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Más allá de la ayuda económica: ADISIL y el reto de hacer aterrizar las políticas públicas en la inclusión real

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Más allá de la ayuda económica: ADISIL y el reto de hacer aterrizar las políticas públicas en la inclusión real

Cuando se habla de Economía Social y Solidaria, Agenda 2030 o políticas públicas, es fácil quedarse en grandes palabras: innovación, sostenibilidad, inclusión,…
Cuando se habla de Economía Social y Solidaria, Agenda 2030 o políticas públicas, es fácil quedarse en grandes palabras:…

Cuando se habla de Economía Social y Solidaria, Agenda 2030 o políticas públicas, es fácil quedarse en grandes palabras: innovación, sostenibilidad, inclusión, digitalización. El caso de ADISIL permite bajar esos conceptos a una realidad concreta: una entidad local que trabaja por la integración social y laboral de personas con diferentes discapacidades.

En ADISIL, la inclusión no se mide solo en planes o recursos, sino en participar, aprender, ganar autonomía, relacionarse y sentirse parte de la comunidad. La siguiente infografía resume ese ecosistema: los vínculos entre la entidad, la Economía Social y Solidaria, la digitalización, las monedas sociales, las políticas y la contratación públicas.

ADISIL: inclusión sociolaboral desde lo cotidiano

A partir de la comunicación mantenida con la entidad, ADISIL puede entenderse como una asociación orientada a la integración sociolaboral de personas con diferentes tipos de discapacidad, entre ellas discapacidad intelectual, física, mental, trastornos del espectro autista, síndrome de Down o discapacidad auditiva. Su labor no se limita a realizar actividades manuales o elaborar productos: también trabaja hábitos, autonomía, habilidades sociales, responsabilidad, convivencia y preparación para el entorno laboral. Su actividad se apoya tanto en la colaboración institucional del Ayuntamiento del Real Sitio, mediante espacios, infraestructuras y recursos, como en la venta de productos elaborados en los talleres, lo que le permite mantener una lógica vinculada al territorio y al valor social generado por la propia comunidad.

Desde esta perspectiva, la misión de ADISIL no se limita a ofrecer actividades, sino a crear oportunidades reales de autonomía, aprendizaje, convivencia y reconocimiento social. Por eso encaja con los principios de la Economía Social y Solidaria: sitúa a las personas por encima del beneficio económico, promueve la cooperación, refuerza los vínculos comunitarios y busca una utilidad social concreta en su entorno más cercano. La venta de productos puede contribuir a la sostenibilidad del proyecto, pero no define su sentido principal. (Laville, 2019; Global Social Economy Forum, s. f.)

Cuando los ODS bajan al terreno

Relacionar ADISIL con la Agenda 2030 no debería consistir solo en decir que “cumple” determinados Objetivos de Desarrollo Sostenible. Lo relevante es observar cómo algunos ODS se concretan en prácticas reales.

El vínculo más evidente aparece con el ODS 8, relacionado con el trabajo decente y el crecimiento económico. En el caso de ADISIL, no se trata únicamente de empleo en sentido estricto, sino de preparación sociolaboral, adquisición de hábitos, responsabilidad, autonomía y participación en actividades con valor social. El trabajo decente, en este contexto, exige adaptarse a las capacidades y ritmos de las personas. (Naciones Unidas, s. f.)

También conecta con el ODS 10, centrado en la reducción de las desigualdades. ADISIL trabaja con personas que suelen encontrar barreras en el acceso al empleo, a la participación social y al reconocimiento comunitario. Su aportación no consiste solo en “atender” a estas personas, sino en generar condiciones para que formen parte activa de la vida local. (Naciones Unidas, s. f.)

El ODS 11, sobre comunidades sostenibles, también resulta útil para interpretar el caso. ADISIL tiene sentido porque está conectada con el entorno: familias, Ayuntamiento, vecinos, comercios y actividades locales. La sostenibilidad aquí no es solo ambiental o económica; también es comunitaria. Una comunidad sostenible es aquella que no deja fuera a quienes necesitan más apoyos para participar. (Naciones Unidas, s. f.)

Además, ADISIL puede relacionarse con marcos públicos más amplios, como el Plan de Acción Europeo para la Economía Social o el PERTE de Economía Social y de los Cuidados. Ambos marcos reconocen la importancia de la economía social, los cuidados, la inclusión y la innovación social. Sin embargo, aquí aparece una tensión importante: que una entidad encaje en estos marcos no significa automáticamente que pueda aprovecharlos con facilidad. (Comisión Europea, 2021; Gobierno de España, 2022)

Las políticas públicas pueden ofrecer oportunidades, pero también pueden estar diseñadas desde una lógica demasiado general. En una asociación pequeña, no siempre hay tiempo, personal o recursos técnicos para traducir grandes estrategias en proyectos concretos. Por eso, el verdadero reto no es solo que existan planes públicos, sino que estos lleguen de forma comprensible, flexible y útil a entidades como ADISIL.

Esta idea también apareció en la comunicación mantenida con la entidad, donde se señalaba que los apoyos públicos son importantes, pero que deben adaptarse a los recursos reales de una asociación pequeña y a las necesidades de las personas que participan en ella

Gráfico 1. Brecha laboral entre personas con y sin discapacidad en España.
La comparación entre tasa de actividad y tasa de empleo muestra que las personas con discapacidad siguen encontrando muchas más barreras para acceder y participar en el mercado laboral. Estos datos ayudan a entender por qué entidades como ADISIL cumplen una función social relevante: no sustituyen a las políticas públicas de empleo, pero sí crean espacios de preparación, autonomía, participación y reconocimiento sociolaboral.
Fuente: INE, Estadística de Discapacidad en el Mercado Laboral, año 2024.

Digitalizar, sí, pero sin perder el sentido

En la comunicación mantenida con la entidad también apareció una idea importante: la digitalización puede ayudar a difundir actividades, mostrar productos, llegar a más gente o mejorar la comunicación, pero debe hacerse de forma sencilla y adaptada. En ADISIL, digitalizar no debería significar sustituir el trato directo ni la vida comunitaria, porque la relación personal forma parte del propio proyecto.

Por eso, si una herramienta digital mejora la visibilidad del taller, puede ser útil; pero si introduce barreras, exige capacidades que no están disponibles o desplaza la atención hacia la imagen externa en lugar de hacia las personas usuarias, pierde sentido. ADISIL puede avanzar en digitalización, pero sin perder su carácter comunitario, inclusivo y cercano.

Monedas sociales y finanzas éticas: una idea atractiva, pero no automática

Otro ámbito analizado fue el de las monedas sociales, los bancos de tiempo y las finanzas éticas. Sobre el papel, estas herramientas pueden resultar interesantes para una entidad como ADISIL, ya que podrían reforzar la participación del pueblo, reconocer el valor del trabajo realizado en los talleres y conectar más directamente a la entidad con comercios, vecinos y Ayuntamiento. (Corrons, 2015; Economía Solidaria, s. f.)

Esta prudencia también apareció en la comunicación con la entidad: una moneda social podría ser interesante si ayuda a implicar más al pueblo y a reconocer el trabajo del taller, pero tendría que ser sencilla, estar bien organizada y contar con la participación de comercios, vecinos y Ayuntamiento. Si el sistema fuera demasiado complejo, podría generar más barreras que beneficios

Esta advertencia evita caer en una visión ingenua de la innovación social. No toda herramienta alternativa es automáticamente inclusiva: si algunas personas no entienden bien el sistema o no pueden participar en igualdad de condiciones, podría generar más barreras que beneficios. Por eso, las monedas sociales o los bancos de tiempo solo serían útiles si se plantean como instrumentos cercanos, viables y fáciles de mantener, no como una carga administrativa añadida.

Contratación pública: más allá de la subvención

Una de las cuestiones más relevantes para pensar el futuro de entidades como ADISIL es el papel de las políticas públicas y, en concreto, de la contratación pública. En la información analizada aparece con claridad la importancia del apoyo municipal, especialmente a través de espacios, infraestructuras, recursos y colaboración en actividades. Esto permite entender que la colaboración pública no siempre adopta la forma de contrato o subvención formal, pero sí puede ser decisiva para la continuidad de una entidad pequeña.

Sin embargo, no se dispone de información suficiente para afirmar que ADISIL participe actualmente en procesos de contratación pública responsable o en proyectos públicos de mayor alcance. Precisamente por eso, esta vía aparece más como una oportunidad de futuro que como una realidad consolidada.

En este sentido, la contratación pública responsable podría abrir una vía interesante. Una administración local puede incorporar criterios sociales en sus compras o encargos, valorar el impacto comunitario, priorizar la proximidad o colaborar con entidades de economía social en eventos municipales. También podrían plantearse compras de productos elaborados en talleres, participación en ferias locales o pequeños encargos adaptados a la capacidad real de la entidad. (Comisión Europea, 2021; Gobierno de España, 2022)

La clave está en que estas fórmulas no se diseñen desde una lógica puramente burocrática. Si los procedimientos son demasiado complejos o todo se reduce a competir en precio, organizaciones como ADISIL quedan en desventaja. La contratación pública podría fortalecer su estabilidad económica, pero también generar tensiones si obligara a asumir encargos, ritmos de trabajo o exigencias administrativas difíciles de compatibilizar con su misión principal.

Por eso, para que esta vía sea transformadora, debe reconocer el valor social que ADISIL genera y adaptarse a una escala realista. Una entidad que favorece la inclusión, fortalece la comunidad local y genera participación no puede medirse solo con criterios económicos convencionales. La contratación pública solo sería coherente con sus valores si no desplaza lo más importante: el acompañamiento, la participación y la atención a las necesidades de las personas usuarias.

La tensión principal: grandes discursos, recursos pequeños

El caso de ADISIL permite ver una tensión que aparece muchas veces en la Economía Social y Solidaria. Por un lado, las instituciones hablan cada vez más de innovación, digitalización, sostenibilidad, inclusión y cuidados. Por otro, desde la comunicación con la entidad se observa que las asociaciones pequeñas tienen que enfrentarse a problemas mucho más concretos: falta de tiempo, recursos limitados, dependencia de apoyos, necesidad de acompañamiento personalizado y dificultad para sostener proyectos complejos. (Comisión Europea, 2021; Gobierno de España, 2022)

Por eso, no basta con pedir a estas entidades que innoven. También hay que preguntarse qué tipo de innovación necesitan, quién la va a sostener y qué efectos tendrá sobre las personas. Una innovación mal adaptada puede terminar siendo una carga, y una política pública demasiado rígida puede dejar fuera precisamente a quienes más apoyo necesitan.

Transformar sin perder la escala humana

El potencial transformador de ADISIL está en su capacidad para convertir la inclusión en una práctica cotidiana dentro de su entorno local. No transforma desde grandes estructuras, sino desde el acompañamiento, la autonomía, la participación y el reconocimiento de personas que suelen quedar fuera de los espacios sociales y laborales habituales.

En este sentido, ADISIL muestra que la Economía Social y Solidaria puede ser una forma concreta de organizar cuidados, vínculos comunitarios y oportunidades reales. Su impacto no está solo en los productos elaborados en el taller, sino en lo que ese proceso genera: confianza, convivencia, aprendizaje y conexión con la comunidad.

Ahora bien, ese potencial no debe idealizarse. ADISIL necesita apoyos públicos estables y herramientas adaptadas para no quedar limitada por la falta de recursos o por políticas demasiado generales. ¿De qué sirve hablar de innovación si no se adapta a quienes tienen que sostenerla?

Por eso, la digitalización, las monedas sociales, las finanzas éticas o la contratación pública solo tienen sentido si mejoran realmente la inclusión, la autonomía y la vida comunitaria. La transformación social, en este caso, no empieza en grandes planes, sino en un taller, en una actividad compartida y en una comunidad que aprende a reconocer el valor de quienes han quedado al margen.

Bibliografía

Nota sobre el uso de inteligencia artificial

Para la elaboración de este artículo se ha utilizado una herramienta de inteligencia artificial como apoyo puntual en la organización de ideas, revisión de estilo y mejora de la estructura del texto. El análisis, la selección del caso, la reflexión crítica y la interpretación de la información proceden del trabajo realizado durante la asignatura y de la comunicación mantenida con una representante de ADISIL.

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Cuando lo social no garantiza la inclusión: monedas alternativas en el caso de ADISIL

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Cuando lo social no garantiza la inclusión: monedas alternativas en el caso de ADISIL

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías…
Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de…

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías locales, fomentar la cooperación y generar formas de intercambio más justas. Sin embargo, más allá de su potencial teórico, resulta necesario preguntarse en qué medida estas iniciativas pueden adaptarse a realidades concretas, especialmente cuando entran en juego colectivos con necesidades específicas (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

En este sentido, analizar el caso de ADISIL permite introducir un matiz clave: no todas las innovaciones sociales son automáticamente inclusivas. ADISIL es una entidad profundamente arraigada en su entorno, cuya actividad se basa en el trabajo directo con personas con discapacidad intelectual a través de talleres ocupacionales y dinámicas comunitarias. Este carácter práctico y relacional implica que cualquier transformación debe evaluarse no solo desde su viabilidad económica, sino también desde su impacto social y organizativo (Laville, 2019).

Las monedas sociales funcionan sobre la base del intercambio comunitario, la confianza y la participación activa de los agentes locales, tal como se plantea en el webinar de Corrons y en experiencias como la Turuta. En teoría, este modelo podría responder a algunas de las necesidades de ADISIL, especialmente en lo que respecta a reforzar su conexión con el entorno y dar mayor visibilidad al valor social generado en sus talleres. Además, permitiría abrir nuevas formas de participación comunitaria más allá de los circuitos tradicionales (Corrons, 2026; La Turuta).

No obstante, este encaje no es automático. Uno de los principales retos tiene que ver con la accesibilidad. No todas las personas usuarias de ADISIL disponen de las mismas capacidades para participar en sistemas de intercambio que requieren cierto grado de autonomía o comprensión de su funcionamiento. Este aspecto no solo depende de las características de las personas usuarias, sino también del diseño del propio sistema, ya que, tal como se señaló en el feedback recibido, una herramienta mal planteada puede generar barreras en lugar de reducirlas.

A esta limitación se suma una cuestión estructural clave: las monedas sociales solo funcionan si existe una masa crítica suficiente de participantes. Tal como muestran experiencias reales, su sostenibilidad depende directamente del grado de implicación de la comunidad. En contextos donde esta participación es limitada, el sistema puede perder utilidad, lo que supone un riesgo importante para entidades como ADISIL, que operan en entornos locales relativamente acotados (La Turuta).

Por otro lado, también es necesario considerar el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas. Aunque las monedas sociales se presentan como alternativas al mercado tradicional, siguen requiriendo estructuras de gestión, seguimiento de intercambios y coordinación que pueden resultar exigentes. Esto obliga a reflexionar no solo sobre si la organización puede implementar estas herramientas, sino sobre si realmente encajan con su lógica de funcionamiento sin requerir adaptaciones que acaben desvirtuando su sentido (Corrons, 2026).

En esta línea, no solo las monedas sociales, sino también otras herramientas propias de la economía social como los bancos de tiempo o las finanzas éticas, pueden ofrecer alternativas complementarias. Los bancos de tiempo, por ejemplo, permiten intercambios basados en habilidades y tiempo, lo que podría facilitar la participación de los usuarios en dinámicas más accesibles. Por su parte, las finanzas éticas refuerzan la lógica de reinversión social y sostenibilidad, alineándose con los valores de la entidad (El Blog Alternativo, 2014; Cajamar, s. f.).

Para comprender mejor esta posible integración, se propone un esquema que representa el ciclo de funcionamiento de una moneda social en ADISIL, donde la participación en la red local, la generación de valor desde los talleres, el intercambio comunitario y el refuerzo de la inclusión social se retroalimentan en un proceso continuo orientado a la sostenibilidad del proyecto y del entorno (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

A partir de este planteamiento, el análisis DAFO permite concretar de forma más estructurada las implicaciones de esta posible integración.

En términos de fortalezas, ADISIL parte de una posición favorable gracias a su fuerte arraigo en la comunidad, su relación directa con el entorno local y su experiencia en actividades no orientadas al beneficio económico. Estas características facilitan su encaje en lógicas de intercambio alternativas y muestran que la entidad ya opera, en cierta medida, bajo valores próximos a los que promueven las monedas sociales.

No obstante, también existen debilidades significativas. La falta de experiencia en sistemas de intercambio no monetarios y la necesidad de acompañamiento de los usuarios pueden dificultar su implementación. En este sentido, la accesibilidad se convierte en un factor crítico, ya que no es un elemento más del análisis, sino una condición necesaria para garantizar la inclusión y evitar que estas herramientas generen nuevas desigualdades (Laville, 2019).

En cuanto a las oportunidades, la incorporación a una moneda social podría reforzar el reconocimiento del trabajo realizado en los talleres, facilitar la integración de los usuarios en circuitos económicos alternativos y reducir la dependencia de financiación pública. Estas posibilidades apuntan a un fortalecimiento del arraigo territorial, la cooperación entre agentes locales y la construcción de economías más resilientes (Economía Solidaria, s. f.).

Sin embargo, también emergen amenazas relevantes. La baja adopción en el entorno o la dependencia de la participación comunitaria no son solo riesgos adicionales, sino condicionantes centrales que pueden determinar la viabilidad del sistema. A ello se suman la complejidad de gestión y el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas, lo que refuerza la necesidad de una implementación adaptada al contexto (La Turuta).

En última instancia, la cuestión no es si ADISIL debería participar en una moneda social, sino cómo hacerlo sin desvirtuar su función principal. Tal como plantea Laville (2019), las iniciativas de la economía social deben situar siempre a las personas en el centro, evitando que las herramientas impongan lógicas externas. Desde esta perspectiva, el verdadero reto no es incorporar nuevas fórmulas, sino decidir cuáles tienen sentido en cada contexto y bajo qué condiciones, garantizando que contribuyan realmente a la inclusión y al fortalecimiento comunitario.

Para sintetizar las principales ideas del análisis, se adjunta a continuación una presentación donde se recogen de forma visual tanto el ciclo de funcionamiento propuesto como el análisis DAFO desarrollado.

Bibliografía

Corrons, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de máster, Universitat Jaume I y Universitat de València].
https://es.slideshare.net/slideshow/corrons-af-2015-monedas-complementarias-en-pro-de-la-sostenibilidad-y-el-desarrollo-enfoque-panrquico/44629476

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Economía Solidaria. (s. f.). Monedas sociales.
https://www.economiasolidaria.org/recursos/monedas-sociales/

Global Social Economy Forum (GSEF). (2021). ¿Qué es la economía social y solidaria?
https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

La Turuta. (s. f.). Moneda social de Vilanova i la Geltrú.
https://www.turuta.cat/

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria.

El Blog Alternativo. (2014). Dinero que no tiene precio: bancos de tiempo como cambio de paradigma.
https://www.elblogalternativo.com/2014/03/31/dinero-que-no-tiene-precio-pdf-sobre-los-banco-de-tiempo-como-cambio-de-paradigma/

Vanacco. (s. f.). Guía sobre monedas sociales y economía colaborativa.
https://vanacco.com/guia/

Cajamar Caja Rural. (s. f.). Finanzas y medio ambiente.
https://publicacionescajamar.es/series-tematicas/banca-social/finanzas-y-medio-ambiente/attachment/finanzas-y-medio-ambiente-2/

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Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

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Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías…
Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de…

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías locales, fomentar la cooperación y generar formas de intercambio más justas. Sin embargo, más allá de su potencial teórico, resulta necesario preguntarse en qué medida estas iniciativas pueden adaptarse a realidades concretas, especialmente cuando entran en juego colectivos con necesidades específicas (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

En este sentido, analizar el caso de ADISIL permite introducir un matiz importante: no todas las innovaciones sociales son automáticamente inclusivas. ADISIL es una entidad profundamente arraigada en su entorno, cuya actividad se basa en el trabajo directo con personas con discapacidad intelectual a través de talleres ocupacionales y dinámicas comunitarias. Este carácter práctico y relacional hace que cualquier transformación deba evaluarse no solo desde su viabilidad económica, sino también desde su impacto social y organizativo (Laville, 2019).

Las monedas sociales funcionan sobre la base del intercambio comunitario, la confianza y la participación activa de los agentes locales, tal como se plantea en el webinar de Corrons y en experiencias reales como la Turuta. En teoría, este modelo podría responder a algunas de las necesidades de ADISIL, especialmente en lo que respecta a reforzar su conexión con el entorno y dar mayor visibilidad al valor social generado en sus talleres. Además, permitiría abrir nuevas formas de participación comunitaria más allá de los circuitos tradicionales (Corrons, 2026; La Turuta).

Sin embargo, este encaje no es automático. Uno de los principales retos tiene que ver con la accesibilidad. No todas las personas usuarias de ADISIL disponen de las mismas capacidades para participar en sistemas de intercambio que, en muchos casos, requieren cierto grado de autonomía o comprensión de su funcionamiento. En este sentido, una implementación mal planteada podría generar el efecto contrario al deseado, introduciendo nuevas barreras en lugar de reducirlas, lo que pone en cuestión el carácter inclusivo de estas herramientas (Laville, 2019).

A esta limitación se suma una cuestión estructural clave: las monedas sociales solo funcionan si existe una masa crítica suficiente de participantes. Tal como muestra la experiencia, su sostenibilidad depende directamente del grado de implicación de la comunidad. En contextos donde esta participación es limitada, el sistema puede perder utilidad, lo que supone un riesgo importante para entidades como ADISIL, que operan en entornos locales relativamente acotados (La Turuta).

Por otro lado, también es necesario considerar el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas. Aunque las monedas sociales se presentan como alternativas al mercado tradicional, siguen requiriendo una cierta estructura de gestión, seguimiento de intercambios y coordinación que puede resultar exigente para una entidad de tamaño reducido. Esto obliga a plantear no solo si la organización puede participar, sino en qué condiciones y con qué nivel de adaptación (Corrons, 2026).

Para comprender mejor esta posible integración, se propone un esquema que muestra cómo funcionaría una moneda social en ADISIL, donde la participación en la comunidad, la actividad de los talleres y el intercambio local se refuerzan mutuamente. Este ciclo permite ver cómo podría mejorar su visibilidad, su integración en el entorno y sus formas de intercambio, siempre que se adapte a las capacidades reales de la entidad (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

Figura 1: ciclo de funcionamiento de una moneda social en ADISIL

A partir de este planteamiento, el análisis DAFO permite concretar de forma más estructurada las implicaciones de esta posible integración.

Figura 2: análisis DAFO ADISIL

En términos de fortalezas, ADISIL parte de una posición favorable gracias a su fuerte arraigo en la comunidad, su relación directa con el entorno local y su experiencia en actividades no orientadas al beneficio económico, lo que facilita su encaje en lógicas de intercambio alternativas. Estas características permiten entender que la entidad ya trabaja, en cierto modo, con valores próximos a los que promueven las monedas sociales.

No obstante, también existen debilidades significativas. La falta de experiencia en sistemas de intercambio no monetarios y la necesidad de acompañamiento de los usuarios pueden dificultar su implementación, especialmente si no se diseñan mecanismos accesibles y adaptados a sus capacidades. Este aspecto resulta clave, ya que afecta directamente al principio de inclusión que define a la entidad y puede convertirse en un factor limitante si no se aborda adecuadamente (Laville, 2019).

En cuanto a las oportunidades, la incorporación a una moneda social podría reforzar el reconocimiento del trabajo realizado en los talleres, facilitar la integración de los usuarios en circuitos económicos alternativos y reducir, en cierta medida, la dependencia de financiación pública. Estas posibilidades apuntan a un fortalecimiento del arraigo territorial, la cooperación entre agentes locales y la construcción de economías más resilientes y participativas (Economía Solidaria, s. f.).

Sin embargo, también emergen amenazas relevantes. La baja adopción en el entorno, la complejidad de gestión o la dependencia de la participación activa de la comunidad pueden limitar el impacto real de estas iniciativas. Además, el riesgo de exclusión o el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa del sistema obligan a plantear una implementación cautelosa y adaptada al contexto, evitando trasladar modelos que funcionan en otros territorios sin tener en cuenta sus particularidades (La Turuta).

En última instancia, la cuestión no es si ADISIL debería participar en una moneda social, sino cómo hacerlo sin desvirtuar su función principal. Tal como plantea Laville (2019), las iniciativas de la economía social deben situar siempre a las personas en el centro, evitando que las herramientas acaben imponiendo lógicas externas. Desde esta perspectiva, la verdadera innovación no reside en adoptar nuevas fórmulas económicas, sino en adaptarlas de forma crítica al contexto en el que se aplican, garantizando que contribuyan realmente a la inclusión y al fortalecimiento comunitario.

Para sintetizar las ideas principales del análisis, se adjunta a continuación una presentación en la que se recogen de forma visual tanto el ciclo de funcionamiento propuesto como el análisis DAFO desarrollado.

Bibliografía

Corrons, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de máster, Universitat Jaume I y Universitat de València].
https://es.slideshare.net/slideshow/corrons-af-2015-monedas-complementarias-en-pro-de-la-sostenibilidad-y-el-desarrollo-enfoque-panrquico/44629476

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Economía Solidaria. (s. f.). Monedas sociales.
https://www.economiasolidaria.org/recursos/monedas-sociales/

Global Social Economy Forum (GSEF). (2021). ¿Qué es la economía social y solidaria?
https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

La Turuta. (s. f.). Moneda social de Vilanova i la Geltrú.
https://www.turuta.cat/

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria.

El Blog Alternativo. (2014). Dinero que no tiene precio: bancos de tiempo como cambio de paradigma.
https://www.elblogalternativo.com/2014/03/31/dinero-que-no-tiene-precio-pdf-sobre-los-banco-de-tiempo-como-cambio-de-paradigma/

Vanacco. (s. f.). Guía sobre monedas sociales y economía colaborativa.
https://vanacco.com/guia/

Cajamar Caja Rural. (s. f.). Finanzas y medio ambiente.
https://publicacionescajamar.es/series-tematicas/banca-social/finanzas-y-medio-ambiente/attachment/finanzas-y-medio-ambiente-2/

Debate2en Monedas sociales e inclusión: retos y oportunidades en el caso de ADISIL

  1. Alexandra Eugenia Gorneanu says:

    Buenos días Carlota,
    Me parece un análisis muy interesante, sobre todo porque introduces una idea que no siempre se tiene en cuenta: que algo sea social no significa automáticamente que sea inclusivo. El tema de la accesibilidad creo que está muy bien visto.
    Por añadir algo, creo que más que un problema solo de las personas usuarias, también es un tema de cómo se diseñe la moneda. Si el sistema no se adapta desde el principio, es fácil que acabe generando barreras en lugar de reducirlas.
    Y sobre lo que comentas del posible desajuste con ADISIL, me parece especialmente interesante. Quizá ahí hay una línea de reflexión aún más fuerte: no solo si se puede implementar, sino si realmente encaja con su lógica de funcionamiento o si requiere tantos ajustes que acaba perdiendo parte de su sentido.
    Por cierto, me ha gustado el vídeo que acompaña el análisis, ayuda bastante a entenderlo de forma más clara.
    Saludos,
    Alexandra.

  2. Daniel Vázquez Paredes says:

    Hola Carlota,

    Me ha parecido un análisis muy completo y bien argumentado, especialmente porque no presentas la moneda social como una solución automática, sino que introduces una mirada crítica sobre su verdadera capacidad de inclusión dentro de una entidad como ADISIL. Considero muy acertado que pongas el foco en la accesibilidad, ya que en organizaciones que trabajan con personas con discapacidad intelectual este aspecto no puede tratarse como algo secundario, sino como una condición esencial para cualquier innovación.

    También me parece muy interesante cómo planteas que el problema no es únicamente económico, sino organizativo y social. La reflexión sobre la necesidad de una masa crítica suficiente y sobre la posible sobrecarga de gestión aporta mucho valor, porque demuestra que entiendes que las monedas sociales dependen más de la comunidad que de la propia herramienta.

    Como posible mejora, quizá podrías profundizar un poco más en algún ejemplo concreto de adaptación práctica. Por ejemplo, cómo podría diseñarse esa moneda social para que realmente fuese accesible para los usuarios de ADISIL: si sería más útil un sistema de banco de tiempo, una moneda física sencilla o una plataforma digital muy simplificada con acompañamiento profesional. Creo que ese ejemplo reforzaría todavía más tu propuesta y la conectaría más con la realidad diaria de la entidad.

    En general, me parece un trabajo muy sólido, bien estructurado y con una reflexión muy alineada con los valores de la Economía Social y Solidaria.

    Un saludo.

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ADISIL frente a la digitalización: avanzar sin perder el sentido

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ADISIL frente a la digitalización: avanzar sin perder el sentido

Cuando se analiza la digitalización en una entidad como ADISIL, lo primero que se entiende es que la tecnología no constituye el…
Cuando se analiza la digitalización en una entidad como ADISIL, lo primero que se entiende es que la tecnología…

Cuando se analiza la digitalización en una entidad como ADISIL, lo primero que se entiende es que la tecnología no constituye el eje central de su actividad. Se trata de una organización profundamente arraigada en el territorio, cuyo valor se basa en la intervención directa con personas y en la construcción de vínculos comunitarios. En este contexto, la digitalización no aparece como una necesidad estructural, sino como una herramienta complementaria.

Como se puede observar en la siguiente imagen, la actividad de ADISIL se desarrolla fundamentalmente en un entorno presencial y comunitario, lo que refuerza la idea de que su valor no se encuentra en la digitalización en sí misma, sino en el trabajo directo con las personas.

Fuente: El Adelantado de Segovia
https://eladelantado.com/provincia/2018/10/09/adisil-la-discapacidad-no-existe-tiempos-diferentes-aprendizaje/

Este punto de partida plantea una cuestión importante: el debate no está tanto en si la organización debe digitalizarse más o menos, sino en para qué, cómo y hasta qué punto la digitalización puede aportar valor sin desvirtuar su misión social.

A partir de las aportaciones recibidas en el debate con otros compañeros, me pareció interesante situar el caso de ADISIL en un contexto más amplio y compararlo con otras entidades similares que ya están utilizando herramientas digitales. En este sentido, vemos que muchas entidades sociales similares están utilizando la digitalización principalmente para visibilizar su trabajo, vender productos elaborados en talleres ocupacionales y mejorar la comunicación con familias y comunidad. Por ejemplo, existen tiendas online como la tienda solidaria de la Fundación Camino (https://tienda.fnscamino.org/), donde se venden productos elaborados por personas con discapacidad intelectual, o proyectos de comercio electrónico inclusivo como AMPANS (https://ampans.cat/es/proyectos-comerciales/ecommerce/), que utilizan la venta online como herramienta de inclusión laboral y sostenibilidad económica. También asociaciones como ASPADEX comercializan productos elaborados en talleres ocupacionales a través de internet (https://masqueunregalo.org/). En estos casos, la digitalización no transforma completamente la organización, pero sí amplía su impacto social, su visibilidad y su sostenibilidad económica. Esto permite entender que la digitalización en el tercer sector no suele ser una transformación tecnológica radical, sino más bien una herramienta de apoyo para reforzar proyectos sociales ya existentes.

En la práctica, ADISIL ya utiliza algunas herramientas digitales, principalmente su página web y su perfil de Instagram, donde difunde actividades, muestra los productos elaborados en los talleres y da visibilidad al trabajo que realizan las personas usuarias.


Instagram: https://www.instagram.com/adisil7/
Web: https://adisilasociacion.wordpress.com/

Esta presencia digital, aunque sencilla, ya está generando algo interesante: una conexión entre su actividad social y pequeñas dinámicas económicas, ya que permite dar salida a los productos elaborados en los talleres más allá del entorno local. En este sentido, la digitalización puede convertirse en una herramienta que contribuya, aunque sea de forma limitada, a la sostenibilidad económica de la entidad y a reducir su dependencia de subvenciones públicas.

Sin embargo, la digitalización no es un proceso neutro. Muchas de las herramientas digitales funcionan con lógicas que no siempre coinciden con los valores de la economía social, como la dependencia tecnológica o el uso de datos por parte de grandes plataformas. Por eso, digitalizarse no debería significar simplemente “estar en redes”, sino pensar qué herramientas se utilizan, para qué y con qué objetivos (Laville, 2019; Monzón y Chaves, 2017).

A esta cuestión se suma otra especialmente importante en el caso de ADISIL y que surgió también en el debate con otra compañera: la accesibilidad digital. Las propias personas usuarias de la entidad pueden tener distintos niveles de acceso y competencias digitales, por lo que una digitalización mal planteada podría generar nuevas formas de exclusión en lugar de favorecer la inclusión. Por ello, la digitalización en una entidad social no debería centrarse solo en la eficiencia, sino también en la accesibilidad, la formación y la adaptación de las herramientas a las personas (UOC, 2026).

A partir del análisis realizado y también de las aportaciones recibidas en el debate, parece más realista pensar en una digitalización progresiva y centrada en pocos ámbitos clave. En el caso de ADISIL, probablemente el mayor impacto no estaría en grandes transformaciones tecnológicas, sino en tres líneas concretas: mejorar su visibilidad digital para dar a conocer su labor, facilitar la comunicación con familias y comunidad, y potenciar la comercialización de los productos elaborados en los talleres.


(Fotos de su Instagram)

En definitiva, ADISIL no necesita una digitalización intensiva, sino una digitalización con sentido. El valor de la tecnología no reside en su grado de sofisticación, sino en su capacidad para reforzar el proyecto social de la organización. El verdadero reto no consiste en incorporar más herramientas digitales, sino en desarrollar una estrategia digital crítica, selectiva y coherente con los principios de la economía social y solidaria. Solo así será posible avanzar en la digitalización sin perder el sentido de la organización.

A continuación, se incluye un breve vídeo donde presento las principales conclusiones del análisis sobre el impacto de la digitalización en ADISIL y una reflexión final sobre las oportunidades y retos que plantea en el ámbito de la economía social y solidaria.

 

Asimismo, se adjunta un documento con el feedback elaborado a las aportaciones de otros compañeros y compañeras, con el objetivo de contribuir al debate y enriquecer el análisis colectivo sobre la digitalización en la economía social.. DEBATE

Bibliografía

ADISIL. (s. f.). Quiénes somoshttps://adisilasociacion.wordpress.com/quienes-somos-2/

Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso. (s. f.). Taller municipal de madera y vidrio para la integración social y laboral. Recuperado el 11 de marzo de 2026 de https://www.lagranja-valsain.com

Diputación de Segovia. (2024). Subvenciones a entidades sociales de la provincia de Segovia. Diputación Provincial de Segovia.

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria Editorial.

Monzón, J. L., & Chaves, R. (2017). La economía social en España: Situación y tendencias. CIRIEC-España.

Castillo, I. P. (s. f.). ¿Qué es la economía social y solidaria? GSEF. https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

Economía Solidaria. (2023, 18 septiembre). La economía social y solidaria: una economía para las personashttps://www.economiasolidaria.org/recursos/biblioteca-la-economia-social-y-solidaria-una-economia-para-las-personas/

ESSCOOP. (s. f.). ¿Qué es la economía social y solidaria? https://www.esscoop.red/que-es-la-ess/que-es-la-economia-social-y-solidaria

FUSOAN. (s. f.). Principios de la economía solidariahttps://fusoan.org.co/principios-de-la-economia-solidaria/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Ámbitos socioeconómicos. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Contextualización socioeconómica. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía colaborativa procomún. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía reproductiva. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía social y solidaria en su vertiente sociocomunitaria. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas. https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00268607/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía social y solidaria en su vertiente socioempresarial. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas. https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00268594/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Las cooperativas y sus principios. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Modelos de registro y auditoría. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Debate1en ADISIL frente a la digitalización: avanzar sin perder el sentido

  1. Manuel Alejandro Garcia Perez says:

    Buen día,  Carlota,

    Espero que estes bien.

    En principio, La digitalización no es el enfoque principal de ADISIL, pero ofrece diferentes oportunidades que ayuda a la misión social sin modificarla. Sin embargo, forma de aplicar solo lo necesario y que sea fácil de usar, enfocada en hacer más visible lo que se hace, mejorar la comunicación con las familias y vender online los productos de los talleres seria más beneficioso, puede ayudar a que la comunidad crezca. Así se consiguen más ingresos y se depende menos de las subvenciones, sin perder la parte presencial y humana de la organización. La tecnología no puede reemplazar los vínculos directos, los cuales ayudan a que los vínculos crezcan y lleguen a más personas. Permitiendo a que más individuos participen y ayuda a mantener las cosas en el tiempo.

    Te deseo el mejor semestre posible!

    Gracias,

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Transformando vidas con ADISIL: economía social desde lo local

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Transformando vidas con ADISIL: economía social desde lo local

Después de la primera aproximación a ADISIL, he querido profundizar un poco más en cómo esta entidad encaja dentro de los principios…
Después de la primera aproximación a ADISIL, he querido profundizar un poco más en cómo esta entidad encaja dentro…

Después de la primera aproximación a ADISIL, he querido profundizar un poco más en cómo esta entidad encaja dentro de los principios de la Economía Social y Solidaria (ESS) y en el contexto en el que desarrolla su trabajo.

ADISIL (Asociación de Discapacitados de San Ildefonso) es una organización sin ánimo de lucro situada en La Granja de San Ildefonso (Segovia) que nació en 1999 a partir de un taller municipal de madera y vidrio orientado a la integración social y laboral de personas con discapacidad intelectual. Con el tiempo ese proyecto fue creciendo hasta convertirse en una asociación que hoy ofrece talleres ocupacionales, actividades formativas y propuestas de ocio que buscan algo más que enseñar habilidades: crear espacios donde las personas puedan desarrollarse, relacionarse y sentirse parte de la comunidad.

Si miramos su actividad desde la perspectiva de la Economía Social y Solidaria, resulta bastante evidente que muchos de sus principios están presentes. Uno de los más claros es la idea de poner a las personas en el centro. En ADISIL no se trata simplemente de aprender a trabajar la madera o el vidrio, sino de generar confianza, autonomía y oportunidades de participación social para personas que muchas veces encuentran barreras en otros ámbitos de la sociedad.

También me parece interesante el papel que juega la asociación dentro de su entorno local. En municipios pequeños o medianos como La Granja, las alternativas de inclusión social para personas con discapacidad no siempre son abundantes. En ese sentido, ADISIL cumple una función que va más allá de lo asistencial: crea comunidad. Los talleres, las actividades culturales o las salidas no solo tienen un valor formativo, sino que ayudan a romper el aislamiento y a fortalecer vínculos sociales.

Otro aspecto que conecta con la ESS es la dimensión colectiva del proyecto. ADISIL mantiene relaciones con el Ayuntamiento y con otras instituciones públicas que apoyan su actividad. Ese tipo de cooperación entre entidades sociales e instituciones es bastante habitual dentro del ecosistema de la economía social, donde muchas iniciativas funcionan gracias a redes de apoyo mutuo.

Al mismo tiempo, analizar la organización también hace que aparezcan algunas preguntas interesantes. Por ejemplo, hasta qué punto las propias personas usuarias participan en las decisiones o en la organización de las actividades. La ESS suele apostar por modelos más participativos y horizontales, así que abrir espacios donde los usuarios puedan expresar más directamente su opinión podría ser un paso interesante para seguir evolucionando.

Algo parecido ocurre con la sostenibilidad económica. Como muchas entidades del tercer sector, ADISIL depende en buena medida de financiación pública. Esto es comprensible, pero también plantea el reto de buscar otras vías que ayuden a reforzar su estabilidad a largo plazo. La venta responsable de productos elaborados en los talleres o la colaboración con empresas del entorno podrían ser caminos posibles.

Analizar ADISIL desde esta perspectiva me ha hecho ver cómo proyectos relativamente pequeños, muy vinculados a su territorio, pueden tener un impacto social profundo. A veces la economía social no se encuentra en grandes estructuras, sino en iniciativas locales que trabajan día a día para construir entornos más inclusivos.

Espero que os guste :)

Bibliografía:

ADISIL. (s. f.). Quiénes somos. https://adisilasociacion.wordpress.com/quienes-somos-2/

Ayuntamiento del Real Sitio de San Ildefonso. (s. f.). Taller municipal de madera y vidrio para la integración social y laboral. Recuperado el 11 de marzo de 2026 de https://www.lagranja-valsain.com

Diputación de Segovia. (2024). Subvenciones a entidades sociales de la provincia de Segovia. Diputación Provincial de Segovia.

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria Editorial.

Monzón, J. L., & Chaves, R. (2017). La economía social en España: Situación y tendencias. CIRIEC-España.

Castillo, I. P. (s. f.). ¿Qué es la economía social y solidaria? GSEF. https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

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FUSOAN. (s. f.). Principios de la economía solidaria. https://fusoan.org.co/principios-de-la-economia-solidaria/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Ámbitos socioeconómicos. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Contextualización socioeconómica. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía colaborativa procomún. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía reproductiva. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía social y solidaria en su vertiente sociocomunitaria. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas. https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00268607/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La economía social y solidaria en su vertiente socioempresarial. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas. https://materials.campus.uoc.edu/cdocent/PID_00268594/

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Las cooperativas y sus principios. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

Universitat Oberta de Catalunya. (2026). Modelos de registro y auditoría. Material didáctico de la asignatura Alternativas económicas.

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