En esta aportación voy a realizar un análisis inicial DAFO sobre la influencia que podría tener el impulso de una moneda social local o de fórmulas de intercambio no monetario en la entidad analizada. Yo creo que, en este caso, una moneda social local no sustituiría a las…
En esta aportación voy a realizar un análisis inicial DAFO sobre la influencia que podría tener el impulso de…
En esta aportación voy a realizar un análisis inicial DAFO sobre la influencia que podría tener el impulso de una moneda social local o de fórmulas de intercambio no monetario en la entidad analizada.
Yo creo que, en este caso, una moneda social local no sustituiría a las formas habituales de financiación o apoyo, pero sí podría funcionar como una herramienta complementaria para reforzar la comunidad, la cooperación y el vínculo con el entorno más cercano. Aun así, también pienso que su aplicación tendría límites, porque no estamos hablando de una entidad centrada en una actividad económica local directa, sino en una asociación con una finalidad social y solidaria.
Debilidades
La principal debilidad que veo es que la aplicación práctica de una moneda social local puede ser bastante limitada dentro del funcionamiento habitual de la entidad. Es decir, no es una organización que trabaje con intercambio constante de bienes o servicios dentro de un mercado local, por lo que sería más difícil encontrar un uso real y continuado para esta herramienta.
Además, para poner en marcha algo así hace falta tiempo, organización y una red de personas y entidades que participen de forma activa. Si la asociación no tiene capacidad suficiente para coordinarlo o hacer seguimiento, se puede convertir en una carga más que en una mejora.
También creo que puede haber una limitación importante en cuanto a recursos, ya que muchas veces estas iniciativas requieren dedicación, comunicación y constancia para que tengan sentido.
Amenazas
Una de las amenazas más claras, para mí, es que la propuesta se quede en una idea interesante en teoría, pero poco útil en la práctica. Si no hay una comunidad suficientemente implicada o no se genera una dinámica real de uso, la moneda social puede perder valor rápidamente.
Otra amenaza es la posibilidad de dispersar esfuerzos. Es decir, dedicar tiempo y energía a una iniciativa nueva que quizá no tenga un impacto tan directo como otras formas de apoyo más claras y alineadas con la actividad principal de la entidad.
También pienso que puede existir cierta confusión si no se explica bien cómo funciona, para qué sirve o qué relación tiene con la misión de la asociación. Si las personas que colaboran no lo entienden, puede generar distancia en lugar de participación.
Fortalezas
Como fortaleza, considero que la entidad ya parte de valores muy conectados con la Economía Social y Solidaria, como la cooperación, la solidaridad, la participación y el compromiso social. Esto hace que una iniciativa basada en intercambio, apoyo mutuo o moneda social tenga bastante coherencia con su forma de actuar.
Otra fortaleza es que existe una base social y comunitaria que ya apoya el proyecto, y eso puede facilitar dinámicas de colaboración más allá de la aportación económica tradicional.
Además, la entidad tiene capacidad para movilizar personas a través de actividades solidarias, campañas y redes de apoyo, lo que podría servir como base para impulsar fórmulas alternativas de intercambio o participación local.
Oportunidades
La oportunidad que veo más clara es reforzar el arraigo territorial y el sentimiento de comunidad alrededor de la entidad. Una moneda social local o formas de intercambio no monetario podrían ayudar a que la relación con el entorno no se base solo en donar, sino también en participar, colaborar y formar parte de una red más activa.
También creo que podría abrir la puerta a generar nuevas alianzas con otras iniciativas de ESS del territorio, lo que daría más visibilidad al proyecto y reforzaría la cooperación local.
Otra oportunidad importante es que permitiría ampliar la idea de apoyo, es decir, que no todo dependa siempre del dinero. También se podría contribuir desde el tiempo, los conocimientos, los recursos o pequeños servicios, y eso puede hacer que más personas se impliquen de formas diferentes.
Hola María del Mar, gracias por tu análisis, me ha parecido muy claro y realista. Coincido contigo en que una moneda social podría ser más una herramienta de cohesión que un mecanismo central de financiación. Como decía Elinor Ostrom, “las comunidades funcionan mejor cuando crean sus propias reglas de cooperación”, y tu DAFO va muy en esa línea.
Solo añadiría una idea: quizá valdría la pena explorar un micro‑piloto muy sencillo, tipo banco de tiempo ligado a actividades concretas. Algo pequeño, fácil de gestionar y que permita ver si realmente hay interés antes de invertir más energía.
Tu reflexión abre un camino interesante sin perder de vista los límites prácticos, y eso siempre suma.
Me ha parecido muy interesante tu visión de la implantación de una moneda alternativa como vía de reforzar la comunidad y la red de socios y socias en relación al territorio.
Mencionas como fortaleza la confianza interna que las personas que son parte de la comunidad de Indakana ya tienen en la asociación. Por complementar tu análisis, añadiría que existe la posibilidad de lanzar pruebas piloto a pequeña escala que permitan dilucidar el posible uso de monedas alternativas en el entorno. La mencionada confianza interna podría reforzar las probabilidades de éxito de una iniciativa así.
También destacaría en las oportunidades el potencial educativo que tiene una iniciativa de este tipo. Un proyecto así puede ayudar a reflexionar en torno al papel que juega el dinero en la sociedad y en las alternativas disponibles. Siendo Indakana una iniciativa dirigida a la juventud y a la potenciación de sus oportunidades, también educativas, podría ser una buena idea.
Tu análisis plantea una cuestión especialmente relevante en entidades como Asociación Indakana el debate no es tanto si una moneda social puede “encajar”, sino qué función transformadora podría asumir en una organización cuyo valor principal no es mercantil, sino relacional y comunitario. Ahí está, precisamente, lo interesante del caso.
Como aportación complementaria, añadiría que en una entidad social como Indakana, una moneda social no tendría por qué evaluarse con la lógica de eficiencia propia de un mercado local, sino desde su capacidad para fortalecer capital social. Es decir, su valor podría no estar tanto en sustituir intercambios monetarios como en activar reciprocidades, reconocer contribuciones invisibles y ampliar formas de participación que normalmente quedan fuera de los esquemas tradicionales de financiación o voluntariado.
También introduciría una reflexión sobre las amenazas desde una perspectiva institucional. Más allá del riesgo de dispersar esfuerzos, existe el desafío de evitar que estas herramientas queden reducidas a innovaciones periféricas desconectadas de la estrategia de la entidad.
Por otro lado, veo especialmente potente la oportunidad que mencionas sobre ampliar la idea de apoyo más allá del dinero. Ahí podría incluso argumentarse que una moneda social local podría actuar como mecanismo de democratización de la participación, permitiendo que personas con menos capacidad económica contribuyan y sean reconocidas mediante tiempo, conocimientos o servicios.
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace desde hace años. Su proyecto siempre ha girado en torno a la dignidad y al acompañamiento, y no tanto a la lógica estricta del mercado. En el día a día se generan formas de valor que no pasan por una nómina: el apoyo entre compañeros, la estabilidad emocional que proporciona un entorno seguro, la transmisión de habilidades o…
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace desde hace años. Su proyecto siempre ha girado en torno a la dignidad y al acompañamiento, y no tanto a la lógica estricta del mercado. En…
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la…
La idea de introducir una moneda social en La Fageda obliga a mirar con otros ojos aquello que la organización ya hace desde hace años. Su proyecto siempre ha girado en torno a la dignidad y al acompañamiento, y no tanto a la lógica estricta del mercado. En el día a día se generan formas de valor que no pasan por una nómina: el apoyo entre compañeros, la estabilidad emocional que proporciona un entorno seguro, la transmisión de habilidades o la simple presencia compartida. Todo esto sostiene la misión social de la entidad, pero queda fuera de los mecanismos habituales de reconocimiento económico. Autoras como Seyfang (2004) han descrito este tipo de aportaciones como parte de una economía comunitaria que el dinero convencional no sabe medir.
Una moneda social permitiría, en cierto modo, dar un lugar explícito a ese valor que ahora circula de manera informal. Corrons, en su webinar sobre monedas complementarias, insiste en que estos sistemas no buscan sustituir al euro, sino activar recursos que ya existen en la comunidad y que permanecen infrautilizados. La experiencia de la Turuta en Vilanova i la Geltrú, recogida por la UOC, muestra que cuando una comunidad dispone de un medio de intercambio propio, la participación aumenta y la riqueza generada se queda en el territorio. En un entorno como la Garrotxa, donde La Fageda mantiene relaciones estables con productores y comercios locales, este tipo de herramienta podría reforzar dinámicas que ya funcionan, pero que podrían adquirir una dimensión más amplia.
La organización parte de una posición favorable. Su arraigo territorial, su reputación y la confianza que genera son elementos que, según Blanc (2011), resultan determinantes para que una moneda comunitaria pueda consolidarse. Además, la cultura interna de La Fageda —centrada en las capacidades de cada persona y en la importancia del acompañamiento— encaja bien con la lógica de los bancos de tiempo y de los sistemas de crédito mutuo. Fare y Ahmed (2017) señalan que estos modelos funcionan especialmente bien en contextos donde existe una base comunitaria sólida, algo que aquí se cumple.
Sin embargo, esta misma estructura también plantea retos. El primero tiene que ver con la manera en que solemos entender el valor. La idea de que solo cuenta aquello que se paga con dinero es muy persistente, y Corrons advierte que este “mapa mental” puede generar resistencias, incluso en organizaciones con una fuerte orientación social. A esto se suma la falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales. Aunque La Fageda tiene una larga trayectoria en la ESS, estos sistemas requieren tareas de seguimiento, dinamización y comunicación que no siempre son fáciles de asumir. Fare y Ahmed (2017) subrayan que la sostenibilidad de estas iniciativas depende en gran medida de la capacidad de mantenerlas vivas en el tiempo, algo que exige dedicación.
También hay que tener en cuenta el marco institucional. Ávila y Tezanos (2023) señalan que la normativa española sobre monedas sociales es todavía ambigua, lo que obliga a diseñar estos sistemas con prudencia para evitar problemas legales. Este aspecto puede convertirse en un freno si no se acompaña de un diálogo con administraciones locales y actores del territorio.
A pesar de estas dificultades, las oportunidades son considerables. Una moneda social podría reforzar la economía local, creando un circuito de intercambio que mantenga el valor dentro de la Garrotxa. Lietaer (2001) y Blanc (2011) coinciden en que las monedas comunitarias funcionan como “circuitos cerrados”, donde el dinero no se escapa hacia grandes cadenas, sino que circula entre quienes viven y trabajan en el territorio. Para La Fageda, esto podría traducirse en nuevas formas de colaboración con comercios locales y en una mayor conexión con la comunidad.
Otra oportunidad importante tiene que ver con la inclusión. No todas las personas vinculadas a La Fageda pueden trabajar a tiempo completo, pero sí pueden aportar habilidades, tiempo o conocimientos. En un sistema de intercambio alternativo, estas contribuciones tendrían un reconocimiento explícito. Seyfang (2004) destaca que los bancos de tiempo permiten valorar actividades que el mercado no reconoce, pero que son esenciales para la cohesión social. En una organización donde la diversidad funcional es un elemento central, esta posibilidad adquiere un sentido especial.
La moneda social también podría aumentar la resiliencia del territorio. Corrons señala que estos sistemas actúan como amortiguadores en momentos de crisis, ya que no dependen de la disponibilidad de euros. En un contexto de incertidumbre económica, disponer de un medio de intercambio propio puede ofrecer una mayor capacidad de respuesta colectiva.
Ahora bien, también existen amenazas. Una de las más relevantes es la posibilidad de que la moneda no alcance una masa crítica suficiente. North (2010) explica que, sin un número mínimo de participantes, estos sistemas tienden a perder dinamismo y a desaparecer. También existe el riesgo de que la moneda se perciba como un proyecto accesorio si no se integra adecuadamente en la estrategia global de la organización. Para evitarlo, es necesario un proceso participativo que permita que la iniciativa sea comprendida y asumida por quienes forman parte de La Fageda y por su entorno.
En conjunto, la introducción de una moneda social local podría convertirse en una herramienta útil para profundizar en la misión social de La Fageda y reforzar su impacto comunitario. No se trata solo de crear un medio de intercambio alternativo, sino de abrir un espacio donde el valor se mida de manera más humana y más coherente con los principios de la Economía Social y Solidaria.
Fuentes de consulta
Ávila Sánchez, M., & Tezanos Vázquez, S. (2023). Monedas sociales y economía circular: sinergias, retos y oportunidades para España.
Blanc, J. (2011). Classifying “CCs”: Community, complementary and local currencies. International Journal of Community Currency Research.
Corrons, A. (2025). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local. Universitat Oberta de Catalunya.
Fare, M., & Ahmed, P. (2017). Complementary currencies and social inclusion: Lessons from European experiences. Journal of Community Currency Research.
Lietaer, B. (2001). The Future of Money.
North, P. (2010). Local Money: How to Make It Happen in Your Community.
Seyfang, G. (2004). Time Banks: Rewarding community self-help in the global economy. Community Development Journal.
Universitat Oberta de Catalunya. (s.f.). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta).
Debatecontributions 3en La Fageda y la economía invisible: hacia un sistema de intercambio comunitario
Alexandra Eugenia Gorneanu says:
Visibilidad: Pública
Buenos días Maria José,
Me ha gustado bastante tu análisis, sobre todo cómo planteas lo de la “economía invisible”. Creo que encaja muy bien con La Fageda, porque al final ya están generando ese tipo de valor aunque no pase por el dinero.
También estoy de acuerdo en que una moneda social no sería tanto crear algo nuevo, sino reforzar lo que ya hacen. Ahí creo que está el punto fuerte de tu propuesta.
Por comentar algo que quizá podrías añadir, en algunos casos como La Turuta se ha visto que la moneda se puede acumular sin poder gastarla fácilmente, y eso acaba siendo un problema. Igual en La Fageda podría pasar algo parecido si no hay suficientes intercambios. Esto lo comentan también en algunos recursos sobre monedas sociales, donde se habla de ese “bloqueo” cuando no hay suficiente red para usarla.
Saludos,
Alexandra.
En primer lugar, decir que me parece un análisis muy interesante y bien fundamentado, ya que conectas muy bien la idea de la moneda social con los valores y la forma de trabajar de La Fageda.
Para empezar, estoy de acuerdo contigo en que una de las principales fortalezas es que la organización ya genera valor más allá de lo económico, como el acompañamiento o el apoyo entre personas. Esto encaja muy bien con la lógica de una moneda social, que precisamente busca reconocer este tipo de aportaciones que el mercado tradicional no valora.
En cuanto a las oportunidades, me parece muy acertado destacar el impacto que podría tener a nivel local, reforzando la economía del territorio y las relaciones con otros agentes. Además, la idea de mejorar la inclusión también es clave, ya que permitiría reconocer la participación de personas que no pueden trabajar de forma convencional.
Respecto a las debilidades y amenazas, coincido en la importancia de la falta de experiencia y en la necesidad de mantener una participación activa. Quizá añadiría que también puede ser un reto integrar este tipo de iniciativas en el día a día de la organización sin que suponga una carga excesiva.
En general, considero que tu análisis está muy bien desarrollado y bien argumentado, pero quizá podrías concretar un poco más cómo se aplicaría la moneda social en la práctica dentro de la entidad.
Hola Maria José,
El enfoque desde la «economía invisible» me ha resultado muy sugerente. La idea de que La Fageda ya genera ese valor y que una moneda social podría simplemente darle un lugar explícito conecta bien con lo que Corrons plantea en el webinar sobre activar recursos que el sistema convencional ignora.
La referencia a Seyfang (2004) aplicada a la diversidad funcional también me parece un buen hilo, porque introduce una dimensión que va más allá de la lógica económica habitual de estos sistemas.
Como reflexión que quizá podrías desarrollar, Alexandra ya te apuntaba el riesgo de acumulación sin reinversión. Creo que en el contexto de La Fageda ese riesgo depende mucho de cuántos actores del territorio se sumen desde el inicio, y podría ser interesante pensar en qué condiciones mínimas harían viable ese circuito.
Un saludo,
Samuel
La incorporación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Tal como señala August Corrons (2026), estas monedas generan circuitos económicos complementarios que fortalecen el tejido comunitario y promueven relaciones basadas en la confianza. Fortalezas La Fundación Engrunes presenta una clara alineación con los valores y objetivos de las monedas sociales. Su trabajo en inserción sociolaboral y economía…
La incorporación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Tal como señala August Corrons (2026), estas monedas generan circuitos económicos complementarios que fortalecen el tejido…
La incorporación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta de las finanzas éticas…
La incorporación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Tal como señala August Corrons (2026), estas monedas generan circuitos económicos complementarios que fortalecen el tejido comunitario y promueven relaciones basadas en la confianza.
Fortalezas
La Fundación Engrunes presenta una clara alineación con los valores y objetivos de las monedas sociales. Su trabajo en inserción sociolaboral y economía circular responde directamente a las finalidades de estos sistemas, que buscan incluir a personas excluidas del mercado convencional (Ávila y Tezanos, 2023).
Asimismo, la entidad dispone de una red comunitaria activa, como evidencian iniciativas como su feria de consumo responsable. Este capital social es clave, ya que, según August Corrons (2026), la confianza y la participación son elementos esenciales para el funcionamiento de las monedas locales.
Necesidades que podrían reforzarse:
Acceso a bienes y servicios para colectivos vulnerables mediante intercambios no monetarios.
Mejora de los procesos de inserción sociolaboral.
Refuerzo de la economía circular y el consumo responsable.
Incremento de la participación comunitaria.
Debilidades
Entre las principales limitaciones se encuentra la falta de formación específica en el diseño y gestión de monedas sociales, tal como advierte Martín Belmonte (2014), quien destaca la complejidad organizativa de estos sistemas.
Además, la implementación requiere recursos humanos y técnicos que pueden suponer una carga adicional para la entidad. La experiencia de La Turuta analizada por August Corrons (2019) muestra que uno de los principales retos es alcanzar una masa crítica suficiente de usuarios.
Limitaciones principales:
Falta de conocimientos técnicos específicos.
Necesidad de recursos adicionales (tiempo, personal, tecnología).
Riesgo de sobrecarga organizativa.
Dificultad para consolidar una base amplia de participantes.
Oportunidades
Las monedas sociales representan una oportunidad para fortalecer el desarrollo local y la cohesión social. Según Ávila y Tezanos (2023), estas herramientas generan sinergias con la economía circular y favorecen modelos económicos más sostenibles.
Asimismo, González de Canales (2018) destaca que los sistemas de intercambio no monetario contribuyen a revitalizar territorios y reforzar redes comunitarias.
Principales oportunidades:
Dinamización del comercio local y de proximidad.
Fortalecimiento del tejido comunitario y las redes de cooperación.
Incremento de la resiliencia económica del territorio.
Inclusión social de colectivos vulnerables.
Posicionamiento de Engrunes como referente en innovación social.
Tal como recoge El Topo (2014), las monedas sociales también permiten “tejer comunidad”, generando vínculos más allá del intercambio económico.
Amenazas
Entre los principales riesgos se encuentra la dificultad de mantener la participación a largo plazo. Muchas iniciativas de monedas sociales pierden dinamismo si no existe un compromiso continuado (González de Canales, 2018).
Además, puede haber resistencia por parte de la ciudadanía o los comercios debido al desconocimiento o la desconfianza hacia estos sistemas. También existe el riesgo de que la moneda tenga un uso limitado si no logra integrarse en la economía local.
Principales amenazas:
Baja participación o abandono progresivo del sistema.
Falta de aceptación social o comercial.
Impacto reducido por falta de masa crítica.
Dificultades de gobernanza y coordinación.
Riesgo de insostenibilidad a medio y largo plazo.
Conclusión reflexiva
El análisis DAFO muestra que la implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes podría reforzar significativamente su misión social, especialmente en términos de inclusión, acceso a recursos y fortalecimiento comunitario. Sin embargo, como subraya August Corrons (2026), estas herramientas son complementarias y su éxito depende del compromiso de la comunidad y de una adecuada gestión.
Desde una perspectiva crítica, la moneda social debe integrarse en la estrategia global de la entidad, acompañada de formación, participación activa y alianzas territoriales. Solo así podrá convertirse en un instrumento real de transformación social y no en una iniciativa puntual con impacto limitado
Corrons, A [August] (2026) La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios [webinar]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC
González de Canales, L [Luis] (2018) Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local. https://almanatura.com/2018/01/economias-alternativas-transformar-pueblo/Inici del formulari
Nota metodológica:Para la elaboración de este análisis DAFO se ha empleado la inteligencia artificial chapgpt como herramienta de apoyo en la estructuración de la información.La coclusión es una reflexión segun los apuntes y conocimiento de la Fundación Engrunes..
He leído tu análisis sobre la posible implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes y me ha parecido un trabajo bien documentado. Se nota que has revisado bibliografía variada y que conoces bien el marco conceptual de las monedas complementarias, porque las referencias están bien integradas y ayudan a situar la propuesta dentro de las finanzas éticas y del desarrollo local. La manera en que introduces a Corrons, Ávila y Tezanos o González de Canales muestra que has buscado fuentes pertinentes y que no te has limitado a una visión superficial del tema.
La parte dedicada a las fortalezas de Engrunes está especialmente lograda, porque conectas de forma clara la misión de la entidad —sobre todo su trabajo en inserción sociolaboral y economía circular— con los principios que suelen sostener las monedas sociales. Esa relación entre valores, prácticas y potencial de la herramienta está bien argumentada y encaja con lo que plantea la literatura especializada. También es acertada la observación sobre el capital social que ya tiene la entidad, algo que Corrons menciona como un factor decisivo para que estos sistemas funcionen.
En cuanto a las debilidades, señalas aspectos que suelen aparecer en la mayoría de experiencias reales: la falta de conocimientos técnicos, la necesidad de recursos adicionales o el riesgo de sobrecarga organizativa. Aquí tu análisis es realista y equilibrado, aunque quizá podrías haber matizado que algunas de estas limitaciones pueden mitigarse si la moneda se diseña de forma gradual o si se apoya en alianzas externas. Aun así, la identificación de los retos internos está bien planteada y es coherente con las referencias que utilizas.
Las oportunidades que mencionas están muy bien escogidas, sobre todo la idea de que una moneda social podría reforzar el comercio local, aumentar la resiliencia del territorio o posicionar a Engrunes como un actor innovador dentro de la ESS. Ese enfoque encaja con lo que Ávila y Tezanos describen como las sinergias entre economía circular y monedas complementarias, y también con la visión más comunitaria que recoge El Topo cuando habla de “tejer comunidad”.
En la parte de amenazas, tu análisis vuelve a ser realista. La dificultad de mantener la participación a largo plazo, la desconfianza inicial o la falta de masa crítica son riesgos que aparecen en casi todas las experiencias documentadas. Aquí quizá podrías haber añadido algún ejemplo concreto de iniciativas que hayan tenido problemas similares, pero aun así la reflexión es pertinente y está bien fundamentada.
En conjunto, tu texto ofrece una visión completa y bien argumentada sobre cómo una moneda social podría encajar en la Fundación Engrunes. La única sugerencia que te haría es que, aunque mencionas la entidad en varios momentos, el análisis sigue teniendo un tono bastante general. Podrías reforzar la aplicación concreta incorporando algún detalle más específico sobre Engrunes: su estructura interna, su relación con el territorio, los perfiles de las personas usuarias o las dinámicas de sus proyectos. Eso ayudaría a que el DAFO no se perciba como un marco teórico aplicado de forma genérica, sino como un análisis más situado en la realidad de la organización.
Aun así, el trabajo está muy bien construido, es claro y demuestra dominio del tema. Se nota que has hecho un esfuerzo por integrar teoría, práctica y referencias de calidad, y eso le da mucha consistencia al conjunto. Felicidades!
Hola, María José:
Muchas gracias por tu comentario tan detallado y constructivo. Me alegra saber que el análisis te ha parecido bien documentado y que la integración de las referencias te ha resultado coherente y útil para contextualizar la propuesta. He intentado precisamente eso: no quedarme en una aproximación superficial, sino conectar la teoría de las monedas sociales con el caso concreto de la Fundación Engrunes.
También valoro mucho que destaques la relación entre los valores de la entidad y el potencial de la moneda social. Considero, como bien señalas, que el capital social y la trayectoria en inserción sociolaboral y economía circular son una base clave para que una iniciativa de este tipo pueda tener sentido y recorrido.
En cuanto a las debilidades y amenazas, tomo nota de tu sugerencia sobre matizar más las posibles vías de mitigación, como un diseño progresivo o el apoyo en alianzas externas. Creo que es un punto muy relevante que puede enriquecer el análisis y hacerlo aún más aplicado a la realidad.
Del mismo modo, me parece muy acertada tu recomendación de profundizar en aspectos más concretos de Engrunes (estructura, perfiles, dinámicas internas, etc.). Coincido en que eso ayudaría a aterrizar mejor el DAFO y a reforzar su carácter situado, algo que sin duda podría desarrollar más en futuras revisiones del trabajo.(punto que debo mejorar).
La verdad que agradezco tus comentarios , porque tengo que superarme
Un saludo,
Tomás Arnau
Tu propuesta sobre la incorporación de una moneda social en la Fundación Engrunes me ha parecido muy bien estructurada y construida, además considero que has sabido mostrar el conocimiento tanto del funcionamiento de estas herramientas como del objetivo de la entidad. La manera en la que has conectado la inserción socio laboral, la economía circular y las finanzas éticas me ha parecido muy acertada ya que sitúa a Engrunes en un punto de partida muy favorable para explorar este tipo de iniciativas. También, me ha parecido muy pertinente que hayas destacado que el capital social existente ya que la confianza y la participación comunitaria son elementos muy relevantes para que una moneda social pueda consolidarse y generar un impacto real.
Por otro lado, en cuanto al análisis de necesidades, considero que, aunque su orientación es buena se podría profundizar un poco más, por ejemplo en cómo la manera social podría contribuir de forma concreta a los procesos de inserción socio laboral o, por ejemplo a los recursos por parte de los colectivos vulnerables ya que una explicación corta sobre los mecanismos de intercambio o los incentivos que podría generar la incorporación de esta moneda ayudaría a visualizar mejor su utilidad práctica. En cuanto a las debilidades, la diferenciación entre limitaciones internas y amenazas externas me parece muy acertada, aunque seria interesante matizar que algunos aspectos como la masa critica puedan depender más del contexto territorial que de la propia entidad
Considero que las oportunidades están bien argumentadas, sobre todo me ha llamado la atención cuando señalas la capacidad de estas monedas para dinamizar el comercio local y fortalecer la cohesión comunitaria, aunque, si quisieras, podrías añadir que además de generar estos cambios alternativos, esta moneda social podría reforzar la identidad colectiva. En cuanto a las amenazas me ha parecido que has sido realista, y quizá solo quedaría una breve reflexión sobre la importancia de diseñar una gobernanza participativa que pueda evitar, por ejemplo, la sobrecarga organizativa.
En conclusión, considero que, aunque se puedan hacer algunos cambios para mejorar el análisis o para que la visión sea más completa considero que es clara y bien fundamentada.
Buenas tardes, Miriam,
Muchas gracias por tu valoración y por el tiempo que has dedicado a analizar la propuesta con tanto detalle. Me alegra que hayas percibido coherencia entre los distintos elementos planteados. Tomo muy en cuenta tus sugerencias, especialmente la necesidad de profundizar en la aplicación práctica de la moneda social en los procesos de inserción sociolaboral y en los mecanismos de intercambio e incentivos. También me parece muy acertada tu observación sobre el contexto territorial y la masa crítica, así como la importancia de reforzar la identidad colectiva y una gobernanza participativa.
Gracias de nuevo por tus aportaciones, me serán muy útiles para mejorar el trabajo.
Un saludo.
Análisis DAFO: Moneda social en la Fundación Engrunes (versión final)
Autor: Tomás Arnau Asensio
Introducción y contextualización del caso
La posible implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes debe entenderse como una herramienta propia de las finanzas éticas orientada a reforzar el desarrollo local, la inclusión social y la economía circular. Estas monedas generan circuitos económicos complementarios que favorecen relaciones basadas en la confianza, la reciprocidad y el arraigo territorial (Corrons, 2026).
La Fundación Engrunes es una entidad con una sólida trayectoria en inserción sociolaboral y en proyectos vinculados a la economía circular (recuperación, reutilización y consumo responsable). Su estructura combina intervención social, actividad económica y trabajo comunitario, con una fuerte vinculación al territorio y a colectivos en situación de vulnerabilidad.
En este contexto, la introducción de una moneda social no debe entenderse como un elemento aislado, sino como una herramienta estratégica que podría reforzar dinámicas ya existentes dentro de la organización.
Análisis DAFO
2.1 Fortalezas
La Fundación Engrunes presenta una alineación muy clara con los valores que sustentan las monedas sociales:
Su misión de inserción sociolaboral conecta directamente con el objetivo de inclusión económica de estas herramientas.
Su actividad en economía circular refuerza lógicas de consumo responsable y proximidad.
Dispone de un capital social previo relevante (redes comunitarias, participación en ferias, colaboración con agentes locales).
Tal como señala Corrons (2026), la confianza y la participación son condiciones clave para el éxito de estos sistemas, y Engrunes parte de una posición favorable en este sentido.
Necesidades que podrían reforzarse mediante la moneda social:
Facilitar el acceso a bienes y servicios a colectivos vulnerables mediante sistemas de intercambio complementarios.
Apoyar procesos de inserción sociolaboral, introduciendo incentivos y dinámicas de participación.
Reforzar la economía circular interna de la entidad.
Incrementar la participación comunitaria y el sentimiento de pertenencia.
Aportación del feedback incorporada:
Se refuerza aquí la conexión entre necesidades y aplicación práctica, concretando cómo la moneda podría incidir directamente en los procesos de inserción (no solo a nivel teórico).
2.2 Debilidades
El análisis identifica limitaciones internas relevantes:
Falta de conocimientos técnicos específicos en diseño y gestión de monedas sociales.
Necesidad de recursos adicionales (tiempo, personal, herramientas tecnológicas).
Riesgo de sobrecarga organizativa.
Dificultad inicial para estructurar el sistema de forma eficiente.
Sin embargo, como sugieren las aportaciones del debate, estas debilidades pueden ser parcialmente moderado mediante:
Implementaciones graduales (pilotos).
Colaboraciones con redes externas o entidades expertas.
Uso de modelos ya existentes adaptados al contexto.
(Martín Belmonte, 2014).
Además, la cuestión de la masa crítica no depende únicamente de la entidad, sino también del entorno territorial y de la implicación de agentes externos, lo que introduce una dimensión híbrida entre debilidad interna y condicionante externo.
2.3 Oportunidades
Las monedas sociales ofrecen múltiples oportunidades alineadas con el contexto de Engrunes:
Dinamización del comercio local y de proximidad.
Refuerzo del tejido comunitario y de las redes de cooperación.
Incremento de la resiliencia económica del territorio.
Mejora de la inclusión social de colectivos vulnerables.
Posicionamiento de la entidad como referente en innovación social dentro de la economía social y solidaria.
Además, como señalan Ávila y Tezanos (2023), existe una fuerte sinergia entre monedas sociales y economía circular.
A estas oportunidades se añade una dimensión clave destacada en el debate:
Refuerzo de la identidad colectiva y del sentido de comunidad, generando vínculos que van más allá del intercambio económico (El Topo, 2014).
2.4 Amenazas
El análisis identifica riesgos habituales en este tipo de iniciativas:
Dificultad para mantener la participación a largo plazo.
Desconfianza inicial por parte de usuarios y comercios.
Falta de aceptación o uso limitado de la moneda.
Problemas de gobernanza y coordinación.
Riesgo de insostenibilidad si no se consolida una masa crítica.
A partir del feedback recibido, se incorpora una dimensión clave:
La necesidad de diseñar modelos de gobernanza participativa, que eviten la sobrecarga organizativa y favorezcan la corresponsabilidad.
Asimismo, experiencias como La Turuta muestran que muchas iniciativas fracasan o se debilitan por falta de dinamización continuada (Corrons, 2019), lo que subraya la importancia del acompañamiento y la gestión activa.
Reflexión crítica
El análisis realizado permite concluir que la implantación de una moneda social en la Fundación Engrunes es viable y coherente, pero no exenta de complejidad.
Desde una perspectiva crítica:
Estas herramientas no son soluciones universales, sino instrumentos complementarios.
Su éxito depende más de factores sociales (confianza, participación, gobernanza) que técnicos.
Existe el riesgo de sobredimensionar su impacto si no se integran en una estrategia global.
En relación con las finanzas éticas, los bancos de tiempo y las monedas sociales, se identifican tres grandes retos:
Escalabilidad: dificultad para mantener el crecimiento sin perder cohesión. Sostenibilidad: necesidad de recursos y dinamización constante. Integración real: evitar que funcionen como sistemas paralelos desconectados de la economía local.
En el caso de Engrunes, el potencial es alto, pero la clave estará en:
Diseñar un modelo adaptado a su realidad organizativa.
Integrar la moneda en sus programas de inserción.
Establecer alianzas con actores del territorio.
Implementar un sistema progresivo y evaluable.
Solo bajo estas condiciones la moneda social podrá convertirse en una herramienta de transformación real y no en una iniciativa puntual con impacto limitado.
Conclusión
La Fundación Engrunes reúne condiciones especialmente favorables para explorar la implementación de una moneda social, gracias a su base comunitaria, su experiencia en economía circular y su trabajo con colectivos vulnerables.
No obstante, el éxito de la iniciativa dependerá de:
Su diseño estratégico.
La participación activa de la comunidad.
La existencia de una gobernanza compartida.
La integración en el ecosistema local.
En definitiva, la moneda social puede ser una herramienta potente, pero su valor real radica en cómo se articula con las dinámicas sociales existentes.
Bibliografía
Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias (y locales) en el desarrollo de los territorios. FUOC.
Corrons, A. (2019). Entrevista a la Asociación ECOL3VNG (La Turuta).
Ávila Sánchez, M. y Tezanos Vázquez, S. (2023). Monedas sociales y economía circular. Sinergias, retos y oportunidades para España. CIRIEC.
González de Canales, L. (2018). Monedas sociales y bancos del tiempo como herramientas de refuerzo de la población local.
Martín Belmonte, S. (2014). Cómo hacer una moneda social.
El Topo (2014). Monedas sociales, tejiendo comunidad.
El Parteaguas (2025). Monedas sociales y complementarias: innovar para sostener el comercio local.
Fundación Engrunes (2026). 1ª Feria de consumo responsable.
Nota metodológica
El contenido ha sido revisado, adaptado y teniendo en cuenta las opiniones compañeras (Maria Jose Jareño y Miriam Villahermosa), las fuentes bibliográficas y el conocimiento sobre la Fundación Engrunes.Para la elaboración si que he utilizado inteligència artificial como apoyo (ChatGPT) solo en estructurar.
¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían impactar en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y en su entorno, pero lo primero de todo, para que podamos entender mejor este posible impacto, vamos a abordar las…
¡Bienvenidos de nuevo a mi folio! En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían…
¡Bienvenidos de nuevo a mi folio!
En esta nueva publicación voy a hablaros de cómo las monedas complementarias podrían impactar en la Asociación Paisaje, Ecología y Género y en su entorno, pero lo primero de todo, para que podamos entender mejor este posible impacto, vamos a abordar las necesidades que ambos podrían ver reforzadas mediante el uso de una moneda social local o mediante el uso de sistemas de intercambio no monetarios.
Antes de aventurarme a describir estas necesidades me gustaría presentaros el mapa conceptual que he realizado ya que con el podemos ver de forma clara y sintética los principales ámbitos en los que se presentan mayores retos, y al mismo tiempo, las áreas en las que este tipo de iniciativas podrían generar un mayor impacto.
Imagen 1. Mapa conceptual de necesidades. Fuente: Elaboración propia, Creado con Canva.
Una vez visto esto, y siendo conocedores de que la asociación se mantiene gracias a la financiación pública (Rodríguez, 2026) podemos decir que una de las principales necesidades que podría verse reforzada es la sostenibilidad económica ya que si la asociación decide impulsar en este caso una moneda complementaria comunitaria (Corrons, 2026) podría ver reforzados sus recursos, aunque no por un obtención directa de beneficios económicos sino por la generación de una dinámica de intercambio (LanzaroteBiosfera, 2013). Asimismo, la implementación de esta moneda alternativa podría ayudarla con uno de sus mayores objetivos que es el de fortalecer la economía local de la Vera (entre productores, vendedores y consumidores) porque a diferencia de la moneda convencional, donde el valor tiende a salir del territorio, la circulación del mismo se mantendría dentro de este (Corrons, 2026).
Si seguimos bajo esta misma línea la inclusión de esta herramienta podría tener un impacto muy importante en las redes de la comunidad de la asociación porque esta hace que se promuevan relaciones basadas en la confianza, en la reciprocidad, y en la colaboración (tal como indican Moreno y Ortiz), además, en un medio rural como en el que se encuentra, donde la despoblación y el envejecimiento puede debilitar el tejido social (Rodríguez, 2026) esta herramienta puede actuar como un mecanismo de reactivación comunitaria.
Otro reto que podría verse reforzado, por ejemplo, con la incorporación de un banco de tiempo creado por la propia de la Asociación es el fomento de la inclusión económica y el acceso a bienes y servicios porque las personas con menor disponibilidad de recursos económicos podrían participar activamente (Habitat, 2004), del mismo modo, esta iniciativa podría reforzar la resiliencia del territorio al promover modelos económicos adaptados a las características de su entorno (González, 2018).
Por último, tengo que añadir que considero que la implementación de este tipo de iniciativas la permitiría contribuir la coherencia entre los valores de Paisaje, Ecología y Genero y sus prácticas porque en las organizaciones vinculadas a la Economía Social y Solidaria lo importante no es solo el que se hace sino también el cómo se hace.
ANÁLISIS DAFO
Una vez analizadas las necesidades reales que pueden cubrir este tipo de sistemas no convencionales nos adentramos en el análisis DAFO, análisis que he podido realizar gracias a las investigaciones previas que he expuesto anteriormente en otras publicaciones por lo que si no los habéis consultado os animo a que lo hagáis.
Imagen 2. Análisis DAFO. Fuente: Elaboración propia. Creado con Canva.
Para empezar comenzaremos viendo las fortalezas internas que presenta la organización para participar en este tipo de iniciativas y la primera de ellas, y de las más importantes, es que la entidad parte de una posición especialmente favorable debido a su fuerte arraigo territorial. Este elemento no es menor ya que las monedas sociales y los bancos de tiempo requieren de un alto grado de confianza y de proximidad entre los actores participantes (EconomiaSolidaria, 2016) por lo que, en este sentido, el hecho de que ya trabaje con redes locales de productores, de consumidores y colectivos sociales (Asociación Paisaje, Ecología y Genero, 2026) la hace que pueda tener una base sólida sobre la que articular estos sistemas de intercambio.
Además, su experiencia en la agroecología y en la económica social solidaria la hace disponer de los conocimientos prácticos necesarios sobre los circuitos cortos de comercialización (Gómez y Barbosa, 2023) y sobre otros modelos económicos alternativos, a esto se le suma su capacidad de formación y dinamización (Rodríguez, 2026) porque con ella podría realizar, por ejemplo, unos talleres informativos donde explicase el funcionamiento y los beneficios de estos sistemas.
No obstante, no podemos olvidarnos que existen algunas debilidades que podrían dificultar su puesta en marcha como podría ser la dependencia de la administración pública porque aunque no es obligatorio contar con ella para implementar este tipo de recursos sí que es altamente recomendable para alcanzar una escala significativa, generar confianza y evitar problemas legales (Avila y Tezanos, 2023 y LanzaroteBiosfera, 2013), a su vez, la creación de una moneda social la implicaría diversas tareas como son el diseño del sistema, la gestión de los usuarios o su seguimiento, lo que requieren tiempo y personal cualificado.
También la posible falta de experiencia específica en la gestión de monedas sociales o en los bancos de tiempo podría suponer un obstáculo técnico porque aunque la entidad tenga experiencia en la economía social estos sistemas tienen dinámicas propias que requieren aprendizaje (Martin, 2024). Por otro lado la baja densidad de población del territorio donde opera pueda hacerla que la resulte más difícil alcanzar una masa crítica suficiente de participantes (Fastercapital, 2026) que garantice la circulación activa de la moneda, sin ir más lejos, si solo participan unos pocos productores y consumidores, el sistema puede perder utilidad y dejar de utilizarse.
Imagen 3. Esquema sobre el diseño y el funcionamiento de la moneda complementaria. Fuente: (Martin, 2014).
Siguiendo con el análisis podemos decir que en cuanto a las oportunidades, la implantación de una moneda social podría tener un impacto muy significativo en el fortalecimiento de la economía local porque se estaría limitando su uso al territorio en concreto y esto podría traducirse en que las personas pagasen con esta moneda los productos agroecológicos y que estos a su vez utilizasen la moneda para acceder a otras prácticas económicas locales asociadas creando un circuito corto de intercambio, asimismo, estas herramientas pueden contribuir de manera directa a reforzar la cohesión social ya que con en supuesto del banco del tiempo se permitiría que las personas intercambiases servicios y esto haría que se fomentasen relaciones de confianza y de apoyo en el conjunto de la comunidad (Sinc, 2016).
Otra oportunidad importante es la mejora de la inclusión económica porque las personas podrían participar activamente en estos sistemas ofreciendo su tiempo o habilidades a cambio de otros servicios sin invertir su dinero (Maroñas et al, 2026), por ejemplo, una persona podría ofrecer su apoyo en huerto privado y a cambio recibir productos de este o ayuda en otras tareas.
Sin embargo, también tenemos que considerar que existen algunas amenazas para su implementación y es que una de los principales y de las que más consecuencias negativas conlleva es la desconfianza y la falta de adaptación por parte de la población porque esto requiere un cambio total en la forma de entender los intercambios económicos (Sanz, s.f).
Por otro lado, existe el riesgo de que el sistema no alcance una escala suficiente y se quede en simplemente una experiencia como es el RES en España porque aunque alcanzo en el territorio catalán una gran actividad inicial el sistema finalmente se vio interrumpido (Wikipedia, 2026), o el riesgo de que la falta de reconocimiento institucional o las limitaciones normativas dificulten su integración (Elparaguas, 2025) con la economía convencional porque no todos los servicios podrían intercambiarse por bancos del tiempo o por monedas sociales.
Para finalizar el análisis me gustaría compartiros esta imagen porque aunque no esté relacionada con la Asociación Paisaje, Ecología, y Genero, sí que recoge diferentes casos de monedas sociales demostrándonos que este tipo de alternativas económicas han sido y pueden ser posibles.
Imagen 4. Tabla de monedas sociales en Andalucía. Fuente: (ElTopo, 2014).
Sin más que añadir me despido, gracias por dedicar tu tiempo en leerme ¡te espero en mi próxima publicación!
Barbosa Pérez, E.M [E.M] y Gómez Rodriguez, E.M [E.M] (2023) Integración de Sistemas Socio ecológicos y Circuitos Cortos de Comercialización en la Economía Solidaria [Revista Iberoamericana de Bioeconomía y Cambio Climático]. Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, https://portal.amelica.org/ameli/journal/394/3944609015/html/index.html
Corrons, A [August] (2026) La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo de los territorios [webinar]. Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC).
Debatecontributions 1en Análisis DAFO: Asociación Paisaje, Ecología y Género
Tomas Arnau Asensio says:
Visibilidad: Pública
El trabajo presenta un análisis extenso, bien documentado y con una clara intención de contextualizar la posible implantación de una moneda social en la Asociación Paisaje, Ecología y Género dentro del marco de la Economía Social y Solidaria (ESS). A nivel formal, destaca por la abundancia de fuentes, el uso de ejemplos y la integración de conceptos teóricos. Observo que el principal problema no es la falta de información, sino el exceso de descripción frente a la escasa profundidad crítica.
En la primera parte, el análisis de necesidades está bien orientado y muestra comprensión de los posibles impactos de una moneda complementaria en ámbitos como la sostenibilidad económica, la cohesión social o la dinamización territorial. No obstante, el discurso tiende a presentar estos efectos como altamente probables. A mi parecer al trabajo deberia tener en cuenta el que no se incorporan suficientemente las condiciones necesarias para que estos beneficios se materialicen, como la existencia de masa crítica, la continuidad de la participación o la estabilidad del sistema de gobernanza. En otras palabras, se describen potenciales efectos positivos sin problematizar su viabilidad real.
En el DAFO, las fortalezas están correctamente identificadas, especialmente el arraigo territorial, la experiencia en economía social y la capacidad de dinamización. Sin embargo, el análisis es excesivamente lineal: se enumeran ventajas sin explorar tensiones internas o posibles contradicciones, como la dependencia estructural de financiación pública o la posible burocratización de la gestión comunitaria.
Las debilidades están mejor trabajadas, destacando aspectos clave como la falta de experiencia específica en monedas sociales, la baja densidad poblacional y la dificultad para alcanzar masa crítica. No obstante, el análisis sigue siendo principalmente descriptivo. Falta profundizar en las consecuencias: por ejemplo, qué implicaría concretamente no alcanzar suficiente circulación monetaria o cómo afectaría la sobrecarga organizativa a la sostenibilidad del proyecto a medio plazo.
En las oportunidades, el trabajo vuelve a mostrar un enfoque excesivamente optimista. Se asume que la moneda social generará cohesión, inclusión y resiliencia territorial, pero no se analizan los factores de riesgo ni las condiciones externas necesarias. Esto debilita la solidez argumentativa, ya que debe tener una visión más equilibrada entre potencial y limitaciones.
Las amenazas constituyen el apartado más sólido del trabajo, especialmente en lo relativo a la desconfianza social, la falta de escala y las limitaciones normativas. También es acertado el uso de ejemplos de experiencias previas. Sin embargo, podría reforzarse con una reflexión más estructural sobre por qué muchas monedas sociales fracasan: no solo por falta de aceptación inicial, sino por problemas de sostenibilidad en el tiempo, baja recurrencia de uso o dependencia de liderazgos concretos.
En síntesis, se trata de un trabajo bien documentado y correcto en su estructura, pero que necesita un salto cualitativo importante: pasar de un enfoque explicativo a uno analítico-crítico, incorporando más evaluación de riesgos, viabilidad y tensiones reales del modelo.Faltaria argumentar sobre la viabilidad real del proyecto.(no teorico).
Animos buen trabajo.
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Hola María del Mar, gracias por tu análisis, me ha parecido muy claro y realista. Coincido contigo en que una moneda social podría ser más una herramienta de cohesión que un mecanismo central de financiación. Como decía Elinor Ostrom, “las comunidades funcionan mejor cuando crean sus propias reglas de cooperación”, y tu DAFO va muy en esa línea.
Solo añadiría una idea: quizá valdría la pena explorar un micro‑piloto muy sencillo, tipo banco de tiempo ligado a actividades concretas. Algo pequeño, fácil de gestionar y que permita ver si realmente hay interés antes de invertir más energía.
Tu reflexión abre un camino interesante sin perder de vista los límites prácticos, y eso siempre suma.
Slds.
Hola, María del Mar
Me ha parecido muy interesante tu visión de la implantación de una moneda alternativa como vía de reforzar la comunidad y la red de socios y socias en relación al territorio.
Mencionas como fortaleza la confianza interna que las personas que son parte de la comunidad de Indakana ya tienen en la asociación. Por complementar tu análisis, añadiría que existe la posibilidad de lanzar pruebas piloto a pequeña escala que permitan dilucidar el posible uso de monedas alternativas en el entorno. La mencionada confianza interna podría reforzar las probabilidades de éxito de una iniciativa así.
También destacaría en las oportunidades el potencial educativo que tiene una iniciativa de este tipo. Un proyecto así puede ayudar a reflexionar en torno al papel que juega el dinero en la sociedad y en las alternativas disponibles. Siendo Indakana una iniciativa dirigida a la juventud y a la potenciación de sus oportunidades, también educativas, podría ser una buena idea.
Un saludo
Hola María del Mar,
Tu análisis plantea una cuestión especialmente relevante en entidades como Asociación Indakana el debate no es tanto si una moneda social puede “encajar”, sino qué función transformadora podría asumir en una organización cuyo valor principal no es mercantil, sino relacional y comunitario. Ahí está, precisamente, lo interesante del caso.
Como aportación complementaria, añadiría que en una entidad social como Indakana, una moneda social no tendría por qué evaluarse con la lógica de eficiencia propia de un mercado local, sino desde su capacidad para fortalecer capital social. Es decir, su valor podría no estar tanto en sustituir intercambios monetarios como en activar reciprocidades, reconocer contribuciones invisibles y ampliar formas de participación que normalmente quedan fuera de los esquemas tradicionales de financiación o voluntariado.
También introduciría una reflexión sobre las amenazas desde una perspectiva institucional. Más allá del riesgo de dispersar esfuerzos, existe el desafío de evitar que estas herramientas queden reducidas a innovaciones periféricas desconectadas de la estrategia de la entidad.
Por otro lado, veo especialmente potente la oportunidad que mencionas sobre ampliar la idea de apoyo más allá del dinero. Ahí podría incluso argumentarse que una moneda social local podría actuar como mecanismo de democratización de la participación, permitiendo que personas con menos capacidad económica contribuyan y sean reconocidas mediante tiempo, conocimientos o servicios.
¡Buen trabajo!
Antonio