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Video ESS: La Borda

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La Borda: una alternativa real al modelo de vivienda en crisis

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La Borda: una alternativa real al modelo de vivienda en crisis

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona. El incremento de precios, la presión turística y la escasez de vivienda pública han generado un contexto en el que amplios sectores de la población quedan excluidos del mercado inmobiliario. En este escenario, La Borda emerge como una propuesta que no solo responde a una necesidad habitacional, sino que plantea un cambio profundo en la forma de entender la vivienda. No…
El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona.…

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas estructurales en ciudades como Barcelona. El incremento de precios, la presión turística y la escasez de vivienda pública han generado un contexto en el que amplios sectores de la población quedan excluidos del mercado inmobiliario.

En este escenario, La Borda emerge como una propuesta que no solo responde a una necesidad habitacional, sino que plantea un cambio profundo en la forma de entender la vivienda. No se trata únicamente de construir pisos, sino de repensar las relaciones económicas, sociales y comunitarias que los rodean.

El proyecto, finalizado en 2018 en el entorno de Can Batlló, es el resultado de un proceso vecinal iniciado años antes. Este origen explica por qué La Borda no es una promoción alternativa más, sino una iniciativa arraigada en el derecho a la ciudad y en la autoorganización colectiva.

 

Cesión de uso: desmercantilizar la vivienda

El elemento central que define a La Borda es su modelo de cesión de uso. A diferencia del sistema convencional, aquí la titularidad del edificio es colectiva y pertenece a la cooperativa.

Esto tiene implicaciones profundas. Por un lado, elimina la posibilidad de especulación dado que las viviendas no pueden venderse ni alquilarse en el mercado, por otro lado, redefine la relación con la vivienda, que deja de ser una inversión para convertirse en un derecho de uso estable.

Para contrastar el análisis, se realizó una conversación telefónica con una persona socia de la cooperativa, Neus, lo que permitió validar algunos aspectos del funcionamiento interno y recoger testimonios directos:

“El objetivo es que la vivienda no sea un negocio, aquí nadie puede hacer dinero con su piso, y eso cambia completamente las reglas del juego.”

Este modelo encaja plenamente con los principios de la Economía Social y Solidaria, donde la primacía de las personas sobre el capital es un eje central.

 

Arquitectura como herramienta social

El diseño arquitectónico, desarrollado por Lacol, responde a una lógica comunitaria. El edificio se organiza alrededor de un patio central que facilita la interacción cotidiana entre las personas residentes, recuperando elementos de la vivienda popular.

Los espacios compartidos no son secundarios, sino estructurales. La cocina-comedor, la lavandería o las habitaciones para invitados permiten redistribuir funciones que tradicionalmente se resuelven de forma individual. Esto genera ahorro de recursos y al mismo tiempo, fortalece la vida en comunidad.

Además, el proyecto incorpora criterios de sostenibilidad ambiental. La construcción en madera, el diseño bioclimático y el uso de energías renovables contribuyen a reducir el impacto ambiental y el consumo energético, reforzando su coherencia con los valores de la ESS.

 

Viabilidad económica y finanzas éticas

La Borda demuestra que es posible desarrollar vivienda asequible fuera de las lógicas especulativas sin renunciar a la viabilidad económica, ya que el proyecto se financia mediante aportaciones de las personas socias y a través de instrumentos de economía solidaria, incluyendo entidades como Coop57. Este enfoque permite alinear la financiación con los valores del proyecto y reducir la dependencia de la banca tradicional.

El modelo económico se basa en cuotas de uso que cubren los costes de la cooperativa. No existe ánimo de lucro, lo que implica que los posibles excedentes se reinvierten en el propio proyecto o en el fortalecimiento del modelo cooperativo. No obstante, desde una perspectiva crítica, la aportación inicial puede suponer una barrera de acceso para determinados colectivos, lo que evidencia la necesidad de políticas públicas complementarias que amplíen la accesibilidad.

 

Digitalización: oportunidades y tensiones

La digitalización forma parte del funcionamiento cotidiano de la cooperativa. Se utiliza para gestionar reservas de espacios comunes, coordinar tareas o facilitar la comunicación interna, lo que mejora la eficiencia organizativa.

Más allá de su uso práctico, la tecnología también puede ampliar la participación en la toma de decisiones o contribuir a optimizar el consumo energético del edificio, sin embargo, estos avances conviven con riesgos. La dependencia de plataformas privadas, la gestión de datos o la brecha digital pueden generar tensiones con los principios de la ESS.

Como señalaba Neus durante la conversación:

“La digitalización es útil, pero no puede sustituir la asamblea ni las relaciones cara a cara, si no, perderíamos la esencia del proyecto.”

Esto pone de relieve la necesidad de integrar la tecnología de forma crítica y coherente con los valores cooperativos.

 

Innovación social y límites

La Borda constituye un entorno favorable para explorar herramientas como bancos de tiempo o sistemas de intercambio puesto que la confianza interna y la cultura comunitaria facilitan este tipo de iniciativas, no obstante, la escala reducida de la cooperativa limita su desarrollo. Con una comunidad de unas 30 personas, resulta difícil generar suficiente volumen de intercambios para sostener una moneda social compleja, lo que sugiere que la innovación social debe adaptarse a las condiciones reales del proyecto.

 

La Borda en el marco de las políticas públicas

El desarrollo de La Borda no puede entenderse sin el papel de las políticas públicas. La cesión de suelo municipal durante 75 años ha sido un elemento clave para su viabilidad.

El proyecto se alinea con los objetivos de la Agenda 2030, especialmente en lo relativo a ciudades sostenibles, acceso a la vivienda y reducción de desigualdades. Asimismo, encaja con iniciativas como el PERTE de Economía Social y de los Cuidados, orientadas a fortalecer la economía social.

A nivel europeo, también puede vincularse con el Plan de Acción para la Economía Social de la Unión Europea, que promueve modelos económicos democráticos, sostenibles e inclusivos. La Borda encarna muchos de estos principios al combinar innovación social, acceso justo a la vivienda y gobernanza participativa.

En el ámbito territorial, la Red de Ateneos Cooperativos contribuye a difundir este tipo de experiencias y a generar un ecosistema favorable para su replicación.

 

Contratación pública: una palanca clave aún infrautilizada

La contratación pública representa una herramienta fundamental para impulsar modelos como La Borda, pero su potencial sigue estando infrautilizado. En este caso, la cesión de suelo público ha sido determinante, aun así, las administraciones podrían ir más allá incorporando criterios sociales en licitaciones, priorizando proyectos cooperativos o facilitando el acceso a financiación.

Una de las principales limitaciones es la rigidez administrativa y la falta de adaptación de los marcos normativos a este tipo de iniciativas. Muchas veces, los procesos públicos siguen diseñados para modelos empresariales tradicionales, lo que dificulta la participación de entidades de la ESS. Por ello, el reto no es solo financiar proyectos, sino transformar las herramientas públicas para que favorezcan activamente modelos no especulativos y orientados al bien común.

 

Entre la innovación y los límites

La Borda constituye un ejemplo sólido de aplicación de los principios de la Economía Social y Solidaria en el ámbito de la vivienda. Su principal aportación es haber demostrado que existen alternativas reales al modelo dominante, a pesar de ello, su expansión depende de factores estructurales como la disponibilidad de suelo público, el apoyo institucional o la capacidad de replicación.

Como resumía Neus en la llamada telefónica:

“No se construyen solo viviendas, se construye una comunidad, pero para que esto crezca hace falta que las instituciones también se impliquen.”

 

Conclusión

La Borda no es únicamente un proyecto arquitectónico, sino un “laboratorio” de innovación social que cuestiona las bases del modelo inmobiliario actual. Su valor reside en haber articulado, en la práctica, un modelo que combina sostenibilidad, democracia y acceso a la vivienda. En un contexto de crisis habitacional, experiencias como esta no solo ofrecen soluciones, sino que abren nuevas posibilidades para repensar la relación entre economía, territorio y comunidad.

 

Aclaración: Las frases de la llamada telefónica no son literales; las pongo entre comillas porque son muy parecidas a lo que se me dijo, pero no recuerdo las palabras exactas.

 

Referencias

Persona socia de La Borda (2026). Comunicación personal (conversación telefónica).

La Borda (s. f.). La Borda. Cooperativa de vivienda en cesión de uso. Recuperado de: https://www.laborda.coop

Lacol (2018). La Borda: Cooperative housing project in Barcelona. Recuperado de: https://www.lacol.coop

Coop57 (s. f.). Coop57: Servicios financieros éticos y solidarios. Recuperado de: https://www.coop57.coop

Ayuntamiento de Barcelona (2016). L’Ajuntament lliura el primer solar en dret de superfície per a habitatge cooperatiu. Recuperado de: https://www.barcelona.cat

European Commission (2021). Plan de Acción para la Economía Social. Recuperado de: https://ec.europa.eu

Ministerio de Trabajo y Economía Social (2023). PERTE de Economía Social y de los Cuidados. Recuperado de: https://www.mites.gob.es

Naciones Unidas (2015). Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Recuperado de: https://www.un.org

Xarxa d’Ateneus Cooperatius (s. f.). Red de Ateneos Cooperativos de Cataluña. Recuperado de: https://economiasocial.gencat.cat

Sapiña, E. (2019). La Borda: un modelo de vivienda cooperativa frente a la especulación. Recuperado de: https://www.eldiario.es

Arquitectura Viva (2018). Cooperativa de vivienda La Borda, Barcelona. Recuperado de: https://arquitecturaviva.com

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Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

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Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial. A partir de los contenidos del…
La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía…

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda, situada en Barcelona, constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria (ESS), caracterizado por su gobernanza democrática, su fuerte dimensión comunitaria y su compromiso con la sostenibilidad. En este contexto, el análisis de la posible implantación de una moneda social local o sistemas de intercambio no monetario (como bancos de tiempo) permite explorar nuevas vías para reforzar su impacto social, económico y territorial.

A partir de los contenidos del webinar de Corrons y del debate con compañeros, se presenta a continuación un análisis DAFO más profundo y crítico sobre esta posible implementación.

 

Fortalezas

La Borda cuenta con una fuerte cultura comunitaria y de apoyo mutuo, ya consolidada en prácticas como la gestión colectiva de espacios, la caja de resistencia o los cuidados compartidos. Esta base social facilita la adopción de sistemas de intercambio alternativos, ya que existe confianza previa entre las personas socias. Además, su gobernanza democrática (asamblea y comisiones) permite introducir innovaciones como una moneda social desde procesos participativos, alineándose con los principios de la ESS.

Otro elemento es su integración en redes de economía solidaria, lo que podría facilitar la conexión con otros agentes del territorio y ampliar el uso de la moneda más allá de la propia cooperativa, sin embargo, como se ha señalado en el feedback recibido, estas fortalezas no garantizan automáticamente la viabilidad del sistema. Su efectividad dependerá de cómo se traduzcan en uso real, continuidad y capacidad organizativa.

Debilidades

Una de las principales limitaciones internas es la escala reducida de la comunidad, que viene a ser alrededor de 30 personas, lo que puede dificultar generar suficiente volumen de intercambios para que la moneda circule de forma efectiva. También existe una dependencia estructural del euro, ya que gastos como suministros, financiación o cuotas no pueden cubrirse con moneda social, limitando su alcance.

Otra debilidad relevante es la carga organizativa y técnica que implica diseñar, implementar y mantener el sistema. Esto incluye formación, gestión, seguimiento y posibles herramientas digitales, lo que puede suponer una sobrecarga para la cooperativa. Asimismo, como se ha incorporado a partir del debate, existe el riesgo de participación desigual o desinterés progresivo, especialmente si el sistema no es percibido como útil o accesible para todas las personas.

Oportunidades

La implantación de una moneda social podría reforzar el arraigo territorial de La Borda, conectándola con otras iniciativas del barrio de Sants y generando redes de intercambio local.

Tal como se plantea en el webinar, las monedas complementarias permiten generar un efecto multiplicador local, haciendo que el valor circule dentro del territorio en lugar de salir de él. En este sentido, La Borda podría integrarse en circuitos económicos alternativos con cooperativas, comercios o entidades cercanas. Por otra parte, estas herramientas pueden fortalecer la cohesión social, la identidad colectiva y el sentido de pertenencia, aspectos especialmente relevantes en proyectos comunitarios.

También existe la oportunidad de cubrir necesidades no satisfechas por el mercado mediante intercambios de servicios, cuidados o conocimientos, reduciendo la dependencia del dinero convencional. No obstante, estas oportunidades están condicionadas a factores externos como la masa crítica, la participación del entorno y la aceptación social, por lo que no deben interpretarse de forma automática.

Amenazas

Una de las principales amenazas es la falta de aceptación fuera de la cooperativa, sobretodo por parte de comercios o entidades del entorno, lo que limitaría el uso de la moneda. También existe un marco legal y fiscal poco claro, que dificulta ampliar el uso de monedas sociales a ámbitos como salarios o impuestos.

Otro riesgo importante es la falta de uso sostenido en el tiempo. Como se ha observado en diversas experiencias, muchas monedas sociales fracasan cuando no alcanzan suficiente circulación o utilidad práctica. Además, pueden surgir desigualdades internas si algunas personas participan más que otras, así como tensiones entre eficiencia y participación si el sistema no está bien diseñado.

 

En conclusión, la implementación de una moneda social en La Borda presenta un potencial interesante para reforzar su modelo comunitario, su resiliencia económica y su integración en el territorio. Sin embargo, su viabilidad no depende únicamente de sus valores o estructura organizativa, sino de factores como la escala, la utilidad práctica y la capacidad de generar circulación real.

En este sentido, una estrategia progresiva como por ejemplo, comenzando con un sistema sencillo de intercambio o banco de tiempo interno, podría permitir experimentar sin asumir grandes riesgos, generando aprendizaje colectivo antes de ampliar el alcance.

Más allá de la herramienta en sí, el verdadero reto es asegurar que la tecnología y las finanzas alternativas estén al servicio de la comunidad, reforzando la democracia interna, la equidad y el derecho a la vivienda.

 

Fortalezas (Internas) Debilidades (Internas)
Fuerte cultura comunitaria y apoyo mutuo Escala reducida de la comunidad (≈30 personas)
Gobernanza democrática (asamblea y comisiones) Dependencia estructural del euro
Experiencia en gestión colectiva de recursos Carga organizativa y técnica elevada
Integración en redes de ESS Necesidad de formación y herramientas digitales
Confianza interna consolidada Riesgo de baja participación o desinterés progresivo
Oportunidades (Externas) Amenazas (Externas)
Refuerzo del arraigo territorial Baja aceptación por parte de comercios o entorno
Efecto multiplicador de la economía local (Corrons, 2026) Falta de masa crítica suficiente
Mayor cohesión social e identidad colectiva (Lietaer, 2001) Marco legal y fiscal limitado
Creación de redes con otras entidades ESS Riesgo de abandono por falta de uso sostenido
Intercambio de servicios y reducción de dependencia del euro Posibles desigualdades internas en participación

 

Referencias

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios. Universitat Oberta de Catalunya.

La Borda. (s. f.). Cooperativa d’habitatge en cessió d’ús. https://www.laborda.coop

Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). (s. f.). Carta de principios de la Economía Solidaria. https://www.economiasolidaria.org

Sapiña, E. (2019). La Borda, un bloque de covivienda en suelo público que desafía a la especulación inmobiliaria en Barcelona. ElDiario.es

Lietaer, B. (2001). The Future of Money. Century

Se ha utilizado una herramienta de inteligencia artificial (ChatGPT) únicamente para la revisión ortográfica, siendo el contenido íntegramente propio.

Debate1en Análisis DAFO definitivo: Moneda social en La Borda

  1. Sergio Palmer Moreno says:

    Hola Pablo,

    Me ha encantado la claridad de tu exposición sobre La Borda. Me parece un caso fascinante porque, a diferencia de otras entidades, la vuestra ya tiene una «microsociedad» consolidada con prácticas de apoyo mutuo, lo que supone una ventaja competitiva enorme para implementar una moneda social. Al leer tu DAFO, he encontrado puntos de reflexión muy interesantes que resuenan con mi análisis de S’Altra Senalla.

    En primer lugar, coincido contigo en que la escala es un factor determinante. Mencionas que al ser unas 30 personas, el volumen de intercambio podría ser insuficiente. En S’Altra Senalla tenemos el reto opuesto: tenemos masa crítica de clientes, pero el problema es que gran parte de nuestros proveedores son internacionales (Comercio Justo del Sur Global), lo que rompe el «circuito cerrado» de la moneda local. En tu caso, al ser una cooperativa de vivienda, el intercambio de cuidados o servicios internos que mencionas parece una vía mucho más natural para que la moneda circule sin depender tanto de proveedores externos.

    Por otro lado, me ha parecido muy honesta tu mención a la dependencia estructural del euro. Al igual que señalé en mi análisis sobre el Periodo Medio de Caja y la liquidez, las entidades de la ESS seguimos teniendo facturas de luz, agua e impuestos que no perdonan. En una estructura como La Borda, donde la cuota de uso es el pilar económico, ¿has valorado si la moneda social podría usarse para «pagar» horas de mantenimiento de zonas comunes a cambio de una pequeña reducción en las cuotas, o crees que eso comprometería demasiado la tesorería de la cooperativa?

    Finalmente, comparto tu visión sobre el arraigo territorial en el barrio de Sants. Como bien explica August Corrons, el éxito de estas monedas depende de su capacidad de generar un efecto multiplicador local. La Borda tiene el potencial de ser el motor que atraiga a los comercios de proximidad de Sants hacia un circuito de moneda social, convirtiendo una debilidad interna (el tamaño de la comunidad) en una oportunidad de liderazgo territorial.

    ¡Un saludo y enhorabuena por el análisis!

    Sergio Palmer Moreno.

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Análisis completo de la digitalización en La Borda

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Análisis completo de la digitalización en La Borda

Vídeo: Alternativas económicas R2 La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria en el ámbito de la vivienda, donde la gobernanza democrática, la sostenibilidad y la vida comunitaria son sus pilares. En este contexto, la digitalización no es un aspecto secundario, sino un factor que ya está influyendo en su funcionamiento cotidiano y que puede tener un papel clave en su evolución futura. Además, este proyecto debe entenderse dentro…
Vídeo: Alternativas económicas R2 La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda constituye un ejemplo consolidado de…

Vídeo: Alternativas económicas R2

La cooperativa de vivienda en cesión de uso La Borda constituye un ejemplo consolidado de Economía Social y Solidaria en el ámbito de la vivienda, donde la gobernanza democrática, la sostenibilidad y la vida comunitaria son sus pilares. En este contexto, la digitalización no es un aspecto secundario, sino un factor que ya está influyendo en su funcionamiento cotidiano y que puede tener un papel clave en su evolución futura.

Además, este proyecto debe entenderse dentro de un contexto más amplio marcado por las dificultades de acceso a la vivienda en España. El aumento de los precios, la escasez de vivienda pública y la presión del mercado inmobiliario han generado una situación en la que modelos como La Borda adquieren relevancia, al ofrecer una alternativa no especulativa basada en el uso y no en la propiedad.

Actualmente, las tecnologías digitales ya forman parte de la organización interna de la cooperativa, especialmente en la gestión de espacios compartidos, como la reserva de la lavandería o de las habitaciones de invitados, así como en la comunicación entre las personas socias y la coordinación de tareas colectivas. De este modo, la digitalización actúa como una infraestructura que facilita la vida comunitaria y la autoorganización, tal y como también se ha destacado en el debate con otros compañeros.

Desde una perspectiva más amplia, la digitalización ofrece oportunidades relevantes para reforzar el modelo de La Borda. Por un lado, puede mejorar la gobernanza democrática mediante el uso de plataformas digitales que permitan ampliar la participación, facilitar la toma de decisiones y hacerla más inclusiva. En línea con lo señalado por mi compañero Eduardo, la digitalización puede actuar como un recurso estratégico que permita hacer la participación más fluida y eficiente sin comprometer los valores del proyecto.

Por otro lado, puede contribuir a optimizar la gestión de recursos y tareas, aumentando la eficiencia sin renunciar a los valores cooperativos. En este sentido, la monitorización inteligente de los consumos energéticos permitiría mejorar la sostenibilidad del edificio, reforzando su carácter ecológico. Asimismo, la digitalización facilita la documentación y difusión del modelo, lo que puede favorecer su replicabilidad y ampliar su impacto social.

Sin embargo, la digitalización también plantea riesgos y tensiones que deben ser considerados críticamente. Uno de los principales es la dependencia de infraestructuras digitales privadas, como grandes plataformas tecnológicas, algo que tanto en el análisis inicial como en el feedback recibido se identifica como un riesgo. Esta dependencia puede entrar en contradicción con los principios de la ESS, al introducir lógicas extractivas alejadas de la gestión colectiva.

Asimismo, la generación y gestión de datos derivados del uso cotidiano del edificio plantea interrogantes sobre la privacidad y el control de la información. Como se ha señalado en los comentarios, resulta fundamental avanzar hacia una gobernanza democrática de los datos, evitando su mercantilización y garantizando que su uso esté al servicio de la comunidad.

Otro riesgo importante es la brecha digital, que puede limitar la participación de algunas personas si no se acompaña de procesos formativos adecuados. En este sentido, y tal como se ha destacado en el debate, la formación digital es necesaria para evitar que la tecnología genere nuevas desigualdades dentro de la cooperativa.

Además, puede surgir una tensión entre eficiencia y democracia. La digitalización puede agilizar procesos, pero existe el riesgo de que reduzca los espacios de deliberación colectiva si no se gestiona adecuadamente, por ello, la tecnología debe entenderse como un soporte que refuerza la cooperación, y no como un sustituto de la vida comunitaria.

Para afrontar estos retos, resulta necesario que la digitalización en La Borda se desarrolle de forma coherente con los principios de la ESS. Esto implica priorizar el uso de software libre y tecnologías abiertas, evitando la dependencia de grandes corporaciones, tal y como se ha señalado en el debate. También es fundamental establecer mecanismos de gobernanza democrática de los datos y reforzar la formación digital para garantizar una participación inclusiva.

En conclusión, la digitalización representa una oportunidad importante para reforzar el proyecto de La Borda, pero también plantea desafíos que requieren una gestión crítica. No se trata únicamente de incorporar herramientas tecnológicas, sino de hacerlo desde una lógica coherente con los valores cooperativos. El reto no es digitalizar más, sino hacerlo mejor, asegurando que la tecnología esté al servicio de la comunidad y contribuya a fortalecer la democracia interna, la sostenibilidad y el derecho a la vivienda.

Bibliografía

Fuster Morell, M., Espelt, R., & Renau Cano, M. (2021). Cooperativismo de plataforma: Análisis de las cualidades democráticas del cooperativismo como alternativa económica en entornos digitales. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, (102), 5–31. https://doi.org/10.7203/CIRIEC-E.102.18429

La Borda. (s. f.). Cooperativa d’habitatge en cessió d’úshttps://www.laborda.coop

Espelt, R. (2026). La digitalización de la economía social y solidaria [Webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

Wikipedia. (2025). La Borda. En Wikipedia, la enciclopedia librehttps://es.wikipedia.org/wiki/La_Borda

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Debate2en Análisis completo de la digitalización en La Borda

  1. Sergio Palmer Moreno says:

    Hola, Pablo. Te agradezco mucho la exposición sobre el caso de La Borda. Es un ejemplo sumamente ilustrativo de cómo la Economía Social y Solidaria (ESS) puede ofrecer soluciones reales al problema habitacional. Me ha parecido muy sugerente tu análisis sobre cómo la digitalización en una cooperativa de vivienda no es solo una cuestión de gestión administrativa, sino una verdadera infraestructura que sostiene la vida comunitaria y la autoorganización.
    En particular, coincido contigo en que la monitorización inteligente de consumos energéticos es una oportunidad de oro para materializar el principio de sostenibilidad ambiental. En un edificio con la complejidad arquitectónica de La Borda, los datos permiten que el compromiso ecológico pase de ser una declaración de intenciones a una práctica diaria basada en la eficiencia real. No obstante, como bien apuntas, esta «gestión del dato» debe estar bajo una gobernanza democrática para evitar que la privacidad de los hogares se convierta en una mercancía, algo que chocaría frontalmente con la primacía de las personas sobre el capital.
    También resulta muy pertinente tu reflexión sobre la tensión entre la eficiencia digital y la deliberación colectiva. Es un riesgo real que la agilidad de una votación online o de un grupo de mensajería acabe sustituyendo los espacios de debate presencial, que son los que realmente tejen la comunidad. Al igual que sucede en S’Altra Senalla con la sensibilización en centros educativos, el valor de la ESS reside en el contacto humano y en la pedagogía social, por lo que la tecnología debe ser siempre un soporte y nunca un sustituto de la participación física.
    Para terminar, me gustaría preguntarte si habéis considerado cómo la digitalización de la gestión de suministros o de las cuotas de uso podría ayudar a la cooperativa a vigilar su viabilidad económica a largo plazo. Al igual que en otras entidades de la ESS con inventario o infraestructuras físicas , mantener bajo control el ciclo de caja es fundamental para asegurar que el proyecto sea sostenible y replicable frente a la presión del mercado inmobiliario tradicional.
    ¡Un saludo!
    Sergio Palmer Moreno

    1. Pablo Díaz Belda says:

      Hola Sergio! Me alegra que compartas esa visión de la tecnología como soporte y no como fin. Tienes toda la razón: la digitalización de suministros y cuotas en La Borda no es solo eficiencia, es la garantía de su viabilidad a largo plazo. Al automatizar estos flujos, la cooperativa detecta sobrecostes en tiempo real y asegura una trazabilidad total de los fondos de reserva, algo vital en un modelo de cesión de uso a 75 años. De esta manera, el dato se convierte en un «escudo» democrático que protege el proyecto frente a la volatilidad del mercado tradicional y facilita su replicabilidad.