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¿Puede la economía social transformar la digitalización? El caso de LliureTIC

En los últimos años, la digitalización ha cambiado muchísimo la forma en la que trabajan las organizaciones. Hoy prácticamente todo pasa por herramientas digitales: la gestión interna, la comunicación, el almacenamiento de información o incluso la relación con clientes y usuarios. El problema es que gran parte de estas herramientas dependen de grandes empresas tecnológicas que concentran cada vez más poder, datos e infraestructuras. De hecho, autores como Srnicek (2017) explican precisamente cómo las plataformas digitales han acabado generando modelos económicos muy centralizados y dependientes.

En este contexto, la Economía Social y Solidaria (ESS) plantea una forma bastante diferente de entender tanto la economía como la tecnología. La idea ya no es solo generar beneficios económicos, sino también crear impacto social, cooperación y modelos más sostenibles. Por eso me pareció bastante interesante trabajar con el caso de LliureTIC, porque creo que representa bastante bien esa mezcla entre tecnología y economía social que hemos ido viendo durante toda la asignatura.

LliureTIC es una consultora tecnológica ubicada en Cataluña que trabaja principalmente con software libre. Básicamente, ayudan a organizaciones y entidades a mejorar sus sistemas digitales utilizando herramientas abiertas y menos dependientes de software propietario. Desde el principio me llamó bastante la atención precisamente eso, porque normalmente asociamos la tecnología a grandes empresas privadas y aquí aparece una lógica bastante distinta.

En el primer reto ya trabajé bastante esta idea del software libre y, sinceramente, creo que ahí está una de las claves del modelo de LliureTIC. El hecho de que el código pueda modificarse y adaptarse permite que las organizaciones tengan más autonomía sobre sus propios sistemas. Además, muchas pequeñas entidades no pueden asumir los costes de determinados programas propietarios, así que este tipo de herramientas pueden facilitar bastante el acceso a la digitalización. Todo esto conecta bastante con algunos principios de la ESS, sobre todo con la idea de cooperación, democratización del conocimiento y reducción de dependencias externas (OIT, 2022).

Aun así, a medida que avanzaba en la asignatura también me fui dando cuenta de que la digitalización no es algo completamente positivo ni neutro. Aunque puede facilitar muchas cosas, también genera nuevas desigualdades. En el caso de LliureTIC esto se nota bastante, porque, aunque el software libre pueda reducir ciertas dependencias tecnológicas, sigue haciendo falta tener conocimientos técnicos para poder usar muchas de estas herramientas de forma autónoma.

De hecho, mientras hacía el trabajo, me hizo pensar bastante en pequeñas asociaciones o cooperativas que quieren digitalizarse pero no tienen ni tiempo, ni personal especializado, ni recursos suficientes. Y ahí aparece una contradicción interesante: las herramientas son más abiertas y accesibles, sí, pero eso no significa que automáticamente sean fáciles de implementar para todo el mundo.

Precisamente algunos trabajos sobre cooperativismo digital señalan algo parecido, y explican que la digitalización también puede acabar generando nuevas desigualdades si no existen capacidades técnicas suficientes dentro de las organizaciones (Fuster Morell et al., 2021).

Otra de las partes que más me llamó la atención durante el curso fue todo lo relacionado con monedas sociales y finanzas alternativas. Al principio me parecía un tema bastante alejado de una consultora tecnológica como LliureTIC, pero poco a poco fui viendo que en realidad sí tienen ciertos puntos en común.

Tanto el software libre como las monedas sociales parten un poco de la misma idea: intentar construir modelos menos dependientes de grandes estructuras económicas o tecnológicas y más centrados en la cooperación y el territorio (Corrons, 2026). Y sinceramente, creo que eso fue una de las cosas más interesantes que me llevé de la asignatura, porque al final entendí que la tecnología no solo sirve para automatizar tareas o gestionar información, sino que también puede cambiar la forma en la que se organizan las relaciones económicas y sociales.

Las monedas sociales, por ejemplo, intentan que parte del valor permanezca dentro de la comunidad. Y el software libre hace algo parecido con el conocimiento tecnológico, porque permite compartir herramientas y adaptarlas según las necesidades de cada organización. En ambos casos aparece bastante la idea de generar alternativas más abiertas y colaborativas, aunque también es verdad que muchas veces tienen dificultades para crecer o consolidarse.

Y la verdad es que, al analizar todo esto, me di cuenta de que el caso de LliureTIC encaja bastante con varios de los marcos institucionales que hemos trabajado durante la asignatura, especialmente con algunos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ejemplo, creo que tiene bastante relación con el ODS 9, porque al final trabaja directamente con innovación y digitalización, pero también con el ODS 10, ya que intenta que pequeñas organizaciones puedan acceder a herramientas tecnológicas que normalmente serían mucho más difíciles de asumir.

Además, también veo bastante conexión con el ODS 12. Aunque muchas veces asociamos este objetivo solo a cuestiones medioambientales, creo que aquí también entra en juego la idea de consumo tecnológico responsable. El software libre permite reutilizar herramientas, adaptarlas y no depender constantemente de nuevos servicios o licencias privadas. Y eso, aunque a veces no se vea tan claro, también tiene un componente de sostenibilidad.

También creo que existe relación con el ODS 8, sobre trabajo decente y crecimiento económico, porque modelos como el de LliureTIC intentan desarrollar una actividad económica ligada a valores sociales y no únicamente al beneficio económico. Y, en cierta manera, también aparece el ODS 17, ya que gran parte de estas dinámicas funcionan gracias a redes de colaboración entre organizaciones, comunidades y entidades sociales.

De hecho, la propia Comisión Europea, dentro del Plan de Acción para la Economía Social, insiste bastante en la importancia de la economía social para impulsar las transiciones digital y ecológica y generar modelos económicos más inclusivos (Comisión Europea, 2021). Algo parecido ocurre con CEPES (2021), que también destaca el papel creciente de la economía social en ámbitos relacionados con innovación social, digitalización responsable y cohesión territorial.

Y sinceramente, creo que aquí el caso de LliureTIC encaja bastante bien porque no solo ofrece servicios tecnológicos, sino que también ayuda a que determinadas organizaciones puedan mantener más control sobre sus propios sistemas digitales. Al final, eso también tiene impacto en el territorio, porque reduce un poco la dependencia tecnológica de pequeñas entidades que normalmente tendrían muchas más dificultades para acceder a determinados recursos digitales.

Creo que una de las principales aportaciones de LliureTIC al territorio tiene que ver precisamente con eso: facilitar que pequeñas entidades sociales, cooperativas o asociaciones puedan digitalizarse sin depender completamente de grandes empresas tecnológicas externas. Al final, no solo presta servicios tecnológicos, sino que también contribuye a fortalecer cierto ecosistema local más autónomo y colaborativo.

Figura 1. Relación entre ESS, software libre e impacto territorial en el caso de LliureTIC.

Fuente: elaboración propia.

Aun así, tampoco creo que haya que idealizar demasiado estas políticas públicas. Sobre el papel muchas iniciativas institucionales hablan de apoyar la economía social, la digitalización responsable o la transición ecosocial, pero luego en la práctica aparecen bastantes dificultades. Esto se ve bastante bien con el PERTE de Economía Social y de los Cuidados, que reconoce el potencial de entidades de ESS para impulsar modelos económicos más inclusivos y resilientes (Ministerio de Trabajo y Economía Social, 2022).

En teoría, organizaciones como LliureTIC encajan perfectamente dentro de estos objetivos. El problema es que muchas veces las pequeñas entidades tienen dificultades reales para acceder a este tipo de programas. Los requisitos administrativos, la necesidad de gestionar proyectos complejos o incluso la falta de recursos humanos pueden acabar dejando fuera precisamente a organizaciones que sí están alineadas con estos principios.

Y aquí es donde creo que aparece una contradicción bastante clara. Las políticas públicas promueven modelos alternativos y socialmente responsables, pero muchas veces las condiciones reales terminan favoreciendo a organizaciones más grandes y con mayor capacidad administrativa. Al final, la teoría y la práctica no siempre coinciden.

De hecho, esta idea también apareció en la respuesta enviada por la propia entidad. Desde LliureTIC señalan que muchas convocatorias y proyectos públicos siguen estando pensados para empresas de mayor tamaño, con requisitos administrativos y formas de pago que dificultan bastante la participación de microentidades como la suya. Además, comentan que en muchos casos ni el software libre ni los modelos cooperativos reciben una valoración suficientemente clara dentro de los criterios de los proyectos.

A nivel más territorial también me pareció interesante el caso de los Ateneos Cooperativos de Cataluña. Creo que este tipo de redes pueden ser bastante útiles para generar conexiones entre entidades, compartir recursos y fortalecer el tejido cooperativo local. Aun así, también me da la sensación de que muchas veces están más orientados al acompañamiento inicial o a proyectos más generalistas, mientras que iniciativas tecnológicas especializadas como LliureTIC necesitan otro tipo de apoyo más relacionado con escalabilidad, innovación o consolidación técnica.

Probablemente una de las cosas que más he cambiado durante la asignatura es mi forma de ver la contratación pública. Antes la entendía solo como algo burocrático o administrativo, pero ahora creo que realmente puede influir bastante en el tipo de economía que se impulsa desde las instituciones.

En el caso de LliureTIC, la contratación pública podría ser una oportunidad importante para ganar estabilidad económica y ampliar su impacto. Las administraciones públicas necesitan constantemente servicios tecnológicos y procesos de digitalización, así que tendría bastante sentido que parte de estos contratos incorporasen criterios sociales o ambientales que favoreciesen modelos más alineados con la ESS y el software libre.

Aunque no he encontrado información concreta sobre proyectos desarrollados con administraciones públicas, sí creo que el perfil de LliureTIC encajaría bastante bien en procesos de digitalización pública vinculados al software libre, la soberanía tecnológica o la modernización digital de pequeñas entidades y administraciones locales.

Precisamente por su enfoque ligado al software libre y a la ESS, creo que LliureTIC podría encajar bastante bien en programas públicos relacionados con digitalización responsable o innovación social, aunque muchas veces las pequeñas entidades encuentran dificultades reales para acceder a este tipo de convocatorias.

En este sentido, desde la propia entidad consideran que la contratación pública podría ser clave para asegurar cierta estabilidad económica y también para generar nuevas oportunidades de intercooperación con otras entidades y proyectos.

Además, distintas redes de economía social llevan tiempo defendiendo modelos de compra pública responsable que incorporen cláusulas sociales y éticas dentro de las licitaciones (REAS, 2025). Desde esta perspectiva, la contratación pública no solo sirve para contratar servicios, sino también para reforzar determinados modelos económicos y sociales.

Aun así, aquí vuelven a aparecer bastantes tensiones. Muchas licitaciones públicas requieren una capacidad técnica, económica y administrativa difícil de asumir para pequeñas entidades. Además, normalmente siguen predominando criterios económicos bastante tradicionales que favorecen a grandes empresas tecnológicas.

También creo que puede existir cierta tensión entre crecimiento y valores. Si entidades como LliureTIC dependieran demasiado de grandes contratos públicos, quizá podrían verse obligadas a adaptarse a dinámicas mucho más competitivas o burocráticas, alejándose parcialmente de algunos principios más comunitarios o cooperativos.

En general, creo que lo más interesante de LliureTIC no es únicamente la tecnología que utiliza, sino la forma en la que entiende la digitalización. Frente a modelos mucho más cerrados y dependientes, plantea una lógica más abierta, colaborativa y accesible. Y sinceramente, creo que eso tiene bastante valor en el contexto actual.

Al mismo tiempo, el caso también deja bastante claro que el potencial transformador de la economía social digital tiene límites importantes. No depende solo de los valores de las entidades, sino también de las condiciones institucionales, de las políticas públicas y de la capacidad real de sostener estos modelos a largo plazo.

Y, sinceramente, creo que una de las ideas más interesantes que aparece tanto en el análisis realizado como en la propia respuesta de LliureTIC es precisamente esa distancia que todavía existe entre muchas políticas públicas y las necesidades reales de pequeñas entidades tecnológicas de economía social.

Al final, más que una cuestión puramente tecnológica, creo que el caso de LliureTIC muestra que el verdadero reto de la digitalización consiste en decidir qué tipo de modelos económicos y sociales queremos reforzar en el futuro.

En relación con la interacción con la entidad, el día 5 de mayo envié un correo electrónico a LliureTIC con el objetivo de contrastar algunas reflexiones relacionadas con las políticas públicas, la contratación pública y las dificultades que encuentran las pequeñas entidades tecnológicas de economía social. En el momento de entrega de este trabajo todavía no he recibido respuesta. No obstante, si recibo contestación antes del cierre definitivo del reto, incorporaré un pequeño apartado adicional integrando su visión dentro del análisis realizado.

Actualización 18/05: a fecha de hoy sigo sin recibir respuesta por parte de la entidad. Aun así, adjunto captura del correo electrónico enviado el 5 de mayo como evidencia del intento de contacto y de la voluntad de incorporar la perspectiva de la organización dentro del trabajo.

Actualización 19/05: Finalmente, el día 19 de mayo recibí respuesta por parte de Josep Lluís, miembro de la entidad, quien aportó varias reflexiones relacionadas con las barreras administrativas, la falta de adaptación práctica de muchas convocatorias públicas y el papel potencial de la contratación pública para organizaciones como LliureTIC. Estas aportaciones han sido integradas dentro del análisis desarrollado en este trabajo.

Referencias

Benkler, Y. (2006). The Wealth of Networks. Yale University Press.

Comisión Europea. (2021). Plan de Acción para la Economía Social.

https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX%3A52021DC0778

Corrons, A. (2026). La importancia de las monedas complementarias en el desarrollo local de los territorios [Material docente/webinar]. Universitat Oberta de Catalunya.

CEPES. (2021). Memoria de actividades 2021.

https://www.cepes.es/files/docs/memoria-de-actividades-2021.pdf

Fuster Morell, M., Espelt, R., & Renau Cano, M. (2021). Cooperativismo de plataforma: análisis de las cualidades democráticas del cooperativismo como alternativa económica en entornos digitales. CIRIEC-España, 102, 5–31.

https://ciriec-revistaeconomia.es/wp-content/uploads/CIRIEC_102_01_Fuster_et_al.pdf

Ministerio de Trabajo y Economía Social. (2022). PERTE de Economía Social y de los Cuidados.

https://www.mites.gob.es/es/sec_eco_social/perte_ESyEC/index.htm

Organización Internacional del Trabajo (OIT). (2022). Economía social y solidaria.

https://www.ilo.org/es/temas-y-sectores/economia-social-y-solidaria

Raymond, E. (2001). The Cathedral and the Bazaar. O’Reilly Media.

REAS Red de Redes. (2025). Guía interactiva para la contratación y compra pública responsables.

https://www.economiasolidaria.org/noticias/presentamos-la-guia-interactiva-para-la-contratacion-y-compra-publica-responsables/

Srnicek, N. (2017). Platform Capitalism. Polity Press.

Uso de inteligencia artificial

Para realizar este trabajo he utilizado herramientas de inteligencia artificial como apoyo puntual, sobre todo para ordenar algunas ideas, revisar la coherencia de ciertos apartados y mejorar pequeños aspectos de redacción. Además, he utilizado la herramienta Napkin para crear el esquema visual incluido en el trabajo.Aun así, tanto el enfoque del análisis como las reflexiones, conexiones entre conceptos y conclusiones finales son personales y están basadas en el trabajo realizado durante toda la asignatura.

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