Publicado por

Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

Publicado por

Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial. A partir de los contenidos del…
La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía…

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial.

A partir de los contenidos del webinar de Corrons y del debate con compañeros, se presenta a continuación un análisis DAFO más profundo y crítico sobre esta posible implementación.

 

Fortalezas

La Borda cuenta con una fuerte cultura comunitaria y de apoyo mutuo, ya consolidada en prácticas como la gestión colectiva de espacios, la caja de resistencia o los cuidados compartidos. Esta base social facilita la adopción de sistemas de intercambio alternativos, ya que existe confianza previa entre las personas socias. Además, su gobernanza democrática (asamblea y comisiones) permite introducir innovaciones como una moneda social desde procesos participativos, alineándose con los principios de la ESS.

Otro elemento es su integración en redes de economía solidaria, lo que podría facilitar la conexión con otros agentes del territorio y ampliar el uso de la moneda más allá de la propia cooperativa, sin embargo, como se ha señalado en el feedback recibido, estas fortalezas no garantizan automáticamente la viabilidad del sistema. Su efectividad dependerá de cómo se traduzcan en uso real, continuidad y capacidad organizativa.

Debilidades

Una de las principales limitaciones internas es la escala reducida de la comunidad, que viene a ser alrededor de 30 personas, lo que puede dificultar generar suficiente volumen de intercambios para que la moneda circule de forma efectiva. También existe una dependencia estructural del euro, ya que gastos como suministros, financiación o cuotas no pueden cubrirse con moneda social, limitando su alcance.

Otra debilidad relevante es la carga organizativa y técnica que implica diseñar, implementar y mantener el sistema. Esto incluye formación, gestión, seguimiento y posibles herramientas digitales, lo que puede suponer una sobrecarga para la cooperativa. Asimismo, como se ha incorporado a partir del debate, existe el riesgo de participación desigual o desinterés progresivo, especialmente si el sistema no es percibido como útil o accesible para todas las personas.

Oportunidades

La implantación de una moneda social podría reforzar el arraigo territorial de La Borda, conectándola con otras iniciativas del barrio de Sants y generando redes de intercambio local.

Tal como se plantea en el webinar, las monedas complementarias permiten generar un efecto multiplicador local, haciendo que el valor circule dentro del territorio en lugar de salir de él. En este sentido, La Borda podría integrarse en circuitos económicos alternativos con cooperativas, comercios o entidades cercanas. Por otra parte, estas herramientas pueden fortalecer la cohesión social, la identidad colectiva y el sentido de pertenencia, aspectos especialmente relevantes en proyectos comunitarios.

También existe la oportunidad de cubrir necesidades no satisfechas por el mercado mediante intercambios de servicios, cuidados o conocimientos, reduciendo la dependencia del dinero convencional. No obstante, estas oportunidades están condicionadas a factores externos como la masa crítica, la participación del entorno y la aceptación social, por lo que no deben interpretarse de forma automática.

Amenazas

Una de las principales amenazas es la falta de aceptación fuera de la cooperativa, sobretodo por parte de comercios o entidades del entorno, lo que limitaría el uso de la moneda. También existe un marco legal y fiscal poco claro, que dificulta ampliar el uso de monedas sociales a ámbitos como salarios o impuestos.

Otro riesgo importante es la falta de uso sostenido en el tiempo. Como se ha observado en diversas experiencias, muchas monedas sociales fracasan cuando no alcanzan suficiente circulación o utilidad práctica. Además, pueden surgir desigualdades internas si algunas personas participan más que otras, así como tensiones entre eficiencia y participación si el sistema no está bien diseñado.

 

En conclusión, la implementación de una moneda social en La Borda presenta un potencial interesante para reforzar su modelo comunitario, su resiliencia económica y su integración en el territorio. Sin embargo, su viabilidad no depende únicamente de sus valores o estructura organizativa, sino de factores como la escala, la utilidad práctica y la capacidad de generar circulación real.

En este sentido, una estrategia progresiva como por ejemplo, comenzando con un sistema sencillo de intercambio o banco de tiempo interno, podría permitir experimentar sin asumir grandes riesgos, generando aprendizaje colectivo antes de ampliar el alcance.

Más allá de la herramienta en sí, el verdadero reto es asegurar que la tecnología y las finanzas alternativas estén al servicio de la comunidad, reforzando la democracia interna, la equidad y el derecho a la vivienda.

 

Fortalezas (Internas) Debilidades (Internas)
Fuerte cultura comunitaria y apoyo mutuo Escala reducida de la comunidad (≈30 personas)
Gobernanza democrática (asamblea y comisiones) Dependencia estructural del euro
Experiencia en gestión colectiva de recursos Carga organizativa y técnica elevada
Integración en redes de ESS Necesidad de formación y herramientas digitales
Confianza interna consolidada Riesgo de baja participación o desinterés progresivo
Oportunidades (Externas) Amenazas (Externas)
Refuerzo del arraigo territorial Baja aceptación por parte de comercios o entorno
Efecto multiplicador de la economía local (Corrons, 2026) Falta de masa crítica suficiente
Mayor cohesión social e identidad colectiva (Lietaer, 2001) Marco legal y fiscal limitado
Creación de redes con otras entidades ESS Riesgo de abandono por falta de uso sostenido
Intercambio de servicios y reducción de dependencia del euro Posibles desigualdades internas en participación

 

Referencias

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios. Universitat Oberta de Catalunya.

La Borda. (s. f.). Cooperativa d’habitatge en cessió d’ús. https://www.laborda.coop

Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). (s. f.). Carta de principios de la Economía Solidaria. https://www.economiasolidaria.org

Sapiña, E. (2019). La Borda, un bloque de covivienda en suelo público que desafía a la especulación inmobiliaria en Barcelona. ElDiario.es

Lietaer, B. (2001). The Future of Money. Century

Se ha utilizado una herramienta de inteligencia artificial (ChatGPT) únicamente para la revisión ortográfica, siendo el contenido íntegramente propio.

Debate1en Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

  1. Sergio Palmer Moreno says:

    Hola Pablo,

    Me ha encantado la claridad de tu exposición sobre La Borda. Me parece un caso fascinante porque, a diferencia de otras entidades, la vuestra ya tiene una «microsociedad» consolidada con prácticas de apoyo mutuo, lo que supone una ventaja competitiva enorme para implementar una moneda social. Al leer tu DAFO, he encontrado puntos de reflexión muy interesantes que resuenan con mi análisis de S’Altra Senalla.

    En primer lugar, coincido contigo en que la escala es un factor determinante. Mencionas que al ser unas 30 personas, el volumen de intercambio podría ser insuficiente. En S’Altra Senalla tenemos el reto opuesto: tenemos masa crítica de clientes, pero el problema es que gran parte de nuestros proveedores son internacionales (Comercio Justo del Sur Global), lo que rompe el «circuito cerrado» de la moneda local. En tu caso, al ser una cooperativa de vivienda, el intercambio de cuidados o servicios internos que mencionas parece una vía mucho más natural para que la moneda circule sin depender tanto de proveedores externos.

    Por otro lado, me ha parecido muy honesta tu mención a la dependencia estructural del euro. Al igual que señalé en mi análisis sobre el Periodo Medio de Caja y la liquidez, las entidades de la ESS seguimos teniendo facturas de luz, agua e impuestos que no perdonan. En una estructura como La Borda, donde la cuota de uso es el pilar económico, ¿has valorado si la moneda social podría usarse para «pagar» horas de mantenimiento de zonas comunes a cambio de una pequeña reducción en las cuotas, o crees que eso comprometería demasiado la tesorería de la cooperativa?

    Finalmente, comparto tu visión sobre el arraigo territorial en el barrio de Sants. Como bien explica August Corrons, el éxito de estas monedas depende de su capacidad de generar un efecto multiplicador local. La Borda tiene el potencial de ser el motor que atraiga a los comercios de proximidad de Sants hacia un circuito de moneda social, convirtiendo una debilidad interna (el tamaño de la comunidad) en una oportunidad de liderazgo territorial.

    ¡Un saludo y enhorabuena por el análisis!

    Sergio Palmer Moreno.

Publicado por

La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

Publicado por

La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace…
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la…

La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace desde hace años. Su proyecto siempre ha girado en torno a la dignidad, el acompañamiento y la creación de vínculos, y no tanto a la lógica estricta del mercado. En el día a día se generan formas de valor que no pasan por una nómina: el apoyo entre compañeros, la estabilidad emocional que proporciona un entorno seguro, la transmisión de habilidades o la simple presencia compartida. Todo esto forma parte de lo que podríamos llamar economía invisible, un conjunto de aportaciones que sostienen la misión social de la entidad pero que quedan fuera de los mecanismos habituales de reconocimiento económico. Seyfang (2004) ya señalaba que este tipo de valor comunitario es fundamental, aunque el dinero convencional no sepa medirlo.

Una moneda social permitiría, en cierto modo, dar un lugar explícito a ese valor que ahora circula de manera informal. Corrons, en su webinar sobre monedas complementarias, insiste en que estos sistemas no buscan sustituir al euro, sino activar recursos que ya existen en la comunidad y que permanecen infrautilizados. La experiencia de La Turuta en Vilanova i la Geltrú muestra que, cuando una comunidad dispone de un medio de intercambio propio, la participación aumenta y la riqueza generada se queda en el territorio. En un entorno como la Garrotxa, donde La Fageda mantiene relaciones estables con productores y comercios locales, este tipo de herramienta podría reforzar dinámicas que ya funcionan, pero que podrían adquirir una dimensión más amplia.

La organización parte de una posición favorable. Su arraigo territorial, su reputación y la confianza que genera son elementos que, según Blanc (2011), resultan determinantes para que una moneda comunitaria pueda consolidarse. Además, la cultura interna de La Fageda —centrada en las capacidades de cada persona y en la importancia del acompañamiento— encaja bien con la lógica de los bancos de tiempo y de los sistemas de crédito mutuo. Fare y Ahmed (2017) señalan que estos modelos funcionan especialmente bien en contextos donde existe una base comunitaria sólida, algo que aquí se cumple. Varios compañeros han destacado precisamente este punto: La Fageda ya genera valor no monetario de forma natural, lo que facilita que una moneda social no se perciba como algo ajeno, sino como una extensión coherente de su manera de trabajar.

Sin embargo, esta misma estructura también plantea retos. El primero tiene que ver con la manera en que solemos entender el valor. La idea de que solo cuenta aquello que se paga con dinero es muy persistente, y Corrons advierte que este “mapa mental” puede generar resistencias incluso en organizaciones con una fuerte orientación social. A esto se suma la falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales. Aunque La Fageda tiene una larga trayectoria en la ESS, estos sistemas requieren tareas de seguimiento, dinamización y comunicación que no siempre son fáciles de asumir. Una compañera apuntaba que integrar una moneda social en el día a día puede convertirse en una carga organizativa si no se planifica bien, algo que coincide con lo que señala Martín Belmonte (2014) sobre la complejidad de estos sistemas.

También hay que tener en cuenta el marco institucional. Ávila y Tezanos (2023) señalan que la normativa española sobre monedas sociales es todavía ambigua, lo que obliga a diseñar estos sistemas con prudencia para evitar problemas legales. Este aspecto puede convertirse en un freno si no se acompaña de un diálogo con administraciones locales y actores del territorio.

A pesar de estas dificultades, las oportunidades son considerables. Una moneda social podría reforzar la economía local, creando un circuito de intercambio que mantenga el valor dentro de la Garrotxa. Lietaer (2001) y Blanc (2011) coinciden en que las monedas comunitarias funcionan como “circuitos cerrados”, donde el dinero no se escapa hacia grandes cadenas, sino que circula entre quienes viven y trabajan en el territorio. Para La Fageda, esto podría traducirse en nuevas formas de colaboración con comercios locales y en una mayor conexión con la comunidad. Varios compañeros han destacado este punto: la moneda social no sería tanto crear algo nuevo, sino reforzar lo que ya existe.

Otra oportunidad importante tiene que ver con la inclusión. No todas las personas vinculadas a La Fageda pueden trabajar a tiempo completo, pero sí pueden aportar habilidades, tiempo o conocimientos. En un sistema de intercambio alternativo, estas contribuciones tendrían un reconocimiento explícito. Seyfang (2004) destaca que los bancos de tiempo permiten valorar actividades que el mercado no reconoce, pero que son esenciales para la cohesión social. En una organización donde la diversidad funcional es un elemento central, esta posibilidad adquiere un sentido especial.

Ahora bien, también existen amenazas que conviene considerar. Una de las más relevantes es la posibilidad de que la moneda no alcance una masa crítica suficiente. North (2010) explica que, sin un número mínimo de participantes, estos sistemas tienden a perder dinamismo y a desaparecer. A partir de las aportaciones de mis compañeros, conviene añadir un matiz importante: en experiencias como La Turuta se ha observado que, cuando la red de intercambios es limitada, la moneda puede acumularse sin que existan suficientes oportunidades para gastarla. Este “bloqueo” no depende solo del número de usuarios, sino de la diversidad real de bienes y servicios disponibles. En el caso de La Fageda, la viabilidad del sistema dependería en gran medida de cuántos actores del territorio se sumaran desde el inicio y de qué condiciones mínimas se establecieran para garantizar una circulación fluida.

En conjunto, la introducción de una moneda social local podría convertirse en una herramienta útil para profundizar en la misión social de La Fageda y reforzar su impacto comunitario. No se trata solo de crear un medio de intercambio alternativo, sino de abrir un espacio donde el valor se mida de manera más humana y más coherente con los principios de la Economía Social y Solidaria. Para que esto sea viable, sería necesario definir con claridad los recursos disponibles, las alianzas territoriales y los tipos de intercambios prioritarios, de modo que la moneda no solo exista, sino que tenga sentido para quienes participan en ella.

Fuentes  de consulta

  • Ávila Sánchez, M., & Tezanos Vázquez, S. (2023). Monedas sociales y economía circular: Sinergias, retos y oportunidades para España. CIRIEC-España.
  • Blanc, J. (2011). Classifying “CCs”: Community, complementary and local currencies. International Journal of Community Currency Research, 15, 4–10.
  • Corrons, A. (2019). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta). Universitat Oberta de Catalunya.
  • Corrons, A. (2025). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.
  • El Topo. (2014). Monedas sociales, tejiendo comunidad. https://eltopo.org/monedas-sociales-tejiendo-comunidad/
  • Fare, M., & Ahmed, P. (2017). Complementary currencies and social inclusion: Lessons from European experiences. Journal of Community Currency Research, 21(2), 1–12.
  • González de Canales, L. (2018). Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local. AlmaNatura.
  • La Fageda. (s.f.). Projecte social i activitats. https://www.fageda.com
  • Lietaer, B. (2001). The future of money: Creating new wealth, work and a wiser world. Random House.
  • Martín Belmonte, S. (2014). Cómo hacer una moneda social [Documento PDF]. La Aventura de Aprender.
  • Monedas sociales y complementarias: Innovar para sostener el comercio local. (2025). El Parteaguas.
  • North, P. (2010). Local money: How to make it happen in your community. Green Books.
  • Seyfang, G. (2004). Time banks: Rewarding community self-help in the global economy. Community Development Journal, 39(1), 62–71.
  • Universitat Oberta de Catalunya. (s.f.). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta).

 

 

Debate1en La Fageda: Fortalezas y Retos hacia una Moneda Social

  1. Manuel Alejandro Garcia Perez says:

    El texto está bien y muestra interés en el tema María José. Eso hace que el trabajo tenga un valor que no siempre aparece en los trabajos académicos. Pero pienso que, cuando de verdad importa un trabajo correcto y bien intencionado, me encanto!

Publicado por

Los sistemas de intercambio no monetarios en la Asociación Paisaje, Ecología y Género

Publicado por

Los sistemas de intercambio no monetarios en la Asociación Paisaje, Ecología y Género

¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo los sistemas de intercambio no monetarios podrían…
¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo los sistemas de intercambio…

¡Bienvenidos de nuevo a mi folio!

En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo los sistemas de intercambio no monetarios podrían impactar en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y en su entorno, pero lo primero de todo, para que podamos entender mejor este posible impacto, vamos a abordar las necesidades que la asociación podría ver cubiertas mediante el uso de una moneda social local y mediante la incorporación de un banco de tiempo, por aquí os dejo una imagen descriptiva de ambos.

Imagen 1. Aspectos de la moneda social y de los bancos del tiempo. Referencias: Fuente: (Vilá, 2020) Elaboración propia: Creado con Canva.
Imagen 1. Aspectos de la moneda social y de los bancos del tiempo. Referencias: Fuente: (Vilá, 2020) Elaboración propia: Creado con Canva.

Aquí hay que añadir que aunque no podamos cuantificar el número de usuarios mínimos que son necesarios para que estos proyectos  puedan tener éxito (no disponemos de datos reales ni de una medida concreta de valoración), sí que podemos afirmar  que para que estos métodos puedan consolidarse es más que necesario que la asociación cuente con una base amplia de participantes que aparte de adherirse al sistema, también realicen intercambios de forma continuada, además resulta clave la implicación de los distintos agentes del territorio (productores, pequeños comercios y prestadores de servicios) ya que estos son los que van a permitir que se diversifiquen los intercambios y de que se le de una utilidad real a estas herramientas, sin este volumen mínimo de actividad, tanto en número de participantes como en secuencia de intercambios, el sistema difícilmente podría generar una circulación constante (Corrons y Muns, s.f).

Para seguir, y antes de aventurarme a describir estas necesidades me gustaría presentaros el mapa conceptual que he realizado porque con el podemos ver de forma clara y sintética los principales ámbitos en los que se presentan mayores retos, y al mismo tiempo, las áreas en las que este tipo de iniciativas podrían generar un mayor impacto.

Imagen 2. Mapa conceptual de necesidades. Fuente: Elaboración propia, Creado con Canva.
Imagen 2. Mapa conceptual de necesidades. Fuente: Elaboración propia, Creado con Canva.

Podemos decir, por ejemplo, que la implementación de una moneda alternativa podría ayudar con uno de sus mayores objetivos que es el de fortalecer la economía local de la Vera (entre productores, vendedores y consumidores) porque a diferencia de la moneda convencional, donde el valor tiende a salir del territorio, la circulación del mismo se mantendría dentro de este (Corrons, 2026), cabe destacar que este efecto no se produciría de forma automática, sino que dependería de diversos factores como la existencia de una masa crítica de participantes,  de la continuidad de los intercambios, y de una adecuada organización y gestión del sistema (Seyfang y Longhurst, 2013).

Si seguimos bajo esta misma línea la inclusión de esta herramienta podría tener un impacto muy importante en las redes de la comunidad de la asociación porque la moneda social puede hacer que se promuevan relaciones basadas en la confianza, en la reciprocidad, y en la colaboración (tal como indican Moreno y Ortiz), además, en un medio rural como en el que se encuentra, donde la despoblación y el envejecimiento puede debilitar el tejido social (Rodríguez, 2026) este sistema puede actuar como un mecanismo de reactivación comunitaria. Otro reto que podría verse reforzado, por ejemplo, con la incorporación de un banco de tiempo creado por la propia de la asociación es el fomento de la inclusión económica y el acceso a bienes y servicios porque las personas con menor disponibilidad de recursos económicos podrían participar activamente (Habitat, 2004), del mismo modo, esta iniciativa podría reforzar la resiliencia del territorio al promover modelos económicos adaptados a las características de su entorno (González, 2018).

Una vez visto esto, y siendo conocedores de que la asociación se mantiene gracias a la financiación pública (Rodríguez, 2026) podemos decir que otra de las principales necesidades que podría verse reforzada es la sostenibilidad económica ya que si la asociación decide impulsar, en este caso, un banco del tiempo podría ver reforzados sus recursos (LanzaroteBiosfera, 2013). Por último, tengo que añadir que considero que la implementación de este tipo de iniciativas la permitiría contribuir a la coherencia de sus valores con sus prácticas porque en las organizaciones vinculadas a la Economía Social y Solidaria lo importante no es solo el que se hace sino también el cómo se hace.

ANÁLISIS DAFO

Una vez analizadas las necesidades reales que pueden cubrir este tipo de sistemas no convencionales nos adentramos en el análisis DAFO, análisis que he podido realizar gracias a las investigaciones previas que he expuesto anteriormente en otras publicaciones por lo que si no los habéis consultado os animo a que lo hagáis.

Imagen 3. Análisis DAFO. Fuente: Elaboración propia. Creado con Canva.
Imagen 3. Análisis DAFO. Fuente: Elaboración propia. Creado con Canva.

FORTALEZAS INTERNAS

Para empezar comenzaremos viendo las fortalezas internas que presenta la organización para participar en este tipo de iniciativas y la primera de ellas, y de las más importantes, es que la entidad parte de una posición especialmente favorable debido a su fuerte arraigo territorial. Este elemento no es menor ya que las monedas sociales y los bancos de tiempo requieren de un alto grado de confianza y de proximidad entre los actores participantes (EconomiaSolidaria, 2016) por lo que, en este sentido, el hecho de que ya trabaje con redes locales de productores, de consumidores y colectivos sociales (Asociación Paisaje, Ecología y Genero, 2026) la hace que pueda tener una base sólida sobre la que articular estos sistemas de intercambio.

Además, su experiencia en la agroecología y en la económica social solidaria la hace disponer de los conocimientos prácticos necesarios sobre los circuitos cortos de comercialización (Gómez y Barbosa, 2023) y sobre otros modelos económicos alternativos, a esto se le suma su capacidad de formación y dinamización (Rodríguez, 2026) porque con ella podría realizar, por ejemplo, unos talleres informativos donde explicase el funcionamiento y los beneficios de estos sistemas.

DEBILIDADES

No obstante, no podemos olvidarnos que existen algunas debilidades que podrían dificultar su puesta en marcha como podría ser la dependencia de la administración pública porque aunque no es obligatorio contar con ella para implementar este tipo de recursos sí que es altamente recomendable para alcanzar una escala significativa, generar confianza y evitar problemas legales (Avila y Tezanos, 2023 y LanzaroteBiosfera, 2013), a su vez, la creación de una moneda social le implicaría a la asociación diversas tareas como son el diseño del sistema, su  seguimiento, o la gestión de los usuarios, lo que requiere tiempo y personal cualificado.

También la posible falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales o en los bancos de tiempo podría suponer un obstáculo técnico porque aunque la entidad tenga experiencia en la economía social estos sistemas tienen dinámicas propias que requieren de aprendizaje (Martin, 2024).

Por otro lado, la baja densidad de población del territorio donde opera pueda hacerla que la resulte más difícil alcanzar una masa crítica suficiente de participantes (Fastercapital, 2026) que garantice la circulación activa de la moneda, sin ir más lejos, si solo participan unos pocos productores y consumidores, el sistema puede perder utilidad y dejar de utilizarse. Para finalizar con las debilidades me gustaría añadir que en esta ocasión, la sobrecarga organizativa puede introducirse paralelamente como uno de los puntos flacos de la asociación porque si esta decide implementar algunos de estos sistemas lo más probable es que reduzca su capacidad para desarrollar sus actividades principales.

OPORTUNIDADES

Si nos vamos a las oportunidades se puede decir que la creación de una moneda social podría tener un impacto muy significativo en el fortalecimiento de la economía local porque se estaría limitando su uso al territorio en concreto y esto podría traducirse en que las personas pagasen con esta moneda los productos agroecológicos y que estos a su vez utilizasen la moneda para acceder a otras prácticas económicas locales asociadas creando un circuito corto de intercambio. Estas herramientas también pueden contribuir de manera directa a reforzar la cohesión social ya que con el supuesto del banco del tiempo se permitiría que las personas intercambiases servicios y esto haría que se fomentasen relaciones de confianza y de apoyo en el conjunto de la comunidad (Sinc, 2016).

Otra oportunidad importante es la mejora de la inclusión económica porque las personas podrían participar activamente en estos sistemas ofreciendo su tiempo o habilidades a cambio de otros servicios sin invertir su dinero (Maroñas et al, 2026), por ejemplo, una persona podría ofrecer su apoyo en un huerto privado y a cambio recibir productos de este o ayuda en otras tareas, no obstante, cabe destacar que este impacto no está garantizado si no se cuenta con estos factores,

-En primer lugar es necesario que exista una oferta suficiente diversa de bienes y servicios.

-En segundo lugar resulta clave que los comercios y los productores le vean sentido (en este caso a la moneda social).

-En tercer y último lugar vemos que el sistema no puede resultar complejo o poco práctico frente al uso del dinero convencional.

AMENAZAS

Sin embargo, a pesar de lo mencionado en el apartado anterior, también tenemos que considerar que existen algunas amenazas para su implementación y es que una de los principales y de las que más consecuencias negativas conlleva es la desconfianza y la falta de adaptación por parte de la población porque esto requiere un cambio total en la forma de entender los intercambios económicos (Sanz, s.f).

Por otro lado, existe el riesgo de que el sistema no alcance una escala suficiente o que el sistema no se use de forma recurrente y se quede en simplemente una experiencia como es el RES en España porque aunque alcanzo en el territorio catalán una gran actividad inicial el sistema finalmente se vio interrumpido (Wikipedia, 2026), o el riesgo de que la falta de reconocimiento institucional o  las limitaciones normativas dificulten su integración (Elparaguas, 2025) con la economía convencional porque no todos los servicios podrían intercambiarse por bancos del tiempo o por monedas sociales.

Para finalizar el análisis me gustaría compartiros esta infografía que he elaborado con la ayuda de ChatGPT donde se resume de una forma muy dinámica el contenido de toda la publicación.

Imagen 4. Infografía ¿Cómo podrían impactar los sistemas de intercambio no monetarios en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y su entorno?. Creado con ChatGPT.
Imagen 4. Infografía ¿Cómo podrían impactar los sistemas de intercambio no monetarios en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y su entorno?. Creado con ChatGPT.

Sin más que añadir me despido, gracias por dedicar tu tiempo en leerme ¡te espero en mi próxima publicación!

BIBLIOGRAFÍA Y WEGRAFÍA

Debate0en Los sistemas de intercambio no monetarios en la Asociación Paisaje, Ecología y Género

No hay comentarios.

Publicado por

Análisis DAFO de LliureTIC ante la implantación de una moneda social con análisis final

Publicado por

Análisis DAFO de LliureTIC ante la implantación de una moneda social con análisis final

En los últimos años, la digitalización ha cambiado bastante la forma en la que las organizaciones trabajan y generan valor. Aun así,…
En los últimos años, la digitalización ha cambiado bastante la forma en la que las organizaciones trabajan y generan…

En los últimos años, la digitalización ha cambiado bastante la forma en la que las organizaciones trabajan y generan valor. Aun así, al ver el tema de las monedas sociales, me da la sensación de que van un paso más allá. No se trata solo de gestionar mejor ese valor, sino de algo más de fondo: quién lo controla y cómo se mueve dentro de un territorio.

Por eso me parece interesante el caso de LliureTIC. No es solo una empresa tecnológica, sino que también está bastante alineada con la economía social. Y eso hace que no solo pueda participar en este tipo de iniciativas, sino que incluso podría tener un papel más activo en cómo se desarrollan.

Al leer lo que comentaba Eduardo, me hizo pensar bastante en el papel que podría tener LliureTIC. No solo como una organización que utiliza la moneda social, sino como algo más activo. Da la sensación de que, por el tipo de conocimientos que tiene, podría ayudar a que otras entidades se sumen o incluso a que el sistema funcione mejor a nivel práctico, sobre todo en la parte tecnológica.

Al final, más que ver la moneda social como una simple herramienta alternativa, creo que sirve para plantearse algo más de fondo: si la tecnología realmente puede contribuir a cambiar la forma en la que se organiza la economía. No tanto para sustituir lo que ya existe, sino para hacerla un poco más cercana y más conectada con las personas y el territorio.

En este sentido, la figura 1 ayuda bastante a entenderlo, porque muestra de forma bastante clara cómo LliureTIC no solo participa en la economía local usando la moneda social, sino que también puede tener un papel más activo, facilitando a otras organizaciones, generando relaciones de cooperación y reforzando, poco a poco, el tejido económico local.

Figura 1. Ciclo de LliureTIC en la economía social: integración entre tecnología, cooperación y economía local.

Fortalezas

Creo que LliureTIC parte con bastante ventaja aquí. El hecho de trabajar con software libre ya dice mucho, porque implica apostar por compartir conocimiento y no depender tanto de grandes empresas tecnológicas. Eso encaja bastante con lo que plantea la Economía Social y Solidaria (Organización Internacional del Trabajo, 2022).

En línea con lo que comentaba Eduardo, esta relación no es solo técnica, sino también bastante coherente a nivel de valores, ya que tanto el software libre como las monedas sociales comparten una lógica de cooperación, autonomía y reducción de dependencias externas.

Además, una idea que me llamó la atención del webinar del profesor Corrons (2026) es que las monedas complementarias buscan reforzar la economía local. Y en ese sentido, LliureTIC ya tiene cierta coherencia con ese enfoque.

Otro punto importante es la parte técnica. No solo podría usar una moneda social, sino que incluso podría ayudar a crear las herramientas necesarias para que funcione. Esto me parece clave, porque la coloca en una posición un poco distinta a otras organizaciones.

A raíz de lo que planteaba Amaya, creo que su especialización técnica puede ser precisamente lo que facilite que otras entidades se animen a participar, ya que reduce bastante la barrera de entrada y hace el sistema más accesible.

También veo interesante su papel en la formación. Muchas organizaciones no se meten en estas iniciativas porque no saben cómo hacerlo, así que aquí LliureTIC podría aportar bastante.

Debilidades

Dicho esto, tampoco lo veo tan sencillo. Hay una limitación bastante clara: el dinero “real” sigue siendo necesario. Es decir, aunque participes en una moneda social, hay gastos que tienes que pagar en euros sí o sí.

Por otro lado, está el tema del tiempo y los recursos. Meterse en este tipo de iniciativas implica implicarse de verdad, no es algo puntual. Y siendo una empresa pequeña, puede que no siempre sea fácil dedicarle ese esfuerzo.

Además, hay algo que me genera dudas. En sistemas como los bancos de tiempo, todo se mide más o menos igual (por horas), pero no todos los trabajos tienen el mismo nivel de especialización. En el caso de LliureTIC, esto puede ser un problema, porque sus servicios tienen un valor técnico bastante alto (El Blog Alternativo, 2014).

Esto conecta bastante con la duda que planteaba Amaya sobre cómo valorar servicios especializados dentro de estos sistemas, ya que aquí aparece una tensión clara entre la lógica más igualitaria y la realidad de ciertos trabajos más técnicos. Quizá sería necesario pensar en mecanismos que permitan ajustar mejor ese valor, como sistemas mixtos o tarifas diferenciadas.

Oportunidades

Aquí es donde creo que hay más potencial. Para empezar, este tipo de iniciativas pueden cubrir algunas necesidades que igual LliureTIC ya tiene, como ampliar su red a nivel local o diversificar un poco su actividad.

También veo bastante interesante la posibilidad de abrir una línea nueva de trabajo. Por ejemplo, desarrollar plataformas para gestionar monedas sociales o sistemas de intercambio. No es algo que esté muy explotado y podría encajar bastante bien con lo que hacen.

Otra cosa que me parece importante es el impacto en el territorio. En el material del webinar se insiste bastante en que estas monedas hacen que el valor se quede dentro de la comunidad, en lugar de salir fuera. Y eso, a largo plazo, puede fortalecer bastante el entorno en el que opera la empresa. Además, en la entrevista analizada se observa que estas monedas permiten activar recursos que normalmente quedarían fuera del mercado, como pequeños servicios o intercambios informales, lo que amplía las posibilidades de colaboración dentro del territorio.

Además, permiten aprovechar recursos que el mercado normal no tiene en cuenta, algo que ya comentaba Yochai Benkler (2006). Esto puede facilitar que más organizaciones participen, aunque no tengan muchos recursos económicos.

Siguiendo la idea que comentaba Amaya, estos sistemas suelen implicar a distintos actores del territorio, como asociaciones, ONG, comercios locales o pequeñas empresas, lo que puede generar un ecosistema bastante dinámico y diverso.

Un ejemplo interesante que aparece en la entrevista es el de los excedentes de huertos urbanos, donde productos que antes no tenían valor económico pasan a intercambiarse dentro de la comunidad, generando un pequeño circuito económico local.

Amenazas

Aun así, también hay riesgos claros. El primero es bastante evidente: estas iniciativas no siempre funcionan. Si no hay suficiente gente participando o no hay compromiso, la moneda social puede quedarse en algo más simbólico que útil.

Otra cosa que me llamó la atención del webinar es que estas monedas no sirven para ahorrar. Esto tiene sentido porque se busca que circulen, pero claro, para una empresa puede ser complicado no tener esa estabilidad.

También puede haber problemas con el entorno. Muchas empresas o proveedores siguen trabajando solo con euros, así que combinar ambos sistemas puede generar complicaciones en el día a día. De hecho, en el caso de La Turuta se menciona que uno de los principales problemas es que los comercios pueden acumular moneda social sin poder reinvertirla fácilmente, lo que genera un cierto bloqueo dentro del sistema.

En este sentido, también me parece interesante lo que señalaba Amaya sobre la necesidad de introducir mecanismos que faciliten la recirculación de la moneda o eviten su acumulación, ya que si no el sistema puede perder parte de su funcionalidad.

Y, por último, creo que está el tema del esfuerzo. Participar en algo así requiere implicación constante, y si la comunidad no responde, puede acabar siendo más carga que beneficio.

De forma sintética, la figura 2 recoge los principales elementos del análisis DAFO realizado, mostrando no solo las características internas de LliureTIC, sino también las tensiones que aparecen al intentar integrar una moneda social en su modelo de funcionamiento.

Figura 2. Análisis DAFO de LliureTIC ante la implantación de una moneda social local.

A partir de todo lo analizado y de las ideas que han ido surgiendo tanto en mi propio análisis como en el debate con compañeros como Eduardo y Amaya, creo que la moneda social no se puede entender solo como una herramienta puntual, sino como un cambio en la forma de organizar las relaciones económicas. Tal y como se refleja en las figuras anteriores, su potencial está en reforzar la economía local y generar nuevas dinámicas de cooperación, pero también aparecen limitaciones claras relacionadas con la valoración de los servicios, la necesidad de masa crítica o la propia sostenibilidad del sistema, algo que también se ha señalado en trabajos sobre monedas complementarias y sostenibilidad económica (Lietaer et al., 2012). En el caso de LliureTIC, su papel podría ser especialmente relevante no solo por su capacidad de adaptación, sino por su potencial para facilitar este tipo de sistemas dentro del territorio. Por eso, más que una alternativa total, parece un modelo complementario que puede funcionar bien si se diseña y se gestiona de forma realista.

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local de los territorios [Material docente / webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Universitat Oberta de Catalunya. (s. f.). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (la Turuta).

Organización Internacional del Trabajo. (2022). Economía social y solidaria. https://www.ilo.org

Benkler, Y. (2006). The Wealth of Networks. Yale University Press.

El Blog Alternativo. (2014). Dinero que no tiene precio: bancos de tiempo como cambio de paradigma. https://www.elblogalternativo.com

Lietaer, B., Arnsperger, C., Goerner, S., & Brunnhuber, S. (2012). El dinero y la sostenibilidad: el eslabón perdido. Fundación Triodos.

Uso de IA y herramientas digitales:
Para la elaboración de este trabajo he utilizado de forma puntual herramientas de inteligencia artificial, sobre todo para revisar la redacción y ordenar algunas ideas. Aun así, el contenido, el análisis y las conclusiones son propios. Por otro lado, las figuras incluidas se han hecho con la herramienta Napkin, como apoyo visual para representar el análisis. Y bueno, también me ha servido para redactar este pequeño disclaimer :)

Debate1en Análisis DAFO de LliureTIC ante la implantación de una moneda social con análisis final

  1. Manuel Alejandro Garcia Perez says:

     

    Espero que estes bien , Alexandra Eugenia Gorneanu

     

    En principio, el análisis es claro. Lo que me pareció interesante fue que LliureTIC puede usar la moneda social y también puede ayudar a otras organizaciones a usar la moneda social. El punto sobre la valoración de servicios especializados dentro de los bancos de tiempo me resulta especialmente interesante, porque toca una tensión real que muchos análisis pasan por alto. Podría haber sido enfocarse un poco más en cómo se podría resolver esa tensión en la práctica, admiración por tu trabajo!

Publicado por

Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final)

Publicado por

Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final)

Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final) Autor: Tomás Arnau Asensio Introducción y contextualización del caso La posible implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta propia de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Estas monedas generan circuitos económicos complementarios que favorecen relaciones basadas en la confianza, la reciprocidad y el arraigo territorial (Corrons, 2026). La Fundación Engrunes es una entidad…
Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final) Autor: Tomás Arnau Asensio Introducción y contextualización del caso…

Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final)

Autor: Tomás Arnau Asensio

Introducción y contextualización del caso

La posible implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta propia de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Estas monedas generan circuitos económicos complementarios que favorecen relaciones basadas en la confianza, la reciprocidad y el arraigo territorial (Corrons, 2026).

La Fundación Engrunes es una entidad con una sólida trayectoria en inserción sociolaboral y en proyectos vinculados a la economía circular (recuperación, reutilización y consumo responsable). Su estructura combina intervención social, actividad económica y trabajo comunitario, con una fuerte vinculación al territorio y a colectivos en situación de vulnerabilidad.

En este contexto, la introducción de una moneda social no debe entenderse como un elemento aislado, sino como una herramienta estratégica que podría reforzar dinámicas ya existentes dentro de la organización.

Análisis DAFO

2.1 Fortalezas

La Fundación Engrunes presenta una alineación muy clara con los valores que sustentan las monedas sociales:

Su misión de inserción sociolaboral conecta directamente con el objetivo de inclusión económica de estas herramientas.
Su actividad en economía circular refuerza lógicas de consumo responsable y proximidad.
Dispone de un capital social previo relevante (redes comunitarias, participación en ferias, colaboración con agentes locales).

Tal como señala Corrons (2026), la confianza y la participación son condiciones clave para el éxito de estos sistemas, y Engrunes parte de una posición favorable en este sentido.

Necesidades que podrían reforzarse mediante la moneda social:

Facilitar el acceso a bienes y servicios a colectivos vulnerables mediante sistemas de intercambio complementarios.
Apoyar procesos de inserción sociolaboral, introduciendo incentivos y dinámicas de participación.
Reforzar la economía circular interna de la entidad.
Incrementar la participación comunitaria y el sentimiento de pertenencia.

Aportación del feedback incorporada:
Se refuerza aquí la conexión entre necesidades y aplicación práctica, concretando cómo la moneda podría incidir directamente en los procesos de inserción (no solo a nivel teórico).

2.2 Debilidades

El análisis identifica limitaciones internas relevantes:

Falta de conocimientos técnicos específicos en diseño y gestión de monedas sociales.
Necesidad de recursos adicionales (tiempo, personal, herramientas tecnológicas).
Riesgo de sobrecarga organizativa.
Dificultad inicial para estructurar el sistema de forma eficiente.

Sin embargo, como sugieren las aportaciones del debate, estas debilidades pueden ser parcialmente moderado mediante:

Implementaciones graduales (pilotos).
Colaboraciones con redes externas o entidades expertas.
Uso de modelos ya existentes adaptados al contexto.

(Martín Belmonte, 2014).

Además, la cuestión de la masa crítica no depende únicamente de la entidad, sino también del entorno territorial y de la implicación de agentes externos, lo que introduce una dimensión híbrida entre debilidad interna y condicionante externo.

2.3 Oportunidades

Las monedas sociales ofrecen múltiples oportunidades alineadas con el contexto de Engrunes:

Dinamización del comercio local y de proximidad.
Refuerzo del tejido comunitario y de las redes de cooperación.
Incremento de la resiliencia económica del territorio.
Mejora de la inclusión social de colectivos vulnerables.
Posicionamiento de la entidad como referente en innovación social dentro de la economía social y solidaria.

Además, como señalan Ávila y Tezanos (2023), existe una fuerte sinergia entre monedas sociales y economía circular.

A estas oportunidades se añade una dimensión clave destacada en el debate:

Refuerzo de la identidad colectiva y del sentido de comunidad, generando vínculos que van más allá del intercambio económico (El Topo, 2014).

2.4 Amenazas

El análisis identifica riesgos habituales en este tipo de iniciativas:

Dificultad para mantener la participación a largo plazo.
Desconfianza inicial por parte de usuarios y comercios.
Falta de aceptación o uso limitado de la moneda.
Problemas de gobernanza y coordinación.
Riesgo de insostenibilidad si no se consolida una masa crítica.

A partir del feedback recibido, se incorpora una dimensión clave:

La necesidad de diseñar modelos de gobernanza participativa, que eviten la sobrecarga organizativa y favorezcan la corresponsabilidad.

Asimismo, experiencias como La Turuta muestran que muchas iniciativas fracasan o se debilitan por falta de dinamización continuada (Corrons, 2019), lo que subraya la importancia del acompañamiento y la gestión activa.

Reflexión crítica

El análisis realizado permite concluir que la implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes es viable y coherente, pero no exenta de complejidad.

Desde una perspectiva crítica:

Estas herramientas no son soluciones universales, sino instrumentos complementarios.
Su éxito depende más de factores sociales (confianza, participación, gobernanza) que técnicos.
Existe el riesgo de sobredimensionar su impacto si no se integran en una estrategia global.

En relación con las finanzas éticas, los bancos de tiempo y las monedas sociales, se identifican tres grandes retos:

Escalabilidad: dificultad para mantener el crecimiento sin perder cohesión.
Sostenibilidad: necesidad de recursos y dinamización constante.
Integración real: evitar que funcionen como sistemas paralelos desconectados de la economía local.

En el caso de Engrunes, el potencial es alto, pero la clave estará en:

Diseñar un modelo adaptado a su realidad organizativa.
Integrar la moneda en sus programas de inserción.
Establecer alianzas con actores del territorio.
Implementar un sistema progresivo y evaluable.

Solo bajo estas condiciones la moneda social podrá convertirse en una herramienta de transformación real y no en una iniciativa puntual con impacto limitado.

Conclusión

La Fundación Engrunes reúne condiciones especialmente favorables para explorar la implementación de una moneda social, gracias a su base comunitaria, su experiencia en economía circular y su trabajo con colectivos vulnerables.

No obstante, el éxito de la iniciativa dependerá de:

Su diseño estratégico.
La participación activa de la comunidad.
La existencia de una gobernanza compartida.
La integración en el ecosistema local.

En definitiva, la moneda social puede ser una herramienta potente, pero su valor real radica en cómo se articula con las dinámicas sociales existentes.

Bibliografía

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios. FUOC.
Corrons, A. (2019). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta).
Ávila Sánchez, M. y Tezanos Vázquez, S. (2023). Monedas sociales y economía circular. Sinergias, retos y oportunidades para España. CIRIEC.
González de Canales, L. (2018). Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local.
Martín Belmonte, S. (2014). Cómo hacer una moneda social.
El Topo (2014). Monedas sociales, tejiendo comunidad.
El Parteaguas (2025). Monedas sociales y complementarias: innovar para sostener el comercio local.
Fundación Engrunes (2026). 1ª Feria de consumo responsable.

Nota metodológica

El contenido ha sido revisado, adaptado y teniendo en cuenta las opiniones compañeras (Maria Jose Jareño y Miriam Villahermosa), las fuentes bibliográficas y el conocimiento sobre la Fundación Engrunes.Para la elaboración si que he utilizado inteligència artificial como apoyo  (ChatGPT) solo en estructurar.

Debate0en Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final)

No hay comentarios.

Publicado por

Análisis DAFO: Los posibles impactos de una moneda social ( de l’Associació SinergiaTIC)

Publicado por

Análisis DAFO: Los posibles impactos de una moneda social ( de l’Associació SinergiaTIC)

Un fuerte abrazo para todos! Espero que estén bien.  Les dejare mi intervención. Al observar el webinar y pensar en la naturaleza…
Un fuerte abrazo para todos! Espero que estén bien.  Les dejare mi intervención. Al observar el webinar y pensar…

Un fuerte abrazo para todos!

Espero que estén bien.  Les dejare mi intervención.

Al observar el webinar y pensar en la naturaleza de l’Associació SinergiaTIC, que forma parte del sistema ESS, el cual se dedica a acompañar en lo digital y a la adaptación a la IA en el sector servicios, presento este análisis DAFO sobre lo que podría significar impulsar o sumarse a una moneda social local.

Fortalezas

Como primera medida, La mayor fortaleza de Sinergia TIC es el desarrollo tecnológico. Sin embargo, como expresa en el webinar, las monedas complementarias pueden usarse en formato digital. Ya que diferentes organización tiene conocimientos técnicos, la organización puede bajar mucho los costos para crear y manejar una plataforma de intercambio. El mecanismo ya forma parte de las redes de economía social y solidaria. Esto ayuda a que la comunidad desarrollen un sentido de confianza en la moneda social. La confianza de la comunidad es importante para que la moneda social funcione. Además, con el apoyo tecnológico existirá mejor de vigilancia y análisis continuo.

Debilidades

No obstante, Sinergia TIC ofrece servicios que son muy técnicos. Por en diferentes situaciones difícil ponerles un valor usando moneda social. A diferencia de un mercado donde se cambian cosas de uso diario o común mente conocido como trueque, ponerle valor a las horas de consultoría en inteligencia artificial o de desarrollo de software usando una moneda alternativa necesita reglas claras, pero muchas veces la comunidad no se pone de acuerdo sobre cuáles deberían de ser esos mecanismos. También, si la entidad recibe fondos públicos o privados para los proyectos, la aplicación de una moneda digital se vería limitado.

Oportunidades

Cuando hablamos de integración socioeconómica, se abre para SinergiaTIC una oportunidad de arraigo territorial posiblemente positiva. Ya que al implantar en una red como la descrita para las monedas territoriales, con efecto multiplicador local y reducción de fugas de dinero fuera de la localidad. Nos permitiría acceder a nuevos colaboradores del tejido de ESS local, como serian: las cooperativas, asociaciones, y el mismo comercio local. Seria de suma importancia el ingreso complementario y el acceso al mercado para personas en riesgo de exclusión financiera como beneficios directos. Además, Sinergia TIC puede llegar a más individuos e instituciones. Trabajar con organizaciones que no pueden pagar directamente. Así, Sinergia TIC, colaboraría con la cohesión social, la cual tendría un impacto mayor en la comunidad. El sector tecnológico puede servir como ejemplo para otras ideas de moneda social en la zona, donde se aportaría a la desconexión del sistema y de los valores económicos tradicionales.

Amenazas

Sin duda, el mayor obstáculo es la falta de divulgación social. Evidenciado en los diferentes gráfico de creación de monedas complementarias en España del OMC, muchas iniciativas no llegan a gestarse. No obstante, una empresa de servicios digitales que implemente una moneda social que poca gente conoce puede tener problemas para tener fluidez y respaldo monetario disponible para sus operaciones.  Sin embargo, Hay reglas que son muy difíciles, donde las instituciones y el mismo estado no ayudan mucho y eso puede hacer que no se genere ningún avance. Diferentes servicios no se hacen en un solo lugar porque las personas los pueden hacer a distancia, incluso desde otros países.

Conclusión

Asimismo, esto puede causar problemas con el dinero digital, porque cada país tiene sus propias monedas, las cuales tienen un respaldo en el oro y cambian según el país donde se hace el servicio. Sinergia TI, puede entrar en los ecosistemas de moneda social. Generando una participación de forma más técnica y no solo como usuario de estos sistemas, aportando respaldo tecnológico y de confianza mediante la tecnología como auditor digital de respaldo.

Referencias

Albert, J. F., Fernández, N. G., & Alonso, S. L. N. (2024). Monedas sociales en la era digital: retos y oportunidades. CIRIEC-España, revista de economía pública, social y cooperativa, (110), 163-200.

Tezanos Vázquez, S., & Ávila Sánchez, M. (2023). Monedas sociales y economía circular. Sinergias, retos y oportunidades para España.

Fanlo, R., Domenech, M., & Bou, M. (2011). El análisis DAFO como herramienta para la gestión de sistemas pastorales: aplicación a pastos supraforestales pirenaicos. Pastos41(2), 165-176.

Albert, J. F., Fernández, N. G., & Alonso, S. L. N. (2024). Monedas sociales en la era digital: retos y oportunidades. CIRIEC-España, revista de economía pública, social y cooperativa, (110), 163-200.

Asociación SinergiaTIC. (s.f.). SinergiaTIC. https://www.sinergiatic.org/

 

 

 

Muchas gracias por leerme, y un buen día

Manuel Garcia

Debate1en Análisis DAFO: Los posibles impactos de una moneda social ( de l’Associació SinergiaTIC)

  1. Alexandra Eugenia Gorneanu says:

    Buenos días Manuel,
    Me ha parecido interesante lo que comentas sobre el ámbito digital y el trabajo a distancia. Quizá ahí hay una línea de mejora: ¿hasta qué punto una moneda social local tiene sentido en un sector que no es territorial por naturaleza? Es decir, puede que el valor de SinergiaTIC no esté tanto en usar la moneda, sino en diseñarla o gestionarla técnicamente para otros.
    Y como idea final, creo que apuntas algo muy potente en la conclusión: el papel de la tecnología como generadora de confianza. Igual podrías reforzar esa idea, porque puede ser la clave diferencial de este caso frente a otros más tradicionales.
    Saludos,
    Alexandra.

Publicado por

ANALISIS DAFO. LA CHIAPANECA S.C.C.L.

Publicado por

ANALISIS DAFO. LA CHIAPANECA S.C.C.L.

Análisis DAFO sobre la posible influencia de una moneda social local en La Chiapaneca S.C.C.L. Para esta actividad vuelvo a trabajar sobre La Chiapaneca S.C.C.L., una cooperativa vinculada a la comercialización de café de especialidad, con un proyecto basado en valores como la sostenibilidad, el comercio justo, la trazabilidad y el respeto al trabajo de pequeños productores y cooperativas. A partir de este caso, me parece interesante analizar hasta qué punto una moneda social local o alguna fórmula de intercambio…
Análisis DAFO sobre la posible influencia de una moneda social local en La Chiapaneca S.C.C.L. Para esta actividad vuelvo…

Análisis DAFO sobre la posible influencia de una moneda social local en La Chiapaneca S.C.C.L.

Para esta actividad vuelvo a trabajar sobre La Chiapaneca S.C.C.L., una cooperativa vinculada a la comercialización de café de especialidad, con un proyecto basado en valores como la sostenibilidad, el comercio justo, la trazabilidad y el respeto al trabajo de pequeños productores y cooperativas. A partir de este caso, me parece interesante analizar hasta qué punto una moneda social local o alguna fórmula de intercambio no monetario podría reforzar su impacto social y comunitario.

En principio, la idea tiene sentido porque La Chiapaneca no se presenta solo como una marca que vende café, sino como un proyecto con valores, relato y voluntad de generar un consumo más consciente. Aun así, también hay que tener en cuenta que trabaja con un producto que no es local, sino importado, y eso hace que la relación con una moneda social local no sea tan directa como en otros casos más ligados a producción de proximidad o servicios comunitarios.

Fortalezas

Una de las principales fortalezas de La Chiapaneca es que ya parte de una identidad bastante alineada con la economía social y solidaria. Al ser una cooperativa y al basar su actividad en el comercio justo, la sostenibilidad y el respeto a los productores, tiene una base de valores que encaja bien con iniciativas como las monedas sociales, las finanzas éticas o las redes de intercambio comunitario.

Otra fortaleza es que su proyecto tiene un componente simbólico y social bastante fuerte. No vende solo café, sino también una forma distinta de consumir. Eso puede facilitar que parte de su comunidad de clientes entienda mejor el sentido de participar en iniciativas alternativas al circuito económico convencional. Además, al moverse en un entorno de consumo responsable, podría conectar con personas ya sensibilizadas con la ESS, el comercio justo o las redes locales de cooperación.

Debilidades

La principal debilidad que veo es que el producto central de La Chiapaneca no es local. Aunque la cooperativa tenga arraigo aquí, el café viene de Chiapas, así que existe una cierta tensión entre una moneda social local, que normalmente busca reforzar economías de proximidad, y un producto que depende de una cadena internacional. Esto no invalida la idea, pero sí hace que el encaje sea más complejo que en una entidad que produce directamente en el territorio.

Otra limitación posible es el tamaño y la capacidad operativa de la cooperativa. Participar en una red de moneda social local o en fórmulas de intercambio no monetario exige tiempo, organización y una cierta estructura para coordinar pagos, acuerdos y relaciones con otras entidades. En una organización pequeña, esto puede convertirse en una carga adicional si no existe una red local suficientemente fuerte que lo sostenga.

Oportunidades

Aun con esas limitaciones, también hay oportunidades interesantes. Una moneda social local podría servir a La Chiapaneca para reforzar su vínculo con el territorio donde opera, colaborar con otras entidades de la ESS y ganar presencia dentro de redes comunitarias más amplias. Aunque el café no sea un producto local, la cooperativa sí podría participar en dinámicas locales de consumo responsable, fidelización o intercambio entre proyectos con valores compartidos.

Además, este tipo de iniciativas podrían ayudar a reforzar su dimensión comunitaria. Por ejemplo, aceptar parcialmente moneda social en actividades concretas, catas, talleres o colaboraciones con otras entidades podría acercar más a La Chiapaneca a su comunidad local y hacer más visible que no solo vende un producto, sino que forma parte de una economía alternativa. También podría abrir la puerta a alianzas con cooperativas, asociaciones o mercados sociales del territorio.

Amenazas

La principal amenaza es que la moneda social local no tenga suficiente implantación real. Muchas veces estas iniciativas tienen un valor simbólico interesante, pero una aplicación práctica limitada si no existe una red estable de entidades y personas que la utilicen de verdad. En ese caso, el esfuerzo de adaptación puede ser mayor que el beneficio real para la cooperativa.

También existe el riesgo de generar confusión o poca utilidad práctica para el cliente. Si la moneda social no está bien explicada o no tiene una aceptación clara, puede percibirse como algo complejo o poco funcional. En un proyecto como La Chiapaneca, que ya tiene que explicar el valor añadido del comercio justo y del café de especialidad, añadir otra capa de complejidad podría dificultar en lugar de ayudar.

Conclusión

En conjunto, creo que una moneda social local podría aportar valor a La Chiapaneca sobre todo en términos de comunidad, cooperación y visibilidad dentro de redes de economía social. Sin embargo, su implantación no sería tan sencilla ni tan natural como en entidades más directamente ligadas a producción o servicios locales, porque aquí el producto central depende de una cadena internacional. Por eso, más que pensar en una integración total, me parece más realista imaginar una participación parcial o estratégica, vinculada a actividades concretas, colaboraciones locales o redes de ESS. En ese marco, sí podría ser una herramienta interesante para reforzar su impacto social y comunitario sin perder coherencia con su modelo.

Debate2en ANALISIS DAFO. LA CHIAPANECA S.C.C.L.

  1. Alexandra Eugenia Gorneanu says:

    Buenos días Carles,
    Me parece un análisis muy interesante, sobre todo porque señalas bien esa tensión entre lo local de la moneda y lo global del producto. Creo que ahí está uno de los puntos más originales de tu planteamiento.
    Por añadir algo, quizá esa “limitación” también se podría mirar desde otro ángulo: más que un problema, puede ser una oportunidad para conectar lo local con lo global. Es decir, la moneda social no tanto para el producto en sí, sino para todo lo que rodea al proyecto (talleres, catas, comunidad, colaboración con otras entidades).
    También creo que es interesante lo que comentas de la complejidad para el cliente. En muchos casos, el problema no es tanto la moneda en sí, sino cómo se integra en la experiencia. Si no aporta algo claro (descuento, acceso, comunidad, etc.), se percibe como una capa extra que complica.
    Por cierto, igual te puede servir echar un vistazo a cómo se organizan los mercados sociales en España, por ejemplo desde REAS Red de Redes:https://www.economiasolidaria.org/mercados-sociales/Ahí se ve cómo proyectos que no son estrictamente locales en su producción (como el comercio justo) se integran igualmente en redes territoriales, reforzando justo esa conexión entre lo global y lo local que comentas.
    Saludos,
    Alexandra.

  2. María del Mar Estévez Hernández says:

    Buenas tardes Carles!!
    He leído tu análisis sobre La Chiapaneca y, en general, me parece que está bien planteado porque explicas de forma clara que una moneda social local sí puede tener sentido en una entidad así, pero no de cualquier manera ni en cualquier ámbito.
    Me parece interesante que señales como fortaleza su base de valores, sobre todo por su relación con el comercio justo, la sostenibilidad y el consumo responsable. Creo que eso hace que una iniciativa de este tipo encaje bastante bien a nivel de identidad y de comunidad. También me parece acertado que remarques como debilidad que el producto principal no es local, porque ahí está una de las limitaciones más importantes del caso y eso ayuda a hacer un análisis más realista.
    En la parte de oportunidades, veo muy bien enfocada la idea de reforzar vínculos con el territorio, colaborar con otras entidades de la ESS y participar en actividades concretas. Para mí, ahí está la parte con más potencial, porque una moneda social en este caso parece tener más sentido como herramienta de red, comunidad y visibilidad que como algo ligado directamente a la venta del producto principal.
    Y en cuanto a amenazas, también estoy de acuerdo en que si no hay suficiente implantación real o si no se entiende bien, puede quedarse en algo simbólico y poco útil. Como mejora, yo quizá remarcaría un poco más que su valor estaría sobre todo en acciones puntuales o colaboraciones locales, que es donde veo un encaje más claro y más viable.
    Espero que sirva mi comentario.
    Un saludo!!

Publicado por

Analisis DAFO-Ambtu

Publicado por

Analisis DAFO-Ambtu

Buenas compañeros, Aqui os dejo el analisis de DAFO. Ambtu es una cooperativa sin animo de lucro que ofrece asesoramiento y formación online a emprendedores, ayudándolos a acceder a subvenciones y licitaciones. Según Corrons, el dinero, (incluidas las monedas sociales) es un acuerdo de una comunidad para usar algo como medio de intercambio, y estas monedas fomentan proyectos económicos, sociales y ambientales de carácter local. Esta idea encaja con Ambtu, ya que su misión es apoyar proyectos sociales y comunitarios…
Buenas compañeros, Aqui os dejo el analisis de DAFO. Ambtu es una cooperativa sin animo de lucro que ofrece…

Buenas compañeros,

Aqui os dejo el analisis de DAFO.

Ambtu es una cooperativa sin animo de lucro que ofrece asesoramiento y formación online a emprendedores, ayudándolos a acceder a subvenciones y licitaciones.

Según Corrons, el dinero, (incluidas las monedas sociales) es un acuerdo de una comunidad para usar algo como medio de intercambio, y estas monedas fomentan proyectos económicos, sociales y ambientales de carácter local. Esta idea encaja con Ambtu, ya que su misión es apoyar proyectos sociales y comunitarios y activar recursos sociales.

La moneda social permite pagar bienes y servicios dentro un territorio aplicando un porcentaje en esa moneda. En ambtu seria viable: por ejemplo, un agricultor podría pagar parte del asesoramiento con moneda social, y Ambtu usar esa misma moneda para pagar servicios de otra cooperativa, manteniendo el valor dentro del ecosistema cooperativo y evitando que el dinero salga hacia bancos o grandes empresas.

Como explica Núria Bigas,en España existen numerosas monedas sociales activas, (como,el Puma, la Grama, el Zoquito o el REC en Barcelona) lo que demuestra que este tipo de iniciativas ya funciona en distintos territorios.

Análisis DAFO

Debilidades: Gestionar un sistema con dos tipos de moneda puede generar más trabajo interno y complicar la organización. Además, Ambtu solo puede cubrir sus gastos obligatorios con euros, lo que limita cuánto puede aceptar en moneda social. El equipo también tendría que acostumbrarse a nuevas dinámicas de cobro, registro y uso de herramientas digitales para que el sistema funcione correctamente.

Amenazas: Si pocas personas o cooperativas se animan a utilizar la moneda social, Ambtu podría acumular un saldo que no tendría utilidad práctica. Tampoco podría emplearlo para pagos externos o impuestos. Además, si el sistema es considerado como difícil o poco útil, podría perder interés rápidamente y no consolidarse.

Fortaleza: Ambtu dispone de conocimientos sólidos en finanzas y economía social, lo que facilita la gestión de un mecanismo de intercambio alternativo. Su experiencia formando a emprendedores le permite explicar el funcionamiento de la moneda a otras entidades. Su carácter cooperativo y sin ánimo de lucro genera confianza en quienes utilizan sus servicios.

Oportunidades: La moneda social puede reforzar la posición de Ambtu como entidad innovadora y comprometida con el territorio. También puede atraer a más cooperativas interesadas en colaborar y pagar sus servicios mediante este sistema. Esto ayudaría a crear una red de apoyo mutuo que mantenga la actividad incluso si el sistema financiero tradicional presenta dificultades.

 

Referencias Bibliográficas.

Economía solidaria.(s.f).https://www.economiasolidaria.org/recursos/biblioteca-explicacion-practica-sobre-moneda-social/

UOC. Economía Social (15 de julio de 2019).https://www.uoc.edu/es/news/2019/182-moneda-social

Ajuntamiento de Barcelona.(02 de octubre de 2018).https://ajuntament.barcelona.cat/premsa/2018/10/03/es-posa-en-marxa-a-leix-besos-el-rec-moneda-ciutadana-que-neix-per-dinamitzar-el-comerc-i-els-serveis-de-proximitat/

Gracias,

Debate2en Analisis DAFO-Ambtu

  1. Salma Azoulay Naji says:

    Hola Gladys,
    Me parece interesante cómo has adaptado el concepto de moneda social al caso de Ambtu, sobre todo en la parte en la que explicas ejemplos concretos de cómo se podría aplicar en la práctica. Esto ayuda mucho a entender mejor la viabilidad del modelo.
    Estoy de acuerdo contigo en que uno de los principales problemas es la dificultad de cubrir gastos en euros, ya que limita el uso real de la moneda social. Quizá podrías profundizar un poco más en cómo equilibrar ambos sistemas para que la moneda tenga un uso más sostenido en el tiempo.
    También me parece relevante la idea de que la moneda pueda reforzar la posición de la entidad dentro del ecosistema cooperativo. En este sentido, creo que podría ser interesante explorar más el papel de la intercooperación, ya que puede ser clave para que el sistema funcione.
    En general, creo que el análisis está bien enfocado y conecta bien con los principios de la ESS.

  2. Martin Vicioso Cano says:

    Hola, Gladys

    Me parece que el encaje que has realizado al adaptar la idea de las divisas alternativas a Ambtu es muy interesante. Una entidad que realiza labores de asesoramiento (también en labores de financiación) tiene sus particularidades y creo que has adaptado bien la idea.

    En el aspecto de las debilidades, comentas las dificultades de gestionar un sistema con dos tipos de moneda. A ello añadiría (como amenaza, más que debilidad) que el hecho de trabajar con administraciones públicas, puede llevar a confusiones y fricciones con ellas. Por ejemplo a la hora de justificar gastos u otras acciones que querrán ver cuantificadas en divisas oficiales.

    En cuanto a las fortalezas, mencionas la experiencia que ya disponen con emprenderos. Por complementar dicho aspecto, diría que otro punto fuerte sería la red de contactos que han desarrollado a lo largo del trabajo realizado estos años.

    Finalmente, como oportunidad añadiría que algunas instituciones y administraciones públicas cada vez se fijan más en los valores de la economía social y solidaria, por lo que podría aprovecharse de cara a licitaciones u otras iniciativas.

Publicado por

Análisis DAFO: Implantación de una moneda social local en Red Andaluza de Dinamizadora de alimentación ecológica.

Publicado por

Análisis DAFO: Implantación de una moneda social local en Red Andaluza de Dinamizadora de alimentación ecológica.

Buenas tardes, En esta nueva publicación, os presento el análisis DAFO realizado sobre la influencia que podría ejercer el impulso de una nueva moneda social local en la Red Andaluza de Dinamizadora de alimentación ecológica. Las monedas sociales o complementarias son instrumentos económicos alternativos que buscan fortalecer economías locales, fomentar el consumo de proximidad y promover relaciones económicas más equitativas (Seyfang & Longhurst, 2013). En el contexto de la Red Andaluza de Dinamizadoras, su implementación podría reforzar los objetivos de…
Buenas tardes, En esta nueva publicación, os presento el análisis DAFO realizado sobre la influencia que podría ejercer el…

Buenas tardes,

En esta nueva publicación, os presento el análisis DAFO realizado sobre la influencia que podría ejercer el impulso de una nueva moneda social local en la Red Andaluza de Dinamizadora de alimentación ecológica.

Las monedas sociales o complementarias son instrumentos económicos alternativos que buscan fortalecer economías locales, fomentar el consumo de proximidad y promover relaciones económicas más equitativas (Seyfang & Longhurst, 2013). En el contexto de la Red Andaluza de Dinamizadoras, su implementación podría reforzar los objetivos de sostenibilidad, agroecología y cohesión social, aunque también presenta limitaciones estructurales y operativas.

Fortalezas

En primer lugar, la implantación de una moneda social encajaría de forma directa con los principios ideológicos y prácticos de la red. Esta organización ya promueve el consumo responsable, los circuitos cortos de comercialización y la economía local, elementos que se ven reforzados por el uso de monedas alternativas (Gómez, 2009).

Asimismo, la red dispone de una base social consolidada y con experiencia en dinamización comunitaria, lo que facilita la aceptación y difusión de este tipo de iniciativas. La confianza y las relaciones sociales existentes son un factor clave para el éxito de las monedas sociales, ya que estas dependen en gran medida del capital social (North, 2010).

Otra fortaleza relevante es el enfoque de género. Al tratarse de una red impulsada mayoritariamente por mujeres, la moneda social podría contribuir a reforzar la autonomía económica femenina en el ámbito rural, alineándose con estudios que destacan el potencial transformador de estas herramientas en contextos de economía solidaria (Dittmer, 2013).

Debilidades

Sin embargo, existen importantes limitaciones internas. En primer lugar, la falta de recursos técnicos y financieros podría dificultar el diseño, implementación y gestión de la moneda social. Este tipo de sistemas requiere una estructura organizativa sólida, así como conocimientos en gestión económica y tecnológica (Blanc, 2011).

Además, la escala de actuación de la red puede ser limitada. Las monedas sociales suelen tener un alcance local restringido, lo que puede dificultar su sostenibilidad a largo plazo si no se alcanza una masa crítica suficiente de usuarios (Seyfang & Longhurst, 2013).

También puede existir una resistencia inicial por parte de productores y consumidores, debido al desconocimiento o desconfianza hacia este tipo de instrumentos. La necesidad de formación y sensibilización adicional podría suponer una carga para la red.

Oportunidades

El contexto actual ofrece diversas oportunidades para la implantación de una moneda social. Por un lado, existe un creciente interés por modelos económicos alternativos, especialmente tras crisis económicas y en el marco de la transición ecológica (North, 2010).

Además, las políticas europeas y regionales fomentan el desarrollo rural sostenible, la economía social y la innovación social, lo que podría facilitar el acceso a financiación o apoyo institucional (Comisión Europea, 2020).

Otra oportunidad clave es la digitalización. Las plataformas digitales han simplificado la gestión de monedas sociales, reduciendo costes y facilitando su uso (Dittmer, 2013). Esto podría permitir a la red implementar un sistema más eficiente y accesible.

Por último, la moneda social podría fortalecer los canales cortos de comercialización ya impulsados por la red, incentivando el consumo de productos ecológicos locales y aumentando la resiliencia económica del territorio.

Amenazas

Entre las amenazas externas, destaca el marco legal y regulatorio. Las monedas sociales operan en un espacio ambiguo desde el punto de vista jurídico, lo que puede generar incertidumbre o limitaciones para su desarrollo (Blanc, 2011).

Asimismo, la competencia con el sistema económico convencional puede dificultar su adopción. La preferencia generalizada por el euro como medio de pago dominante puede limitar el uso real de la moneda social.

Otra amenaza relevante es la falta de continuidad en la participación. Muchas experiencias de monedas sociales fracasan por la disminución del compromiso de los usuarios con el tiempo (Seyfang & Longhurst, 2013).

Finalmente, el contexto socioeconómico rural, caracterizado en ocasiones por envejecimiento poblacional y brecha digital, puede dificultar la implementación efectiva de herramientas innovadoras como las monedas digitales.

La implantación de una moneda social local representa una herramienta con alto potencial para reforzar los objetivos de la Red Andaluza de Dinamizadoras, especialmente en términos de fortalecimiento de economías locales, cohesión social y sostenibilidad. No obstante, su viabilidad dependerá de la capacidad de la organización para superar limitaciones estructurales, asegurar una participación activa y adaptarse al contexto tecnológico y normativo.

Bibliografía (formato APA 7)

Blanc, J. (2011). Classifying “CCs”: Community, complementary and local currencies’ types and generations. International Journal of Community Currency Research, 15, 4–10.

Comisión Europea. (2020). Farm to Fork Strategy: For a fair, healthy and environmentally-friendly food system. Publications Office of the European Union.

Dittmer, K. (2013). Local currencies for purposive degrowth? A quality check of some proposals for changing money-as-usual. Journal of Cleaner Production, 54, 3–13. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2013.03.044

Gómez, G. M. (2009). Local currency systems as an alternative to globalisation? A new research agenda. Development and Change, 40(3), 559–583. https://doi.org/10.1111/j.1467-7660.2009.01543.x

North, P. (2010). Local money: How to make it happen in your community. Green Books.

Seyfang, G., & Longhurst, N. (2013). Growing green money? Mapping community currencies for sustainable development. Ecological Economics, 86, 65–77. https://doi.org/10.1016/j.ecolecon.2012.11.003

Atxukarro, A. (2014). ¿Qué son las monedas complementarias? Observatorio de la Sostenibilidad, Fundación Cristina Enea.

Economía Solidaria. (s. f.). Monedas sociales.
https://www.economiasolidaria.org/recursos/monedas-sociales/

Corrons Giménez, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de investigación, Universitat Jaume I – Universitat de València].

Debate1en Análisis DAFO: Implantación de una moneda social local en Red Andaluza de Dinamizadora de alimentación ecológica.

  1. Romina Diana Ciornea says:

    Buenos días, Antonio
    Me parece un análisis DAFO muy completo y bien estructurado. Has contextualizado bastante bien en la moneda social como una herramienta vinculada a la economía local, la sostenibilidad y la cohesión comunitaria.
    Como aportación constructiva, creo que sería interesante profundizar un poco más en la viabilidad práctica de la moneda social dentro de la red. Por ejemplo, además de señalar la falta de recursos técnicos y financieros como debilidad, podría analizarse qué modelo sería más adecuado: una moneda totalmente digital, una moneda mixta o un sistema de puntos/intercambio vinculado al consumo de productos ecológicos. Esta decisión condicionaría mucho su aceptación, especialmente en zonas rurales con posible brecha digital.
    También considero relevante incorporar la idea de una implantación progresiva. En lugar de lanzar la moneda social en toda la red desde el inicio, podría plantearse una experiencia piloto en un territorio concreto o con un grupo reducido de productoras, consumidoras y comercios locales. Esto permitiría medir la aceptación, detectar problemas y ajustar el sistema antes de ampliarlo.
    Otro aspecto que podría reforzar el análisis es la relación entre la moneda social y la fidelización del consumo ecológico local. La moneda no solo funcionaría como medio de intercambio, sino también como incentivo para que las personas mantengan sus compras dentro de la red, generando un circuito económico más cerrado y resiliente.
    Para finalizar, coincido contigo en que el marco legal y la continuidad de la participación son amenazas importantes. Para reducirlas, sería conveniente prever desde el inicio mecanismos de gobernanza claros, transparencia en la gestión y actividades de dinamización que mantengan vivo el interés de la comunidad.
    En conjunto, tu análisis muestra bien el potencial transformador de la moneda social, pero también deja claro que su éxito dependería menos de la herramienta en sí y más de cómo se diseñe, gestione y acompañe socialmente.
    Un saludo,
    Romina.

Publicado por

Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

Publicado por

Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías…
Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de…

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías locales, fomentar la cooperación y generar formas de intercambio más justas. Sin embargo, más allá de su potencial teórico, resulta necesario preguntarse en qué medida estas iniciativas pueden adaptarse a realidades concretas, especialmente cuando entran en juego colectivos con necesidades específicas (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

En este sentido, analizar el caso de ADISIL permite introducir un matiz importante: no todas las innovaciones sociales son automáticamente inclusivas. ADISIL es una entidad profundamente arraigada en su entorno, cuya actividad se basa en el trabajo directo con personas con discapacidad intelectual a través de talleres ocupacionales y dinámicas comunitarias. Este carácter práctico y relacional hace que cualquier transformación deba evaluarse no solo desde su viabilidad económica, sino también desde su impacto social y organizativo (Laville, 2019).

Las monedas sociales funcionan sobre la base del intercambio comunitario, la confianza y la participación activa de los agentes locales, tal como se plantea en el webinar de Corrons y en experiencias reales como la Turuta. En teoría, este modelo podría responder a algunas de las necesidades de ADISIL, especialmente en lo que respecta a reforzar su conexión con el entorno y dar mayor visibilidad al valor social generado en sus talleres. Además, permitiría abrir nuevas formas de participación comunitaria más allá de los circuitos tradicionales (Corrons, 2026; La Turuta).

Sin embargo, este encaje no es automático. Uno de los principales retos tiene que ver con la accesibilidad. No todas las personas usuarias de ADISIL disponen de las mismas capacidades para participar en sistemas de intercambio que, en muchos casos, requieren cierto grado de autonomía o comprensión de su funcionamiento. En este sentido, una implementación mal planteada podría generar el efecto contrario al deseado, introduciendo nuevas barreras en lugar de reducirlas, lo que pone en cuestión el carácter inclusivo de estas herramientas (Laville, 2019).

A esta limitación se suma una cuestión estructural clave: las monedas sociales solo funcionan si existe una masa crítica suficiente de participantes. Tal como muestra la experiencia, su sostenibilidad depende directamente del grado de implicación de la comunidad. En contextos donde esta participación es limitada, el sistema puede perder utilidad, lo que supone un riesgo importante para entidades como ADISIL, que operan en entornos locales relativamente acotados (La Turuta).

Por otro lado, también es necesario considerar el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas. Aunque las monedas sociales se presentan como alternativas al mercado tradicional, siguen requiriendo una cierta estructura de gestión, seguimiento de intercambios y coordinación que puede resultar exigente para una entidad de tamaño reducido. Esto obliga a plantear no solo si la organización puede participar, sino en qué condiciones y con qué nivel de adaptación (Corrons, 2026).

Para comprender mejor esta posible integración, se propone un esquema que muestra cómo funcionaría una moneda social en ADISIL, donde la participación en la comunidad, la actividad de los talleres y el intercambio local se refuerzan mutuamente. Este ciclo permite ver cómo podría mejorar su visibilidad, su integración en el entorno y sus formas de intercambio, siempre que se adapte a las capacidades reales de la entidad (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

Figura 1: ciclo de funcionamiento de una moneda social en ADISIL

A partir de este planteamiento, el análisis DAFO permite concretar de forma más estructurada las implicaciones de esta posible integración.

Figura 2: análisis DAFO ADISIL

En términos de fortalezas, ADISIL parte de una posición favorable gracias a su fuerte arraigo en la comunidad, su relación directa con el entorno local y su experiencia en actividades no orientadas al beneficio económico, lo que facilita su encaje en lógicas de intercambio alternativas. Estas características permiten entender que la entidad ya trabaja, en cierto modo, con valores próximos a los que promueven las monedas sociales.

No obstante, también existen debilidades significativas. La falta de experiencia en sistemas de intercambio no monetarios y la necesidad de acompañamiento de los usuarios pueden dificultar su implementación, especialmente si no se diseñan mecanismos accesibles y adaptados a sus capacidades. Este aspecto resulta clave, ya que afecta directamente al principio de inclusión que define a la entidad y puede convertirse en un factor limitante si no se aborda adecuadamente (Laville, 2019).

En cuanto a las oportunidades, la incorporación a una moneda social podría reforzar el reconocimiento del trabajo realizado en los talleres, facilitar la integración de los usuarios en circuitos económicos alternativos y reducir, en cierta medida, la dependencia de financiación pública. Estas posibilidades apuntan a un fortalecimiento del arraigo territorial, la cooperación entre agentes locales y la construcción de economías más resilientes y participativas (Economía Solidaria, s. f.).

Sin embargo, también emergen amenazas relevantes. La baja adopción en el entorno, la complejidad de gestión o la dependencia de la participación activa de la comunidad pueden limitar el impacto real de estas iniciativas. Además, el riesgo de exclusión o el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa del sistema obligan a plantear una implementación cautelosa y adaptada al contexto, evitando trasladar modelos que funcionan en otros territorios sin tener en cuenta sus particularidades (La Turuta).

En última instancia, la cuestión no es si ADISIL debería participar en una moneda social, sino cómo hacerlo sin desvirtuar su función principal. Tal como plantea Laville (2019), las iniciativas de la economía social deben situar siempre a las personas en el centro, evitando que las herramientas acaben imponiendo lógicas externas. Desde esta perspectiva, la verdadera innovación no reside en adoptar nuevas fórmulas económicas, sino en adaptarlas de forma crítica al contexto en el que se aplican, garantizando que contribuyan realmente a la inclusión y al fortalecimiento comunitario.

Para sintetizar las ideas principales del análisis, se adjunta a continuación una presentación en la que se recogen de forma visual tanto el ciclo de funcionamiento propuesto como el análisis DAFO desarrollado.

Bibliografía

Corrons, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de máster, Universitat Jaume I y Universitat de València].
https://es.slideshare.net/slideshow/corrons-af-2015-monedas-complementarias-en-pro-de-la-sostenibilidad-y-el-desarrollo-enfoque-panrquico/44629476

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Economía Solidaria. (s. f.). Monedas sociales.
https://www.economiasolidaria.org/recursos/monedas-sociales/

Global Social Economy Forum (GSEF). (2021). ¿Qué es la economía social y solidaria?
https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

La Turuta. (s. f.). Moneda social de Vilanova i la Geltrú.
https://www.turuta.cat/

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria.

El Blog Alternativo. (2014). Dinero que no tiene precio: bancos de tiempo como cambio de paradigma.
https://www.elblogalternativo.com/2014/03/31/dinero-que-no-tiene-precio-pdf-sobre-los-banco-de-tiempo-como-cambio-de-paradigma/

Vanacco. (s. f.). Guía sobre monedas sociales y economía colaborativa.
https://vanacco.com/guia/

Cajamar Caja Rural. (s. f.). Finanzas y medio ambiente.
https://publicacionescajamar.es/series-tematicas/banca-social/finanzas-y-medio-ambiente/attachment/finanzas-y-medio-ambiente-2/

Debate2en Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

  1. Alexandra Eugenia Gorneanu says:

    Buenos días Carlota,
    Me parece un análisis muy interesante, sobre todo porque introduces una idea que no siempre se tiene en cuenta: que algo sea social no significa automáticamente que sea inclusivo. El tema de la accesibilidad creo que está muy bien visto.
    Por añadir algo, creo que más que un problema solo de las personas usuarias, también es un tema de cómo se diseñe la moneda. Si el sistema no se adapta desde el principio, es fácil que acabe generando barreras en lugar de reducirlas.
    Y sobre lo que comentas del posible desajuste con ADISIL, me parece especialmente interesante. Quizá ahí hay una línea de reflexión aún más fuerte: no solo si se puede implementar, sino si realmente encaja con su lógica de funcionamiento o si requiere tantos ajustes que acaba perdiendo parte de su sentido.
    Por cierto, me ha gustado el vídeo que acompaña el análisis, ayuda bastante a entenderlo de forma más clara.
    Saludos,
    Alexandra.

  2. Daniel Vázquez Paredes says:

    Hola Carlota,

    Me ha parecido un análisis muy completo y bien argumentado, especialmente porque no presentas la moneda social como una solución automática, sino que introduces una mirada crítica sobre su verdadera capacidad de inclusión dentro de una entidad como ADISIL. Considero muy acertado que pongas el foco en la accesibilidad, ya que en organizaciones que trabajan con personas con discapacidad intelectual este aspecto no puede tratarse como algo secundario, sino como una condición esencial para cualquier innovación.

    También me parece muy interesante cómo planteas que el problema no es únicamente económico, sino organizativo y social. La reflexión sobre la necesidad de una masa crítica suficiente y sobre la posible sobrecarga de gestión aporta mucho valor, porque demuestra que entiendes que las monedas sociales dependen más de la comunidad que de la propia herramienta.

    Como posible mejora, quizá podrías profundizar un poco más en algún ejemplo concreto de adaptación práctica. Por ejemplo, cómo podría diseñarse esa moneda social para que realmente fuese accesible para los usuarios de ADISIL: si sería más útil un sistema de banco de tiempo, una moneda física sencilla o una plataforma digital muy simplificada con acompañamiento profesional. Creo que ese ejemplo reforzaría todavía más tu propuesta y la conectaría más con la realidad diaria de la entidad.

    En general, me parece un trabajo muy sólido, bien estructurado y con una reflexión muy alineada con los valores de la Economía Social y Solidaria.

    Un saludo.