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Botiga Amiga Badalona: cuando la ropa reutilizada se convierte en impacto social

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Botiga Amiga Badalona: cuando la ropa reutilizada se convierte en impacto social

Botiga Amiga amb Moda re- en Badalona: una tienda pequeña para pensar una economía más justa En una ciudad como Badalona, una tienda de ropa de segunda mano puede parecer, a primera vista, un comercio más. Alguien entra, mira los percheros, compara precios, se prueba una chaqueta o deja una bolsa con ropa que ya no usa. Sin embargo, Botiga Amiga amb Moda re- no se entiende del todo si se mira solo desde esa escena cotidiana. Lo interesante del…
Botiga Amiga amb Moda re- en Badalona: una tienda pequeña para pensar una economía más justa En una ciudad…

Botiga Amiga amb Moda re- en Badalona: una tienda pequeña para pensar una economía más justa

En una ciudad como Badalona, una tienda de ropa de segunda mano puede parecer, a primera vista, un comercio más. Alguien entra, mira los percheros, compara precios, se prueba una chaqueta o deja una bolsa con ropa que ya no usa. Sin embargo, Botiga Amiga amb Moda re- no se entiende del todo si se mira solo desde esa escena cotidiana. Lo interesante del caso es que una práctica tan sencilla como comprar o donar ropa puede formar parte de una intervención social, ambiental y comunitaria mucho más amplia.

La tienda forma parte del proyecto Botiga Amiga / Moda re-, vinculado a la Fundació Formació i Treball, a la Fundació Llegat Roca i Pi y a la red estatal Moda re-. Esta iniciativa trabaja con ropa de segunda mano desde una mirada que combina valor social, empleo inclusivo, reciclaje textil y economía circular. La propia red Moda re- define su actividad desde esa relación entre reutilización textil, generación de empleo inclusivo y promoción de la economía circular (Moda re-, s. f.). En Badalona, la apertura de la primera Botiga Amiga se presentó como un comercio de ropa y complementos de segunda mano orientado al consumo responsable, con ingresos destinados a iniciativas de formación e inclusión laboral, y con tres puestos de trabajo iniciales, dos de ellos de inserción (Fundació Formació i Treball, 2023).

Lo que vuelve relevante este caso es que obliga a mirar la tienda más allá del escaparate. La ropa reutilizada importa, claro, pero no agota el sentido del proyecto. Cada prenda forma parte de un circuito donde se cruzan la inserción laboral, la reducción de residuos, el consumo responsable y la presencia comunitaria en el territorio. Por eso, Botiga Amiga no se comprende del todo si se analiza únicamente como comercio. Su lógica es otra: parte de una actividad económica cotidiana para sostener una finalidad colectiva.

Una entidad de ESS porque cambia la lógica del intercambio

La Economía Social y Solidaria no puede reducirse a “entidades buenas” o a “proyectos con valores”. Su aportación va más al fondo: cuestiona para qué sirve la economía y quién se beneficia de ella. En una empresa convencional, el éxito suele medirse sobre todo por ventas, margen y crecimiento. En Botiga Amiga, esos elementos también cuentan, pero no bastan. La tienda tiene sentido cuando las ventas sostienen empleo de inserción, cuando la reutilización reduce impacto ambiental y cuando el consumo se convierte en una práctica más consciente.

Por eso, el caso conecta con varios principios de la ESS trabajados durante el curso: la primacía de las personas sobre el capital, la utilidad social de la actividad económica, el arraigo territorial, la cooperación entre entidades y la sostenibilidad ambiental. Moda re- se presenta como una iniciativa de moda sostenible impulsada desde Cáritas y vinculada a la economía circular, la reutilización y el empleo social y responsable (Moda re-, s. f.).

Ahora bien, también conviene no idealizar el caso. Una tienda como Botiga Amiga no va a transformar por sí sola el modelo global de la moda rápida ni va a resolver de manera estructural la exclusión laboral. Aun así, tiene un valor que no me parece menor: muestra, en una escala muy concreta, que una actividad económica puede organizarse con criterios distintos al beneficio inmediato. Esa demostración práctica es, precisamente, una de sus mayores fortalezas.

Digitalización: útil si refuerza la misión, peligrosa si la sustituye

Uno de los aprendizajes del curso ha sido que la digitalización no es buena ni mala por sí misma. Todo depende de para qué se utiliza y a quién sirve. En el caso de Botiga Amiga, la digitalización podría ayudar a visibilizar mejor el proyecto, llegar a nuevos públicos, comunicar el impacto social, mejorar la trazabilidad de las prendas o facilitar campañas de donación y sensibilización.

Pero también aparece una tensión clara. Si la digitalización se entiende solo como una forma de vender más, competir más rápido o parecerse a las grandes plataformas de segunda mano, el proyecto corre el riesgo de perder parte de su singularidad. Botiga Amiga no debería competir únicamente en precio, comodidad o volumen. Su valor diferencial está en la proximidad, la inserción laboral, la pedagogía del consumo responsable y la confianza que genera como entidad social.

Por eso, la pregunta no debería ser simplemente cómo digitalizar Botiga Amiga. La cuestión de fondo es qué tipo de digitalización puede reforzar su misión sin convertirla en una tienda más dentro del mercado de segunda mano. Una buena estrategia digital podría mostrar historias de impacto, explicar el destino de las donaciones, hacer visible el trabajo de inserción y presentar datos sencillos sobre reutilización textil. En este caso, la tecnología debería servir para explicar mejor lo que ya ocurre en la tienda, no para convertirla en una copia pequeña del mercado convencional.

Finanzas éticas y monedas sociales: sostener sin desviar el proyecto

La sostenibilidad económica de Botiga Amiga es una cuestión delicada. Una entidad de ESS necesita ingresos, estabilidad y capacidad de inversión, pero no puede perseguir esos objetivos de cualquier manera. Su actividad incorpora costes que una empresa convencional quizá no asume igual: acompañamiento sociolaboral, formación, selección de prendas, logística, atención social y coordinación con otras entidades.

En este punto, las finanzas éticas pueden tener un papel relevante. No se trataría solo de financiar una tienda, sino de financiar un modelo de impacto. Inversiones en mejora del local, trazabilidad, comunicación, eficiencia logística o digitalización responsable tendrían más coherencia si se apoyaran en instrumentos financieros alineados con la ESS. La financiación, en este caso, no debería empujar a crecer por crecer, sino a consolidar mejor el impacto social y ambiental.

Las monedas sociales y complementarias ofrecen una posibilidad más limitada, aunque interesante. Una moneda social local podría incentivar circuitos de consumo responsable en Badalona, conectando Botiga Amiga con otros comercios, entidades y equipamientos comunitarios. Sin embargo, aplicada de forma aislada tendría poco recorrido. Una moneda social solo tiene sentido si forma parte de un ecosistema territorial suficientemente amplio. Por eso, en este caso, veo más realista que Botiga Amiga participe en redes locales de economía solidaria, campañas municipales de reutilización o programas de consumo responsable, antes que intentar construir un instrumento monetario propio.

Agenda 2030: cuando los ODS se bajan al suelo

La conexión de Botiga Amiga con la Agenda 2030 es clara, pero hay que formularla con cuidado. Decir que una entidad “contribuye a los ODS” puede quedarse en una frase vacía si no se explica cómo lo hace. En este caso, la relación es bastante concreta.

La tienda se vincula con el ODS 8, porque promueve empleo inclusivo y oportunidades laborales para personas en situación o riesgo de exclusión. También conecta con el ODS 10, porque intenta reducir desigualdades mediante itinerarios de inserción. El ODS 12 aparece de forma muy directa, ya que el proyecto fomenta consumo y producción responsables a través de la reutilización de ropa. El ODS 13 se relaciona con la reducción de residuos y con el menor impacto ambiental asociado a alargar la vida útil de las prendas. La Fundació Formació i Treball vincula su actividad con la Agenda 2030 y con objetivos relacionados con pobreza, igualdad, trabajo decente, reducción de desigualdades, consumo responsable y acción climática (Fundació Formació i Treball, s. f.).

La aportación de Botiga Amiga sería más fuerte si comunicara su impacto de forma más visible para la ciudadanía. No basta con que el impacto exista; también tiene que poder entenderse. Sería útil mostrar indicadores sencillos, por ejemplo: kilos de ropa recogida o reutilizada, personas contratadas en itinerarios de inserción, inserciones posteriores en el mercado ordinario, prendas entregadas socialmente o colaboración con servicios sociales y entidades locales.

Este punto me parece especialmente importante. Botiga Amiga puede estar generando impacto, pero si ese impacto no se comunica bien, queda parcialmente oculto. La ciudadanía ve la ropa, el precio y la tienda; no siempre ve el proceso de inserción, reutilización y acompañamiento que sostiene el proyecto. Ahí hay una oportunidad de mejora muy clara.

Política pública: la tienda como parte de un ecosistema, no como experiencia aislada

Botiga Amiga no existe en el vacío. Su potencial depende también de si las políticas públicas reconocen el valor de la economía social, de la inserción laboral y de la economía circular.

El Plan de Acción Europeo para la Economía Social, aprobado por la Comisión Europea el 9 de diciembre de 2021, plantea medidas para movilizar el potencial de la economía social (Comisión Europea, 2021). En la lectura que hace el Ministerio de Trabajo y Economía Social, este plan busca fomentar la innovación social, apoyar el desarrollo de la economía social e impulsar su poder transformador social y económico durante el periodo 2021-2030 (Ministerio de Trabajo y Economía Social, s. f.). Esta orientación encaja con Botiga Amiga, porque la tienda necesita algo más que clientes: necesita reconocimiento institucional, financiación adecuada, redes y políticas públicas que valoren su aportación social y ambiental.

El PERTE de Economía Social y de los Cuidados también ofrece un marco útil, aunque no conviene forzar la relación. Botiga Amiga no pertenece al sector de los cuidados en sentido estricto, pero sí comparte la lógica de fondo del PERTE: impulsar una economía inclusiva, centrada en las personas, y fortalecer alianzas entre organizaciones, cooperativas, entidades de economía social y administraciones públicas (Gobierno de España, 2022). En este sentido, el caso conecta con el PERTE no porque sea un proyecto de cuidados directos, sino porque promueve empleo comunitario, cohesión social, reutilización y sostenibilidad ambiental.

En Cataluña, los Ateneos Cooperativos pueden cumplir una función más territorial. En el caso de Badalona, el Ateneu Cooperatiu del Barcelonès Nord actúa en un espacio donde la ESS necesita visibilidad, conexión y consolidación. Para Botiga Amiga, este tipo de red podría ser importante para conectar con otras entidades, participar en campañas conjuntas, reforzar su presencia pública y no quedar reducida a una tienda aislada.

Los marcos públicos reconocen cada vez más la economía social, pero ese reconocimiento no siempre llega con la intensidad suficiente al día a día de las entidades. Una cosa es que existan planes, PERTE, redes y estrategias; otra distinta es que una tienda concreta disponga de tiempo, recursos y capacidad administrativa para aprovecharlos. Por eso, el problema no está solo en que existan buenos marcos institucionales. El verdadero reto es que esos marcos lleguen a entidades pequeñas o medianas, con capacidad administrativa limitada, pero con impacto real en el territorio. Si la política pública no baja a esa escala, corre el riesgo de reconocer la ESS en el discurso y dejarla sola en la práctica.

Contratación pública responsable: una herramienta que podría cambiar la escala del impacto

La contratación pública es probablemente una de las palancas más importantes para reforzar el impacto de entidades como Botiga Amiga. No se trata de que la administración “ayude” a la entidad por simpatía. Se trata de reconocer que, cuando una administración compra bienes o servicios, puede decidir si reproduce una lógica de precio mínimo o si incorpora criterios sociales, ambientales y éticos.

La Guía interactiva para la contratación y compra pública responsable de REAS plantea justamente esta idea: ofrecer herramientas prácticas para que las administraciones incorporen criterios sociales, éticos y ambientales en sus compras, facilitar el acceso a productos y servicios de la ESS y promover un modelo económico más justo, sostenible y centrado en las personas (REAS Red de Redes, 2025). El Ministerio para la Transición Ecológica también recoge esta herramienta como recurso para facilitar la incorporación de cláusulas sociales, éticas y medioambientales en los pliegos públicos.

Aplicado a Botiga Amiga, la contratación pública podría abrir varias vías concretas. La primera es la gestión del residuo textil. Los ayuntamientos y otras administraciones necesitan organizar la recogida, clasificación, reutilización o reciclaje de ropa. Si estos contratos incorporan criterios de inserción laboral, trazabilidad, reutilización y reducción de residuos, entidades como Formació i Treball o Moda re- podrían competir desde su valor real, no solo desde el precio.

La segunda vía es la compra o canalización de ropa reutilizada para programas sociales. La administración podría colaborar con entidades de ESS para garantizar acceso digno a ropa a familias vulnerables, evitando modelos asistencialistas o estigmatizantes. Aquí Botiga Amiga puede aportar algo importante: no solo entrega o vende ropa, sino que lo hace desde un espacio normalizado, cuidado y abierto a toda la ciudadanía.

La tercera vía es la sensibilización ambiental y educativa. Botiga Amiga podría participar en campañas municipales sobre consumo responsable, prevención de residuos textiles, moda sostenible o economía circular. En este caso, el contrato público no compraría simplemente un servicio de comunicación; estaría financiando cambio cultural.

Con la información pública consultada y el retorno obtenido, no puede afirmarse de forma precisa que Botiga Amiga de Badalona disponga actualmente de contratos públicos específicos vinculados a esta tienda concreta. Por ello, el análisis se formula en términos de potencial institucional: la entidad podría beneficiarse de licitaciones, convenios o campañas públicas relacionadas con la recogida textil, la reutilización, la sensibilización ambiental y la inserción laboral. Esta cautela es importante, porque permite distinguir entre impacto ya acreditado y oportunidades de política pública que todavía dependerían de decisiones administrativas concretas.

La Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público refuerza esta posibilidad porque incorpora de manera transversal criterios sociales y medioambientales cuando guardan relación con el objeto del contrato, y orienta la contratación hacia una mejor relación calidad-precio, no hacia una lectura puramente económica del precio más bajo (Jefatura del Estado, 2017).

Ahora bien, sería demasiado fácil presentar la contratación pública como una solución automática. También puede generar problemas. Las licitaciones exigen capacidad técnica, solvencia, tiempo administrativo y conocimiento jurídico. Una entidad social puede quedar fuera si los pliegos son demasiado grandes, si se prioriza demasiado el precio o si los criterios sociales se redactan de forma decorativa. También existe el riesgo de dependencia institucional: si una parte excesiva de la actividad depende de contratos públicos, la entidad puede perder autonomía o adaptar su misión a lo que financian los pliegos.

Por eso, mi valoración es que la contratación pública puede fortalecer mucho a Botiga Amiga, pero solo si se diseña bien. Debería dividir contratos en lotes accesibles, introducir cláusulas sociales y ambientales reales, valorar la inserción laboral, reconocer la reutilización textil y evitar que el precio sea el criterio dominante. Si los pliegos se diseñan desde una lógica demasiado grande, técnica o centrada casi exclusivamente en el precio, pueden acabar ganando operadores con más capacidad administrativa, aunque aporten menos valor social. Esa sería la paradoja: una herramienta pensada para transformar podría terminar reforzando las mismas dinámicas que pretende corregir.

La voz de la entidad: el impacto existe, pero no siempre se ve

Para no construir el artículo únicamente desde fuentes documentales, se realizó una consulta a Moda re- mediante correo electrónico el 14 de abril de 2026 y una conversación presencial posterior el 20 de abril de 2026. El objetivo era contrastar si la lectura del caso —Botiga Amiga como espacio de reutilización textil, inserción laboral y economía social— se ajustaba a la forma en que la propia entidad entiende su actividad.

El retorno recibido permitió reforzar una idea central del análisis: muchas personas identifican inicialmente estos establecimientos como tiendas de ropa de segunda mano, pero no siempre perciben todo el circuito social y ambiental que hay detrás. Desde la entidad se subrayó que la ropa funciona como un medio para generar empleo, formación, reutilización, reducción de residuos y una forma distinta de consumir (Moda re-, comunicación personal, 14 de abril de 2026).

Esta precisión resulta importante porque evita reducir Botiga Amiga a una lectura puramente comercial o ambiental. Su valor no está solo en vender ropa reutilizada, sino en articular una actividad económica con finalidad social. La conversación presencial reforzó esta misma idea: el proyecto necesita que la ciudadanía entienda mejor que cada compra o donación forma parte de un circuito más amplio de impacto comunitario, no solo de una transacción de bajo precio (persona colaboradora de Botiga Amiga, comunicación personal, 20 de abril de 2026).

La consulta también ayudó a profundizar en la dimensión laboral del proyecto. Desde la entidad se destacó que la tienda puede funcionar como un espacio real de aprendizaje: atención al público, organización del producto, trabajo en equipo, adquisición de hábitos laborales y recuperación de confianza. Esta idea permite entender mejor la inserción sociolaboral como un proceso, no como una simple contratación. La tienda opera como un entorno de transición: cuidado, pero exigente; social, pero conectado con las dinámicas reales del comercio.

Otro aspecto relevante del retorno fue la necesidad de comunicar mejor el impacto. La entidad reconoce que el impacto social y ambiental existe, pero no siempre se ve. La ciudadanía puede observar la ropa, el precio y el espacio comercial, pero no necesariamente el proceso de recogida, clasificación, reutilización, acompañamiento e inserción laboral. Esta aportación ha llevado a reforzar en el artículo una propuesta concreta: Botiga Amiga debería hacer más visible su impacto mediante mensajes sencillos dentro de la tienda, campañas locales, redes sociales o indicadores comprensibles sobre empleo inclusivo, residuos evitados y consumo responsable.

La respuesta también conecta directamente con la reflexión sobre contratación pública. Desde la entidad se señaló que el apoyo público podría reforzar proyectos como este mediante mayor visibilidad, campañas de recogida textil, sensibilización ambiental, programas de reutilización y compras o contratos con criterios sociales y ambientales. Esta aportación confirma una de las tesis principales del artículo: si la administración pública valora solo el precio, entidades de ESS como Botiga Amiga compiten en desventaja; si incorpora criterios de inserción laboral, reutilización e impacto social, la contratación pública puede convertirse en una herramienta real de transformación.

Finalmente, el retorno recibido introduce una advertencia ética y comunicativa muy valiosa: Botiga Amiga no debe presentarse como caridad ni como una tienda “para pobres”. Es una tienda abierta a toda la ciudadanía, con ropa digna y con una finalidad social y ambiental. Esta idea ayuda a matizar el artículo y evita una lectura asistencialista del proyecto. El valor de Botiga Amiga no está en sustituir derechos sociales mediante beneficencia, sino en demostrar que una práctica económica cotidiana puede generar segundas oportunidades para la ropa, las personas y el territorio.

Qué aporta realmente a Badalona

El valor de Botiga Amiga en Badalona no está solo en vender ropa reutilizada. Su aportación es más amplia. Primero, ofrece oportunidades laborales a personas que pueden tener dificultades para acceder al mercado ordinario. Segundo, reduce residuos textiles en un momento en que la moda rápida genera un problema ambiental evidente. Tercero, permite a la ciudadanía participar en una forma de consumo más responsable sin convertirlo en algo elitista. Y cuarto, conecta entidades sociales, territorio y economía circular.

Esto último me parece especialmente importante. Muchas veces, el consumo sostenible se presenta como algo caro, sofisticado o reservado a determinados perfiles. Botiga Amiga rompe parcialmente esa idea: permite consumir de forma más sostenible desde una tienda de barrio, accesible y con impacto social. Esa proximidad es una de sus fortalezas.

Su límite principal, sin embargo, está en la escala y en la comunicación. Una tienda puede generar impacto, pero necesita red para transformar. Y puede estar haciendo mucho, pero si la ciudadanía no lo percibe, parte de su valor queda oculto. Por eso, la entidad debería reforzar una narrativa pública muy sencilla: comprar aquí no es solo comprar barato; es apoyar inserción laboral, reducir residuo y sostener economía social en Badalona.

Botiga Amiga Badalona como nodo de impacto

El papel de Botiga Amiga puede entenderse como un punto de conexión entre consumo responsable, inserción laboral y política pública. No actúa solo como tienda, sino como un pequeño nodo donde varias dinámicas se encuentran.

Dimensión Qué activa Impacto generado
Ropa reutilizada Segunda vida de las prendas Menos residuo textil y consumo más responsable
Inserción laboral Formación, acompañamiento y hábitos laborales Transición hacia el mercado ordinario
Alianza territorial Formació i Treball, Llegat Roca i Pi y Moda re- Impacto comunitario en Badalona
Política pública ODS, Plan de Acción Europeo, PERTE y contratación responsable Estabilidad y ampliación del impacto

Visto así, Botiga Amiga no funciona como una experiencia aislada. Más bien, concentra en una escala pequeña varios debates importantes: qué hacemos con el residuo textil, cómo generamos empleo inclusivo, qué papel tiene el consumo cotidiano y cómo pueden las administraciones apoyar modelos económicos con utilidad social.

Conclusión: no es solo una tienda, es una forma concreta de política ecosocial

Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona permite ver algo que a veces se pierde cuando hablamos de Economía Social y Solidaria en abstracto: la transformación económica no siempre empieza con grandes discursos. A veces empieza en espacios pequeños, cotidianos y reconocibles. Una tienda, una prenda reutilizada, una persona contratada en un itinerario de inserción, una familia que accede a ropa de forma digna, una administración que decide comprar con criterios sociales y ambientales.

Su potencial transformador no está en resolver por sí sola los problemas del sector textil ni la exclusión laboral. Sería injusto exigirle eso. Su valor está en demostrar que otra forma de economía ya existe, aunque sea parcial, frágil y necesitada de apoyo. Botiga Amiga muestra que el consumo puede tener una dimensión comunitaria, que la reutilización puede generar empleo y que la política pública puede reforzar proyectos que el mercado convencional no siempre sabe valorar.

La idea central que me llevo del caso es esta: Botiga Amiga no necesita ser idealizada, necesita ser reconocida y fortalecida. Reconocida por la ciudadanía, para que entienda el impacto que hay detrás de cada compra o donación. Fortalecida por las administraciones públicas, para que la contratación responsable, los ODS, el Plan de Acción Europeo, el PERTE y las redes de ESS no queden en marcos generales, sino que lleguen a entidades concretas que trabajan cada día en el territorio.

Si esa conexión se produce, Botiga Amiga puede ser mucho más que una tienda de segunda mano. Puede convertirse en una pequeña infraestructura local de transición ecosocial: un lugar donde empleo, sostenibilidad y comunidad dejan de ser palabras grandes y se vuelven prácticas visibles.

Declaración de uso de inteligencia artificial

Para la elaboración de este artículo se ha utilizado inteligencia artificial generativa únicamente como apoyo en la revisión final del redactado, la mejora de la claridad expresiva y la corrección de estilo. El contenido del análisis se ha construido a partir del trabajo realizado durante la asignatura, las fuentes públicas consultadas y el contraste con la entidad mediante comunicación personal con Moda re- el 14 de abril de 2026 y conversación presencial el 20 de abril de 2026. La información actual ha sido revisada antes de su incorporación al texto. La IA no ha sustituido el análisis personal ni el contacto con la entidad, sino que se ha empleado como herramienta auxiliar para mejorar la presentación escrita del artículo.

Referencias

Ateneu Cooperatiu del Barcelonès Nord. (s. f.). Ateneu Cooperatiu del Barcelonès Nord. https://ateneubnord.cat/

Comisión Europea. (2021). Social Economy Action Plan. https://employment-social-affairs.ec.europa.eu/policies-and-activities/eu-employment-policies/social-economy-and-inclusive-entrepreneurship/social-economy-action-plan_en

Fundació Formació i Treball. (2023). La Fundació Formació i Treball, en aliança amb la Fundació Llegat Roca i Pi, inaugura la seva primera Botiga Amiga a Badalona. https://www.formacioitreball.org/la-fundacio-formacio-i-treball-en-alianca-amb-la-fundacio-llegat-roca-i-pi-inaugura-la-seva-primera-botiga-amiga-a-badalona/

Fundació Formació i Treball. (s. f.). ODS Agenda 2030 a FIT. https://www.formacioitreball.org/sostenibilitat/ods/

Gobierno de España. (2022). PERTE de Economía Social y de los Cuidados. https://planderecuperacion.gob.es/como-acceder-a-los-fondos/pertes/perte-de-economia-social-y-de-los-cuidados

Jefatura del Estado. (2017). Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público. Boletín Oficial del Estado. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2017-12902

Ministerio de Trabajo y Economía Social. (s. f.). Plan de Acción Europeo para la Economía Social. https://www.mites.gob.es/EconomiaSocial/es/sobre-economia-social/es-europa/index.html

Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. (s. f.). Contrata responsable: herramienta interactiva de contratación pública responsable. https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/materiales/contrata-responsable–herramienta-interactiva-de-contratacion-pu.html

Moda re-. (s. f.). Ropa de segunda mano con valor social. https://modare.org/

REAS Red de Redes. (2025). Guía interactiva para la contratación y compra pública responsable. https://www.economiasolidaria.org/noticias/presentamos-la-guia-interactiva-para-la-contratacion-y-compra-publica-responsables/

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DAFO definitivo: influencia de una moneda social local en Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona

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DAFO definitivo: influencia de una moneda social local en Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona

Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una iniciativa de economía circular e inserción sociolaboral impulsada por Fundació Formació i Treball y Fundació Llegat Roca i Pi, con tres puestos de trabajo, dos de ellos de inserción laboral (Fundació Formació i Treball, 2023). Además, la entidad ya trabaja con fórmulas de acceso social que se alejan parcialmente de la compra mercantil clásica, como los cheques sociales, que permiten a…
Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una…

Botiga Amiga amb Moda re- no es un comercio de segunda mano convencional. En Badalona se presentó como una iniciativa de economía circular e inserción sociolaboral impulsada por Fundació Formació i Treball y Fundació Llegat Roca i Pi, con tres puestos de trabajo, dos de ellos de inserción laboral (Fundació Formació i Treball, 2023). Además, la entidad ya trabaja con fórmulas de acceso social que se alejan parcialmente de la compra mercantil clásica, como los cheques sociales, que permiten a familias derivadas escoger prendas en tienda en un entorno normalizado (Fundació Formació i Treball, s. f.).

Este punto me parece clave para analizar la posible influencia de una moneda social local. En Botiga Amiga, una moneda de este tipo no sería simplemente una forma alternativa de pago. Afectaría a cuestiones mucho más sensibles: la dignidad en el acceso, la sostenibilidad económica de la tienda, la relación con el barrio y la capacidad de reforzar redes locales de cooperación. Por eso, no creo que tenga sentido defenderla de forma automática solo porque encaje “en teoría” con la economía social y solidaria. La pregunta importante es otra: ¿ayudaría realmente a Botiga Amiga a reforzar su misión o añadiría más complejidad a una entidad que ya realiza una función social muy concreta?

A partir del debate con los compañeros, he reforzado dos ideas. Samuel me hizo ver la importancia de prever una doble vía —digital y física o asistida— para evitar que una moneda social excluya a personas con menor acceso tecnológico. Esta aportación me parece especialmente relevante en una entidad que trabaja con personas en situación de vulnerabilidad. Sofía, por su parte, planteó una cuestión muy interesante: antes de implantar una moneda abierta al conjunto del comercio local, quizá sería más prudente ensayar un banco de tiempo interno o un circuito cerrado con personas trabajadoras, usuarias y entidades vinculadas. Estas aportaciones me han llevado a matizar mi posición inicial: una moneda social puede aportar valor a Botiga Amiga, pero solo si se introduce de forma gradual, accesible y claramente subordinada a su misión social.

Fortalezas

La primera fortaleza es su identidad social clara y reconocible. Botiga Amiga no vende únicamente ropa reutilizada: convierte la circularidad textil en empleo de inserción, formación y acceso digno. Esto facilita su posible encaje en una moneda social, porque la conexión con valores como proximidad, reinversión social, cooperación y sostenibilidad no tendría que construirse artificialmente. La tienda ya tiene un relato social comprensible para la ciudadanía: comprar allí no significa solo adquirir una prenda, sino apoyar un circuito que combina reutilización, empleo y acción comunitaria.

Una segunda fortaleza es su experiencia previa con mecanismos híbridos de acceso, especialmente los cheques sociales. Este antecedente me parece muy importante porque demuestra que la organización ya sabe gestionar formas de acceso que no dependen únicamente del pago ordinario en euros. En ese sentido, la distancia entre el modelo actual y una posible moneda social es menor que en un comercio convencional. No se trataría de introducir desde cero una lógica completamente desconocida, sino de ampliar una práctica que ya existe: permitir que determinadas personas accedan a bienes necesarios en un entorno de compra normalizado y no estigmatizante.

La tercera fortaleza es su anclaje territorial y relacional en Badalona. Botiga Amiga Badalona nace de una alianza local y forma parte de una red más amplia de inserción, reutilización y entrega social. Esto es decisivo porque una moneda social solo funciona si existe confianza entre actores: comercios, entidades, administración, personas usuarias y consumidores. La confianza, en este tipo de iniciativas, no se improvisa. Botiga Amiga ya cuenta con una base territorial y relacional que podría facilitar su participación en un circuito de moneda local, aunque eso no significa que pueda sostenerlo sola.

Finalmente, hay una fortaleza más sutil pero muy importante: la tienda ocupa una posición de puente entre consumo ordinario y acción social. Esto permitiría que una moneda social no se percibiera como un recurso asistencial, sino como una herramienta de consumo responsable, circulación local del valor y dignificación del acceso. Para mí, esta es una de las claves del caso. Si una moneda social se diseña mal, puede reforzar una separación entre “quienes compran normalmente” y “quienes reciben ayuda”. En cambio, si se integra bien en Botiga Amiga, podría reforzar justamente lo contrario: una experiencia de consumo más inclusiva, donde la dimensión social no sea visible como marca de vulnerabilidad, sino como parte normalizada del proyecto.

Debilidades

La primera debilidad es la escala operativa limitada. Una moneda social implica gestión, explicación al público, registro de operaciones, resolución de incidencias y conciliación interna. Para una tienda social con estructura ajustada, este esfuerzo puede ser considerable. Aquí conviene no idealizar la innovación: si el sistema añade demasiada carga administrativa, podría consumir recursos que deberían destinarse a la inserción, el acompañamiento o la actividad comercial ordinaria. Una herramienta pensada para reforzar la misión podría acabar tensionando el funcionamiento diario si no se diseña con mucha sencillez.

La segunda debilidad es que buena parte de los costes reales siguen denominados en euros: salarios, suministros, alquileres, servicios externos o costes logísticos. Aceptar moneda social solo tendría sentido si Botiga Amiga pudiera reutilizarla después dentro de una red suficientemente amplia de proveedores y servicios locales. Si no existe esa red, la moneda puede convertirse en un saldo difícil de gastar y generar tensiones de liquidez. La Diputació de Barcelona insiste precisamente en que la utilidad de una moneda local depende de su capacidad para circular dentro del territorio (Diputació de Barcelona, s. f.). En este punto, el problema no es ideológico, sino muy práctico: Botiga Amiga necesita sostener costes reales y no puede permitirse acumular una moneda que después no tenga suficiente salida.

La tercera debilidad es la brecha digital. Si la moneda funcionara únicamente mediante aplicación móvil, QR o plataforma digital, podría excluir a personas con menos competencias tecnológicas o menor acceso a dispositivos. Por eso, incorporando el comentario de Samuel, cualquier sistema debería prever una vía física, asistida o acompañada. En una entidad orientada a personas vulnerables, la accesibilidad no puede ser un añadido posterior: debe formar parte del diseño desde el inicio. Una moneda social que solo sea cómoda para personas digitalmente competentes podría contradecir el propio sentido inclusivo del proyecto.

La cuarta debilidad es la complejidad jurídico-contable. Si la moneda se aproxima a un bono, vale o saldo canjeable, puede entrar en un terreno fiscal delicado. La Directiva (UE) 2016/1065 regula el tratamiento de los bonos a efectos de IVA y distingue entre bonos univalentes y polivalentes, lo que obliga a diseñar cualquier sistema con prudencia jurídica y contable (Unión Europea, 2016). Para una organización grande, esta complejidad ya requiere recursos técnicos. Para una tienda social pequeña, puede convertirse en una barrera relevante si no cuenta con apoyo especializado.

Oportunidades

La principal oportunidad es reforzar el arraigo territorial. Una moneda social puede incentivar que parte del gasto se mantenga en Badalona, circule entre comercios y entidades locales y refuerce el comercio de proximidad. Este potencial aparece en las experiencias de monedas locales analizadas por la Diputació de Barcelona y también en casos cercanos como la Grama de Santa Coloma de Gramenet (Diputació de Barcelona, 2024; Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet, s. f.). En el caso de Botiga Amiga, esta oportunidad sería especialmente interesante porque su impacto no depende solo de vender más, sino de vender dentro de una red que refuerce empleo, reutilización y cooperación comunitaria.

La segunda oportunidad es la cooperación interorganizativa. Si la moneda se integrara en una red de comercios de proximidad, entidades sociales, proyectos de ESS y administración local, Botiga Amiga podría convertirse en un nodo más fuerte del ecosistema comunitario de Badalona. No se trataría solo de aceptar una forma de pago distinta, sino de participar en una infraestructura local de cooperación económica. Esta idea me parece importante porque Botiga Amiga no debería asumir sola la responsabilidad de hacer funcionar una moneda local. Su papel tendría sentido si forma parte de una red más amplia, con suficiente masa crítica y gobernanza compartida.

La tercera oportunidad es la resiliencia comunitaria. En Santa Coloma, la Grama ha servido para canalizar parte del gasto y de las ayudas dentro del municipio, reforzando el comercio local y la circulación interna del valor. No se trata de trasladar mecánicamente ese modelo a Badalona, porque cada territorio tiene su propia estructura social, comercial e institucional. Pero sí demuestra que una moneda local puede tener impacto si hay apoyo público, red comercial y continuidad en la gobernanza (La Vanguardia, 2024). Para Botiga Amiga, esta oportunidad podría traducirse en una mayor estabilidad de demanda y en una relación más fuerte con otros actores del territorio.

La cuarta oportunidad, incorporando el comentario de Sofía, sería empezar con una fase piloto de bajo riesgo, por ejemplo un banco de tiempo interno o un circuito cerrado. Esta opción permitiría probar la lógica del intercambio sin tensionar la liquidez en euros ni exigir desde el primer día una red comercial amplia. Ahora bien, pondría un límite claro: no debería servir para sustituir salarios ni empleo remunerado. Podría orientarse a talleres de reparación textil, formación, acompañamiento puntual, actividades comunitarias o intercambio de saberes. Así, el banco de tiempo no reemplazaría el núcleo laboral de la entidad, sino que reforzaría su dimensión comunitaria. En este punto, la pregunta no sería solo “qué puede intercambiarse”, sino “qué intercambios refuerzan realmente la misión sin precarizar el trabajo”.

Amenazas

La primera amenaza es la debilidad del ecosistema de aceptación. Si no hay suficientes comercios adheridos, proveedores locales o usos cotidianos, la moneda puede perder atractivo rápidamente. Una moneda social no funciona solo porque una entidad la acepte; necesita una red viva en la que pueda gastarse, recircular y volver a ser útil. Para Botiga Amiga, el riesgo sería aceptar un instrumento que después no pueda utilizar de forma significativa, generando más carga que valor.

La segunda amenaza es la fricción tecnológica y reputacional. Si la aplicación falla, si el sistema es poco intuitivo o si las personas usuarias necesitan demasiada ayuda para operar, la iniciativa puede generar desconfianza. En una entidad como Botiga Amiga, ese riesgo es sensible porque la tienda debe ser percibida como accesible, cercana y fiable. Un fallo técnico no sería solo un problema operativo; podría afectar a la imagen de la entidad como espacio de confianza.

La tercera amenaza es la dependencia institucional o política. Muchas monedas locales necesitan apoyo público para escalar. Eso puede ser una oportunidad, pero también un riesgo si el proyecto depende demasiado de prioridades municipales cambiantes o de una comunicación institucional insuficiente. La continuidad y la gobernanza son tan importantes como la herramienta técnica. Para Botiga Amiga, el peligro sería integrarse en una iniciativa que después no se consolide, quedándose con procesos añadidos y sin una red real que los sostenga.

La cuarta amenaza es la desviación de la misión. Este punto apareció también en los comentarios recibidos y me parece central. Si Botiga Amiga dedica demasiada energía a gestionar incidencias de una moneda, formar usuarios, resolver problemas tecnológicos o justificar el sistema, puede acabar desplazando recursos que deberían ir a su misión principal: inserción, reutilización textil, venta social y acompañamiento. No toda innovación fortalece automáticamente la ESS; algunas innovaciones pueden colonizar la organización si no se diseñan con límites claros. Para mí, esta es la amenaza más importante porque obliga a no confundir coherencia ideológica con conveniencia práctica.

Valoración final

Mi conclusión es que una moneda social local podría aportar valor a Botiga Amiga amb Moda re-, pero no de cualquier manera. La entidad tiene fortalezas reales: misión social clara, legitimidad pública, experiencia con cheques sociales y arraigo territorial. Sin embargo, también presenta límites importantes: escala reducida, costes en euros, brecha digital potencial y complejidad contable.

Por eso, la mejor opción no sería implantar directamente una moneda social abierta, sino avanzar de forma gradual. A partir del feedback recibido, considero más prudente un enfoque en tres fases: primero, explorar un banco de tiempo interno o circuito cerrado; segundo, mantener siempre una doble vía digital y física/asistida; y tercero, solo plantear una moneda social local más amplia si existe una red suficiente de comercios, entidades y apoyo institucional en Badalona.

En definitiva, la moneda social tendría sentido si ayuda a reforzar la recirculación local del valor, la dignidad en el acceso y la cooperación comunitaria. Si, en cambio, añade complejidad, dependencia tecnológica o carga administrativa sin mejorar la misión, el riesgo sería claro: convertir una herramienta potencialmente transformadora en un problema operativo más. Botiga Amiga ya genera valor social sin una moneda local; por tanto, la moneda solo tendría sentido si amplifica ese valor, no si lo complica.

Bibliografía en APA 7.ª edición

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (s. f.). La moneda local. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.gramenet.cat/es/sites/moneda-local/la-moneda-local/

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (s. f.). ¿Qué es la Grama? Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.gramenet.cat/es/sites/moneda-local/la-moneda-local/que-es-la-grama/

Ajuntament de Santa Coloma de Gramenet. (2024, 7 de noviembre). La moneda local Grama supera els 2,5 milions en transaccions el 2023. https://ajuntamentinforma.gramenet.cat/en/info-local/la-moneda-local-grama-supera-els-25-milions-en-transaccions-el-2023/

Diputació de Barcelona. (s. f.). Moneda local. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.diba.cat/es/web/comerc/moneda-local

Diputació de Barcelona. (2024, 21 de febrero). Las monedas locales y su rol en la dinamización del comercio de proximidad. https://www.diba.cat/web/comerc/-/monedes-complementaries

Fundació Formació i Treball. (s. f.). Formació i Treball pone a disposición de las entidades cheques sociales para canjear por ropa en Botiga Amiga. Recuperado el 27 de abril de 2026, de https://www.formacioitreball.org/es/formacio-treball-pone-disposicion-las-entidades-cheques-sociales-para-canjear-por-ropa-botiga-amiga/

Fundació Formació i Treball. (2023, 8 de febrero). La Fundació Formació i Treball en alianza con la Fundació Llegat Roca i Pi inaugura su primera tienda Botiga Amiga en Badalona. https://www.formacioitreball.org/es/la-fundacio-formacio-i-treball-en-alianza-con-la-fundacio-llegat-roca-i-pi-inaugura-su-primera-tienda-botiga-amiga-en-badalona/

La Vanguardia. (2024, 12 de julio). La moneda local de Santa Coloma de Gramenet supera los 2,5 millones en transacciones. https://www.lavanguardia.com/local/barcelones-nord/20240712/9800842/moneda-local-santa-coloma-gramenet-supera-2-5-millones-transacciones.html

Unión Europea. (2016). Directiva (UE) 2016/1065 del Consejo, de 27 de junio de 2016, por la que se modifica la Directiva 2006/112/CE en lo que respecta al tratamiento de los bonos. Diario Oficial de la Unión Europea. https://eur-lex.europa.eu/eli/dir/2016/1065/oj?locale=es

Uso de inteligencia artificial

Se ha utilizado inteligencia artificial de forma puntual y complementaria, concretamente la herramienta Gemini, con dos finalidades principales:

mejorar la redacción de algunos fragmentos, buscando una expresión más clara, cohesionada y académica;
dar formato a la bibliografía en APA 7.ª edición, a partir de las fuentes previamente seleccionadas y revisadas por el autor.

El uso de la IA no ha sustituido el trabajo de análisis propio. La selección de fuentes, la lectura de los materiales, la interpretación crítica, la estructura final del DAFO y las conclusiones presentadas corresponden al criterio del autor. La herramienta se empleó únicamente como apoyo en la revisión formal del texto y en la organización de las referencias bibliográficas.

El proceso seguido fue el siguiente:

redacción inicial propia del contenido;
revisión de estilo y claridad con apoyo puntual de Gemini;
uso de Gemini para adaptar las referencias bibliográficas al formato APA 7.ª edición;
revisión manual final de la redacción, la coherencia argumentativa y la corrección de las referencias.

Prompt para la redacción:
“Estoy realizando un análisis DAFO sobre el posible impacto de una moneda social local en una entidad de Economía Social y Solidaria. Ayúdame a mejorar la redacción de este texto para que suene más claro, académico y natural, sin cambiar el sentido de las ideas.”

Prompt para la bibliografía:
“Convierte estas referencias bibliográficas al formato APA 7.ª edición, manteniendo únicamente las fuentes que te proporciono y sin añadir información no verificada.”

Debate0en DAFO definitivo: influencia de una moneda social local en Botiga Amiga amb Moda re- de Badalona

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Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica

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Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica

Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica A partir de mi reflexión inicial y del feedback recibido de los compañeros, he reforzado especialmente dos aspectos del análisis: por un lado, la necesidad de concretar mejor los ejemplos de digitalización ya presentes en la entidad y, por otro, la idea de que la tecnología solo tiene sentido si sigue subordinada a la misión social del proyecto. En este caso, creo que la cuestión no es digitalizar…
Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica A partir de mi reflexión inicial y…

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Digitalización y ESS en Botiga Amiga amb Moda re-: una mirada crítica

A partir de mi reflexión inicial y del feedback recibido de los compañeros, he reforzado especialmente dos aspectos del análisis: por un lado, la necesidad de concretar mejor los ejemplos de digitalización ya presentes en la entidad y, por otro, la idea de que la tecnología solo tiene sentido si sigue subordinada a la misión social del proyecto. En este caso, creo que la cuestión no es digitalizar más, sino digitalizar mejor y con límites claros.

En Botiga Amiga amb Moda re- las tecnologías digitales ya tienen un papel real en la organización. Un ejemplo claro es el sistema de entrega social mediante tarjetas con código QR, que permite gestionar derivaciones de una forma más ordenada, discreta y coordinada con las entidades sociales del territorio. En Badalona, este sistema ya se ha utilizado con familias derivadas por entidades locales, lo que muestra que la digitalización no afecta únicamente a la parte interna de la organización, sino también a la forma en que se articula el acceso social a la tienda. Además, la propia Fundació Formació i Treball ha explicado que estas herramientas digitales facilitan la coordinación entre entidades y mejoran el seguimiento de la entrega social.

Desde mi punto de vista, una de las oportunidades más importantes de la digitalización está en la mejora operativa. En un circuito como el textil, donde intervienen recogida, clasificación, almacenamiento, reposición y venta o entrega social, disponer de mejor información puede ayudar a reducir ineficiencias y a aprovechar mejor los recursos. En una entidad de inserción, esto no es una cuestión menor: si se organiza mejor el trabajo, también se refuerza la sostenibilidad del proyecto y, con ello, su capacidad para mantener empleo social. A eso se suma otra oportunidad relevante: la trazabilidad. Poder registrar mejor qué volumen se recoge, qué parte se reutiliza, qué parte se recicla y qué alcance tiene la entrega social permitiría explicar con más claridad el valor social y ambiental que genera la entidad. Esa mejora en la trazabilidad encaja, además, con un sector donde la recogida separada del textil y la circularidad están ganando peso normativo y operativo.

Ahora bien, sigo pensando que los riesgos son tan importantes como las oportunidades. El primero es la brecha digital. Un sistema con QR o con gestión digital puede parecer más ágil y más digno, porque evita exposición y normaliza el acceso, pero si sustituye completamente el acompañamiento humano puede convertirse en una barrera para personas con menos competencias digitales o menos acceso a dispositivos. En una entidad como esta, ese riesgo es especialmente delicado porque afectaría precisamente a quienes ya se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. El segundo riesgo es la dependencia tecnológica. Si una organización de ESS utiliza herramientas que no controla o que dependen en exceso de proveedores externos, puede perder autonomía y margen de decisión. Y un tercer riesgo, que me parece especialmente relevante, es reducir el valor social a lo que resulta más fácil de medir. En Botiga Amiga es relativamente sencillo registrar rutas, derivaciones o volumen de prendas, pero es mucho más difícil captar dignidad, autonomía o mejora real en los itinerarios de inserción. Si solo se prioriza lo cuantificable, el análisis del impacto social corre el riesgo de empobrecerse.

Por eso, la estrategia que me parece más coherente sigue siendo una digitalización selectiva. En primer lugar, priorizaría aquellas herramientas que mejoren la logística y la trazabilidad del circuito textil, porque ahí la tecnología aporta una mejora clara y fácil de justificar. En segundo lugar, reforzaría la coordinación con entidades sociales y el seguimiento de la entrega social, pero manteniendo siempre alternativas no digitales o acompañadas, para no convertir la eficiencia en exclusión. Y, en tercer lugar, daría bastante importancia a la formación digital de las personas trabajadoras, especialmente si están en itinerarios de inserción, porque en ese punto la tecnología deja de ser solo un instrumento de gestión y pasa a ser también una competencia útil para su futuro laboral. Esta línea me parece más coherente con la ESS que una digitalización expansiva o centrada únicamente en ganar visibilidad.

Después de revisar los comentarios recibidos, creo que la idea principal se confirma todavía más: en Botiga Amiga amb Moda re- la digitalización tiene sentido cuando ayuda a sostener mejor la inserción, la circularidad y la dignidad en el acceso. No se trata de parecerse más a una plataforma convencional o a una empresa tecnológica, sino de trabajar mejor, coordinar mejor y explicar mejor el impacto sin perder el trato humano ni la autonomía organizativa. En ese equilibrio, precisamente, está el verdadero reto.

Erik Barco Batista

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Aplicación de principios ESS en Botiga Amiga amb Moda re- (Badalona) 2.1. Cómo se traducen los principios de la ESS en prácticas concretas a) Primacía de las personas y finalidad social (empleo e inserción) La lógica central del proyecto no es “vender ropa de segunda mano”, sino convertir un flujo de residuo textil en itinerarios de inserción. En Badalona, la apertura de la tienda se presenta vinculada a creación de empleo, incluyendo contratos de inserción. En el marco más amplio…
Aplicación de principios ESS en Botiga Amiga amb Moda re- (Badalona) 2.1. Cómo se traducen los principios de la…
  1. Aplicación de principios ESS en Botiga Amiga amb Moda re- (Badalona)

2.1. Cómo se traducen los principios de la ESS en prácticas concretas

a) Primacía de las personas y finalidad social (empleo e inserción)
La lógica central del proyecto no es “vender ropa de segunda mano”, sino convertir un flujo de residuo textil en itinerarios de inserción. En Badalona, la apertura de la tienda se presenta vinculada a creación de empleo, incluyendo contratos de inserción.
En el marco más amplio de Moda re-, se declara de forma explícita que los ingresos y la actividad se orientan a empleo social y acompañamiento (no a maximización del beneficio).

b) Sostenibilidad y economía circular (reutilización/reciclaje en cadena de valor)
La tienda es el “final visible” de un circuito más largo: recogida del textil postconsumo, transporte, triaje/clasificación, preparación para la reutilización (venta o entrega social) y, cuando no es posible, reciclaje.
Aquí hay un punto ESS relevante: el valor ambiental no proviene de un mensaje, sino de una operación material (gestión de stock, control de calidad, rotación de producto, y salida de fracciones no vendibles) que evita que parte del textil acabe en fracción resto.

c) Solidaridad y dignidad en el acceso (entrega social “normalizada”)
La Botiga Amiga no funciona solo como comercio: se articula con programas de entrega social que buscan reducir estigma y aumentar confidencialidad, apoyándose en herramientas como códigos QR y derivación por entidades.
Este punto conecta de lleno con la ESS: no se trata de “donar excedentes”, sino de diseñar un acceso digno, basado en proximidad y en la posibilidad de elegir (y no recibir de forma pasiva).

d) Compromiso con el territorio y alianzas locales
En Badalona, la iniciativa se impulsa desde Formació i Treball en alianza con la Fundació Llegat Roca i Pi, lo que refuerza el anclaje territorial: el proyecto se justifica como suma de esfuerzos para empleo e inserción en el entorno.
En términos ESS, esto es importante porque el “impacto” no es abstracto: se sostiene en redes locales (entidades derivadoras, ciudadanía donante, consumidores de barrio, y soporte institucional/filantrópico).

e) Reinversión y orientación al bien común
A diferencia de un modelo de segunda mano puramente comercial, la narrativa institucional insiste en que la actividad económica financia itinerarios de inserción, formación y acción social.
Esto encaja con el principio de la economía social de aplicar resultados al fin social y con la lógica ESS de sostener derechos (empleo, dignidad, inclusión), no solo transacciones.

f) Gobernanza y transparencia (la parte menos visible)
Aquí aparece una tensión típica de proyectos híbridos: hay mucha información pública sobre misión e impacto, pero menos evidencia directa sobre mecanismos de participación interna y rendición de cuentas “a escala tienda” (qué se decide localmente, cómo se incorporan voces de personas en inserción, etc.). Como marco de referencia, la Ley 5/2011 y la Carta de REAS subrayan la primacía de las personas, la solidaridad y la evaluación continuada (balance social/transparencia).
No es un “fallo”, pero sí un espacio claro de mejora si la meta es estar todavía más conectados a la ESS.

2.2. Contexto relevante del sector y del territorio (por qué esta entidad importa)

Residuo textil y circularidad: un problema estructural
En Cataluña se estima una generación anual aproximada de 19,8 kg de residuo textil por persona, pero la recogida selectiva se sitúa en torno a 2,7 kg por persona (≈13,6%). Es decir, gran parte del textil se pierde en fracción resto, con coste ambiental y también económico.
A escala europea, los datos apuntan a un patrón similar: altos volúmenes de residuo textil y una recogida separada todavía insuficiente.

Cambio normativo: obligación de recogida separada
La Ley 7/2022 establece que las entidades locales deben implantar recogida separada del textil antes del 31 de diciembre de 2024. Esto, en la práctica, incrementa el volumen que entra en circuitos de gestión (y exige capacidad logística, clasificación y salidas).

Mercado de segunda mano y presión operativa
El modelo depende de un equilibrio delicado: si aumenta el volumen recogido pero se deteriora la “calidad” del residuo textil (por fast fashion) o caen precios de salida, suben costes de triaje, almacenamiento y transporte, y se tensiona la sostenibilidad económica del circuito. Entidades del sector han advertido de saturación del mercado y aumento de costes, lo que ayuda a entender por qué el proyecto no es “solo una tienda”, sino un sistema que necesita estabilidad.

2.3. Reflexión crítica y propuestas de mejora (para reforzar el encaje ESS)

A mi juicio, el proyecto está bien alineado con ESS en lo esencial (finalidad social + circularidad + dignidad), pero si el objetivo es “más coherencia ESS”, yo trabajaría tres frentes: gobernanza local, transparencia de impacto y profundización de la circularidad.

1) Gobernanza participativa a escala territorio (Badalona)
Propuesta: crear un espacio periódico de gobernanza/contraste (p. ej., consejo de tienda) con participación de: equipo de tienda, referente de inserción, entidades derivadoras (cuando sea viable), y algún actor comunitario (asociaciones, red de economía social local).
Objetivo: que la tienda no sea solo “implantación” sino proyecto de ciudad, reforzando la dimensión democrática/participativa que la ESS considera estructural.

2) Balance social y trazabilidad “en formato comprensible”

Propuesta: una ficha anual específica de la tienda de Badalona con 6–8 indicadores: empleo total y de inserción, horas de formación, transiciones a empleo ordinario (si se dispone), kg de textil gestionado asociado al territorio (estimación), % reutilización vs. reciclaje, y alcance de entrega social en el municipio. Esto refuerza transparencia y permite aprendizaje público, sin “maquillar” dificultades.

3) Profundizar la circularidad: reparación, ajustes y upcycling
Propuesta: introducir (aunque sea progresivo) un servicio/taller periódico de reparación y acondicionamiento (arreglos simples, customización, upcycling).
Impacto esperado:

  • aumenta la reutilización real (más prendas “salvadas”),
  • abre perfiles de empleo compatibles con itinerarios de inserción,
  • refuerza educación del consumidor (cambio cultural),
    y responde a la presión ambiental del textil.

4) Logística de última milla y huella operativa (mejora “desde dentro”)
Desde un enfoque operativo, aquí hay recorrido claro: optimización de rutas de recogida/reposición, acuerdos con puntos de recogida, y métricas de km/tonelada o kg recogidos por ruta. Moda re- declara infraestructura logística relevante; convertir parte de esa capacidad en indicadores ambientales legibles reforzaría coherencia ESS y legitimidad pública.

5) Accesibilidad y brecha digital en la entrega social
El QR aporta confidencialidad, pero puede excluir si no hay alternativas. Propuesta: mantener un doble canal (QR + atención asistida), y medir incidencias por accesibilidad (idioma, edad, conectividad, alfabetización digital). Así el mecanismo de dignidad no se convierte en barrera.

6) Incidencia pública: que la RAP no desplace a la ESS
Con la obligación de recogida separada y el despliegue normativo, es clave que el modelo de responsabilidad ampliada del productor (RAP) no debilite a quienes ya sostienen inserción y gestión circular. El propio MITECO reconoce el papel histórico de las entidades de economía social en este ámbito; aquí hay un terreno claro para alianzas e incidencia.

  1. Bibliografía en formato APA 7ª edición

Debate1en Moda re-

  1. Hola, Erik,
    Has entregado la actividad con mucha antelación. Un elemento importante de la actividad es incorporar el feedback de tus compañeros y compañeras. Solo tienes un comentario a tu caso y se realizó posteriormente a tu entrega. Mi consejo es que borres esta entrega y revises bien todo el proceso de realización del reto.
    Un saludo,
    Ricard

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ESS en acción en Badalona: Botiga Amiga y el modelo Moda re

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ESS en acción en Badalona: Botiga Amiga y el modelo Moda re

Buenos días, compañeros y compañeras. Soy Erik, vivo en Badalona y trabajo en logística. Para el eje del semestre he escogido la Botiga Amiga amb Moda re- (Badalona), ubicada en C/ Sant Anastasi, 22. La he elegido porque me parece un ejemplo muy “completo” de ESS: aterriza valores sociales y ambientales en una actividad económica cotidiana (la moda) y lo hace desde el territorio. En concreto, encaja con los principios de la ESS por: Sostenibilidad y economía circular: da una…
Buenos días, compañeros y compañeras. Soy Erik, vivo en Badalona y trabajo en logística. Para el eje del semestre…

Buenos días, compañeros y compañeras.

Soy Erik, vivo en Badalona y trabajo en logística. Para el eje del semestre he escogido la Botiga Amiga amb Moda re- (Badalona), ubicada en C/ Sant Anastasi, 22.

La he elegido porque me parece un ejemplo muy “completo” de ESS: aterriza valores sociales y ambientales en una actividad económica cotidiana (la moda) y lo hace desde el territorio. En concreto, encaja con los principios de la ESS por:

  • Sostenibilidad y economía circular: da una segunda vida a ropa y complementos, reduciendo residuo textil y promoviendo consumo responsable.

  • Equidad e inserción sociolaboral: es una iniciativa impulsada por Formació i Treball y enmarcada en el proyecto Moda re- de Cáritas, orientada a generar oportunidades laborales para colectivos vulnerables.

  • Compromiso comunitario y dignidad: además de la venta, se vincula a programas de entrega social con un enfoque de proximidad y confidencialidad (por ejemplo, el sistema digitalizado con QR y la atención a familias derivadas por entidades).

A nivel personal, me motiva porque está en mi ciudad y porque, desde mi perfil operativo, me interesa estudiar cómo convierten un propósito social en decisiones reales: circuito de recogida-selección-puesta a la venta, alianzas locales, y medición de impacto social y ambiental.

Enlaces:

  • Proyecto Moda re-: https://modare.org

  • Nota sobre la tienda de Badalona (Formació i Treball): https://www.formacioitreball.org/es/la-fundacio-formacio-i-treball-en-alianza-con-la-fundacio-llegat-roca-i-pi-inaugura-su-primera-tienda-botiga-amiga-en-badalona

Debate3en ESS en acción en Badalona: Botiga Amiga y el modelo Moda re

  1. Tomas Arnau Asensio says:

    BotigaAmiga es un proyecto de la Fundación Formación y Treball y Roba i Roba Amiga que colaboramos con ella.En general los usuarios a plataformas en redes sociales son positivas.(atención cliente,precios y producto,impacto social).

    Hay una situación critica de gestión del modelo de recogida y gestión de ropa usada que se debera valorar la situación actual normativo de residuos..que es un reto del alumno en valorar estas situaciones criticas.

    Tomás Arnau.

    Saludos cordiales

  2. Samuel Fenoll Exposito says:

    Hola, Erik.

    Tu propuesta me parece interesante. Yo he elegido una entidad similar para mi caso de estudio: aRopa2, ubicada en Zaragoza, que es donde vivo yo.

    Veo puntos en común muy claros entre tu propuesta y la mía, te lo comento por si quieres interesarte también por la iniciativa que he elegido yo, o por si te puede ayudar a profundizar la tuya. Destacas tu perfil logístico y tu interés por el circuito operativo y creo que ambas tienen un fuerte punto clave aquí, además de que buscan la inserción sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad y apuestan por la economía circular.

    Me ha llamado la atención el sistema de entrega social con códigos QR que mencionas, porque mi propuesta es más directa y personal, ya que se deposita todo en puntos localizados a través de la ciudad, o en la propia tienda física que tienen. Y creo que garantizar la confidencialidad en estos casos también es un requisito valorable.

    Un saludo,

    Samuel