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Cuando lo social no garantiza la inclusión: monedas alternativas en el caso de ADISIL

Cuando se habla de monedas sociales dentro de la Economía Social y Solidaria, suelen presentarse como herramientas capaces de fortalecer las economías locales, fomentar la cooperación y generar formas de intercambio más justas. Sin embargo, más allá de su potencial teórico, resulta necesario preguntarse en qué medida estas iniciativas pueden adaptarse a realidades concretas, especialmente cuando entran en juego colectivos con necesidades específicas (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

En este sentido, analizar el caso de ADISIL permite introducir un matiz clave: no todas las innovaciones sociales son automáticamente inclusivas. ADISIL es una entidad profundamente arraigada en su entorno, cuya actividad se basa en el trabajo directo con personas con discapacidad intelectual a través de talleres ocupacionales y dinámicas comunitarias. Este carácter práctico y relacional implica que cualquier transformación debe evaluarse no solo desde su viabilidad económica, sino también desde su impacto social y organizativo (Laville, 2019).

Las monedas sociales funcionan sobre la base del intercambio comunitario, la confianza y la participación activa de los agentes locales, tal como se plantea en el webinar de Corrons y en experiencias como la Turuta. En teoría, este modelo podría responder a algunas de las necesidades de ADISIL, especialmente en lo que respecta a reforzar su conexión con el entorno y dar mayor visibilidad al valor social generado en sus talleres. Además, permitiría abrir nuevas formas de participación comunitaria más allá de los circuitos tradicionales (Corrons, 2026; La Turuta).

No obstante, este encaje no es automático. Uno de los principales retos tiene que ver con la accesibilidad. No todas las personas usuarias de ADISIL disponen de las mismas capacidades para participar en sistemas de intercambio que requieren cierto grado de autonomía o comprensión de su funcionamiento. Este aspecto no solo depende de las características de las personas usuarias, sino también del diseño del propio sistema, ya que, tal como se señaló en el feedback recibido, una herramienta mal planteada puede generar barreras en lugar de reducirlas.

A esta limitación se suma una cuestión estructural clave: las monedas sociales solo funcionan si existe una masa crítica suficiente de participantes. Tal como muestran experiencias reales, su sostenibilidad depende directamente del grado de implicación de la comunidad. En contextos donde esta participación es limitada, el sistema puede perder utilidad, lo que supone un riesgo importante para entidades como ADISIL, que operan en entornos locales relativamente acotados (La Turuta).

Por otro lado, también es necesario considerar el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas. Aunque las monedas sociales se presentan como alternativas al mercado tradicional, siguen requiriendo estructuras de gestión, seguimiento de intercambios y coordinación que pueden resultar exigentes. Esto obliga a reflexionar no solo sobre si la organización puede implementar estas herramientas, sino sobre si realmente encajan con su lógica de funcionamiento sin requerir adaptaciones que acaben desvirtuando su sentido (Corrons, 2026).

En esta línea, no solo las monedas sociales, sino también otras herramientas propias de la economía social como los bancos de tiempo o las finanzas éticas, pueden ofrecer alternativas complementarias. Los bancos de tiempo, por ejemplo, permiten intercambios basados en habilidades y tiempo, lo que podría facilitar la participación de los usuarios en dinámicas más accesibles. Por su parte, las finanzas éticas refuerzan la lógica de reinversión social y sostenibilidad, alineándose con los valores de la entidad (El Blog Alternativo, 2014; Cajamar, s. f.).

Para comprender mejor esta posible integración, se propone un esquema que representa el ciclo de funcionamiento de una moneda social en ADISIL, donde la participación en la red local, la generación de valor desde los talleres, el intercambio comunitario y el refuerzo de la inclusión social se retroalimentan en un proceso continuo orientado a la sostenibilidad del proyecto y del entorno (Corrons, 2026; Economía Solidaria, s. f.).

A partir de este planteamiento, el análisis DAFO permite concretar de forma más estructurada las implicaciones de esta posible integración.

En términos de fortalezas, ADISIL parte de una posición favorable gracias a su fuerte arraigo en la comunidad, su relación directa con el entorno local y su experiencia en actividades no orientadas al beneficio económico. Estas características facilitan su encaje en lógicas de intercambio alternativas y muestran que la entidad ya opera, en cierta medida, bajo valores próximos a los que promueven las monedas sociales.

No obstante, también existen debilidades significativas. La falta de experiencia en sistemas de intercambio no monetarios y la necesidad de acompañamiento de los usuarios pueden dificultar su implementación. En este sentido, la accesibilidad se convierte en un factor crítico, ya que no es un elemento más del análisis, sino una condición necesaria para garantizar la inclusión y evitar que estas herramientas generen nuevas desigualdades (Laville, 2019).

En cuanto a las oportunidades, la incorporación a una moneda social podría reforzar el reconocimiento del trabajo realizado en los talleres, facilitar la integración de los usuarios en circuitos económicos alternativos y reducir la dependencia de financiación pública. Estas posibilidades apuntan a un fortalecimiento del arraigo territorial, la cooperación entre agentes locales y la construcción de economías más resilientes (Economía Solidaria, s. f.).

Sin embargo, también emergen amenazas relevantes. La baja adopción en el entorno o la dependencia de la participación comunitaria no son solo riesgos adicionales, sino condicionantes centrales que pueden determinar la viabilidad del sistema. A ello se suman la complejidad de gestión y el posible desajuste entre la lógica social de ADISIL y la operativa de estos sistemas, lo que refuerza la necesidad de una implementación adaptada al contexto (La Turuta).

En última instancia, la cuestión no es si ADISIL debería participar en una moneda social, sino cómo hacerlo sin desvirtuar su función principal. Tal como plantea Laville (2019), las iniciativas de la economía social deben situar siempre a las personas en el centro, evitando que las herramientas impongan lógicas externas. Desde esta perspectiva, el verdadero reto no es incorporar nuevas fórmulas, sino decidir cuáles tienen sentido en cada contexto y bajo qué condiciones, garantizando que contribuyan realmente a la inclusión y al fortalecimiento comunitario.

Para sintetizar las principales ideas del análisis, se adjunta a continuación una presentación donde se recogen de forma visual tanto el ciclo de funcionamiento propuesto como el análisis DAFO desarrollado.

Bibliografía

Corrons, A. F. (2015). Monedas complementarias en pro de la sostenibilidad y el desarrollo: enfoque panárquico [Trabajo de máster, Universitat Jaume I y Universitat de València].
https://es.slideshare.net/slideshow/corrons-af-2015-monedas-complementarias-en-pro-de-la-sostenibilidad-y-el-desarrollo-enfoque-panrquico/44629476

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Economía Solidaria. (s. f.). Monedas sociales.
https://www.economiasolidaria.org/recursos/monedas-sociales/

Global Social Economy Forum (GSEF). (2021). ¿Qué es la economía social y solidaria?
https://gsef2021.org/index.php/es/economia-social-y-solidaria-es-es/que-es-la-ess-es-es

La Turuta. (s. f.). Moneda social de Vilanova i la Geltrú.
https://www.turuta.cat/

Laville, J.-L. (2019). Economía social y solidaria: Una visión internacional. Icaria.

El Blog Alternativo. (2014). Dinero que no tiene precio: bancos de tiempo como cambio de paradigma.
https://www.elblogalternativo.com/2014/03/31/dinero-que-no-tiene-precio-pdf-sobre-los-banco-de-tiempo-como-cambio-de-paradigma/

Vanacco. (s. f.). Guía sobre monedas sociales y economía colaborativa.
https://vanacco.com/guia/

Cajamar Caja Rural. (s. f.). Finanzas y medio ambiente.
https://publicacionescajamar.es/series-tematicas/banca-social/finanzas-y-medio-ambiente/attachment/finanzas-y-medio-ambiente-2/

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