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Análisis DAFO: Asociación Paisaje, Ecología y Género

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Análisis DAFO: Asociación Paisaje, Ecología y Género

¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían impactar en la…
¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían…

¡Bienvenidos de nuevo a mi folio!

En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían impactar en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y en su entorno, pero lo primero de todo, para que podamos entender mejor este posible impacto, vamos a abordar las necesidades que ambos podrían ver reforzadas mediante el uso de una moneda social local o mediante el uso de sistemas de intercambio no monetarios.

Antes de aventurarme a describir estas necesidades me gustaría presentaros el mapa conceptual que he realizado ya que con el podemos ver de forma clara y sintética los principales ámbitos en los que se presentan mayores retos, y al mismo tiempo, las áreas en las que este tipo de iniciativas podrían generar un mayor impacto.

Imagen 1. Mapa conceptual de necesidades. Fuente: Elaboración propia, Creado con Canva.

Una vez visto esto, y siendo conocedores de que la asociación se mantiene gracias a la financiación pública (Rodríguez, 2026) podemos decir que una de las principales necesidades que podría verse reforzada es la sostenibilidad económica ya que si la asociación decide impulsar en este caso una moneda complementaria comunitaria  (Corrons, 2026) podría ver reforzados sus recursos, aunque no por un obtención directa de beneficios económicos sino por la generación de una dinámica de intercambio (LanzaroteBiosfera, 2013). Asimismo, la implementación de esta moneda alternativa podría ayudarla con uno de sus mayores objetivos que es el de fortalecer la economía local de la Vera (entre productores, vendedores y consumidores) porque a diferencia de la moneda convencional, donde el valor tiende a salir del territorio, la circulación del mismo se mantendría dentro de este (Corrons, 2026).

Si seguimos bajo esta misma línea la inclusión de esta herramienta podría tener un impacto muy importante en las redes de la comunidad de la asociación porque esta hace que se promuevan relaciones basadas en la confianza, en la reciprocidad, y en la colaboración (tal como indican Moreno y Ortiz), además, en un medio rural como en el que se encuentra, donde la despoblación y el envejecimiento puede debilitar el tejido social (Rodríguez, 2026) esta herramienta puede actuar como un mecanismo de reactivación comunitaria.

Otro reto que podría verse reforzado, por ejemplo, con la incorporación de un banco de tiempo creado por la propia de la Asociación es el fomento de la inclusión económica y el acceso a bienes y servicios porque las personas con menor disponibilidad de recursos económicos podrían participar activamente (Habitat, 2004), del mismo modo, esta iniciativa podría reforzar la resiliencia del territorio al promover modelos económicos adaptados a las características de su entorno (González, 2018).

Por último, tengo que añadir que considero que la implementación de este tipo de iniciativas la permitiría contribuir la coherencia entre los valores de Paisaje, Ecología y Genero y sus prácticas porque en las organizaciones vinculadas a la Economía Social y Solidaria lo importante no es solo el que se hace sino también el cómo se hace.

ANÁLISIS DAFO

Una vez analizadas las necesidades reales que pueden cubrir este tipo de sistemas no convencionales nos adentramos en el análisis DAFO, análisis que he podido realizar gracias a las investigaciones previas que he expuesto anteriormente en otras publicaciones por lo que si no los habéis consultado os animo a que lo hagáis.

Imagen 2. Análisis DAFO. Fuente: Elaboración propia. Creado con Canva.

Para empezar comenzaremos viendo las fortalezas internas que presenta la organización para participar en este tipo de iniciativas y la primera de ellas, y de las más importantes, es que la entidad parte de una posición especialmente favorable debido a su fuerte arraigo territorial. Este elemento no es menor ya que las monedas sociales y los bancos de tiempo requieren de un alto grado de confianza y de proximidad entre los actores participantes (EconomiaSolidaria, 2016) por lo que, en este sentido, el hecho de que ya trabaje con redes locales de productores, de consumidores y colectivos sociales (Asociación Paisaje, Ecología y Genero, 2026) la hace que pueda tener una base sólida sobre la que articular estos sistemas de intercambio.

Además, su experiencia en la agroecología y en la económica social solidaria la hace disponer de los conocimientos prácticos necesarios sobre los circuitos cortos de comercialización (Gómez y Barbosa, 2023) y sobre otros modelos económicos alternativos, a esto se le suma su capacidad de formación y dinamización (Rodríguez, 2026) porque con ella podría realizar, por ejemplo, unos talleres informativos donde explicase el funcionamiento y los beneficios de estos sistemas.

No obstante, no podemos olvidarnos que existen algunas debilidades que podrían dificultar su puesta en marcha como podría ser la dependencia de la administración pública porque aunque no es obligatorio contar con ella para implementar este tipo de recursos sí que es altamente recomendable para alcanzar una escala significativa, generar confianza y evitar problemas legales (Avila y Tezanos, 2023 y LanzaroteBiosfera, 2013), a su vez, la creación de una moneda social la implicaría diversas tareas como son el diseño del sistema, la gestión de los usuarios o su  seguimiento, lo que requieren tiempo y personal cualificado.

También la posible falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales o en los bancos de tiempo podría suponer un obstáculo técnico porque aunque la entidad tenga experiencia en la economía social estos sistemas tienen dinámicas propias que requieren aprendizaje (Martin, 2024). Por otro lado la baja densidad de población del territorio donde opera pueda hacerla que la resulte más difícil alcanzar una masa crítica suficiente de participantes (Fastercapital, 2026) que garantice la circulación activa de la moneda, sin ir más lejos, si solo participan unos pocos productores y consumidores, el sistema puede perder utilidad y dejar de utilizarse.

Ahora que hemos llegado hasta aquí y antes de seguir con el desarrollo del análisis DAFO os comparto este esquema explicativo que he encontrado en este enlace  https://laaventuradeaprender.intef.es/wp-content/uploads/2024/10/Guia-LADA_Como_hacer_una_moneda_social.pdf sobre el diseño y el funcionamiento de la moneda complementaria ya que me ha parecido muy interesante.

Imagen 3. Esquema sobre el diseño y el funcionamiento de la moneda complementaria. Fuente: (Martin, 2014).

Siguiendo con el análisis podemos decir que en cuanto a las oportunidades, la implantación de una moneda social podría tener un impacto muy significativo en el fortalecimiento de la economía local porque se estaría limitando su uso al territorio en concreto y esto podría traducirse en que las personas pagasen con esta moneda los productos agroecológicos y que estos a su vez utilizasen la moneda para acceder a otras prácticas económicas locales asociadas creando un circuito corto de intercambio, asimismo, estas herramientas pueden contribuir de manera directa a reforzar la cohesión social ya que con en supuesto del banco del tiempo se permitiría que las personas intercambiases servicios y esto haría que se fomentasen relaciones de confianza y de apoyo en el conjunto de la comunidad (Sinc, 2016).

Otra oportunidad importante es la mejora de la inclusión económica porque las personas podrían participar activamente en estos sistemas ofreciendo su tiempo o habilidades a cambio de otros servicios sin invertir su dinero (Maroñas et al, 2026), por ejemplo, una persona podría ofrecer su apoyo en huerto privado y a cambio recibir productos de este o ayuda en otras tareas.

Sin embargo, también tenemos que considerar que existen algunas amenazas para su implementación y es que una de los principales y de las que más consecuencias negativas conlleva es la desconfianza y la falta de adaptación por parte de la población porque esto requiere un cambio total en la forma de entender los intercambios económicos (Sanz, s.f).

Por otro lado, existe el riesgo de que el sistema no alcance una escala suficiente y se quede en simplemente una experiencia como es el RES en España porque aunque alcanzo en el territorio catalán una gran actividad inicial el sistema finalmente se vio interrumpido (Wikipedia, 2026), o el riesgo de que la falta de reconocimiento institucional o  las limitaciones normativas dificulten su integración (Elparaguas, 2025) con la economía convencional porque no todos los servicios podrían intercambiarse por bancos del tiempo o por monedas sociales.

Para finalizar el análisis me gustaría compartiros esta imagen porque aunque no esté relacionada con la Asociación Paisaje, Ecología, y Genero, sí que recoge diferentes casos de monedas sociales demostrándonos que este tipo de alternativas económicas han sido y pueden ser posibles.

Imagen 4. Tabla de monedas sociales en Andalucía. Fuente: (ElTopo, 2014).

Sin más que añadir me despido, gracias por dedicar tu tiempo en leerme ¡te espero en mi próxima publicación!

BIBLIOGRAFÍA Y WEGRAFÍA

 

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