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Digitalizar La Fageda sin perder el alma

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Digitalizar La Fageda sin perder el alma

Cuando pienso en la digitalización de La Fageda, sigo volviendo a esa tensión que me inquieta desde el principio: cómo introducir tecnología sin perder aquello que constituye el corazón del proyecto. La Fageda no es solo una empresa agroalimentaria; es una organización que nació para ofrecer oportunidades laborales a personas con problemas de salud mental y discapacidad intelectual. Su identidad se ha construido sobre la presencia, el acompañamiento y el vínculo humano. Por eso me resonó tanto la observación de…
Cuando pienso en la digitalización de La Fageda, sigo volviendo a esa tensión que me inquieta desde el principio:…

Cuando pienso en la digitalización de La Fageda, sigo volviendo a esa tensión que me inquieta desde el principio: cómo introducir tecnología sin perder aquello que constituye el corazón del proyecto. La Fageda no es solo una empresa agroalimentaria; es una organización que nació para ofrecer oportunidades laborales a personas con problemas de salud mental y discapacidad intelectual. Su identidad se ha construido sobre la presencia, el acompañamiento y el vínculo humano. Por eso me resonó tanto la observación de Pablo Díaz (2024), cuando señalaba que la digitalización puede “amplificar lo humano en lugar de sustituirlo”. Esa frase sintetiza el reto central: usar tecnología sin perder el alma.

El contexto sectorial confirma que la digitalización ya no es opcional. Según AECOC (2024), más del 70% de las empresas agroalimentarias españolas han incorporado sistemas de trazabilidad digital, y un 55% utiliza herramientas de análisis de datos para optimizar procesos. Además, la propia La Fageda ha reforzado recientemente su presencia en el canal Horeca, participando en espacios de innovación como el congreso HIP, donde se presentan soluciones tecnológicas para hostelería (Servimedia & The Objective, 2024). Esto muestra que la organización ya se mueve en un entorno donde la digitalización es un estándar competitivo, aunque su misión social exige un enfoque distinto al de las empresas convencionales.

A partir de los comentarios recibidos, especialmente los de Erik Barco (2024), entendí que no basta con enumerar herramientas digitales; es necesario evaluar su viabilidad real, su impacto diferencial y su coherencia con la RSC. Erik planteaba una pregunta clave: ¿quién participaría realmente en procesos digitales como Decidim, teniendo en cuenta la diversidad funcional y los distintos niveles de autonomía de los trabajadores? Esta reflexión me llevó a priorizar propuestas que no generen exclusión ni dependencia tecnológica.

En este sentido, la trazabilidad mediante códigos QR sigue siendo una de las iniciativas más sólidas. Pablo destacaba que esta propuesta conecta muy bien con el consumidor final y refuerza el valor diferencial de La Fageda, aunque advertía del riesgo de “digitalizar el relato”. Coincido con él: la tecnología no debe sustituir la experiencia humana, pero sí puede hacerla más transparente. En un mercado donde los consumidores demandan información sobre origen, sostenibilidad y ética, ofrecer trazabilidad ética no solo es coherente con la RSC, sino que refuerza la confianza en la marca. Herramientas como GS1 Digital Link o iniciativas de trazabilidad ética impulsadas por EIT Food (2023) muestran que es posible hacerlo sin depender de plataformas extractivas.

Otra línea prioritaria es la formación interna accesible. Aquí la digitalización no sustituye nada, sino que amplifica la misión social. Plataformas como Moodle o Chamilo, adaptadas a personas con diversidad funcional, pueden mejorar la autonomía y el acompañamiento laboral. Erik insistía en que la accesibilidad no es un detalle técnico, sino un requisito ético en una organización con perfiles tan diversos. Esta idea me hizo replantear la importancia de priorizar herramientas que no solo sean útiles, sino inclusivas.

También considero fundamental avanzar hacia una comunicación interna basada en herramientas éticas como Nextcloud, Jitsi o Etherpad, recomendadas por iniciativas de soberanía tecnológica como Som Connexió (2023). Pablo valoraba que mi análisis inicial incorporara la idea de soberanía tecnológica, y creo que este es un punto clave. En un momento en que la gestión de datos es un terreno delicado, reducir la dependencia de plataformas extractivas es una forma de reforzar la coherencia ética de la organización.

Otras propuestas, como la participación digital mediante Decidim o la integración en plataformas cooperativas como Katuma u Open Food Network, son interesantes pero requieren más madurez digital. Erik señalaba que la participación digital podría volverse más formal que efectiva si no se diseña con cuidado. Y Pablo recordaba que abrir datos implica costes, gestión y riesgos de privacidad. Estas observaciones me ayudaron a situar estas iniciativas en una fase posterior, cuando la organización tenga más capacidad técnica y organizativa.

Finalmente, la idea de una app educativa, aunque atractiva, podría desplazar la experiencia humana hacia un formato demasiado mediado por la tecnología. Aquí también coincido con Pablo: no todo lo digital aporta valor, y no todo lo valioso debe digitalizarse.

Después de integrar el retorno recibido, veo con más claridad que La Fageda no necesita digitalizarse “más”, sino digitalizarse mejor. Necesita elegir herramientas que amplifiquen su misión, no que la tensionen. Y, sobre todo, necesita recordar que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino un medio para reforzar aquello que la hace única. Si prioriza la trazabilidad ética, la formación accesible y la comunicación interna con herramientas cooperativas, podrá avanzar hacia una digitalización coherente, sostenible y profundamente alineada con su RSC. El resto puede venir después, cuando la organización tenga más madurez digital y pueda asumir iniciativas más complejas sin comprometer su esencia.

La tecnología, bien orientada, no tiene por qué alejar a La Fageda de su alma. Puede, al contrario, ayudarla a protegerla.

 

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Digitalizar sin perder el alma: una mirada a La Fageda desde la ESS

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Digitalizar sin perder el alma: una mirada a La Fageda desde la ESS

Cuando pienso en cómo la digitalización podría transformar La Fageda, lo primero que me viene a la cabeza es esa mezcla tan particular que tiene entre tradición y modernidad. Es una entidad muy visible, con una marca fuerte y un relato que casi todo el mundo conoce, pero al mismo tiempo su relación con lo digital sigue siendo bastante prudente, como si temiera que la tecnología pudiera diluir la esencia humana del proyecto. Y lo entiendo: La Fageda nació de…
Cuando pienso en cómo la digitalización podría transformar La Fageda, lo primero que me viene a la cabeza es…

Cuando pienso en cómo la digitalización podría transformar La Fageda, lo primero que me viene a la cabeza es esa mezcla tan particular que tiene entre tradición y modernidad. Es una entidad muy visible, con una marca fuerte y un relato que casi todo el mundo conoce, pero al mismo tiempo su relación con lo digital sigue siendo bastante prudente, como si temiera que la tecnología pudiera diluir la esencia humana del proyecto. Y lo entiendo: La Fageda nació de una historia profundamente humana, de vínculos, de cuidados, de presencia física. Digitalizar eso sin perderlo no es sencillo.

Sin embargo, cuando revisé el webinar de la UOC sobre La digitalización de la economía social y solidaria, me di cuenta de que la tecnología no tiene por qué ser una amenaza si se usa desde los valores adecuados. En una de las diapositivas se hablaba del “uso de plataformas de gobernanza participativa como Decidim”, y no pude evitar imaginar cómo sería que La Fageda abriera un espacio digital donde trabajadores, familias, voluntarios y hasta consumidores pudieran participar en decisiones importantes. Decidim, que es una herramienta libre y pensada para procesos democráticos reales, encajaría muy bien con la cultura participativa que La Fageda siempre ha defendido, aunque hasta ahora lo haya hecho sobre todo de forma presencial.

También me llamó la atención otra frase del webinar: “repositorio de datos abiertos (incluyendo informes, investigaciones, etc.)”. La Fageda genera una cantidad enorme de información valiosa: datos sobre inclusión laboral, impacto social, sostenibilidad ambiental, producción agroalimentaria… y sin embargo, la mayoría de estos datos no están disponibles de forma abierta. Imagino un espacio digital —quizá construido con herramientas como CKAN o Dataverse— donde cualquier persona pudiera consultar indicadores de impacto, informes anuales o resultados de proyectos. Sería una forma de contribuir al procomún, algo que Fuster, Espelt y Renau (2021) destacan como una de las claves del cooperativismo de plataforma, que se basa en “tecnología y datos abiertos (FLOSS)” y en aportar “valor social al procomún”.

Otra idea que me resonó fue la de la trazabilidad. En el webinar aparecía literalmente la propuesta de “visualización de la trazabilidad de los productos comercializados”, y me pareció que La Fageda tiene aquí una oportunidad preciosa. Su relato ya es fuerte, pero podría hacerse aún más tangible si cada yogur llevara un pequeño código QR que permitiera al consumidor ver el origen de la leche, conocer el proceso de elaboración o descubrir el impacto social asociado a ese lote. Herramientas como OpenTrace o GS1 Digital Link permitirían hacerlo sin depender de grandes plataformas privadas. Esto encaja también con las tendencias del sector agroalimentario, donde se habla cada vez más de trazabilidad avanzada y espacios de datos compartidos para mejorar la sostenibilidad y la transparencia.

Mientras más pensaba en ello, más claro veía que La Fageda podría beneficiarse de integrarse en plataformas éticas de distribución como Katuma u Open Food Network, que aparecen como ejemplos de cooperativismo de plataforma en el webinar. No se trata de sustituir su presencia en supermercados —que es clave para su sostenibilidad económica— sino de abrir un canal alternativo más coherente con los valores de la ESS. Estas plataformas permiten vender sin intermediarios extractivos y conectar con consumidores que buscan precisamente proyectos como La Fageda: cercanos, sociales, transparentes.

Y aquí es donde me di cuenta de algo importante: todas estas herramientas digitales que imaginaba para La Fageda tienen algo en común. No son productos de grandes corporaciones ni plataformas que viven de extraer datos, sino tecnologías creadas por comunidades, cooperativas o fundaciones sin ánimo de lucro. Decidim, por ejemplo, es software libre gobernado colectivamente; CKAN y Dataverse permiten abrir datos sin entregarlos a Google o Microsoft; Nextcloud, Jitsi o Etherpad son alternativas éticas que garantizan soberanía tecnológica; y Katuma u Open Food Network nacen directamente del cooperativismo de plataforma. En conjunto, todas estas herramientas comparten algo esencial: están pensadas para reforzar el bien común, no para capturar datos ni generar dependencia, y por eso se alinean tan bien con el espíritu social y transformador de La Fageda.

Además, La Fageda está en un momento de expansión y renovación interna. En una entrevista reciente, su directora general explicaba que la entidad está entrando en una nueva etapa marcada por la evolución de su comunicación y su presencia en nuevos mercados, especialmente en el sector Horeca . También se menciona su participación en espacios de innovación como el congreso HIP, donde se presentan nuevas soluciones tecnológicas para la hostelería . Todo esto indica que la organización ya se mueve en entornos donde la digitalización es clave, aunque todavía no haya dado el salto hacia herramientas más alineadas con la ESS.

En este contexto, una aplicación móvil educativa podría ser una herramienta muy potente. No una app comercial, sino un espacio donde se expliquen historias de vida, contenidos sobre salud mental, actividades educativas para escuelas o incluso la posibilidad de reservar visitas a la granja. Sería una forma de amplificar el relato sin perder humanidad.

También pensé en la parte interna, la que no se ve desde fuera pero que es igual de importante. La digitalización podría servir para acompañar mejor a los trabajadores mediante plataformas de formación accesible como Moodle o Chamilo, con materiales adaptados a personas con diversidad funcional. Y la comunicación interna podría beneficiarse de herramientas cooperativas como Nextcloud, Etherpad o Jitsi, que evitarían depender de Google o Microsoft y permitirían trabajar de forma más ética y segura, algo que encaja con las recomendaciones sobre soberanía tecnológica en la ESS .

Mientras escribo todo esto, me doy cuenta de que la digitalización no tendría por qué alejar a La Fageda de su esencia. Al contrario: si se hace bien, podría reforzarla. Podría hacerla más transparente, más participativa, más conectada con su comunidad y más coherente con los valores de la ESS. La tecnología no sustituiría lo humano; simplemente lo amplificaría. Y creo que, en un momento en que la entidad está creciendo y expandiéndose, estas herramientas podrían ayudarla a no perder nunca aquello que la hace única.

 

Fuentes de  consulta

  • AECOC (2024). La Fageda, una empresa con alma social [Entrevista a Sílvia Domènech]. https://www.aecoc.es/c84-revista/la-fageda-una-empresa-con-alma-social
  • (s.f.). Decidim – Plataforma de participación democrática. https://decidim.org
  • EIT Food. (2023). Ethical AI in food traceability. https://www.eitfood.eu/blog/ethical-ai-in-food-traceability
  • Fuster Morell, M., Espelt, R., & Renau, M. (2021). Cooperativismo de plataforma: Análisis de las cualidades democráticas del cooperativismo como alternativa económica en entornos digitales. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 102, 5–31. https://ciriec-revistaeconomia.es/wp-content/uploads/CIRIEC_102_01_Fuster_et_al.pdf
  • (s.f.). Katuma – Plataforma cooperativa de distribución alimentaria. https://katuma.org
  • La Fageda. (s.f.). Web oficial de La Fageda. https://www.fageda.com
  • (s.f.). Nextcloud – Open source collaboration platform. https://nextcloud.com
  • Open Food Network. (s.f.). Open Food Network – Global cooperative food platform. https://openfoodnetwork.org
  • Renau Cano, M., Fuster Morell, M., & Espelt, R. (2021). Democratizando la economía de plataforma. Oikonomics, 15. https://doi.org/10.7238/o.n15.2102
  • Servimedia & The Objective. (2024, 20 febrero). La Fageda despliega en HIP su estrategia de expansión Horeca a nivel nacional. https://theobjective.com/economia/2024-02-20/fageda-hip-expansion-horeca
  • Som Connexió. (2023). IT cooperatiu: eines tecnològiques per a l’ESS. https://somconnexio.coop/blog/it-cooperatiu
  • Universitat Oberta de Catalunya. (2026). La digitalización de la economía social y solidaria [Webinar y diapositivas]. Documento proporcionado por la UOC.

 

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  1. Erik Barco Batista says:

    Buenas tardes Maria José,
    Me ha parecido una propuesta muy interesante porque no planteas la digitalización como una “modernización” automática, sino como una cuestión de encaje con la identidad de La Fageda. Creo que ese es uno de los puntos más fuertes de tu análisis: entender que, en una entidad como esta, la tecnología solo tiene sentido si refuerza la dimensión humana del proyecto y no si la sustituye.
    Además, me parece especialmente acertado que no te limites a hablar de herramientas genéricas, sino que propongas opciones concretas y coherentes con la ESS, como Decidim, Nextcloud, Jitsi o Katuma. Ahí se nota que no estás pensando solo en eficiencia, sino también en soberanía tecnológica, participación y reducción de dependencias respecto a grandes plataformas. En ese sentido, tu texto va más allá de la digitalización “instrumental” y la conecta con una lógica política y organizativa, lo cual me parece muy valioso.
    Dicho esto, creo que tu propuesta ganaría todavía más fuerza si profundizaras un poco en dos cuestiones. La primera es la viabilidad real de algunas herramientas en el caso concreto de La Fageda. Por ejemplo, la idea de abrir procesos participativos con Decidim es muy sugerente, pero quizá convendría preguntarse quién participaría realmente, con qué frecuencia y si ese tipo de plataforma complementaría la participación existente o podría generar una participación más formal que efectiva. En una organización con trabajadores con distintos niveles de autonomía y perfiles diversos, la accesibilidad no es un tema secundario.
    La segunda cuestión es que en tu texto aparecen muchas posibilidades interesantes, pero quizá faltaría priorizar. No todas tienen el mismo impacto ni la misma urgencia. A mí, personalmente, me parece que las más potentes serían tres: trazabilidad del producto, formación interna accesible y mejora de la comunicación/participación interna con herramientas éticas. En cambio, una app propia o la apertura de datos, aunque son ideas valiosas, quizá exigirían más recursos y un grado de madurez digital previo. Ordenar esas propuestas por impacto, coste y coherencia con la misión podría reforzar mucho tu análisis.
    También creo que podrías incorporar una mirada un poco más crítica sobre una tensión de fondo: La Fageda ya opera en mercados amplios y en canales convencionales, así que la cuestión no es solo “digitalizarse con herramientas éticas”, sino cómo evitar que la digitalización acabe reforzando una lógica de crecimiento, visibilidad y eficiencia que desplace parte de su función social. Para mí, ahí está el debate más interesante.
    En conjunto, me parece una aportación muy rica, bien documentada y con una tesis clara. Con un poco más de jerarquización de propuestas y algo más de problematización sobre los límites prácticos, te quedaría un análisis todavía más sólido.
    Un saludo,Erik Barco

  2. Pablo Díaz Belda says:

    Buenos días María José,

    Me ha parecido un análisis interesante y bien enfocado desde una perspectiva reflexiva. Creo que uno de los mayores aciertos de tu aportación es precisamente la idea central que planteas: la tensión entre digitalización y esencia humana. En el caso de La Fageda, esto es clave, porque no se trata solo de incorporar tecnología, sino de hacerlo sin desvirtuar un proyecto que se basa en el cuidado, la proximidad y la presencia.

    Me parece muy potente cómo planteas que la digitalización puede “amplificar” lo humano en lugar de sustituirlo, esta idea conecta muy bien con el enfoque de la Economía Social y Solidaria, donde la tecnología debe estar al servicio de las personas. En este sentido, las propuestas que haces sobre gobernanza participativa con herramientas como Decidim o sobre formación accesible son muy coherentes con los valores de la entidad.

    También destacaría tu reflexión sobre los datos abiertos, creo que identificas muy bien una oportunidad poco explorada en muchas entidades de la ESS, que viene a ser convertir el conocimiento generado en un bien común. En el caso de La Fageda, abrir datos sobre impacto social o inclusión podría no solo aumentar la transparencia, sino también contribuir a la investigación y a la replicabilidad del modelo. Sin embargo, aquí quizá podrías profundizar un poco más en las limitaciones puesto que abrir datos también implica costes, gestión y posibles riesgos relacionados con la privacidad o el uso indebido de la información.

    La idea de la trazabilidad mediante QR me parece acertada porque conecta muy bien con el consumidor final y refuerza el valor diferencial de La Fageda. No obstante, añadiría que este tipo de soluciones, aunque positivas, también pueden generar una cierta “digitalización del relato”, donde la experiencia se mediatiza a través de la tecnología. El reto sería mantener el equilibrio entre transparencia digital y autenticidad del vínculo.

    Como aportación adicional, quizá podrías profundizar en el concepto de soberanía tecnológica, que atraviesa todo tu análisis, es decir, no solo qué herramientas usar, sino quién las controla, cómo se gobiernan y qué implicaciones tienen a largo plazo. Esto es algo relevante en organizaciones como La Fageda, que tienen una fuerte dimensión ética.

    ¡Un saludo!

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Más allá del yogur: el modelo sistémico de La Fageda como referente de ESS

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Más allá del yogur: el modelo sistémico de La Fageda como referente de ESS

La Fageda es un ejemplo singular dentro del panorama de la Economía Social y Solidaria en Cataluña. Su origen en  1982, no responde a una lógica empresarial convencional, sino a la necesidad de ofrecer un trabajo digno y con sentido a personas con trastornos de salud mental o discapacidad intelectual en La Garrotxa. Esta motivación inicial ha marcado su camino y justifica por qué su actividad funciona como un medio para sostener un proyecto social, y no como un fin…
La Fageda es un ejemplo singular dentro del panorama de la Economía Social y Solidaria en Cataluña. Su origen…

La Fageda es un ejemplo singular dentro del panorama de la Economía Social y Solidaria en Cataluña. Su origen en  1982, no responde a una lógica empresarial convencional, sino a la necesidad de ofrecer un trabajo digno y con sentido a personas con trastornos de salud mental o discapacidad intelectual en La Garrotxa. Esta motivación inicial ha marcado su camino y justifica por qué su actividad funciona como un medio para sostener un proyecto social, y no como un fin en sí mismo.

La entidad ha establecido un modelo sistémico integrado por cinco entidades legales que permiten personalizar las trayectorias laborales y de apoyo a cada individuo según sus habilidades. Esta configuración incluye una cooperativa laboral, una fundación, un centro especial de empleo, un centro ocupacional y una compañía mercantil.  La combinación de estas entidades facilita que cada persona encuentre un entorno adecuado a su grado de autonomía, lo que evita caminos rígidos y propicia transiciones internas. Esta flexibilidad se alinea completamente con los principios de la ESS, especialmente con la noción de que la economía debe estar al servicio de las personas.

La gobernanza es uno de sus elementos más distintivos, si bien,  no sigue el modelo cooperativo clásico, ha construido un sistema para  la  toma de decisiones que protege la misión social y evita que la actividad económica   pueda  desviarse  hacia dinámicas puramente mercantiles. La fundación actúa como garante del propósito, mientras que la cooperativa y la sociedad mercantil gestionan la actividad productiva. La existencia de órganos directivos con perfiles diversos, mecanismos de supervisión ética y una cultura de transparencia refuerzan esta orientación. La organización hace públicas memorias de sostenibilidad, códigos éticos y documentación de buen gobierno que permiten evaluar su coherencia interna y su compromiso con la rendición de cuentas.

El vínculo con el territorio es otra  pieza clave: el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, un entorno que condiciona su actividad y refuerza su compromiso con la sostenibilidad. La organización ha obtenido certificaciones en  gestión ambiental, bienestar  animal, gestión de calidad e incluso la  Carta Europea de  Turismo  Sostenible y el Sello  de  Venta  de  Proximidad  que acreditan su respeto por el entorno y su apuesta por un modelo de producción responsable, reforzando su arraigo territorial y su apuesta por la producción local.

En términos de impacto económico y social ha generado un Valor Social Integrado superior a los 65 millones de euros en 2024, lo que equivale a un retorno aproximado de 13 euros por cada euro público recibido. Este indicador refleja no solo su actividad económica, sino también el ahorro en servicios sociales, la mejora de la autonomía personal y el impacto en las familias  y a que  su éxito comercial en el sector lácteo permite financiar los servicios asistenciales y mantener un modelo que no depende exclusivamente de subvenciones.

La  entidad también mantiene alianzas estratégicas con administraciones públicas, universidades, entidades del tercer sector y empresas privadas. Estas colaboraciones refuerzan su papel como actor sistémico dentro del territorio y como organización que trabaja en red, un principio fundamental de la ESS. Entre sus alianzas destacan la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Girona, el Ayuntamiento de Olot, la Universitat de Girona, la UVic-UCC, Dincat, AEES Dincat y diversas empresas con las que colabora en proyectos de inserción, sostenibilidad o innovación.

CUANDO  LAS  PALABRAS  SE CONVIERTEN  EN HECHOS

La Fageda encaja de manera natural con los principios de la ESS, y lo hace desde una práctica cotidiana que refleja con fidelidad aquello que afirma en su misión y sus valores. Su manera de situar a las personas en el centro, especialmente a quienes han tenido menos oportunidades, muestra una comprensión profunda de la economía como herramienta al servicio del bienestar colectivo.

La organización entiende el trabajo como un espacio de dignidad, crecimiento personal y construcción de identidad, y esta visión se traduce en un modelo que prioriza las necesidades humanas por encima de cualquier lógica de maximización del beneficio. Con una plantilla superior  a los  650 empleados,  existen  345 asalariados,168  se  encuentran  en  situación especial de  vulnerabilidad y  88  son  personas  usuarias de  los   servicios  ocupacionales /pre laborales, cifras que  suponen  que  más del  55%  de  la  plantilla  están  en situación  de  vulnerabilidad,  un tanto  por ciento que  se  debe considerar un buen  resultado al  estar  inmersa en  el   mercado alimentario.

Su estructura de dirección también refleja esta coherencia. Aunque no responde al modelo cooperativo tradicional. La combinación de órganos directivos profesionales, supervisión ética y mecanismos de transparencia permite mantener un equilibrio entre sostenibilidad financiera y compromiso social. No se trata de una democracia directa en sentido estricto, pero sí de un modelo que busca preservar la esencia y garantizar que las decisiones estratégicas se tomen con responsabilidad y con una mirada a largo plazo.

El vínculo con el territorio refuerza esta coherencia. La Fageda no solo opera en La Garrotxa, sino que forma parte de su tejido social y económico. Su presencia ha contribuido a generar empleo estable en un entorno rural, a dinamizar la economía local y a fortalecer la cohesión comunitaria. La gestión de los recursos naturales en un espacio protegido muestra un compromiso con la sostenibilidad que va más allá de lo ambiental y se extiende a la sostenibilidad social y comunitaria.

El impacto social medido confirma esta coherencia. El Valor Social Integrado evidencia que su actividad produce beneficios que trascienden lo económico y repercuten directamente en la calidad de vida de las personas trabajadoras, sus familias y la comunidad. La capacidad de combinar viabilidad empresarial con un impacto social tan significativo demuestra que la ESS no es una alternativa teórica, sino un modelo capaz de ofrecer respuestas reales a necesidades sociales complejas.

NO TODO  ES  PERFECTO: ALGUNAS COSAS  QUE  PODRÍAN  MEJORAR

Aunque es un referente, existen áreas donde podría reforzar su alineación con los principios de la ESS  como  podría  ser la incorporación de nuevos criterios de ESS en la cadena de suministro, priorizando proveedores cooperativos, entidades sociales o productores locales con prácticas sostenibles  o explorar soluciones de movilidad sostenible para la distribución de productos, especialmente en el transporte de última milla, donde el impacto ambiental es significativo.

Considero  que  una mayor divulgación de indicadores sociales y ambientales facilitaría la evaluación externa del proyecto y reforzaría su compromiso con la transparencia.

3. Referencias  bibliográficas

  • (2024). La Fageda: una empresa con alma social. https://www.aecoc.es/articulos/c84-la-fageda-una-empresa-con-alma-social/
  • Carta Europea de Turismo Sostenible. (s.f.). CETS: Compromiso con el turismo responsable. https://www.europarc.org
  • Generalitat de Catalunya. (s.f.). Venta de proximidad: productos agroalimentarios de origen local. https://agricultura.gencat.cat
  • (s.f.). Normas ISO 9001 e ISO 14001: Sistemas de gestión de calidad y ambiental. https://www.iso.org
  • La Fageda. (2024). Memoria de sostenibilidad 2024. https://www.fageda.com
  • La Fageda. (s.f.). Transparencia: certificaciones, acreditaciones y buen gobierno. https://www.fageda.com/es/transparencia/
  • La Fageda. (2024). Alianzas 2024. https://www.fageda.com/wp-content/uploads/2025/05/ALIANCES-2024-ESP.pdf
  • Welfair™. (s.f.). Certificación en bienestar animal. https://welfaircertification.org

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  1. Daniel Vázquez Paredes says:

    Hola Mª José,

    Tu análisis sobre La Fageda me ha parecido muy completo, especialmente cuando explicas cómo la actividad económica funciona como un medio para sostener el proyecto social. Creo que es un ejemplo muy claro de cómo la Economía Social y Solidaria sitúa a las personas en el centro de la actividad económica.

    Me ha llamado también la atención el modelo organizativo que describes, con distintas entidades que permiten adaptar los itinerarios laborales según las capacidades de cada persona. Esto muestra que el impacto social del proyecto va más allá de la producción de yogures y se extiende a la inclusión laboral y al bienestar de la comunidad.

    Como posible línea de reflexión, quizá también sería interesante analizar cómo iniciativas como La Fageda pueden inspirar a otras empresas del sector agroalimentario para integrar criterios sociales en su modelo productivo. Creo que su experiencia demuestra que es posible combinar viabilidad económica e impacto social.

  2. Romina Diana Ciornea says:

    Hola, Mª José.

    Tu texto presenta un análisis muy completo de La Fageda y explica bien por qué es un referente dentro de la Economía Social y Solidaria. No obstante, una mirada crítica permite añadir algunos matices. Por un lado, su éxito en el mercado lácteo implica operar en un sector muy competitivo, lo que puede generar tensiones entre la misión social y las exigencias del mercado. Mantener ese equilibrio es uno de los principales retos del proyecto para que el crecimiento empresarial no desplace su finalidad social.
    Además, aunque el modelo de gobernanza protege la misión de la organización, no responde plenamente a un modelo de participación democrática directa, habitual en muchas entidades de la ESS. Esto abre el debate sobre el grado real de participación de las personas trabajadoras, especialmente aquellas en situación de vulnerabilidad, en la toma de decisiones.
    Por último, aunque el Valor Social Integrado permite visibilizar el impacto positivo del proyecto, basar la evaluación del impacto principalmente en indicadores monetarios puede simplificar realidades sociales complejas. Complementar estos datos con evaluaciones cualitativas podría ofrecer una visión más completa del impacto real de La Fageda en las personas y en el territorio.

    Un saludo.
    Romina