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Indakana como entidad de la ESS – Sintésis global

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Presentación breve – Indakana Indakana es una asociación que trabaja para mejorar las oportunidades de vida de infancia y juventud en situación…
Presentación breve – Indakana Indakana es una asociación que trabaja para mejorar las oportunidades de vida de infancia y…

Presentación breve – Indakana

Indakana es una asociación que trabaja para mejorar las oportunidades de vida de infancia y juventud en situación de vulnerabilidad en Perú. Su actividad se basa en proyectos concretos, como becas educativas, apoyo residencial y acompañamiento social, y se sostiene gracias a la participación de personas socias, colaboradoras y acciones solidarias.

Lo que más destaco de la entidad es que su funcionamiento está vinculado a valores muy conectados con la ESS, como la solidaridad, la cooperación, la participación y el compromiso con la transformación social. No se trata de una organización orientada al lucro, sino de una iniciativa que pone en el centro a las personas y a sus necesidades.

Además, en mi caso, la relación con la entidad no ha sido solo académica. Indakana está dirigida y creada por los dueños de la empresa en la que trabajo, por lo que conozco de cerca parte de su actividad y de su dimensión comunitaria. Esto me ha permitido observar que su funcionamiento no se limita a la captación de fondos, sino que también se apoya en una participación real del entorno cercano, en actividades solidarias y en una implicación continuada de personas colaboradoras.

De forma habitual, desde la empresa en la que trabajo solemos asistir y colaborar en los eventos benéficos vinculados a Indakana. La experiencia más reciente ha sido la carrera solidaria celebrada el 16 de mayo, en la que las personas participantes contribuían mediante el pago de la inscripción y, además, se instaló una barra benéfica para seguir recaudando fondos durante la jornada. Este tipo de actividades me parece especialmente relevante porque reflejan bien cómo la asociación combina financiación, sensibilización y comunidad en una misma acción.

Síntesis de los aspectos clave

  • Indakana y la ESS

Una de las ideas principales que he podido observar es que Indakana se sitúa claramente dentro de la dimensión sociocomunitaria de la ESS. Su valor no está en generar rentabilidad económica, sino en su capacidad para canalizar apoyo social, crear oportunidades y sostener proyectos con impacto real en la vida de otras personas.

Además, la entidad muestra varios principios propios de la ESS, como la cooperación, la equidad, el compromiso con el entorno y la participación. Aunque no se trate de una cooperativa, sí responde a una lógica de bien común y de responsabilidad colectiva, que es precisamente una de las claves de la economía social y solidaria.

Mi experiencia cercana con la entidad también refuerza esta idea, porque las actividades en las que he participado muestran que Indakana no actúa solo como receptora de ayudas, sino como una organización capaz de activar comunidad, implicar personas y sostener una red solidaria en torno a sus proyectos.

 

  • Digitalización

Otro aspecto que he podido observar, ha sido la digitalización. En el caso de Indakana, considero que lo digital puede ser una herramienta útil para mejorar la comunicación, la transparencia y la organización interna. También puede ayudar a fortalecer el vínculo con la comunidad que apoya el proyecto, facilitar la captación de socios o donaciones y hacer más visible el impacto de la entidad.

Aun así, también he llegado a la conclusión de que la digitalización no debe entenderse solo como presencia en redes o uso de herramientas tecnológicas. Para que tenga sentido en una entidad como Indakana, debe aplicarse de forma coherente con los valores de la ESS, evitando una dependencia excesiva de plataformas, cuidando la privacidad y evitando que parte de la comunidad quede excluida por brecha digital. Para mí, la clave es que lo digital refuerce la parte humana y comunitaria, no que la sustituya.

Precisamente, viendo cómo funcionan los eventos solidarios de la asociación, creo que lo digital podría tener especial utilidad para reforzar esa comunidad que ya existe, por ejemplo haciendo más visible el destino de los fondos recaudados, dando continuidad a la relación con las personas participantes y manteniendo un seguimiento más cercano de las actividades.

  • Finanzas éticas y monedas sociales

En relación con las finanzas éticas y las monedas sociales, lo que he concluido es que, en una entidad como Indakana, una moneda social local no tendría sentido como herramienta principal de financiación. Sin embargo, sí podría tener interés como recurso complementario para reforzar comunidad, reciprocidad y participación.

Lo más relevante no sería tanto su utilidad económica directa, sino su potencial para abrir nuevas formas de colaboración, reconocer aportaciones que no son monetarias y ampliar la idea de participación más allá de la donación económica. Aun así, también veo límites claros, ya que se trata de una asociación cuya actividad principal no se desarrolla dentro de un circuito económico local directo. Por eso, en este caso, tendría más sentido pensar en fórmulas sencillas de intercambio o en pequeños pilotos vinculados a actividades concretas, antes que en una implantación amplia.

En relación con esto, la experiencia de participar en eventos benéficos me hace pensar que el potencial de una iniciativa de este tipo estaría más en reforzar la implicación de la comunidad que en sustituir formas tradicionales de financiación. Es decir, serviría más como mecanismo de participación y reconocimiento que como recurso económico central.

Relación con los grandes marcos de política pública

El análisis de Indakana también puede relacionarse con distintos marcos de política pública, especialmente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, las políticas de apoyo a la ESS y los instrumentos públicos de fortalecimiento del tejido social.

En primer lugar, considero que la actividad de Indakana conecta de forma clara con varios ODS. Por ejemplo, con el ODS 1, por su contribución a reducir situaciones de vulnerabilidad; con el ODS 4, por su apuesta por la educación y el acceso a oportunidades; con el ODS 10, por su relación con la reducción de desigualdades; y con el ODS 17, por la importancia de las alianzas y la cooperación para sostener su actividad.

Además, la entidad también puede situarse dentro del marco más amplio de las políticas públicas que buscan fortalecer la Economía Social y Solidaria. Este tipo de políticas reconocen que organizaciones como Indakana generan valor social, cohesionan comunidad y responden a necesidades que muchas veces no cubre de forma suficiente ni el mercado ni la administración pública.

En este sentido, me parece importante señalar que el apoyo público a la ESS no debería centrarse solo en empresas o cooperativas con actividad económica directa, sino también en asociaciones y proyectos comunitarios que generan impacto social y fortalecen el tejido colectivo. Desde esta perspectiva, Indakana representa una experiencia que podría verse reforzada por políticas públicas de apoyo a la participación social, la cooperación y la sostenibilidad de entidades pequeñas con fuerte valor social.

Reflexión sobre el papel de la contratación pública

En el caso de Indakana, considero que la contratación pública no sería la principal vía de sostenibilidad, ya que no se trata de una entidad orientada a la prestación clásica de servicios para la administración. Sin embargo, eso no significa que el papel de lo público no sea relevante.

Más que a través de contratación pública directa, pienso que Indakana podría verse fortalecida por otras formas de apoyo institucional, como subvenciones, convenios, programas de cooperación, colaboración con servicios sociales o educativos, o iniciativas públicas orientadas al fortalecimiento del tercer sector y de la ESS.

Por tanto, en este caso, lo importante no sería tanto la contratación en sentido estricto, sino el reconocimiento institucional de que una entidad como Indakana contribuye a fines de interés general y genera impacto social. Ese reconocimiento puede traducirse en apoyo económico, acompañamiento técnico o colaboración estable con administraciones y redes públicas.

 

Valoración global del potencial transformador de la entidad

Desde mi punto de vista, el potencial transformador de Indakana no está en su tamaño ni en su capacidad económica, sino en su forma de intervenir desde una lógica solidaria, educativa y comunitaria. Su fuerza está en acompañar procesos, crear oportunidades y movilizar personas alrededor de un proyecto con sentido social.

Además, he visto que el valor de una entidad como esta no se limita a ayudar, sino que también reside en su capacidad para activar comunidad, sostener vínculos y promover una forma distinta de entender la participación. Tanto en la parte de digitalización como en la reflexión sobre monedas sociales, la idea que aparece de fondo es la misma, que la transformación social no depende solo de recursos económicos, sino también de la capacidad de construir relaciones, cooperación y compromiso colectivo.

Mi participación directa en actividades de la asociación refuerza todavía más esta valoración. En concreto, eventos como la carrera solidaria del 16 de mayo que he mencionado anteriormente, muestran que Indakana tiene capacidad para convertir una acción puntual en una experiencia de recaudación, visibilidad y cohesión comunitaria al mismo tiempo. Para mí, ahí se ve claramente su potencial transformador, no solo por los fondos obtenidos, sino por la red de personas que logra activar y mantener.

Por eso, considero que Indakana sí tiene un potencial transformador importante en su contexto, aunque ese potencial no deba medirse únicamente en términos cuantitativos o económicos. Su aportación tiene más que ver con la generación de oportunidades, la defensa de una lógica solidaria y la construcción de comunidad que con indicadores de mercado tradicionales.

Bibliografía

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La Borda: una alternativa real al modelo de vivienda en crisis

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La Borda: una alternativa real al modelo de vivienda en crisis

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona. El incremento de precios, la presión turística y la escasez de vivienda pública han generado un contexto en el que amplios sectores de la población quedan excluidos del mercado inmobiliario. En este escenario, La Borda emerge como una propuesta que no solo responde a una necesidad habitacional, sino que plantea un cambio profundo en la forma de entender la vivienda. No…
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona.…

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona. El incremento de precios, la presión turística y la escasez de vivienda pública han generado un contexto en el que amplios sectores de la población quedan excluidos del mercado inmobiliario.

En este escenario, La Borda emerge como una propuesta que no solo responde a una necesidad habitacional, sino que plantea un cambio profundo en la forma de entender la vivienda. No se trata únicamente de construir pisos, sino de repensar las relaciones económicas, sociales y comunitarias que los rodean.

El proyecto, finalizado en 2018 en el entorno de Can Batlló, es el resultado de un proceso vecinal iniciado años antes. Este origen explica por qué La Borda no es una promoción alternativa más, sino una iniciativa arraigada en el derecho a la ciudad y en la autoorganización colectiva.

 

Cesión de uso: desmercantilizar la vivienda

El elemento central que define a La Borda es su modelo de cesión de uso. A diferencia del sistema convencional, aquí la titularidad del edificio es colectiva y pertenece a la cooperativa.

Esto tiene implicaciones profundas. Por un lado, elimina la posibilidad de especulación dado que las viviendas no pueden venderse ni alquilarse en el mercado, por otro lado, redefine la relación con la vivienda, que deja de ser una inversión para convertirse en un derecho de uso estable.

Para contrastar el análisis, se realizó una conversación telefónica con una persona socia de la cooperativa, Neus, lo que permitió validar algunos aspectos del funcionamiento interno y recoger testimonios directos:

“El objetivo es que la vivienda no sea un negocio, aquí nadie puede hacer dinero con su piso, y eso cambia completamente las reglas del juego.”

Este modelo encaja plenamente con los principios de la Economía Social y Solidaria, donde la primacía de las personas sobre el capital es un eje central.

 

Arquitectura como herramienta social

El diseño arquitectónico, desarrollado por Lacol, responde a una lógica comunitaria. El edificio se organiza alrededor de un patio central que facilita la interacción cotidiana entre las personas residentes, recuperando elementos de la vivienda popular.

Los espacios compartidos no son secundarios, sino estructurales. La cocina-comedor, la lavandería o las habitaciones para invitados permiten redistribuir funciones que tradicionalmente se resuelven de forma individual. Esto genera ahorro de recursos y al mismo tiempo, fortalece la vida en comunidad.

Además, el proyecto incorpora criterios de sostenibilidad ambiental. La construcción en madera, el diseño bioclimático y el uso de energías renovables contribuyen a reducir el impacto ambiental y el consumo energético, reforzando su coherencia con los valores de la ESS.

 

Viabilidad económica y finanzas éticas

La Borda demuestra que es posible desarrollar vivienda asequible fuera de las lógicas especulativas sin renunciar a la viabilidad económica, ya que el proyecto se financia mediante aportaciones de las personas socias y a través de instrumentos de economía solidaria, incluyendo entidades como Coop57. Este enfoque permite alinear la financiación con los valores del proyecto y reducir la dependencia de la banca tradicional.

El modelo económico se basa en cuotas de uso que cubren los costes de la cooperativa. No existe ánimo de lucro, lo que implica que los posibles excedentes se reinvierten en el propio proyecto o en el fortalecimiento del modelo cooperativo. No obstante, desde una perspectiva crítica, la aportación inicial puede suponer una barrera de acceso para determinados colectivos, lo que evidencia la necesidad de políticas públicas complementarias que amplíen la accesibilidad.

 

Digitalización: oportunidades y tensiones

La digitalización forma parte del funcionamiento cotidiano de la cooperativa. Se utiliza para gestionar reservas de espacios comunes, coordinar tareas o facilitar la comunicación interna, lo que mejora la eficiencia organizativa.

Más allá de su uso práctico, la tecnología también puede ampliar la participación en la toma de decisiones o contribuir a optimizar el consumo energético del edificio, sin embargo, estos avances conviven con riesgos. La dependencia de plataformas privadas, la gestión de datos o la brecha digital pueden generar tensiones con los principios de la ESS.

Como señalaba Neus durante la conversación:

“La digitalización es útil, pero no puede sustituir la asamblea ni las relaciones cara a cara, si no, perderíamos la esencia del proyecto.”

Esto pone de relieve la necesidad de integrar la tecnología de forma crítica y coherente con los valores cooperativos.

 

Innovación social y límites

La Borda constituye un entorno favorable para explorar herramientas como bancos de tiempo o sistemas de intercambio puesto que la confianza interna y la cultura comunitaria facilitan este tipo de iniciativas, no obstante, la escala reducida de la cooperativa limita su desarrollo. Con una comunidad de unas 30 personas, resulta difícil generar suficiente volumen de intercambios para sostener una moneda social compleja, lo que sugiere que la innovación social debe adaptarse a las condiciones reales del proyecto.

 

La Borda en el marco de las políticas públicas

El desarrollo de La Borda no puede entenderse sin el papel de las políticas públicas. La cesión de suelo municipal durante 75 años ha sido un elemento clave para su viabilidad.

El proyecto se alinea con los objetivos de la Agenda 2030, especialmente en lo relativo a ciudades sostenibles, acceso a la vivienda y reducción de desigualdades. Asimismo, encaja con iniciativas como el PERTE de Economía Social y de los Cuidados, orientadas a fortalecer la economía social.

A nivel europeo, también puede vincularse con el Plan de Acción para la Economía Social de la Unión Europea, que promueve modelos económicos democráticos, sostenibles e inclusivos. La Borda encarna muchos de estos principios al combinar innovación social, acceso justo a la vivienda y gobernanza participativa.

En el ámbito territorial, la Red de Ateneos Cooperativos contribuye a difundir este tipo de experiencias y a generar un ecosistema favorable para su replicación.

 

Contratación pública: una palanca clave aún infrautilizada

La contratación pública representa una herramienta fundamental para impulsar modelos como La Borda, pero su potencial sigue estando infrautilizado. En este caso, la cesión de suelo público ha sido determinante, aun así, las administraciones podrían ir más allá incorporando criterios sociales en licitaciones, priorizando proyectos cooperativos o facilitando el acceso a financiación.

Una de las principales limitaciones es la rigidez administrativa y la falta de adaptación de los marcos normativos a este tipo de iniciativas. Muchas veces, los procesos públicos siguen diseñados para modelos empresariales tradicionales, lo que dificulta la participación de entidades de la ESS. Por ello, el reto no es solo financiar proyectos, sino transformar las herramientas públicas para que favorezcan activamente modelos no especulativos y orientados al bien común.

 

Entre la innovación y los límites

La Borda constituye un ejemplo sólido de aplicación de los principios de la Economía Social y Solidaria en el ámbito de la vivienda. Su principal aportación es haber demostrado que existen alternativas reales al modelo dominante, a pesar de ello, su expansión depende de factores estructurales como la disponibilidad de suelo público, el apoyo institucional o la capacidad de replicación.

Como resumía Neus en la llamada telefónica:

“No se construyen solo viviendas, se construye una comunidad, pero para que esto crezca hace falta que las instituciones también se impliquen.”

 

Conclusión

La Borda no es únicamente un proyecto arquitectónico, sino un “laboratorio” de innovación social que cuestiona las bases del modelo inmobiliario actual. Su valor reside en haber articulado, en la práctica, un modelo que combina sostenibilidad, democracia y acceso a la vivienda. En un contexto de crisis habitacional, experiencias como esta no solo ofrecen soluciones, sino que abren nuevas posibilidades para repensar la relación entre economía, territorio y comunidad.

 

Aclaración: Las frases de la llamada telefónica no son literales; las pongo entre comillas porque son muy parecidas a lo que se me dijo, pero no recuerdo las palabras exactas.

 

Referencias

Persona socia de La Borda (2026). Comunicación personal (conversación telefónica).

La Borda (s. f.). La Borda. Cooperativa de vivienda en cesión de uso. Recuperado de: https://www.laborda.coop

Lacol (2018). La Borda: Cooperative housing project in Barcelona. Recuperado de: https://www.lacol.coop

Coop57 (s. f.). Coop57: Servicios financieros éticos y solidarios. Recuperado de: https://www.coop57.coop

Ayuntamiento de Barcelona (2016). L’Ajuntament lliura el primer solar en dret de superfície per a habitatge cooperatiu. Recuperado de: https://www.barcelona.cat

European Commission (2021). Plan de Acción para la Economía Social. Recuperado de: https://ec.europa.eu

Ministerio de Trabajo y Economía Social (2023). PERTE de Economía Social y de los Cuidados. Recuperado de: https://www.mites.gob.es

Naciones Unidas (2015). Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Recuperado de: https://www.un.org

Xarxa d’Ateneus Cooperatius (s. f.). Red de Ateneos Cooperativos de Cataluña. Recuperado de: https://economiasocial.gencat.cat

Sapiña, E. (2019). La Borda: un modelo de vivienda cooperativa frente a la especulación. Recuperado de: https://www.eldiario.es

Arquitectura Viva (2018). Cooperativa de vivienda La Borda, Barcelona. Recuperado de: https://arquitecturaviva.com

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El caso de Solidança – Roba Amiga como motor de transformación social y economía circular desde las políticas públicas.

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El caso de Solidança – Roba Amiga como motor de transformación social y economía circular desde las políticas públicas.

(Fotografía 1: Contenedores de recogida textil de Roba Amiga. Fuente: Solidança) Cada año, miles de toneladas de ropa terminan convertidas en residuo…
(Fotografía 1: Contenedores de recogida textil de Roba Amiga. Fuente: Solidança) Cada año, miles de toneladas de ropa terminan…

(Fotografía 1: Contenedores de recogida textil de Roba Amiga. Fuente: Solidança)

Cada año, miles de toneladas de ropa terminan convertidas en residuo mientras aumentan la precariedad laboral y la exclusión social. Frente a esta doble crisis ambiental y social, proyectos como Solidança – Roba Amiga, en Cornellà de Llobregat, demuestran que es posible construir modelos económicos donde la inserción laboral, la sostenibilidad y el arraigo territorial se sitúan por delante del beneficio puramente financiero. En este escenario, Solidança, se constituye como una entidad referente de la Economía Social y Solidaria (ESS) en Cataluña. Su misión principal es fusionar la inserción sociolaboral de colectivos en situación de vulnerabilidad con la economía circular mediante la gestión y valorización del residuo textil. Guiada por valores fundamentales como la primacía de las personas sobre el capital, la sostenibilidad y el arraigo territorial, Solidança demuestra que es viable articular una actividad económica que no mercantilice los derechos sociales ni destruya el medio ambiente.

Ejes Clave: ESS, Digitalización y Finanzas Alternativas

A lo largo de este curso, el análisis de Solidança ha permitido aterrizar los debates teóricos de la ESS en la práctica real a través de tres grandes ejes. En primer lugar, su impacto social y circular: frente al paradigma del fast fashion, Solidança subvierte la lógica de «producir-consumir-tirar». Según refleja su última memoria, en 2024 la entidad gestionó más de 8.438 toneladas de ropa, transformando el residuo en empleo al sostener itinerarios de inserción para más de 800 personas. (Solidança, 2024)

(Fotografía 2: Prendas recuperadas listas para su comercialización como alternativa sostenible frente al «fast fashion». Fuente: Solidança)

En segundo lugar, destaca la necesidad de una digitalización crítica. Se ha identificado el riesgo de caer en el capitalismo de plataforma, por lo que Solidança tiene la oportunidad de transitar hacia el cooperativismo de plataforma, democratizando su gobernanza con herramientas como Decidim o aplicando sistemas de trazabilidad textil abiertos que no extraigan datos privativos, sino que generen valor procomún. (Espelt, s.f.)

Por último, en el ámbito de las finanzas éticas y monedas locales, aunque su operativa sigue anclada al euro, resulta interesante la propuesta de crear un Banco de Tiempo interno financiado con el apoyo de entidades de finanzas éticas como Fiare o Coop57 para fomentar la economía local. Esto reduciría la dependencia monetaria y empoderaría a las personas en exclusión reconociendo el valor de sus cuidados y habilidades. (Corrons, 2026)

Análisis Crítico: Solidança y los Marcos de Política Pública

La viabilidad de la ESS no ocurre en el vacío; depende directamente de la arquitectura institucional. Al analizar Solidança frente a las políticas públicas, la alineación es profunda. La entidad es un motor directo de la Agenda 2030, impactando especialmente en el ODS 8 (Trabajo decente), el ODS 12 (Producción y consumo responsables) y el ODS 10 (Reducción de desigualdades) al aterrizar estas metas globales en el territorio. (Corrons, 2019)

Asimismo, la iniciativa encarna a la perfección el Plan de Acción para la Economía Social de la UE, que insta a impulsar modelos de negocio circulares para priorizar la innovación social frente a las crisis de empleo. (European Commission, 2022)

A nivel estatal y autonómico, su vinculación con la red de Ateneos Cooperativos y la oportunidad de financiación que representa el PERTE de Economía Social y de los Cuidados son herramientas institucionales claves para escalar su impacto y tecnificar sus plantas. (Ministerio de Trabajo y Economía Social, 2022)

No obstante, a pesar de esta excelente sintonía teórica, existe una tensión constante en la práctica. Los ritmos burocráticos de los fondos europeos suelen ser lentos e incompatibles con la urgencia financiera de las entidades sociales que atienden a personas en vulnerabilidad extrema. Son las políticas públicas las que deben flexibilizarse para adaptarse a la realidad de la ESS, y no al revés.

La Contratación Pública como Garantía de Sostenibilidad

La Contratación Pública Responsable (regulada por la Ley 9/2017) es el instrumento más determinante para la supervivencia de proyectos como Roba Amiga. Los ayuntamientos tienen la capacidad de incorporar cláusulas sociales y establecer contratos reservados para Empresas de Inserción (EI).

Para Solidança, la licitación municipal para la gestión de los contenedores naranjas de recogida de ropa es vital. Si la administración pública adjudica este servicio basándose únicamente en la oferta económica más barata, las corporaciones puramente mercantiles (y a menudo vinculadas al greenwashing) expulsan a las entidades sociales. Sin embargo, cuando el Ayuntamiento de Cornellà y otros municipios aplican la reserva de mercado y valoran el retorno social (puestos de trabajo creados), la contratación deja de ser un gasto logístico para convertirse en una poderosa política de redistribución de la riqueza y equidad.

Un baño de realidad: interacción en el terreno

Para contrastar y aterrizar este análisis teórico en la realidad del proyecto, realicé una visita presencial a la tienda física de Roba Amiga ubicada en Cornellà de Llobregat. Allí tuve la oportunidad de conversar con Carmen, la dependienta que me atendió de manera excelente y que respondió a mis preguntas desde su valiosa experiencia diaria en el establecimiento. Esta interacción me permitió validar mis hipótesis y aplicar mejoras directas a mis conclusiones.

Durante nuestra charla, le planteé mi propuesta estratégica de implementar un Banco de Tiempo interno para fomentar el intercambio de servicios entre las personas trabajadoras en vías de inserción. Carmen valoró positivamente la intención, pero me aportó un «baño de realidad» crucial desde el trabajo de campo: me explicó que muchas de las personas usuarias atraviesan situaciones vitales sumamente complejas (precariedad, urgencias habitacionales, cargas familiares no compartidas) y carecen de tiempo libre real. Además, señaló que enfrentan una fuerte brecha digital, por lo que usar una aplicación o sistema para gestionar esos intercambios les supondría una barrera y una carga mental añadida.

Esta aportación transformó por completo mi enfoque. Gracias a la sinceridad y la visión práctica de Carmen, he ajustado mi conclusión estratégica: antes de intentar implementar innovaciones financieras o plataformas complejas, la política organizativa debe priorizar la alfabetización digital remunerada dentro de la jornada laboral y la conciliación material. Las herramientas de la economía alternativa solo serán verdaderamente emancipadoras si primero aseguramos que los colectivos vulnerables disponen del tiempo, la energía y los conocimientos básicos para participar en ellas.

El potencial transformador hacia el futuro

El caso de Solidança – Roba Amiga evidencia que otra economía no solo es posible, sino que ya está operando. Su potencial transformador radica en resignificar simultáneamente la exclusión social y el residuo ambiental, convirtiéndolos en ciudadanía activa y recursos ecológicos. No obstante, para que su impacto sea estructural, requiere del compromiso valiente de las administraciones a través de políticas públicas accesibles y una contratación pública que blinde los mercados sociales. Solidança no es solo una gestora de ropa, es un laboratorio de la economía que necesitamos para el futuro.

Bibliografía (APA 7ª edición)

Corrons, A. (2019). Los objetivos de desarrollo sostenible. Universitat Oberta de Catalunya. Los objetivos de desarrollo sostenible

Corrons, A. (2026). Webinar: La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios. Universitat Oberta de Catalunya. Webinar: La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios: 21.446 – Alternativas económicas – Aula 2

European Commission. (2022). Building an economy that works for people: an action plan for the social economy. YouTube. Building an economy that works for people: an action plan for the social economy

Ministerio de Trabajo y Economía Social. (2022). PERTE de la Economía Social y de los Cuidados. Gobierno de España. PERTE de economía social y de los cuidados | Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Gobierno de España.

Ricard Espelt. (s.f.). Webinar: La digitalización de la economía social y solidaria. Universitat Oberta de Catalunya. Webinar: La digitalización de la economía social y solidaria: 21.446 – Alternativas económicas – Aula 2

Solidança. (2024). Memoria 2024. Solidança. Memoria – SOLIDANÇA | Economia Social i Solidària

Declaración de uso de herramientas digitales e IA: De acuerdo con las normativas del curso, declaro el uso de inteligencia artificial generativa (Gemini) como herramienta de soporte para la revisión ortotipográfica y la adecuación del formato a los estándares de publicación de portafolio académico. El análisis crítico, la vinculación con los marcos institucionales, la reflexión personal y el contacto directo con la entidad son de autoría íntegramente propia y humana.

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