uso de la IA: para la elaboración de este documento, la inteligencia artificial (Gemini) se ha utilizado exclusivamente para la revisión ortotipográfica y corrección gramatical del texto. El análisis DAFO, la reflexión crítica y las conclusiones estratégicas son de autoría íntegramente propia.

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DAFO: Moneda social en Eduxarxa

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DAFO: Moneda social en Eduxarxa

Nota: Adjunto el DAFO en formato PDF para garantizar su correcta visualización, ya que no he podido insertar la imagen con buena calidad. Comparto mi análisis final sobre la moneda social en Eduxarxa. He integrado teoría, caso concreto y aportes de mis compañeras para afinar el DAFO y pensar juntas cómo estas herramientas pueden fortalecer la comunidad educativa. Las monedas sociales incluyendo bancos de tiempo, créditos mutuos o divisas locales pueden convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer a una…
Nota: Adjunto el DAFO en formato PDF para garantizar su correcta visualización, ya que no he podido insertar la…

Nota: Adjunto el DAFO en formato PDF para garantizar su correcta visualización, ya que no he podido insertar la imagen con buena calidad.

Comparto mi análisis final sobre la moneda social en Eduxarxa. He integrado teoría, caso concreto y aportes de mis compañeras para afinar el DAFO y pensar juntas cómo estas herramientas pueden fortalecer la comunidad educativa.

Las monedas sociales incluyendo bancos de tiempo, créditos mutuos o divisas locales pueden convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer a una entidad de la ESS como Eduxarxa. Su valor no reside únicamente en facilitar intercambios alternativos, sino en activar vínculos comunitarios, visibilizar aportes invisibles y reforzar la cohesión interna. Tal como señalan Seyfang y Longhurst (2013) o Blanc (2018), estas iniciativas funcionan como infraestructuras sociales que reconfiguran la economía cotidiana desde la proximidad, la reciprocidad y la participación democrática.

En el caso de Eduxarxa, una red educativa con fuerte orientación comunitaria, estas herramientas pueden servir para reconocer tareas no remuneradas, dinamizar la participación de familias y voluntariado, y fortalecer la corresponsabilidad en proyectos educativos y culturales.

Aportes del debate

El intercambio con compañeros/as aportó tres ideas clave que han enriquecido el análisis:

  • La moneda social debe entenderse como herramienta relacional, coherente con la misión educativa de Eduxarxa, en línea con la idea de que estas iniciativas “visibilizan aportes que suelen quedar ocultos” (Gómez, 2019).
  • El análisis debe situarse en el caso concreto, identificando tareas invisibles reales como el acompañamiento emocional, el apoyo logístico o la participación familiar.
  • Es necesario distinguir entre afinidad ideológica y capacidad organizativa, una tensión señalada por Fare (2020), quien advierte que la sostenibilidad depende de estructuras claras y no solo de valores compartidos.

A estas ideas se suma la aportación de Sergio Palmer Moreno, quien puntualiza tres elementos relevantes:

  • La importancia de evitar que la moneda quede restringida a los perfiles más activos, reforzando su proyección comunitaria;
  • La necesidad de considerar la carga administrativa de los sistemas duales y valorar alternativas más simples en fases iniciales;
  • Y una pregunta estratégica que amplía el debate: si la moneda social podría funcionar como indicador de impacto social ante las administraciones, al visibilizar la cohesión comunitaria que genera Eduxarxa.
Aprendizajes de otras ESS

A partir de las aportaciones del grupo y de los casos analizados, destaco cuatro aprendizajes clave:

  • Miriam Villahermosa (La OSA), la importancia de empezar con un piloto pequeño para no sobrecargar al equipo.
  • Sofía Oliver (Solidança – Roba Amiga), la necesidad de cuidar la capacidad organizativa y las brechas digitales.
  • María del Mar Estévez (Indakana), la importancia de evitar la dispersión de esfuerzos y mantener la moneda alineada con la misión.
  • Sergio Palmer Moreno (S’Altra Senalla), la relevancia de asegurar la proyección comunitaria de la moneda y valorar alternativas más simples como un Banco de Tiempo para equipos pequeños. Su aportación refuerza además la idea de que la moneda podría servir como indicador de impacto social si logra mostrar de forma tangible la cohesión comunitaria generada por Eduxarxa.

En conjunto, estas miradas coinciden con Fare (2020) en que la sostenibilidad depende menos de los valores y más de la estructura que los sostiene, reforzando la necesidad de avanzar con un enfoque gradual, pedagógico y comunitario.

DAFO definitivo
 Fortalezas
  • Cultura cooperativa y pedagógica sólida

Eduxarxa trabaja desde la colaboración, el aprendizaje colectivo y la participación activa. Esta base cultural facilita muchísimo la introducción de una moneda social, porque ya existe un clima de confianza y horizontalidad, algo que Blanc (2018) identifica como un elemento clave en la cultura organizativa de estas iniciativas.

  • Redes internas y territoriales activas

La entidad mantiene vínculos constantes con escuelas, familias, entidades locales y administraciones. Esta red viva crea un terreno fértil para que la moneda circule desde el primer día (Blanc & Fare, 2016).

  • Capacidad para explicar y acompañar procesos comunitarios

La vocación pedagógica de Eduxarxa permite traducir conceptos complejos en dinámicas comprensibles y participativas. Caldwell (2021) identifica este rol pedagógico como un factor clave de éxito en la implementación de monedas sociales.

  • Tareas invisibles identificables y frecuentes

En el día a día de Eduxarxa hay muchas contribuciones que no se ven: apoyo emocional a familias, ayuda logística en actividades, difusión, participación en espacios comunitarios, cuidado de materiales… Una moneda social permitiría reconocer y valorar estas aportaciones que sostienen la vida educativa.

Eduxarxa cuenta con una base comunitaria sólida que favorece la adopción de una moneda social. 

Debilidades
  • Brechas digitales entre familias

No todas las familias tienen el mismo acceso o manejo de herramientas digitales. Esto puede dificultar el uso de una moneda basada en apps o plataformas, como advierten Seyfang y Longhurst (2013). La accesibilidad debe ser un pilar desde el inicio.

  • Equipos pequeños y carga de trabajo elevada

Eduxarxa funciona con equipos muy comprometidos, pero ajustados. La gestión de una moneda social implica seguimiento, dinamización y gobernanza. Monzón y Chaves (2017) recuerdan que estas iniciativas requieren tiempo y estructura, algo que puede tensionar a organizaciones pequeñas.

  • Riesgo de dispersión sin una gobernanza clara

La entidad ya gestiona múltiples proyectos. Si la moneda no se integra en la estrategia global, puede convertirse en una carga o quedar relegada. La claridad organizativa es clave para evitar que se diluya.

  • Dependencia de subvenciones

Como muchas entidades de la ESS, Eduxarxa depende de financiación pública y convocatorias. Utting (2015) señala que esta dependencia puede generar incertidumbre sobre la sostenibilidad de proyectos innovadores como una moneda social.

La capacidad operativa limitada puede frenar la implementación si no se planifica adecuadamente.

Oportunidades
  • Reconocimiento de aportes invisibles

Una moneda social permitiría poner en valor tareas que hoy pasan desapercibidas, algo que Seyfang (2004) identifica como uno de los mayores beneficios de los bancos de tiempo y monedas comunitarias.

  • Mayor cohesión comunitaria

La moneda puede convertirse en un motor para fortalecer vínculos entre escuelas, familias, voluntariado y territorio. En un proyecto educativo, esto es especialmente valioso.

  • Innovación social y visibilidad

Eduxarxa podría posicionarse como referente en la aplicación de finanzas éticas al ámbito educativo, lo que Gómez (2019) identifica como una línea emergente dentro de la ESS.

  • Nuevas alianzas territoriales

Comercios locales, asociaciones vecinales, bibliotecas o entidades culturales podrían sumarse, ampliando el impacto y la red de colaboración.

  • Movilización de tiempo y saberes sin coste monetario

La moneda permite activar recursos que ya existen en la comunidad tiempo, conocimientos, habilidades sin necesidad de presupuesto adicional.

La moneda puede convertirse en una herramienta educativa y comunitaria de alto impacto.

Estas oportunidades refuerzan el potencial transformador de la moneda social en un entorno educativo como Eduxarxa.

Amenazas
  • Participación desigual

Existe el riesgo de que solo participen ciertos perfiles (los más activos, los más digitalizados), reproduciendo desigualdades. Fare (2020) advierte que este es uno de los principales desafíos de las monedas sociales.

  • Dependencia tecnológica

Si la herramienta digital falla o no es accesible, la moneda pierde utilidad. Seyfang y Longhurst (2013) subrayan que la tecnología debe ser un facilitador, no una barrera.

  • Incertidumbre legal o fiscal

Aunque las monedas sociales suelen estar permitidas, requieren claridad normativa para evitar riesgos, como señala Gómez (2019).

  • Riesgo de falta de sostenibilidad sin estructura estable

Sin un plan de gobernanza, roles definidos y dinamización continua, la moneda puede perder impulso con el tiempo. Fare (2020) lo identifica como una amenaza recurrente en proyectos comunitarios.

La sostenibilidad depende de una gobernanza clara, accesibilidad y dinamización constante.

Nota: Adjunto el DAFO en formato PDF para garantizar su correcta visualización, ya que no he podido insertar la imagen con buena calidad.

Reflexión

El DAFO muestra que Eduxarxa cuenta con una base muy favorable para impulsar una moneda social: su cultura cooperativa, su capacidad pedagógica y sus redes territoriales activas crean un entorno propicio para reconocer aportes invisibles, fortalecer vínculos y movilizar recursos comunitarios. Sin embargo, su viabilidad depende de la capacidad organizativa real para sostenerla. Las brechas digitales, la carga de trabajo y la dependencia de subvenciones pueden limitar su implementación si no se abordan desde el inicio. Como señala Fare (2020), la sostenibilidad requiere una gobernanza clara, roles definidos y dinamización constante. En conjunto, la moneda social puede convertirse en una palanca estratégica para Eduxarxa si se integra con planificación, accesibilidad y una estructura estable que garantice continuidad y participación equitativa.

 Inteligencia artificial

La IA se utilizó únicamente para mejorar claridad, cohesión y corrección formal del texto. El análisis y las decisiones académicas son propios.

Herramientas utilizadas

  • Microsoft Copilot para ajustar redacción, estilo y coherencia.
  • Buscadores con IA para localizar referencias y contrastar conceptos de ESS.
  • Correctores con IA para revisar ortografía y gramática.

Prompts empleados

  • Reescribe este texto con un estilo más claro y formal.
  • Mejora la ortografía y la gramática.
  • Bibliografía en formato APA.

 Bibliografía

Blanc, J. (2018). Les monnaies sociales. La Découverte.

Blanc, J., & Fare, M. (2016). Understanding the role of complementary currencies in sustainable development. Ecological Economics, 121, 1–11.

Caldwell, C. (2021). Community currencies and local empowerment: A pedagogical perspective. Journal of Community Development, 52(4), 612–628.

Fare, M. (2020). Social currencies and local development: Conditions for success. International Journal of Community Currency Research, 24(1), 45–59.

Gómez, G. (2019). Monedas sociales y economía solidaria. Icaria Editorial.

Monzón, J. L., & Chaves, R. (2017). La economía social en España. CIRIEC-España.

North, P. (2010). Local money: How to make it happen in your community. Green Books.

Seyfang, G. (2004). Time banks: Rewarding community self-help in the time of austerity. Community Development Journal, 39(1), 62–71.

Seyfang, G., & Longhurst, N. (2013). Growing green money? Mapping community currencies for sustainable development. Ecological Economics, 86, 65–77.

Utting, P. (2015). Social and solidarity economy: Beyond the fringe. Zed Books.

Barco, E. (2026). Comentario crítico sobre el análisis DAFO de monedas sociales en Eduxarxa. Aportación en debate académico interno.

J., M. J. (2026). Comentario crítico sobre el análisis DAFO de monedas sociales en Eduxarxa. Aportación en debate académico interno.

Canva. (2026). DAFO: elaboración propia en Canva. https://www.canva.com

Bibliografía complementaria (aportaciones de compañeras del aula Ágora)

Villahermosa, M. (2026). Análisis DAFO sobre la implantación de una moneda social local en el Supermercado Cooperativo La OSA. Aportación en el aula Ágora, Máster ESS.

Oliver, S. (2026). DAFO: La integración de una moneda social local en Solidança – Roba Amiga. Aportación en el aula Ágora, Máster ESS.

Estévez Hernández, M. del M. (2026). Análisis DAFO – Asociación Indakana. Aportación en el aula Ágora, Máster ESS.

Palmer Moreno, S. (2026). Análisis DAFO – S’Altra Senalla y reflexiones sobre la implementación de una moneda social en entidades comunitarias. Aportación en el aula Ágora, Máster ESS.

Debate2en DAFO: Moneda social en Eduxarxa

  1. Sergio Palmer Moreno says:

    Hola Liliana,

    Te felicito por la profundidad de tu análisis. Me parece muy interesante cómo has integrado las visiones de otros compañeros y de autores como Fare o Blanc para dar solidez teórica a tu DAFO. Al leer tu propuesta para Eduxarxa, he encontrado varios puntos de conexión y algunos contrastes muy reveladores con mi análisis de S’Altra Senalla. En primer lugar, me ha gustado mucho cómo planteas la visibilización de lo «invisible» mediante el uso de la moneda social para reconocer tareas como el acompañamiento emocional o la logística de las familias. Mientras que en mi caso, al ser una tienda de Comercio Justo, el enfoque es más de «consumo responsable», en una entidad educativa como la tuya la moneda se convierte en una herramienta pedagógica brutal. Como bien dices citando a Caldwell, Eduxarxa tiene esa capacidad de acompañar procesos comunitarios que es clave para que la moneda no se quede en algo puramente transaccional.

    Por otro lado, coincido plenamente contigo en la tensión existente entre valores y estructura. En S’Altra Senalla también identifiqué que la gestión dual (Euros/Moneda Social) puede suponer una carga administrativa considerable. Dado que mencionas que contáis con equipos pequeños, ¿has valorado si un Banco de Tiempo basado en el intercambio de horas sería más sencillo de gestionar inicialmente que una moneda con valor de cambio? Esta simplicidad podría ayudar a mitigar el riesgo de la «burbuja» de los ya convencidos, un concepto que yo también analicé como la amenaza de que la participación se limite solo a los perfiles más activos. El reto para Eduxarxa será lograr que la moneda no sea solo un lenguaje interno, sino que logre permear al barrio y a los comercios cercanos para evitar la dispersión de esfuerzos.

    Finalmente, me gustaría lanzarte una pregunta para reflexionar: dado que Eduxarxa depende en parte de subvenciones públicas, ¿crees que la implementación de esta moneda podría servir como un indicador de impacto social ante las administraciones para demostrar, de forma tangible, el nivel de cohesión comunitaria que generáis?

    ¡Un saludo!

    Sergio Palmer Moreno.

  2. Liliana Bartolina Tejeda Vasquez says:

    Hola Sergio,

    Gracias por tu análisis. Coincido contigo: la moneda social en Eduxarxa tiene más fuerza como herramienta pedagógica que como mecanismo transaccional. Y sí, un Banco de Tiempo podría ser una fase inicial mucho más ligera para un equipo pequeño y, además, más accesible para las familias.

    También veo muy potente lo que planteas sobre las subvenciones. Bien diseñada, la moneda podría convertirse en un indicador tangible de cohesión comunitaria y dar argumentos sólidos ante la administración.

    Slds, Liliana

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Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

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Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial. A partir de los contenidos del…
La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía…

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial.

A partir de los contenidos del webinar de Corrons y del debate con compañeros, se presenta a continuación un análisis DAFO más profundo y crítico sobre esta posible implementación.

 

Fortalezas

La Borda cuenta con una fuerte cultura comunitaria y de apoyo mutuo, ya consolidada en prácticas como la gestión colectiva de espacios, la caja de resistencia o los cuidados compartidos. Esta base social facilita la adopción de sistemas de intercambio alternativos, ya que existe confianza previa entre las personas socias. Además, su gobernanza democrática (asamblea y comisiones) permite introducir innovaciones como una moneda social desde procesos participativos, alineándose con los principios de la ESS.

Otro elemento es su integración en redes de economía solidaria, lo que podría facilitar la conexión con otros agentes del territorio y ampliar el uso de la moneda más allá de la propia cooperativa, sin embargo, como se ha señalado en el feedback recibido, estas fortalezas no garantizan automáticamente la viabilidad del sistema. Su efectividad dependerá de cómo se traduzcan en uso real, continuidad y capacidad organizativa.

Debilidades

Una de las principales limitaciones internas es la escala reducida de la comunidad, que viene a ser alrededor de 30 personas, lo que puede dificultar generar suficiente volumen de intercambios para que la moneda circule de forma efectiva. También existe una dependencia estructural del euro, ya que gastos como suministros, financiación o cuotas no pueden cubrirse con moneda social, limitando su alcance.

Otra debilidad relevante es la carga organizativa y técnica que implica diseñar, implementar y mantener el sistema. Esto incluye formación, gestión, seguimiento y posibles herramientas digitales, lo que puede suponer una sobrecarga para la cooperativa. Asimismo, como se ha incorporado a partir del debate, existe el riesgo de participación desigual o desinterés progresivo, especialmente si el sistema no es percibido como útil o accesible para todas las personas.

Oportunidades

La implantación de una moneda social podría reforzar el arraigo territorial de La Borda, conectándola con otras iniciativas del barrio de Sants y generando redes de intercambio local.

Tal como se plantea en el webinar, las monedas complementarias permiten generar un efecto multiplicador local, haciendo que el valor circule dentro del territorio en lugar de salir de él. En este sentido, La Borda podría integrarse en circuitos económicos alternativos con cooperativas, comercios o entidades cercanas. Por otra parte, estas herramientas pueden fortalecer la cohesión social, la identidad colectiva y el sentido de pertenencia, aspectos especialmente relevantes en proyectos comunitarios.

También existe la oportunidad de cubrir necesidades no satisfechas por el mercado mediante intercambios de servicios, cuidados o conocimientos, reduciendo la dependencia del dinero convencional. No obstante, estas oportunidades están condicionadas a factores externos como la masa crítica, la participación del entorno y la aceptación social, por lo que no deben interpretarse de forma automática.

Amenazas

Una de las principales amenazas es la falta de aceptación fuera de la cooperativa, sobretodo por parte de comercios o entidades del entorno, lo que limitaría el uso de la moneda. También existe un marco legal y fiscal poco claro, que dificulta ampliar el uso de monedas sociales a ámbitos como salarios o impuestos.

Otro riesgo importante es la falta de uso sostenido en el tiempo. Como se ha observado en diversas experiencias, muchas monedas sociales fracasan cuando no alcanzan suficiente circulación o utilidad práctica. Además, pueden surgir desigualdades internas si algunas personas participan más que otras, así como tensiones entre eficiencia y participación si el sistema no está bien diseñado.

 

En conclusión, la implementación de una moneda social en La Borda presenta un potencial interesante para reforzar su modelo comunitario, su resiliencia económica y su integración en el territorio. Sin embargo, su viabilidad no depende únicamente de sus valores o estructura organizativa, sino de factores como la escala, la utilidad práctica y la capacidad de generar circulación real.

En este sentido, una estrategia progresiva como por ejemplo, comenzando con un sistema sencillo de intercambio o banco de tiempo interno, podría permitir experimentar sin asumir grandes riesgos, generando aprendizaje colectivo antes de ampliar el alcance.

Más allá de la herramienta en sí, el verdadero reto es asegurar que la tecnología y las finanzas alternativas estén al servicio de la comunidad, reforzando la democracia interna, la equidad y el derecho a la vivienda.

 

Fortalezas (Internas) Debilidades (Internas)
Fuerte cultura comunitaria y apoyo mutuo Escala reducida de la comunidad (≈30 personas)
Gobernanza democrática (asamblea y comisiones) Dependencia estructural del euro
Experiencia en gestión colectiva de recursos Carga organizativa y técnica elevada
Integración en redes de ESS Necesidad de formación y herramientas digitales
Confianza interna consolidada Riesgo de baja participación o desinterés progresivo
Oportunidades (Externas) Amenazas (Externas)
Refuerzo del arraigo territorial Baja aceptación por parte de comercios o entorno
Efecto multiplicador de la economía local (Corrons, 2026) Falta de masa crítica suficiente
Mayor cohesión social e identidad colectiva (Lietaer, 2001) Marco legal y fiscal limitado
Creación de redes con otras entidades ESS Riesgo de abandono por falta de uso sostenido
Intercambio de servicios y reducción de dependencia del euro Posibles desigualdades internas en participación

 

Referencias

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios. Universitat Oberta de Catalunya.

La Borda. (s. f.). Cooperativa d’habitatge en cessió d’ús. https://www.laborda.coop

Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). (s. f.). Carta de principios de la Economía Solidaria. https://www.economiasolidaria.org

Sapiña, E. (2019). La Borda, un bloque de covivienda en suelo público que desafía a la especulación inmobiliaria en Barcelona. ElDiario.es

Lietaer, B. (2001). The Future of Money. Century

Se ha utilizado una herramienta de inteligencia artificial (ChatGPT) únicamente para la revisión ortográfica, siendo el contenido íntegramente propio.

Debate1en Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

  1. Sergio Palmer Moreno says:

    Hola Pablo,

    Me ha encantado la claridad de tu exposición sobre La Borda. Me parece un caso fascinante porque, a diferencia de otras entidades, la vuestra ya tiene una «microsociedad» consolidada con prácticas de apoyo mutuo, lo que supone una ventaja competitiva enorme para implementar una moneda social. Al leer tu DAFO, he encontrado puntos de reflexión muy interesantes que resuenan con mi análisis de S’Altra Senalla.

    En primer lugar, coincido contigo en que la escala es un factor determinante. Mencionas que al ser unas 30 personas, el volumen de intercambio podría ser insuficiente. En S’Altra Senalla tenemos el reto opuesto: tenemos masa crítica de clientes, pero el problema es que gran parte de nuestros proveedores son internacionales (Comercio Justo del Sur Global), lo que rompe el «circuito cerrado» de la moneda local. En tu caso, al ser una cooperativa de vivienda, el intercambio de cuidados o servicios internos que mencionas parece una vía mucho más natural para que la moneda circule sin depender tanto de proveedores externos.

    Por otro lado, me ha parecido muy honesta tu mención a la dependencia estructural del euro. Al igual que señalé en mi análisis sobre el Periodo Medio de Caja y la liquidez, las entidades de la ESS seguimos teniendo facturas de luz, agua e impuestos que no perdonan. En una estructura como La Borda, donde la cuota de uso es el pilar económico, ¿has valorado si la moneda social podría usarse para «pagar» horas de mantenimiento de zonas comunes a cambio de una pequeña reducción en las cuotas, o crees que eso comprometería demasiado la tesorería de la cooperativa?

    Finalmente, comparto tu visión sobre el arraigo territorial en el barrio de Sants. Como bien explica August Corrons, el éxito de estas monedas depende de su capacidad de generar un efecto multiplicador local. La Borda tiene el potencial de ser el motor que atraiga a los comercios de proximidad de Sants hacia un circuito de moneda social, convirtiendo una debilidad interna (el tamaño de la comunidad) en una oportunidad de liderazgo territorial.

    ¡Un saludo y enhorabuena por el análisis!

    Sergio Palmer Moreno.

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La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

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La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace…
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la…

La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace desde hace años. Su proyecto siempre ha girado en torno a la dignidad, el acompañamiento y la creación de vínculos, y no tanto a la lógica estricta del mercado. En el día a día se generan formas de valor que no pasan por una nómina: el apoyo entre compañeros, la estabilidad emocional que proporciona un entorno seguro, la transmisión de habilidades o la simple presencia compartida. Todo esto forma parte de lo que podríamos llamar economía invisible, un conjunto de aportaciones que sostienen la misión social de la entidad pero que quedan fuera de los mecanismos habituales de reconocimiento económico. Seyfang (2004) ya señalaba que este tipo de valor comunitario es fundamental, aunque el dinero convencional no sepa medirlo.

Una moneda social permitiría, en cierto modo, dar un lugar explícito a ese valor que ahora circula de manera informal. Corrons, en su webinar sobre monedas complementarias, insiste en que estos sistemas no buscan sustituir al euro, sino activar recursos que ya existen en la comunidad y que permanecen infrautilizados. La experiencia de La Turuta en Vilanova i la Geltrú muestra que, cuando una comunidad dispone de un medio de intercambio propio, la participación aumenta y la riqueza generada se queda en el territorio. En un entorno como la Garrotxa, donde La Fageda mantiene relaciones estables con productores y comercios locales, este tipo de herramienta podría reforzar dinámicas que ya funcionan, pero que podrían adquirir una dimensión más amplia.

La organización parte de una posición favorable. Su arraigo territorial, su reputación y la confianza que genera son elementos que, según Blanc (2011), resultan determinantes para que una moneda comunitaria pueda consolidarse. Además, la cultura interna de La Fageda —centrada en las capacidades de cada persona y en la importancia del acompañamiento— encaja bien con la lógica de los bancos de tiempo y de los sistemas de crédito mutuo. Fare y Ahmed (2017) señalan que estos modelos funcionan especialmente bien en contextos donde existe una base comunitaria sólida, algo que aquí se cumple. Varios compañeros han destacado precisamente este punto: La Fageda ya genera valor no monetario de forma natural, lo que facilita que una moneda social no se perciba como algo ajeno, sino como una extensión coherente de su manera de trabajar.

Sin embargo, esta misma estructura también plantea retos. El primero tiene que ver con la manera en que solemos entender el valor. La idea de que solo cuenta aquello que se paga con dinero es muy persistente, y Corrons advierte que este “mapa mental” puede generar resistencias incluso en organizaciones con una fuerte orientación social. A esto se suma la falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales. Aunque La Fageda tiene una larga trayectoria en la ESS, estos sistemas requieren tareas de seguimiento, dinamización y comunicación que no siempre son fáciles de asumir. Una compañera apuntaba que integrar una moneda social en el día a día puede convertirse en una carga organizativa si no se planifica bien, algo que coincide con lo que señala Martín Belmonte (2014) sobre la complejidad de estos sistemas.

También hay que tener en cuenta el marco institucional. Ávila y Tezanos (2023) señalan que la normativa española sobre monedas sociales es todavía ambigua, lo que obliga a diseñar estos sistemas con prudencia para evitar problemas legales. Este aspecto puede convertirse en un freno si no se acompaña de un diálogo con administraciones locales y actores del territorio.

A pesar de estas dificultades, las oportunidades son considerables. Una moneda social podría reforzar la economía local, creando un circuito de intercambio que mantenga el valor dentro de la Garrotxa. Lietaer (2001) y Blanc (2011) coinciden en que las monedas comunitarias funcionan como “circuitos cerrados”, donde el dinero no se escapa hacia grandes cadenas, sino que circula entre quienes viven y trabajan en el territorio. Para La Fageda, esto podría traducirse en nuevas formas de colaboración con comercios locales y en una mayor conexión con la comunidad. Varios compañeros han destacado este punto: la moneda social no sería tanto crear algo nuevo, sino reforzar lo que ya existe.

Otra oportunidad importante tiene que ver con la inclusión. No todas las personas vinculadas a La Fageda pueden trabajar a tiempo completo, pero sí pueden aportar habilidades, tiempo o conocimientos. En un sistema de intercambio alternativo, estas contribuciones tendrían un reconocimiento explícito. Seyfang (2004) destaca que los bancos de tiempo permiten valorar actividades que el mercado no reconoce, pero que son esenciales para la cohesión social. En una organización donde la diversidad funcional es un elemento central, esta posibilidad adquiere un sentido especial.

Ahora bien, también existen amenazas que conviene considerar. Una de las más relevantes es la posibilidad de que la moneda no alcance una masa crítica suficiente. North (2010) explica que, sin un número mínimo de participantes, estos sistemas tienden a perder dinamismo y a desaparecer. A partir de las aportaciones de mis compañeros, conviene añadir un matiz importante: en experiencias como La Turuta se ha observado que, cuando la red de intercambios es limitada, la moneda puede acumularse sin que existan suficientes oportunidades para gastarla. Este “bloqueo” no depende solo del número de usuarios, sino de la diversidad real de bienes y servicios disponibles. En el caso de La Fageda, la viabilidad del sistema dependería en gran medida de cuántos actores del territorio se sumaran desde el inicio y de qué condiciones mínimas se establecieran para garantizar una circulación fluida.

En conjunto, la introducción de una moneda social local podría convertirse en una herramienta útil para profundizar en la misión social de La Fageda y reforzar su impacto comunitario. No se trata solo de crear un medio de intercambio alternativo, sino de abrir un espacio donde el valor se mida de manera más humana y más coherente con los principios de la Economía Social y Solidaria. Para que esto sea viable, sería necesario definir con claridad los recursos disponibles, las alianzas territoriales y los tipos de intercambios prioritarios, de modo que la moneda no solo exista, sino que tenga sentido para quienes participan en ella.

Fuentes  de consulta

  • Ávila Sánchez, M., & Tezanos Vázquez, S. (2023). Monedas sociales y economía circular: Sinergias, retos y oportunidades para España. CIRIEC-España.
  • Blanc, J. (2011). Classifying “CCs”: Community, complementary and local currencies. International Journal of Community Currency Research, 15, 4–10.
  • Corrons, A. (2019). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta). Universitat Oberta de Catalunya.
  • Corrons, A. (2025). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.
  • El Topo. (2014). Monedas sociales, tejiendo comunidad. https://eltopo.org/monedas-sociales-tejiendo-comunidad/
  • Fare, M., & Ahmed, P. (2017). Complementary currencies and social inclusion: Lessons from European experiences. Journal of Community Currency Research, 21(2), 1–12.
  • González de Canales, L. (2018). Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local. AlmaNatura.
  • La Fageda. (s.f.). Projecte social i activitats. https://www.fageda.com
  • Lietaer, B. (2001). The future of money: Creating new wealth, work and a wiser world. Random House.
  • Martín Belmonte, S. (2014). Cómo hacer una moneda social [Documento PDF]. La Aventura de Aprender.
  • Monedas sociales y complementarias: Innovar para sostener el comercio local. (2025). El Parteaguas.
  • North, P. (2010). Local money: How to make it happen in your community. Green Books.
  • Seyfang, G. (2004). Time banks: Rewarding community self-help in the global economy. Community Development Journal, 39(1), 62–71.
  • Universitat Oberta de Catalunya. (s.f.). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta).

 

 

Debate1en La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

  1. Manuel Alejandro Garcia Perez says:

    El texto está bien y muestra interés en el tema María José. Eso hace que el trabajo tenga un valor que no siempre aparece en los trabajos académicos. Pero pienso que, cuando de verdad importa un trabajo correcto y bien intencionado, me encanto!